Cómo la Industria Azucarera le Ocultó los Daños de la Azúcar Utilizando Grandes Tácticas Tabacaleras

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Agosto 19, 2017 | 28,121 vistas

Historia en Breve

  • Por 40 años, la prioridad de la industria azucarera fue poner en duda los estudios que sugieren que el azúcar puede causarle enfermedades y obesidad. Mientras que, según algunas estimaciones, el sistema de salud estadounidense gasta alrededor de $150 mil millones de dólares al año en enfermedades relacionadas con el azúcar
  • Para proteger el negocio, la industria compró científicos y contrató poderosos cabilderos para asegurar que el azúcar no fuera sujeto a restricciones legislativas
  • Desde 1970, las tasas de obesidad en los Estados Unidos aumentaron más del doble y la diabetes se triplicó. Con el fin de resquebrajar la tendencia actual, es absolutamente necesario restringir severamente el azúcar y la fructuosa

Por El Dr. Mercola

Cuando el consumo de azúcar disminuyó en un 12 % en 2 años debido a que las personas empezaron a considerar el azúcar como un factor que engorda y una causa potencial de enfermedades cardíacas y diabetes, la industria azucarera elaboró una gigantesca campaña publicitaria para financiar artículos científicos y contratar cabilderos que aseguraran que el azúcar no fuera sujeto de restricciones legislativas.

Su esfuerzo de varias décadas es el por qué las directrices alimenticias del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) sólo hablan del azúcar en vagas generalidades y por qué una consultora líder en la industria azucarera dirige el panel de revisión del azúcar de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) dice Mother Jones Magazine.1

El co autor Gary Tabues y Cristin Kearns Couzens exponen en el artículo de fondo que existen muchos pequeños secretos sucios que la industria azucarera preferiría que no supiera, así que le recomiendo leerlo en su totalidad.2

“La historia del azúcar, como dijo [el presidente de la Asociación Azucarera, John] Tatem, fue uno de los productos inofensivos atacado por los “oportunistas que se dedicaban a explotar el consumo público”, escribieron.

Durante las décadas siguientes, se transformaría de lo que el New York Times había considerado en 1977 como “un villano disfrazado” a un nutriente tan aparentemente inocuo que incluso la Asociación Americana del Corazón y la Asociación Americana de la Diabetes lo aprobaron como parte de una dieta saludable.

Investigaciones sobre los sospechosos vínculos entre el azúcar y enfermedades crónicas se interrumpieron sobre todo a finales de los años 80’ y los científicos llegaron a considerar tales actividades como un callejón sin salida en la profesión.

Tan efectivos fueron los esfuerzos de la Asociación Azucarera que, hasta el día de hoy, no existe conceso alguno sobre los peligros potenciales del azúcar.”

Sin embargo, asumir que la falta de conceso sobre estos peligros potenciales compensa la falta de conocimiento sobre el impacto del azúcar en la salud, sería un grave error. Con el trabajo innovador de investigadores y respetados profesionales médicos como el Dr. Richard Johnson o el Dr. Robert Lusting, somos muy conscientes de los graves impactos en la salud del azúcar, en especial de la fructuosa.

El Exceso de Azúcar es la Mejor Forma de Aumentar su Grasa Corporal

Desde 1970, las tasas de obesidad en los Estados Unidos aumentaron más del doble y la diabetes se triplicó. Las autoridades sanitarias siguen queriendo culpar al aumento de las tasas de obesidad a una alimentación excesiva y poco ejercicio, lo que tiene el efecto desafortunado de prevenir cualquier progreso real, ya que las verdaderas causas siguen siendo ignoradas.

Con el fin de resquebrajar la tendencia actual, es absolutamente necesario restringir severamente el azúcar y la fructuosa.

Por supuesto, otro culpable relacionado a los alimentos, como los granos genéticamente modificados o transgénicos también han sido implicados, ya que parecen alterar adversamente su composición corporal. Lo mismo ocurre con los endulzantes artificiales.

Sin embargo, el consumo excesivo de fructosa-- principalmente en forma de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), el cual se agrega prácticamente a todos los alimentos procesados ​​que se venden hoy en día--es probablemente el factor más exacerbado.

