Comer Azúcar lo Hace Tonto

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Julio 15, 2015 | 25,536 vistas

Historia en Breve

  • Una alimentación alta en azúcar hizo que los ratones tuvieron un mal desempeño en una variedad de pruebas relacionadas con la función mental y física
  • La alimentación alta en azúcar provocó cambios en las bacterias intestinales que a su vez se relacionaron con una pérdida significativa de la flexibilidad cognitiva
  • El desequilibrio de las bacterias en los intestinos de los ratones con alto contenido de azúcar se correlacionó directamente con el pobre desempeño en las pruebas de la función cognitiva

Por el Dr. Mercola

La investigación persuasiva muestra que el cerebro tiene una gran plasticidad, que usted controla a través de sus opciones de alimentación y estilo de vida. Desafortunadamente, el público ha sido groseramente engañado por la industria del azúcar y de alimentos procesados, haciéndolo cree que el azúcar es un "nutriente" perfectamente razonable que es parte de una alimentación saludable.

Un pedazo de fruta incluso un premio como el helado, no le ocasionara problemas mayores... siempre y cuando únicamente sea eso—un premio y no un alimento que come indiscriminadamente.

Sin embargo, la mayoría de las personas, están excediéndose. La persona promedio consume un tercio de una libra de azúcar por día, la mitad de esa cantidad es fructosa procesada.

Otras estadísticas encontradas en el libro del Dr. Richard Johnson, The Sugar Fix, sugieren que un 50 por ciento de las personas en Estados Unidos consume tanto como la mitad de una libra, más de 225 gramos, por día.1

Los comentarios sobre el consumo excesivo de azúcar a menudo se centran en la obesidad, a lo que si contribuye. Sin embargo, este es un tema que tiene muchos más que ver que el aumento de peso en sí. Cuando consume demasiado azúcar, desencadena graves desequilibrios en su cuerpo, incluyendo cambios microbianos que tienen efectos trascendentales en su salud.

Comer Demasiada Azúcar Es Perjudicial para Su Cerebro

La obesidad, diabetes tipo 2 e incluso las enfermedades cardiacas son comúnmente conocidas por ser el resultado, en parte, de llevar una mala alimentación con mucha azúcar (incluyendo fructosa). Pero también problemas en el cerebro. Estos también están fuertemente vinculados al consumo de azúcar, sin que muchas personas lo sepan.

Un estudio en ratones, publicado en la revista Neuroscience, reveló que una alimentación alta en azúcar provocó cambios en las bacterias intestinales que estaban relacionados a una pérdida significativa de flexibilidad cognitiva, que es una medida de la capacidad de su cerebro para adaptarse a situaciones cambiantes.2

También se observaron deficiencias de memoria tanto a largo plazo como a corto plazo.3 Después de cuatro semanas de consumir cantidades excesivas de azúcar, los ratones tuvieron un mal desempeño en una variedad de pruebas relacionadas con la función mental y física en comparación con los ratones alimentados con una dieta normal.

Además, un análisis realizado en el microbioma de ratones reveló que un desequilibrio de las bacterias en los intestinos de los ratones con alto contenido de azúcar se correlaciono directamente con un mal desempeño en las pruebas de flexibilidad cognitiva.

Kathy Magnusson, profesora en la universidad de OSU College of Veterinary e investigadora principal en el Instituto Linus Pauling, dijo en un comunicado de prensa en la Universidad Estatal de Oregon:4

"Es cada vez más claro que nuestras bacterias intestinales, o microbiota, pueden comunicarse con el cerebro humano... Las bacterias pueden liberar compuestos que actúan como neurotransmisores, estimulan los nervios sensoriales o del sistema inmunológico y afectan a una amplia gama de funciones biológicas...

Desconocemos cuales son los mensajes que son enviados, pero estamos monitoreando las vías y los efectos”.

El Exceso de Azúcar lo Hace Tonto...

