Las Grasas Saturadas Son Finalmente Reivindicadas en un Largo Estudio Ocultado

Grasas Saturadas

Historia en Breve -

  • Un ensayo previo de hace 40 años no publicado—el mayor y más riguroso en su clase--muestra que aunque sustituir las grasas saturadas con aceite vegetal disminuyó el colesterol total en un 14 %, la mortalidad general aumentó
  • Por cada 30 puntos porcentuales de colesterol total, la probabilidad de muerte se incrementó un 22 %
  • Muchos otros estudios también han descubierto que sustituir las grasas saturadas por aceites vegetales incrementa el riesgo de la mortalidad por todas las causas, incluyendo a las enfermedades coronarias y enfermedades cardiovasculares

Por el Dr. Mercola

Lo más probable, es que su médico y casi todas las autoridades de salud pública le hayan dicho que se mantuviera alejado de las grasas saturadas, al advertirle que estas aumentan su colesterol LDL y obstruyen a sus arterias, poniéndole en mayor riesgo de enfermedades cardiacas.

También, las directrices alimenticias del 2015, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, aun aconsejan limitar las grasas saturadas a un máximo de 10 % de sus calorías diarias, advirtiéndole peligros similares.

De hecho, tales recomendaciones están basadas en una hipótesis no probada y, un gran número de estudios que han reexaminado la teoría han demostrado que las grasas saturadas no aumentan el riesgo de enfermedades cardiacas.

Curiosamente, el último estudio,1,2,3,4,5,6,7,8 que aparece y muestra que la sabiduría convencional acerca de las grasas saturadas estaba completamente equivocada, fue ocultado, y en realidad esto fue hace cuatro décadas.

Ancel Keys fue uno de los primeros investigadores—es el hombre que propuso inicialmente la relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiacas, y se cree que fue en gran parte responsable de ocultar y no revelar este estudio concluyente, ya que no sustenta a su hipótesis original.

Omitir las Publicaciones de Investigación Clínica Puede Socavar la Verdad

Solo algunas partes de los resultados del ensayo fueron publicadas alguna vez, dejando de lado el polémico hallazgo de que sustituir las grasas saturadas con aceite vegetal NO tuvo ningún beneficio sobre la mortalidad.

El estudio fue encontrado por Christopher Ramsden, quien descubrió los datos faltantes de la investigación entre las posesiones de un científico fallecido. Según informó STAT:9

"Ramsden, de los Institutos Nacionales de Salud, encontró los datos básicos de un estudio de hace 40 años, el cual desafía el dogma de que consumir grasas vegetales en vez de grasas animales es bueno para el corazón.

El estudio, el mayor experimento de estándar de excelencia que analiza esta idea, descubrió lo contrario, Ramsden y sus colegas informaron… en la British Medical Journal10(BMJ, por sus siglas en inglés)… [S]u descubrimiento y análisis de los datos perdidos hace mucho tiempo destaca que la falta de publicidad de los resultados de los ensayos clínicos puede socavar la verdad".

El Mayor y Más Riguroso Ensayo en Su Clase, Finalmente Reivindica a las Grasas Saturadas

El estudio,11 llevado a cabo desde 1968 hasta 1973, incluyó a 9 423 participantes entre las edades de 20 y 97 años, por lo que es el mayor ensayo en su clase. Además, todos los participantes eran residentes de hospitales mentales del estado y hogares ancianos, en los cuales se prepararon todas las comidas para ellos, haciéndolo uno de los estudios más rigurosamente detallados.

Muchos estudios nutricionales tienen el inconveniente de depender de la percepción subjetiva del consumo basado en cuestionarios de alimentos. A menudo la gente simplemente no puede recordar qué o cuánto comían en un día determinado.

