Aumentan los Vínculos Científicos Entre los Alimentos Procesados y la Depresión

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Julio 16, 2015 | 69,920 vistas

Historia en Breve

  • Los alimentos que consumimos pueden tener un efecto bioquímico pronunciado en la salud mental
  • Los alimentos procesados podrían ayudar a contener el trastorno de ansiedad social en los adultos jóvenes. Las investigaciones encontraron que los ratones con comportamientos obsesivos-compulsivos se tranquilizaban al recibir una cepa de Bacteroides fragilis
  • Los ingredientes/aditivos/contaminantes de los alimentos que pueden ocasionar o agravar la depresión son: azúcar refinada, fructuosa procesada, gluten, transgénicos, glifosato, aditivos y endulzantes artificiales

Por el Dr. Mercola

Las investigaciones muestran que los alimentos que consumimos tienen un profundo efecto en la salud mental. Así que, sin importar cuál sea su problema mental de salud, la importancia de revisar su alimentación no puede ser suficientemente enfatizada.

En el sentido estricto de la palabra, tenemos dos cerebros - uno en la cabeza y otro en el  intestino. Los dos se generan del mismo tejido durante el desarrollo del feto y están conectados a través del nervio vago, el décimo nervio craneal que corre desde el bulbo raquídeo hasta el abdomen.

Actualmente está sólidamente establecido que el nervio vago es la ruta principal utilizada por las bacterias del intestino para transmitir la información al cerebro, lo cual ayuda a explicar por qué la salud mental parece estar tan intrincadamente conectada con el microbioma intestinal1 – las bacterias y otros microbios que viven en el intestino.

Por ejemplo, los investigadores encontraron recientemente que los alimentos fermentados ayudan a frenar el trastorno de ansiedad social en los adultos jóvenes.2,3 Otro estudio4 encontró que los ratones con comportamientos obsesivo-compulsivos repetitivos se tranquilizan al recibir una cepa de la bacteria Bacteroides fragilis.

Las bacterias intestinales también producen neurotransmisores que estimulan el estado de ánimo, como la serotonina, dopamina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA). De hecho, la mayor concentración de serotonina se encuentra en los intestinos, no en el cerebro.

Después de todo, si intenta trabajar en su estado mental, lo primero en la lista debe ser optimizar su salud mental.

La Estrecha Relación Entre el Azúcar y la Depresión

Una gran cantidad de ingredientes alimenticios pueden ocasionar o agravar la depresión, pero el culpable número uno es el azúcar refinada y la fructuosa procesada, que alimentan a los patógenos en el intestino, lo que permite que excedan a las bacterias benéficas.

El azúcar también reprime la actividad de una hormona del crecimiento clave en el cerebro, llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés). Los niveles de BDNF son críticamente bajos tanto en la depresión como en la esquizofrenia.

Una alimentación alta en azúcar también desencadena una cascada de reacciones químicas en el cuerpo que promueven la inflamación crónica, la cual, a largo plazo interrumpe el funcionamiento normal del sistema inmune y causa estragos en el cerebro.

Por último, pero no menos importante, el azúcar refinada, la fructuosa procesada y los granos son los contribuidores principales de la resistencia a la insulina y leptina, lo cual también juega un papel importante en la salud mental.

Un reciente estudio5,6 encontró que los alimentos con alto índice glucémico (como aquellos altos en granos refinados y en azúcar añadida) están relacionados con mayores probabilidades de padecer depresión.

En particular, el azúcar añadida está estrechamente relacionada con la depresión, lo que vuelve a confirmar lo que dijo William Dufty en su clásico libro best-seller, Sugar Blues, publicado por primera vez en 1975. Algunas veces la ciencia tarda un poco en ponerse al día - ¡en este caso tardó 40 años!