Esta no es la primera vez en que el azúcar ha sido relacionado con disminuir la función cerebral. En 2012, los investigadores estudiaron los efectos de jarabe de alta fructosa, similar al jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), un endulzante barato seis veces más dulce que el azúcar de caña, que se utiliza en muchas sodas, alimentos procesados, condimentos, e incluso algunos alimentos para bebés

El equipo trató de estudiar los efectos de un consumo constante de esta forma de fructosa concentrada súper procesada. Les administraron a las ratas una solución de fructosa en forma de agua potable durante seis semanas y luego analizaron su capacidad de recordar la manera de salir de un laberinto.5

Las ratas alimentadas con jarabe de fructosa mostraron un deterioro significativo en sus habilidades cognitivas—tuvieron dificultades para recordar la manera de salir del laberinto. Eran más lentas y sus cerebros mostraron una menor actividad sináptica. Sus células cerebrales tuvieron problemas para comunicarse entre sí, lo que alteró la capacidad de las ratas para pensar claramente y recordar la ruta que habían aprendido seis semanas antes.

Además, las ratas alimentadas con fructosa mostraron signos de resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y la función sináptica en el cerebro. Debido a que la insulina es capaz de atravesar su barrera hematoencefálica, puede desencadenar procesos neurológicos que son importantes para el aprendizaje y la memoria.

Consumir grandes cantidades de fructosa puede bloquear la capacidad de la insulina para regular la manera en que sus células cerebrales almacenan y utilizan azúcar para la energía necesaria para alimentar los pensamientos y las emociones.6

En este caso, a un segundo grupo de ratas se les dio grasas omega-3 en forma de aceite de linaza y DHA (ácido docosahexaenoico), además de la alimentación alta en fructosa. Después de seis semanas, este grupo de ratas fue capaz de navegar por el laberinto, mejor y más rápido que las ratas en el grupo de que no tomo DHA.

Los investigadores concluyeron que el DHA protege contra los efectos perjudiciales de la fructosa en su cerebro. DHA es esencial para la función sináptica--ayuda a que las células del cerebro se comuniquen entre ellas, que es el mecanismo que hace posible el aprendizaje y la memoria.

Su cuerpo no puede producir suficiente DHA, por lo que debe ser suministrado a través del consumo de mariscos silvestre o un suplemento como el aceite de kril. Muchas personas son seriamente deficientes en grasas omega-3, lo que significa que pueden ser especialmente vulnerables a los efectos dañinos del exceso de fructosa.

Niveles de Azúcar en Sangre Elevados “Normales” Están Relacionado con la Pérdida de Memoria

¿Recuerda cómo las ratas alimentadas con fructosa mostraron signos de resistencia a la insulina, lo que podría desempeñar un papel en sus efectos negativos sobre la salud del cerebro? Incluso si no tiene diabetes tipo 2 o prediabetes como resultado de la resistencia a la insulina, los niveles de azúcar en la sangre más elevados parecen tener una influencia negativa en la cognición.

Un estudio involucró a personas (con una edad promedio de 63 años) que estaban libres de diabetes y pre-diabetes (o intolerancia afectada a la glucosa). Sin embargo, incluso en este grupo, las personas con los niveles de azúcar en la sangre más altos tuvieron menores calificaciones en las pruebas de memoria.

Para cada 7-mmol/mol, aumento HbA1c (una medida de la glucosa en sangre), los participantes recordaron dos palabras menos en las pruebas de memoria.7 Las personas con niveles de azúcar en la sangre más altos también tuvieron un menor volumen del hipocampo, una región del cerebro vinculada a la memoria. Como lo dijo uno de los autores del estudio:

"Clínicamente, incluso si sus niveles de azúcar en la sangre son "normales" los niveles de azúcar en la sangre menores son mejores para su cerebro a largo plazo en relación con las funciones de memoria, así como las estructuras cerebrales relevantes con la memoria, como el hipocampo.

Científicamente, hemos podido entender un poco más los mecanismos que moderan estos efectos. Las medidas basadas en DTI (Imágenes con tensor de difusión) demostraron que no solo el volumen del hipocampo, sino también la integridad microestructural es menor si los niveles de azúcar en la sangre son más altos.”

