Las 7 Cosas Que Esta Persona con Obesidad Morbida Hizo Para Perder 100 Kg Sin Hacer Dietas

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Julio 14, 2015 | 169,577 vistas

Historia en Breve

  • Cuando pensamos en bajar de peso, automáticamente nos vienen a la mente opciones de dietas más o menos rápidas y sumamente estrictas
  • El autor de este artículo probó con varias dietas de ese tipo y se dio cuenta que lo único que bajaba al final del mes era el dinero en su cuenta bancaria y que recuperaba el peso perdido muy rápidamente
  • Hay varios factores que afectan nuestra masa corporal: el antojo por ciertos carbohidratos, la mala digestión, la falta de descanso, el estrés, un estilo de vida poco sustentable, toxinas y emociones pueden hacerlo variar
  • Trabajar cada uno de estos puntos y cambiar nuestros hábitos alimenticios es clave para bajar de peso de manera efectiva y sin sufrir

Por Jon Gabriel

En el 2001 pesaba más de 181 Kg. Probé todas las dietas en la que pude pensar para bajar de peso. Hasta trabajé personalmente con el Dr. Atkins durante dos meses, y después de que me cobrara miles de dólares, lo mejor que pudo hacer es gritarme por ser tan gordo.

Cada dieta que probé terminó igual. Había toda una lista de comida que no podía comer. Seguía las dietas al pie de la letra. Perdía algo de peso haciendo un gran esfuerzo y con mucha fuerza de voluntad. Luego llegaba un punto inevitable en donde ya no aguantaba y tenía un enorme rebote.

Cualquier peso que hubiera podido perder en la dieta regresaba en cuestión de unos días, y una semana más tarde tendría 2.5 kg más de cuando empecé la dieta. Este patrón de perder 5 kilos y aumentar 7 comenzó en 1990, hasta que en Septiembre de 2001 llegué al mi máximo de 186 Kg.

Ahí llegué a un punto crítico. El 11 de Septiembre por muy poquito tiempo perdí el fatídico vuelo número 93 de United Airlines. Esa experiencia me dejó sintiendo como si estuviera viviendo con tiempo prestado. Aquí estaba, matándome, trabajando bajo muchísimo estrés en Wall Street en algo que odiaba, y el universo me acaba de dar una segunda oportunidad.

Así que decidí salir de la montaña rusa de las dietas de una vez por todas, y decidí nunca volver a hacer dieta. En lugar de eso iba a averiguar por qué mi cuerpo me parecía forzar a sostener tanto peso. Decidí averiguar qué podía hacer para que mi cuerpo quisiera ser delgado otra vez. Armado con una buena formación en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania, me dediqué 12 horas al día a investigar todo lo que pude sobre hormonas, enzimas, neurotransmisores, y masajeadores químicos que causan el aumento de peso.

Aprendí que perder peso no se trata de contar las calorías, sino de crear el ambiente hormonal adecuado en tu cuerpo que conduzca a perder peso. Ya que el estrés y cuestiones emocionales pueden causar un ambiente hormonal desfavorable, el caso debe ser tratado desde una perspectiva cuerpo-mente. Necesitamos tomar un método holístico que vea nuestra vida psicológica y emocional, tanto cómo, qué y cuándo comemos.

En un periodo de dos años y medio perdí 100 kg, sin hacer dietas. Ahora sigo en el mismo peso desde hace 10 años y sigo sin hacer dietas. Como lo que quiero, cuando quiero.

Estas fueron las llaves para mi transformación:

  1. Dejé de hacer dietas y comencé a nutrir mi cuerpo
  2. Aprendí por medio de mis investigaciones que mi cuerpo estaba crónicamente hambriento de ciertos nutrientes claves, tales como los ácidos grasos omega-3, comida viva y proteínas de alta calidad. Me aseguré de darme nutrientes de alta calidad lo más posible. Si quería comida chatarra como dulces, chips o pizza, los comía cuando quería sin dudar. Eventualmente perdí el gusto por toda la comida chatarra mientras mi cuerpo aprendió a preferir la comida de alta calidad en nutrición.

  3. Sané mi digestión
  4. Descubrí que una de las razones por las cuales tenía tanta deficiencia de nutrientes era porque mis procesos digestivos eran deficientes, así que no podía efectivamente extraer los nutrientes de la comida que consumía. Los problemas de la digestión también pueden causar inflamación y las hormonas inflamatorias hacen que nuestro cuerpo se ponga en alerta y sostenga la grasa. Comencé a comer muchos alimentos fermentados, tomando también probióticos y enzimas digestivas para normalizar mi digestión.

  5. Conseguí una máquina de CPAP para mi apnea del sueño
  6. La apnea del sueño es una condición que afecta a mucha gente que tiene sobrepeso. Crea un ambiente hormonal en el cuerpo que estimula el engordar por elevar niveles elevados de cortisol, que crea ansiedad por comida chatarra y resistencia a la insulina.

    La apnea de sueño es tratada fácilmente con una máquina de CPAP. La máquina sopla aire en su nariz y boca para mantener su tráquea abierta, para que pueda dormir durante la noche sin problemas.