Otros Ingredientes en los Alimentos Procesados que Promueven la Depresión

Otros ingredientes en los alimentos procesados que pueden contribuir a la depresión o a otros problemas mentales son:

  • Los ingredientes transgénicos o genéticamente modificados pueden alterar significativamente la flora intestinal y por lo tanto, promueven los patógenos mientras que diezman los microbios benéficos necesarios para la óptima salud mental y física.
  • Glifosato – el herbicida más ampliamente utilizado en los cultivos de alimentos en el mundo, con cerca de MIL MILLONES de libras que se fumigan cada año - ha demostrado ocasionar deficiencias nutricionales, especialmente de minerales, los cuales son significativos para la función del cerebro y el control del estado de ánimo.
  • También ocasiona toxicidad sistémica y fue declarado recientemente como un posible cancerígeno humano de clase 2A. Roundup, en el cual el glifosato es un ingrediente activo, también ha demostrado incrementar la resistencia a los antibióticos de E. coli y Salmonela.

  • Los aditivos alimenticios artificiales, especialmente el endulzante artificial aspartame, pueden causar estragos en la función cerebral. La depresión y los ataques de pánico son efectos secundarios potenciales conocidos por el consumo de aspartame. Otros aditivos, como los colorantes artificiales, también son conocidos por tener un impacto en el estado de ánimo.
  • El gluten, una proteína que se encuentra en los granos, como en el trigo, centeno y cebada, podría tener un impacto negativo en el estado de ánimo y en la salud cerebral.
  • De hecho, una variedad de estudios indican que el trigo puede tener un efecto perjudicial en el estado de ánimo, promover la depresión y otros problemas mentales más graves como la esquizofrenia.

    La mayoría del trigo que no es orgánico es tratado con glifosato en un proceso previo a la cosecha llamado desecación, el cual se añade a sus efectos problemáticos (vea el glifosato más arriba).

Para Curar la Depresión, Cure su Intestino

Como afirmó The Epoch Times:7 "en los últimos 20 años, más o menos, los científicos han desarrollado un nuevo respeto por las bacterias y el paradigma está cambiando, de ser uno de guerra a uno de co-existencia. Actualmente la ciencia considera que una colonia bacteriana robusta y diversa es esencial para la buena salud”.

Ciertamente, las bacterias que residen sobre y dentro del cuerpo sobrepasan en número a las células de 10 a 1 y, los virus, a su vez, sobrepasan a las bacterias de 10 a 1. En muchos aspectos, usted es su microbioma.

Según dijo Tom Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental, al The New York Times:8

“Somos, al menos desde el punto de vista del ADN, más microbianos que humanos. Es una percepción fabulosa y hay que tomarla en serio al pensar en el desarrollo humano”.

Las crecientes investigaciones revelan que muchos de estos pequeños microbios tienen funciones muy específicas y, en conjunto juegan un papel fundamental en los procesos biológicos y en la salud general – así como en la del cerebro.

“De acuerdo con el Dr. Raphael Kellman, médico con sede en la ciudad de Nueva York y que se especializa en el tratamiento del microbioma, ésta no sólo influencia nuestro estado de ánimo, sino que también tiene mucho que ver con la forma en la que funciona el cerebro y se desarrolla con el tiempo”, afirma The Epoch Times.9

‘Al mejorar el microbioma podemos ver cambios positivos en el estado de ánimo, la función cognitiva y la función ejecutiva’, dijo Kellman…

‘El microbioma se comunica con el cerebro a través de una variedad de mecanismos… Estas vías incluyen neurotransmisores directos que producen el microbioma.

Se comunica con el cerebro a través del nervio vago y también a través del sistema endócrino en la vía del estrés – el hipotálamo, pituitaria y eje suprarrenal’.

El tratamiento actual de los trastornos neurológicos se enfoca en cambios directos en la química del cerebro, modificando los niveles de los químicos neurotransmisores con la esperanza de lograr un equilibrio correcto. Pero el tratamiento mental del futuro podría enfocarse mucho más en el intestino que en el cerebro y, más en los alimentos que en los medicamentos”.