Por Qué No Puede Buscar Respuestas en la Industria

Según el artículo de fondo,3 la razón por la cual las personas en los Estados Unidos aún no tienen idea sobre el abrumador impacto negativo que tiene el azúcar en su salud es por las tácticas de las grandes azucareras e industrias tipo tabacaleras, que incluyen manipular al público y a los organismos gubernamentales con mañosa propaganda que prácticamente no tiene fundamento en la ciencia real y encubre cuidadosamente la realidad de su daño.

Sorprendentemente, en algún punto a mediado de los años 50’, la Asociación Azucarera incluso lanzó una exitosa campaña de relaciones públicas para vender el azúcar con un “nuevo enfoque más sensato para la pérdida de peso.”4

Sí, créalo o no, estaban comercializando el azúcar como un herramienta para perder peso--tal y como los endulzantes artificiales lo hacen hoy en día, a pesar de que estudio tras estudio llega a la confusa conclusión que los endulzantes hacen que las personas aumenten MÁS de peso que el azúcar regular...

"...[Un] creciente conjunto de investigaciones sugiere que el azúcar y su primo casi químicamente idéntico, el JMAF, podría igualmente causar enfermedades que matan a cientos de miles de personas al año y que estas condiciones crónicas serían mucho menos frecuentes si disminuyéramos significativamente nuestro consumo de azúcares añadidos", escriben Taubes y Couzens.

De hecho, según algunas estimaciones, el sistema de salud de los Estados Unidos gasta alrededor de $150 mil millones de dólares al año en enfermedades relacionadas con el azúcar.5

Con toda esta evidencia de daño, ¿Cómo es que la industria azucarera se libra de esto una y otra vez? En realidad, es más fácil de lo que se imaginaría. Todo lo que se requiere es asegurar que "la ciencia sea poco concluyente", sin importar cuán clara o bien ejecutada esta sea. Como se detalla en el artículo de fondo:

"Al confrontar a nuestros críticos", explicó Tatem a su junta directiva en 1976, ‘tratamos de nunca perder de vista el hecho de que ninguna evidencia científica confirmada vincula el azúcar con enfermedades mortales. Este punto crucial es la razón de ser de la Asociación.'"

El fraude científico y/o el uso indebido de la ciencia para promover una agenda comercial premeditada es tan excesivo hoy en día que puede ser bastante complicado determinar lo que verdaderamente es. Un factor clave que le sería acertado considerar es, ¿Quién pagó por el estudio?

Se sabe bien que la fuente de financiación puede tergiversar significativamente los resultados de la investigación, pues los que pagan generalmente quieren que la investigación les sea beneficiosa, de una forma u otra.

Investigaciones verdaderamente independientes que no son financiadas o llevadas a cabo por una persona o grupo con un interés financiero o en su resultado, en general, son las más confiables. Aunque algunas veces es posible que tenga que realizar algunas búsquedas para determinar si la investigación pueda haber ocultado lazos o agendas.

El artículo de fondo ofrece un claro ejemplo de esto:

"... a través de la Asociación Azucarera propiamente dicha, ellas [las compañías azucareras estadounidenses] gastarían alrededor de $655,000 dólares entre 1975 y 1980 en 17 estudios diseñados, como documentos internos lo afirman, "para mantener la investigación como un apoyo principal de la defensa de la industria".

Cada propuesta fue examinada por un panel de científicos cercanos a la industria y un segundo comité formado por representantes de compañías azucareras y "miembros que aportan a la investigación", como Coca-Cola, Hershey's, General Mills y Nabisco.

La mayor parte del dinero fue otorgado a investigadores cuyos estudios parecían explícitamente diseñados para exonerar el azúcar. Incluso se propuso indagar si se podía demostrar que el azúcar potenciaba los niveles de serotonina en el cerebro de las ratas y, por lo tanto, "probar el valor terapéutico, como en el alivio de la depresión", señaló un documento interno.

En resumen, en lugar de hacer una investigación definitiva con el fin de conocer la verdad sobre su producto, bueno o malo, la asociación se apegó a un programa de relaciones públicas diseñado para ‘establecer con el público más extensamente posible--prácticamente todos somos consumidores--la seguridad del azúcar como alimento.

' Uno de sus primeros actos fue establecer un Consejo Asesor de Alimentos y Nutrición compuesto por media docena de médicos y dos dentistas dispuestos a defender el lugar del azúcar dentro de una dieta saludable...”