Aquí, las comidas de cada persona se registraron cuidadosamente. En promedio, a cada paciente se le hizo un seguimiento de aproximadamente 15 meses. Los participantes fueron asignados al azar a uno de los dos grupos, los cuales recibieron:

  1. En ese entonces, una alimentación estándar que contenía 18.5 % de grasas saturadas de origen animal, tales como leche, queso, carne de vaca y manteca, y 5 % de grasas insaturadas, basada en el total de las calorías
  2. Una alimentación en la que el 50 % de las grasas saturadas se reemplazaron con aceite vegetal (un pilar en los actuales alimentos procesados​) y la margarina de aceite de maíz (con un total de 9 % de grasas saturadas y 13 % de grasas insaturadas)

Después de analizar los datos, Ramsden y su equipo encontraron que después de un año los aceites vegetales disminuyeron los niveles de colesterol total en un promedio del 14 %. Sin embargo, estos bajos niveles de colesterol NO se tradujeron en una mejora de la salud y la longevidad, que es la creencia convencional.

En vez de esto, la investigación demostró que cuanto menor es el nivel de colesterol, mayor es el riesgo de morir.

Por cada 30 puntos porcentuales de colesterol total, hubo una probabilidad de muerte 22 % mayor. En la categoría de las personas mayores de 65 años de edad, el grupo que recibió aceite vegetal experimentó aproximadamente 15 % más muertes, en comparación a los adultos mayores en el grupo de las grasas saturadas.

El Aceite Vegetal Casi Duplicó las Tasas de Ataque Cardiaco

El aceite vegetal tampoco resultó en un menor número de casos de ataques cardiacos o arteriosclerosis. Por el contrario, las autopsias revelaron que ambos grupos tenían niveles similares de placa arterial, pero el 41 % del grupo de aceite vegetal mostró señales de al menos un ataque cardiaco, en comparación con solo el 22 % en el grupo de las grasas saturadas.

Según los autores:

"Las pruebas disponibles de los ensayos aleatorios controlados muestran que la sustitución de grasas saturadas por ácido linoleico [aceite vegetal] en la alimentación efectivamente reduce el colesterol en suero, pero no sustenta la hipótesis de que esto se traduce en un menor riesgo de muerte por enfermedad coronaria o por todas las causas.

Los resultados del Experimento Coronario de Minnesota se suman a la creciente evidencia de que la publicación incompleta ha contribuido a la excesiva estimación de los beneficios de sustituir las grasas saturadas por aceites vegetales ricos en ácido linoleico".

¿Por Qué Se Prevé que los Aceites Vegetales Podrían Aumentar las Enfermedades?

Si entiende la biología molecular, es clara la razón por la cual los aceites vegetales causan este tipo de observaciones, y son válidas incluso si están orgánicamente cultivados y procesados ​​impecablemente. De hecho, esto sería precisamente lo que se espera.

¿Por qué? Debido a que cuando se toman grandes cantidades de estas grasas omega-6 poliinsaturados, no puede ser quemadas como combustible. En cambio, están incorporadas en las membranas celulares y mitocondriales en las que son altamente susceptibles al daño oxidativo, lo que daña la maquinaria metabólica.

Y este es el MEJOR de los escenarios. La realidad es mucho peor, ya que la mayoría de estos aceites vegetales son altamente procesados ​​y se desarrollan de cultivos transgénicos, cargados de residuos de herbicidas tóxicos como Roundup.

La mayoría de estos productos químicos ni siquiera se habían inventado cuando la BMJ realizó este estudio, por lo que si fuera repetido actualmente con aceites vegetales modernos, estoy muy seguro de que los efectos adversos de los aceites vegetales serían aún más pronunciados.

Además, aunque su cuerpo necesita un poco de omega-6, la mayor parte de las personas obtienen demasiada cantidad de este, en comparación con los ácidos grasos omega-3, y esta relación desequilibrada también puede tener consecuencias adversas para la salud.

Como se señaló en el Huffington Post,12 "este matiz no se refleja en la mayoría de las recomendaciones nutricionales actualizadas en las directrices alimentarias federales, las cuales simplemente afirman que debemos comer menos grasas saturadas y más grasas poliinsaturadas sin mencionar a los ácidos grasos omega-6".

En tercer lugar, cuando se calientan los aceites vegetales, estos tienden a oxidarse. Según el Dr. Fred Kummerow,13 quién ha investigado los lípidos y las enfermedades cardiacas durante ocho décadas, el colesterol oxidado es el verdadero culpable de causar las enfermedades cardiacas.