El hecho de que al mejorar el microbioma se puede afectar las funciones cognitivas significa también que es importante nutrir el intestino para tener una mejor oportunidad en contra de los desórdenes neurodegenerativos como el Alzheimer. Curiosamente, los investigadores han encontrado que la depresión recurrente está relacionada con el encogimiento del hipocampo, el área del cerebro que está relacionada con la formación de la memoria y,10 la depresión en sí misma parece ser un factor de riesgo a padecer demencia.

A este respecto, es importante tener en cuenta los niveles de vitamina D, ya que tanto la depresión como el Alzheimer están relacionados con la deficiencia de vitamina D.

El Nacimiento de un Modelo Más Holístico para la Salud Mental

La depresión y la ansiedad se tratan comúnmente con antidepresivos, a pesar del hecho de que los estudios han demostrado que están a la par con los placebos en términos de efectividad. También están relacionados con un montón de efectos secundarios, incluyendo la progresión hacia otros problemas de salud mental más graves o crónicos. Los estudios recientes podrían explicar en parte por qué los antidepresivos podrían empeorar la situación en vez de mejorarla.

La teoría del ‘desequilibrio químico’ declara que los desórdenes de depresión y ansiedad son ocasionados por los bajos niveles de serotonina. Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (SSRI) funcionan al hacer que haya más serotonina disponible para su uso en el cerebro, lo cual se cree mejora el estado de ánimo.

Investigaciones recientes revelan que las personas con ansiedad social no tienen bajos niveles de serotonina; sino que sus niveles son más altos de lo normal. Así que estimular más la serotonina con un SSRI tan sólo empeora la ansiedad…

El nuevo enfoque en la salud intestinal es una feliz despedida del modelo de los medicamentos sintéticos. Como se analizó en The New York Times,11 los investigadores hacen un listado e investigan los compuestos psicoactivos encontrados en las heces y experimentan con trasplantes fecales en animales para evaluar su efecto en el desarrollo neuronal.

“La ansiedad, depresión y varios desórdenes pediátricos, como el autismo y la hiperactividad, han estado relacionados con anormalidades gastrointestinales. Los trasplantes microbianos no fueron tan invasivos como la cirugía del cerebro y, ese era el punto: cambiar las bacterias del paciente podría ser difícil, pero parece más directo que alterar los genes. Cuando Lyte comenzó con su trabajo acerca de la relación entre los microbios y el cerebro hace tres décadas, fue descartado como una curiosidad.

En contraste, el pasado septiembre, el Instituto Nacional de Salud Mental otorgó cuatro becas de hasta $1 millón cada una para incentivar las nuevas investigaciones sobre el papel del microbioma intestinal en los desórdenes mentales, lo cual afirma la legitimidad de un campo que ha luchado durante mucho tiempo para atraer la credibilidad científica.

Parece plausible, si aún no hubiera sido probado, algún día se utilizarán los microbios para diagnosticar los desórdenes del desarrollo neuronal, tratar enfermedades mentales y quizá incluso para ponerlas en el cerebro”.

La Flora Intestinal Anormal Fomenta el Desarrollo Anormal del Cerebro

Los investigadores han comenzado a experimentar con trasplantes fecales en niños autistas,12 y aunque estas investigaciones siguen en pañales, hay muchas razones para ser optimistas. En verdad parece haber una conexión cercana entre la flora intestinal anormal durante la infancia y el desarrollo anormal del cerebro – una condición que la Dra. Campbell-McBride llama el Síndrome del Intestino y la Psicología (GAPS).

GAPS es el resultado de una flora intestinal poco desarrollada o desequilibrada y puede manifestarse en un conglomerado de síntomas que pueden entrar en el diagnóstico del autismo, trastorno de déficit de atención por hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés), trastorno de déficit de atención sin hiperactividad (ADD, por sus siglas en inglés), dislexia, dispraxia o trastorno obsesivo-compulsivo, sólo por nombrar algunas posibilidades.