    La mayoría de la gente que tiene apnea de sueño no sabe que lo tiene, aunque la gente con la que viven lo puede saber, porque la gente con apnea de sueño ronca muy fuerte. Resulta que yo tenía de los peores casos de apnea de sueño que los investigadores de sueño habían visto. Desde el momento en que tuve la máquina de CPAP comencé a tener más energía y menos deseo de comida chatarra.

  7. Comencé a usar técnicas de cuerpo- mente para reducir el estrés
  8. Como la apnea de sueño, el estrés causa niveles elevados de cortisol y hormonas inflamatorias. Estas hormonas conducen a antojos constantes y ponen al cuerpo en un estado continuo de almacenamiento de grasas. Mucha gente no se da cuenta de lo importante que es aprender a reducir el estrés. Comencé a meditar y a visualizar cada mañana, lo que resultó extremadamente efectivo para reducir el estrés.

  9. Me creé una vida mucho más sustentable
  10. También reduje mis gastos, me cambié a una casa más económica y comencé a cultivar algunos de mis propios alimentos. Mi vida se sintió mucho más sustentable y yo me sentí más tranquilo y más apoyado. Me encantaba saber que en cualquier momento que sintiera hambre podía salir al jardín trasero y comer algo fresco y lleno de vitalidad. Las hormonas de estrés ya no corrían por mi cuerpo, causando estragos y convirtiendo a mi cuerpo en una máquina almacenadora de grasas.

  11. Trabajé en mis problemas emocionales importantes
  12. Algunas personas se sienten más seguras con peso demás en su cuerpo. Es como si el cuerpo usara la grasa como un amortiguador hacia el mundo. Yo me encontraba en esa situación y sabía que tenía que hacer algo por esas cuestiones emocionales que hacían que mi cuerpo se sintiera inseguro. Comencé a hacer prácticas de visualización que me ayudaron a resolver traumas pasados y hacer que mi cuerpo se sintiera seguro y pudiera soltar del peso.

    A lo largo de los años he hallado que 65-70% de los clientes con los que trabajo usan el peso como una forma de protección. Llamo a esto “obesidad emocional”. Cuando uno trabaja en los problemas que causan la obesidad emocional y rompemos con la asociación de que grasa es seguridad, el cuerpo está mucho más propenso a soltar el peso.

    Después de que logré romper con esa asociación y el peso ya no servía su propósito- es decir, la armadura de grasa ya no me hacía sentir más seguro- el peso se soltó y se fue.

  13. Desintoxiqué mi cuerpo
  14. Después de haber perdido unos 82 kilos comencé a investigar mucho sobre toxinas y cómo el cuerpo procesa y lidia con los químicos tóxicos. Resulta que el cuerpo utiliza células de grasa para almacenar el exceso de toxinas. Me di cuenta que los últimos 18 kg demás que mi cuerpo estaba sosteniendo era porque era un albergue para acumular toxinas. Comencé a vivir lo que llamo “un estilo de vida desintoxicante”.

    Básicamente comencé a drenar mi cuerpo con muchos líquidos alcalinos, como agua con jugo de limón o vinagre de manzana, jugos verdes, súper verdes, y muchas ensaladas y germinados. Eso dio resultados, porque perdí los últimos 18 kg mucho más rápido de lo que perdí los primeros 18 kg, así la velocidad de perder peso continué acelerando hasta el mero final.

    Tomando un método de cuerpo-mente que nutre al cuerpo y reduce los niveles de estrés físicos, mentales y emocionales que causan el aumento de peso es la manera más sensible y sustentable de perder peso. Ahora he trabajado con decenas de miles de personas en 60 países enseñándoles este método y estamos obteniendo resultados asombrosos.

    Gente que ha pasado toda la vida en el vaivén de las dietas ahora han perdido el peso – 20, 50 y hasta 100 kg, sin hacer dietas pero siguiendo esta fórmula de manera exacta.

Sobre el Autor

​En 2001 Jon Gabriel pesaba 409 libras. Había intentado casi todas las dietas populares disponibles sin éxito. No sólo no logran bajar de peso que estaba ganando constantemente. El sobrepeso, exceso de trabajo e infeliz, Jon estaba dispuesto a darse por vencido.

Luego, el 11 de septiembre de 2001, Jon recibió una llamada de atención. Tenía previsto volar de Newark a San Francisco de ese día, y fue sólo por casualidad que él no estaba en el vuelo 93 de United Airlines que fue secuestrado por los terroristas y se estrelló en Pennsylvania sin sobrevivientes.

Jon se dio cuenta de que la vida era una preciosa oportunidad que no se desperdicie. Se dio cuenta de que su peso con el tiempo lo mataría y decidió hacer algo al respecto. Durante los próximos dos años y medio, Jon perdió más de 200 libras sin dieta, pastillas ni cirugía. También dejo de sentirse estresado y sobrecargado de trabajo y comenzó a vivir la vida de sus sueños.

Su libro El Método Gabriel es un best-seller internacional, traducido a 14 idiomas, con más de 350,000 lectores en todo el mundo. Obtenga más información en TheGabrielMethod.com

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