Si Es Insensible a la Insulina, Todo Su Cuerpo Sufre

Lo más probable es que este efecto tenga que ver con los niveles elevados de insulina que se liberan en respuesta a los niveles crónicamente elevados de azúcar en la sangre... Cualquier comida o snack alto en granos y carbohidratos de azúcar normalmente generara un rápido aumento en la glucosa de la sangre.

Para compensar esto, el páncreas segrega insulina en el torrente sanguíneo, lo que reduce el azúcar en la sangre para impedir su muerte. Sin embargo, la insulina, también es muy eficiente en reducir el azúcar en la sangre al convertirla en grasa--así que entre más libere, más aumentara de peso.

Desafortunadamente, si lleva una alimentación consistentemente alta en azúcar y granos, sus niveles de glucosa en la sangre serán correspondientemente altos y con el tiempo su cuerpo se hace "insensible" a la insulina y cada vez requerirá más de insulina para hacer el trabajo.

Eventualmente, desarrollara resistencia a la insulina y después diabetes avanzada. Pero como lo mostró el nuevo estudio, los efectos sobre la salud de este ciclo elevado de azúcar en la sangre/insulina comienzan a ocurrir incluso antes de que la resistencia a la insulina se presente.

Incluso la Demencia Se Ha Relacionado con una Mala Alimentación

Cada vez es más claro que el mismo proceso patológico que conduce a la resistencia a la insulina y a la diabetes tipo 2 también podría ser el mismo para el cerebro.

A medida que excede su consumo de azúcar y granos, su cerebro se ve inundado por los niveles consistentemente altos de insulina y eventualmente cierra su señalización de la insulina, provocando deficiencias en sus habilidades de pensamiento y memoria, y finalmente causando daño cerebral permanente, entre otros problemas de salud.

La investigación incluso ha demostrado que los niveles más altos de glucosa están asociados con una mayor edad percibida8, en otras palabras, entre más elevados estén sus niveles de glucosa, más edad tiende a aparentar.

Incluso la enfermedad de Alzheimer se denominó provisionalmente como la "diabetes tipo 3" a principios de 2005 cuando los investigadores descubrieron que, además de su páncreas, el cerebro también produce insulina, y esta insulina cerebral es necesaria para la supervivencia de las células cerebrales. Los estudios han encontrado que las personas con niveles más bajos de insulina y receptores de insulina en el cerebro a menudo tienen la enfermedad de Alzheimer.

El neurólogo Dr. David Perlmutter, MD insiste en que ser muy estricto en limitar su consumo de azúcar y carbohidratos no vegetales es uno de los pasos más importantes que puede tomar para prevenir la enfermedad de Alzheimer por esta misma razón. Él cita la investigación de la Clínica Mayo, que encontró que las dietas ricas en carbohidratos se asocian con un riesgo del 89 por ciento mayor de demencia.

El Azúcar Merma Sus Bacterias Saludables, Que a Su Vez Afecta su Cerebro...

Regresando al estudio presentado, los trastornos en la memoria están directamente relacionados con los cambios en el microbiota intestinal debido a un consumo excesivo de azúcar. Esto no es del todo sorprendente, ya que su intestino, abundante de vida microbiana, también se comunica con el cerebro, a través de lo que se conoce como el "eje cerebro-intestinal". Empotrado en la pared intestinal, se encuentra su sistema nervioso entérico (ENS), que funciona de manera independiente y en conjunto con el cerebro en su cabeza.

Esta comunicación entre sus "dos cerebros" funciona en ambos sentidos y es la vía que determina la manera en que los alimentos afectan su estado de ánimo o por qué la ansiedad puede dificultar la pérdida de peso. Sin embargo, esta conexión cerebro-intestinal es mucho más que simplemente consolar a los alimentos o a las mariposas en el estómago. De acuerdo con Scientific American:9

"El eje cerebro-intestinal parece ser bidireccional--el cerebro actúa sobre las funciones gastrointestinales e inmunológicas que ayudan a darle forma a la composición microbiana del intestino, y los microbios del intestino hacen compuestos retroactivos, incluyendo neurotransmisores y metabolitos que también actúan en el cerebro."