La Demanda Contra el JMAF Se Complica

El artículo de fondo continúa detallando cómo la industria azucarera ha logrado sabotear la ciencia y el sentido común en su plan por mantener el negocio en marcha. Una vez más, es una lectura esclarecedora. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de una noticia relacionada y publicada por foodnavigator.com.

Una disputa legal en curso entre la industria azucarera y la industria de refinadores de maíz cada vez es más entretenida, ya que ambas partes se acusan mutuamente de hipocresía... Según Food Navigator:6

“En los documentos judiciales presentados en Los Ángeles ... los principales refinadores de azúcar le solicitaron a un juez que rechazara una contrademanda presentada en septiembre por las refinerías de maíz alegando que la industria azucarera ha estado involucrada en una ‘campaña sistemática’ para difamar al JMAF.”

Mientras que la industria del maíz acusa a la industria azucarera de publicar artículos "literalmente falsos" en su sitio web, la Asociación Azucarera defiende sus publicaciones, afirmando que están protegidas bajo la Primera Enmienda como libertad de expresión.

La Asociación de Refinadores de Maíz (CRA, por sus siglas en inglés) reaccionó y dijo que la Asociación Azucarera era evidentemente hipócrita en su súbito exhorto de libertad de expresión, "dado lo mucho que trataron de censurar nuestro programa educacional para el consumidor,” declaró el presidente de la Asociación de Refinadores de Maíz, Audrae Erickson para Food Navigator.

Adam Fox, un socio de la firma de abogados que representa a la Sugar Association, a su vez respondió que esto era "un ejemplo perfecto del dicho ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio". Esto continúa yendo y viniendo y en ningún momento nadie tiene claro los peligros de las falsedades difundidas por AMBAS industrias.

Reducir el Consumo de Azúcar y Fructosa es la CLAVE Para Detener la Ola Creciente de Obesidad

Algo que en nuestra alimentación y estilo de vida está terriblemente mal, se puede ver claramente en nuestros disparados índices de obesidad, y ese "algo" es el azúcar--en particular la fructosa en forma de JMAF, que se encuentra prácticamente en todos los alimentos procesados ​​y bebidas del mercado. Los alimentos que nunca sospecharía que contienen azúcar pueden contener grandes cantidades de ella, ¡incluyendo la fórmula infantil e incluso agua “de marca”!

Dos de cada tres personas en los Estados Unidos tienen sobrepeso y uno de cada tres es obeso, y el resto del mundo no se queda atrás.

El nuevo libro del Dr. Richard JohnsonThe Fat Switch” presenta una innovadora investigación que demuestra que comer demasiado y hacer muy poco ejercicio NO son los principales culpables de un aumento de peso descontrolado y porque tantas personas tienen dificultades para deshacerse de esos kilos de más.

Su investigación muestra que el síndrome metabólico (caracterizado por la obesidad central o el aumento de la circunferencia de la cintura, la presión arterial alta y la resistencia a la insulina) es en realidad una condición normal que los animales experimentan para almacenar grasa.

La capacidad de los animales para almacenar r "grasa para la hibernación" parece estar regulada por un cambio en la mitocondria que se activa y se apaga con un alimento común que ya no proporciona una ventaja de supervivencia a los seres humanos que viven en esta sociedad contemporánea, es decir, la fructosa.

Los azúcares que contienen fructosa causan aumento de peso no por las calorías que contienen, sino por activar este "interruptor de grasa", que le dice a su cuerpo que es hora de almacenar grasa, como si fuese un animal preparándose para hibernar.

Por otra parte, el ácido úrico se incrementa con la fructosa, y también contribuye ocasionalmente a la obesidad y a la resistencia a la insulina. Por lo tanto, para tratar eficazmente la obesidad, necesita apagar su interruptor de grasa--al evitar la fructosa, que es el factor desencadenante y mejorar la función de la mitocondria de sus células.

Según el Dr. Johnson:

"Aquellos de nosotros que somos obesos comemos más debido a un "interruptor" defectuoso y hacemos menos ejercicio debido a un estado de baja energía. Si puede aprender cómo controlar el “interruptor" específico ubicado en la central eléctrica de cada una de sus células--la mitocondria--tendría la clave para combatir la obesidad."

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1, 2, 3 Mother Jones November/December 2012
  • 4 Life Magazine January 14, 1957
  • 5 Nature February 2, 2012: 482; 27–29
  • 6 Food Navigator October 31, 2012