La Dra. Campbell cree que los niños autistas nacieron con cerebros y órganos sensoriales perfectamente normales, pero una vez que su sistema digestivo se vuelve una fuente principal de toxicidad en lugar de ser una fuente de nutrición, comienzan a desarrollar los síntomas del autismo. Esta teoría encaja bien con las investigaciones13 más recientes publicadas en la Sociedad Americana de Microbiología, la cual identificó la bacteria (sutterella) que se encuentra únicamente en los intestinos de los niños con autismo. De acuerdo con los autores:

“Muchos niños con autismo tienen perturbaciones gastrointestinales (GI) que pueden complicar el manejo clínico y contribuir a los problemas de comportamiento. Es de gran importancia entender el carácter molecular y microbiano de estos problemas GI para esclarecer la patogénesis, realizar el diagnóstico y administrar el tratamiento informado.

Aquí describimos una relación entre los altos niveles de las especies intestinales ucoepiteliaes relacionadas con la sutterella y los disturbios GI en los niños con autismo. Estos descubrimientos elevan al frente a estas bacterias poco reconocidas al demostrar que la sutterella es un componente principal del microbioma en más de la mitad de los niños con autismo y disfunción gastrointestinal (AUT-GI) y que está ausente en los niños que padecen únicamente disfunción gastrointestinal (control-GI) evaluados en el estudio".

Nutrir la Flora Intestinal Podría Mejorar Su Estado de Ánimo y Proteger Su Salud Mental

Después de considerar todo lo anterior, parece bastante claro que es extremadamente importante nutrir la flora intestinal para tener un mejor estado de ánimo y una salud mental más estable. Para hacerlo, recomiendo las siguientes estrategias:

  • Evite el azúcar y los alimentos procesados y refinados en su alimentación. Recuerde que consumir alimentos reales es una de las estrategias más poderosas y simples que puede implementar para tomar el control de su salud. Si necesita ayuda para hacerlo, lea mi Plan de Nutrición para una alimentación simple y basada en alimentos enteros.
  • Simplemente no cabe duda de que eliminar los azúcares refinados es la intervención más poderosa que puede hacer una persona promedio para mejorar su flora intestinal.

  • Consuma alimentos tradicionalmente fermentados y sin pasteurizar. Los alimentos fermentados son la mejor vía para la salud digestiva óptima, siempre y cuando consuma sus versiones preparadas de manera tradicional y sin pasteurizar. Idealmente, debería consumir una variedad de alimentos fermentados para maximizar la variedad de bacterias que obtiene. Las opciones saludables son los vegetales fermentados, lassi (una bebida india de yogurt, que tradicionalmente se disfruta antes de cenar), leche fermentada como el kefir, kimchee y natto (soya fermentada).
  • Tome un suplemento probiótico de alta calidad. Si no consume alimentos fermentados regularmente, considere tomar un probiótico de amplio espectro. Las investigaciones muestran que ciertos probióticos pueden ayudar a calmar la ansiedad al modular las vías vagas entre el intestino y el cerebro, afectar los niveles de GABA y disminuir el estrés inducido por la hormona corticosterona.

En resumen, los alimentos tienen un inmenso impacto tanto en el cuerpo como en el cerebro y consumir alimentos enteros como o indica mi Plan de Nutrición, es la mejor forma de apoyar la salud mental y física. Ya sea que necesite un energizante rápido o que haya estado batallando con un mal estado de ánimo por algún tiempo, el mejor remedio no se encuentra en su cajón de medicamentos sino justamente en su alacena o refrigerador.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1 The Atlantic June 24, 2015
  • 2 Psychiatry Research April 28, 2015 [Epub ahead of print]
  • 3 Psych Central June 12, 2015
  • 4, 8, 11, 12 New York Times June 23, 2015
  • 5 American Journal of Clinical Nutrition June 24, 2015 DOI: 10.3945
  • 6 Time June 29, 2015
  • 7, 9 Epoch Times July 1, 2015
  • 10 WebMD June 30, 2015
  • 13 MBio January 10, 2012, vol. 3 no. 1 e00261-11