Los Cambios en sus Bacterias Intestinales Pueden Provocar Trastornos Cerebrales

La estrecha conexión entre el microbioma y su cerebro también explica por qué los cambios en sus bacterias intestinales están relacionados a los trastornos cerebrales y más, incluyendo la depresión. Jane Foster, PhD, profesora asociado de Psiquiatría y Neurociencias Conductuales en la Universidad de McMaster, le describió Medicine Net las múltiples formas en que sus microbios intestinales se comunican con el cerebro:10

"Una de ellas es través del sistema nervioso entérico, la parte del sistema nervioso que domina al tracto digestivo. Además, las bacterias intestinales pueden alterar el funcionamiento del sistema inmunológico, que puede afectar el cerebro. Las bacterias intestinales también están involucradas en la digestión y las sustancias que generan cuando descomponen los alimentos pueden afectar el cerebro.

Y bajo ciertas condiciones, como el estrés o la infección, las bacterias del intestino que pueden causar enfermedades o insectos malos, pueden filtrarse a través de la pared intestinal y entrar al torrente sanguíneo, lo que permite que ellos y otros químicos que generan se comuniquen con el cerebro a través de las células de las paredes de los vasos sanguíneos.

Las bacterias también se pueden comunicar directamente con las células en ciertas regiones del cerebro, incluyendo las que se encuentran cerca de las áreas involucradas con el estrés y el estado de ánimo... "

EL Dr. Perlmutter también explica que uno de los principales mecanismos de acción que explica la manera en que "funciona" una alimentación saludable para prevenir enfermedades, incluyendo trastornos neurológicos, es que regula, modifica y mejora la calidad de su microbioma intestinal.

"Por medio de la investigación de nuestras instituciones más respetadas de todo el mundo, estamos reconociendo que las bacterias intestinales nos están protegiendo de este peligro... Ellas determinan si tendremos o no un cerebro sano, si nuestro cerebro funcionara bien o no y si nuestro cerebro se enfermará o no. ¿Quién sabía que nuevamente nos estaríamos refiriendo al intestino? "

Cómo Mantener Saludable su Intestino (y Cerebro)

Por tanto, un intestino sano puede ser la clave para un cerebro sano, y una de las estrategias clave para este fin es limitar el exceso de azúcar, incluyendo fructosa. No hay duda en mi mente de que consumir regularmente más de 25 gramos de fructosa por día aumentará dramáticamente su riesgo de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer. Por lo que sería prudente limitar su consumo a 25 gramos por día (o menos), y 15 gramos o menos si tiene sobrepeso o diabetes, pre-diabetes, colesterol alto o presión arterial alta.

Además, consumir alimentos naturalmente fermentados, como el chucrut, encurtidos fermentados naturalmente, miso, tempeh y productos lácteos fermentados a base de leche cruda, sin pasteurizar de vacas alimentadas con pastura (yogur, kéfir, etc.), es una de las mejores maneras de optimizar su microbioma, que a su vez podría optimizar la salud de su cerebro. Los vegetales fermentados son particularmente fáciles de hacer en su propia cocina.

También son la forma más rentable de consumir probióticos de alta calidad. Su objetivo debería ser consumir de un cuarto a media taza de vegetales fermentados con cada comida, pero es posible que tenga que ir aumentando gradualmente hasta llegar a esta cantidad. A largo plazo, siempre y cuando lleva una alimentación saludable, esa será la clave para una óptima salud cerebro-intestinal.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1, 2 Johnson RJ and Gower T. (2009) The Sugar Fix: The High-Fructose Fallout That is Making You Sick and Fat, Pocket, 416 pp
  • 3, 4 Oregon State University June 22, 2015
  • 5 J Physiol. 2012 May 1;590(Pt 10):2485-99.
  • 6 Science Daily May 15, 2012
  • 7 Neurology October 23, 2013
  • 8 Age (Dordr). 2013 Feb;35(1):189-95.
  • 9 Scientific American February 17, 2015
  • 10 Medicine Net June 5, 2015