Al provocar la inflamación, promueven la obstrucción de las arterias y problemas cardiovasculares asociados, incluyendo a los ataques cardiacos.

No Se Demuestran Beneficios del Aceite Vegetal en Cuatro Experimentos Similares

También, los investigadores analizaron otros cuatro ensayos14 para analizar los efectos de la sustitución de grasas saturadas por aceites vegetales. Asimismo, no pudieron demostrar ningún beneficio. De hecho, sustituir las grasas saturadas por aceites vegetales ricos en ácido linoleico aumenta el riesgo de mortalidad por todas las causas, incluyendo las enfermedades coronarias y enfermedades cardiovasculares.

Según los autores:

"Un meta-análisis actualizado de los ensayos de intervención de ácido linoleico no mostró evidencia de beneficios cardiovasculares. Estos resultados podrían tener implicaciones importantes para el asesoramiento alimentario alrededor del mundo para sustituir el ácido linoleico omega-6, o las grasas poliinsaturadas, en general, por grasas saturadas".

En resumen, los aceites vegetales no reducen el riesgo de morir por enfermedades cardíacas. Dicho de otra manera, las grasas saturadas tampoco aumentan el riesgo de morir por enfermedades cardiacas. Por otra parte, reducir el colesterol no es necesariamente un signo de mejoría en la salud; en realidad puede aumentar el riesgo de muerte. Como señaló Ramsden:15

 "Uno esperaría que en cuanto más disminuya el colesterol, mejor sería el resultado. Pero en este caso se descubrió una relación opuesta. El mayor grado de reducción del colesterol se relacionó con un más alto, en vez de un menor, riesgo de muerte".

Otros Estudios Desacreditan el Mito de las Grasas Saturadas

Más adelante, se muestran otros estudios que desacreditan la idea de que eliminar las grasas saturadas ayudará a vivir más tiempo. Todos estos estudios utilizaron "parámetros de valoración extrema", que se consideran las mediciones más confiables. Aunque se mezclaron los beneficios de mortalidad cardiovascular y una menor cantidad de factores de riesgo, ninguno de estos ensayos mostró que restringir las grasas saturadas haya reducido la mortalidad total.

El Estudio Oslo (1968): Un estudio de 412 hombres, de 30 a 64 años, que descubrió que consumir una alimentación baja en grasas saturadas y alta en grasas poliinsaturadas no influyó en las tasas de muerte súbita.16

Estudio de los Veteranos L.A. (1969): Un estudio de 850 hombres de edad avanzada, el cual duró seis años y es ampliamente utilizado para sustentar la hipótesis de la dieta-corazón.

No se encontraron diferencias significativas en las tasas de muerte súbita o ataques cardiacos en los hombres que comen sobre todo alimentos de origen vegetal y aquellos que seguían una alimentación rica en aceites vegetales. Sin embargo, en el grupo de aceites vegetales se observaron más muertes que no estaban relacionadas con problemas cardiacos, incluyendo el cáncer.17

Ensayo del Aceite de Soya en Londres (1968): Un estudio de casi 400 hombres que se prolongó de dos a siete años. No mostró diferencias en las tasas de ataques cardiacos en los hombres después de consumir una alimentación baja en grasas saturadas y rica en aceite de soya y los que llevaban una alimentación normal.18

Ensayo de Intervención Sobre Múltiples Factores de Riesgo (MRFIT) de los Estados Unidos: Patrocinado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por su sigla en inglés), este es otro estudio sumamente erróneo.

Comparó las tasas de mortalidad y los hábitos alimenticios de más de 12 000 hombres, y el resultado que se difundió ampliamente fue que las personas que consumían una alimentación baja en grasas saturadas y en colesterol tuvieron una reducción marginal en las enfermedades cardíacas coronarias. Sin embargo, la mortalidad por todas las causas fue mayor.19

Las Grasas Saturadas Ofrecen Pocos Riesgos y Muchos Importantes Beneficios para la Salud

Un meta-análisis20 realizado en el 2015 y publicado en el British Medical Journal, de igual forma no encontró alguna relación entre los altos niveles de grasas saturadas en la alimentación y las enfermedades cardíacas. Tampoco se encontró algún vínculo entre el consumo de grasas saturadas y otras enfermedades que amenazan la vida, tales como los derrames cerebrales o la diabetes tipo 2.

Sin embargo, otro meta-análisis21 que combinó datos de 21 estudios e incluyó a casi 348 000 adultos, no encontró diferencias en el riesgo de enfermedades cardíacas y derrames cerebrales en personas con un consumo mayor o menor de grasas saturadas. De hecho, lejos de suponer un riesgo, se sabe que las grasas saturadas proporcionan una serie de beneficios importantes para la salud, incluyendo los siguientes:

Proporcionan los componentes básicos para las membranas celulares, hormonas y sustancias similares a las hormonas

Proveen absorción de minerales, tales como calcio

Son portadoras de las importantes vitaminas A, D, E y K, solubles en grasa

Hacen la transformación de caroteno en vitamina A

Ayudan a disminuir los niveles de colesterol (ácidos palmítico y esteárico)

Actúan como agentes antivirales (ácido caprílico)

Proveen un óptimo combustible "limpio" para el cerebro y las mitocondrias

Proporcionan sensación de saciedad

Modulan la regulación genética y ayudan a prevenir el cáncer (ácido butírico)

El Azúcar, y No las Grasas, Es la Causa de una Salud Deficiente

Realmente, el miedo a las grasas alimenticias saludables es una de las razones por las que actualmente tenemos obesidad, diabetes y enfermedades cardiacas de proporciones epidémicas.

Como señaló el Dr. Mark Hyman,22 Director del Centro Clínico de Cleveland para la Medicina Funcional y autor del libro "Eat Fat, Get Thin" (Consuma grasa, y adelgace): "Durante 35 años nos han dicho que debemos comer bajas cantidades de grasa, pero el resultado es que hemos eliminado las grasas y hemos consumido mucha cantidad de carbohidratos y azúcares, lo cual explica el correspondiente auge de la obesidad, la diabetes y otras enfermedades relacionadas en el mismo período de tiempo".

De hecho, para mejorar nuestra salud, lo que realmente tenemos que cambiar es nuestra forma de pensar acerca de las grasas alimenticias y dejar de tratarlas como un enemigo.

La periodista Nina Teicholz, autora de "The Big Fat Surprise: Why Butter, Meat and Cheese Belong in a Healthy Diet" (La Enorme Sorpresa: ¿Por qué la mantequilla, carne y queso son parte de una alimentación saludable?), también ha declarado que cuando los investigadores retrocedieron y analizaron23 algunos de los datos originales del estudio del Dr. Ancel Keys acerca de siete países24 (el cual fue la base de la fobia a la grasas saturadas) encontraron que las enfermedades cardiacas estuvieron más correlacionadas con el consumo de azúcar, no con las grasas saturadas, como afirmó Keys.

¿Cómo Podrían las Grasas Saturadas Proveer Protección Contra las Enfermedades Cardiacas?

A pesar de toda esta evidencia, a algunos todavía les gusta hacer referencia a estudios que muestran que reducir las grasas saturadas puede disminuir sus niveles de colesterol LDL (a menudo referidos como colesterol "malo"). Sin embargo, aquí también hubo una confusión. Los términos LDL y HDL se refieren a las lipoproteínas, es decir, las proteínas que transportan el colesterol.

La LDL representa a la lipoproteína de baja densidad, mientras que la HDL representa a la lipoproteína de alta densidad, y el tamaño de estas partículas es aún más importante que sus niveles en general.

  • El colesterol HDL en realidad está relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiacas, por lo que las mediciones de colesterol total son inútiles cuando se trata de calcular dicho riesgo. Si su colesterol total es "alto" debido a que tiene una gran cantidad de HDL, esto no indica que haya un mayor riesgo cardíaco; en vez de eso, lo más probable es que sea un agente protector.
  • Las partículas grandes y esponjosas de LDL no contribuyen a las enfermedades cardíacas, y consumir grasas saturadas en realidad podría transformar a las pequeñas y densas LDL presentes en su cuerpo, en unas más grandes, saludables y esponjosas LDL, proporcionando, de este modo, un efecto protector.25,26
  • Las pequeñas y densas partículas de LDL se oxidan con facilidad, lo cual puede desencadenar enfermedades cardiacas. Las personas con altos niveles de pequeñas y densas LDL, tienen un riesgo tres veces mayor de enfermedades cardiacas, que las personas con altos niveles de particulas LDL grandes y esponjosas.27

Además las nocivas, pequeñas y densas partículas de grasas trans LDL se incrementaron por el consumo de azúcar refinada y carbohidratos, tales como el pan, bagels y las sodas.28 En conjunto, las grasas trans y los carbohidratos refinados hacen mucho más daño a su cuerpo de lo que podrían hacerle las grasas saturadas.

En el 2013, una publicación en el British Medical Journal describió cómo al evitar las grasas saturadas en realidad promueve tener una salud deficiente en un sin número de formas, incluyendo a través de su relación con el colesterol LDL.29 Según indicó el autor Aseem Malhotra, un especialista en cardiología intervencionista del Hospital Universitario de Croydon en Londres:

"El detalle de las grasas saturadas alimenticias, las cuales se considera que tienen la mayor influencia en el riesgo cardiovascular, es las elevadas concentraciones de lipoproteínas de baja densidad (LDL).

Sin embargo, reducir el colesterol LDL al disminuir el consumo de grasas saturadas parece ser específico de las partículas grandes y flotantes (tipo A) de LDL, cuando en realidad son las pequeñas partículas (tipo B) densas (que responden al consumo de carbohidratos) las cuales están implicadas en las enfermedades cardiovasculares.

De hecho, recientes y prospectivos estudios de cohorte no han sustentado ninguna relación significativa entre el consumo de grasas saturadas y el riesgo cardiovascular, en vez de ello, se ha descubierto que las grasas saturadas son agentes protectores".

Las Grasas Saturadas Son Importantes Para Tener Una Salud Óptima

Las grasas alimenticias sirven como combustible y son un componente estructural fundamental para su biología. Por otro lado, si está tratando de perder peso, la clave es entrenar a su cuerpo para llegar a su grasa corporal (o de lo contrario no puede eliminarla), y a su vez, suministrar a su cuerpo con grasas alimenticias es una parte importante de este proceso.

Con el fin de hacer esta transición la cual le permita a su cuerpo quemar grasa, como combustible principal, en vez de azúcar, es necesario:

1. Restringir los carbohidratos (los carbohidratos totales menos la fibra) a menos de 50 gramos por día

2. Limitar la proteína a 1 gramo por kilo de masa corporal magra, y

Consumir únicamente fuentes de grasa de alta calidad. La mayoría de los habitantes en los Estados Unidos consumen grasas nocivas, como los aceites vegetales procesados, que invariablemente empeoran su salud.

Por eso, cuando hablamos de las grasas alimenticias saludables, nos referimos a, la grasa natural sin procesar, la cual se encuentra en alimentos reales, como lácteos crudos de animales criados con pastura, carnes, huevos de animales criados al aire libre, semillas, frutos secos, mantequilla, aceitunas, aguacate, aceite de coco y cacao crudo (una fuente extraordinaria de grasas saturadas saludables y muchos polifenoles beneficiosos).

Así que, en resumen, las grasas saturadas:

  • Aumentan los niveles de LDL, y aumentan las partículas grandes y esponjosas que NO están relacionadas con un mayor riesgo de enfermedades cardiacas
  • Elevan los niveles de HDL, que a su vez también compensa las cantidades mayores de colesterol LDL
  • NO causan enfermedades cardiacas, como ha sido aclarado en todos los estudios anteriormente mencionados
  • No dañan tan fácilmente como otras grasas, ya que no tienen dobles enlaces que pueden ser dañados por la oxidación
  • Sirven como "combustibles limpios" para el cerebro y las mitocondrias, al producir radicales mucho menos dañinos que los azúcares y carbohidratos no fibrosos

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