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Los pañales, las toallas femeninas y los tampones contienen muchos químicos tóxicos

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • Los estudios demuestran que los pañales, tampones y toallas femeninas contienen muchos compuestos orgánicos volátiles (COV) y ftalatos que conllevan efectos nocivos para la salud, los cuales pueden ser absorbidos por el cuerpo con mayor facilidad debido a que se colocan en zonas de membranas permeables y se mantienen a temperaturas cercanas a los 38 °C
  • Debido a su aplicación interna, los tampones tienen una ruta directa al torrente sanguíneo mediante la cual ofrecen acceso a los contaminantes, incluyendo las dioxinas, furanos y residuos de pesticidas. La mayoría de las fibras de algodón que se usan para estos productos han sido genéticamente modificadas y, aunque se desconocen los riesgos, la acción de insertar algodón transgénico en la vagina durante varios días podría tener resultados similares al consumo de alimentos transgénicos
  • Los tampones crean un ambiente que favorece el crecimiento bacteriano. Los desgarros en la pared vaginal le ofrecen un acceso a las bacterias para que entren en su cuerpo y se acumulen, lo que aumenta el riesgo de síndrome de shock tóxico
  • Al optar por usar mi línea Premium para el cuidado personal para mujeres o pañales de algodón orgánico para bebés, puede reducir su exposición a estas sustancias tóxicas que se acumulan en su cuerpo y desencadenan enfermedades peligrosas a largo plazo

Muchas mujeres no se detienen a pensar cómo se hacen los productos de higiene femenina. Si la marca que usan dice “algodón” en la etiqueta, la mayoría piensa que es un indicador inmediato de seguridad.

Dado que los productos de higiene femenina están clasificados como dispositivos médicos, las empresas no están obligadas a hacer públicos los materiales utilizados en el producto. La FDA solo regula la absorción de los tampones, por lo que todos deben cumplir con las mismas pautas.

No es necesario que las empresas revelen ninguno de los productos químicos, fragancias o plásticos utilizados en la fabricación del producto.

Sin embargo, estos productos se colocan contra su piel, el órgano más grande, y delgado, de su cuerpo. La distancia que separa su cuerpo de las posibles toxinas no es más que algunos milímetros. Lo que es peor, la piel alrededor de su área vaginal tiene una alta permeabilidad.

Por ejemplo, los parches transdérmicos se usan para administrar medicamentos a través de la piel, por lo que suelo aconsejar que: “No ponga nada en su cuerpo que no estaría dispuesto a comer aún si no hubiera opción”.

Cuando los químicos entran en contacto con su piel, se absorben directo en el torrente sanguíneo, sin el beneficio de ser filtrados a través del tracto gastrointestinal.

De acuerdo con Girls Helping Girls Period, alrededor del 70 % de las mujeres en los Estados Unidos usan tampones durante el periodo de menstruación, lo que equivale a usar más de 16 000 tampones a lo largo de su vida. Pero, no se han realizado suficientes investigaciones como para confirmar o refutar su seguridad.

Alexandra Scranton, directora de ciencia e investigación de Voices for the Earth, dice que los tampones “no son como sus típicos productos de cuidado personal, sino que se usan en una zona bastante sensible y absorbente del cuerpo de una mujer”.

Los tampones, toallas femeninas y pañales están contaminados con ftalatos y compuestos orgánicos volátiles (COV)

En un estudio reciente publicado en Reproductive Toxicology se confirman los resultados de un estudio previo realizado en 2014, los cuales demuestran que la industria encargada del cuidado femenino vende productos que contienen químicos dañinos, incluyendo algunos pesticidas, fragancias, tintes y conservadores.

En este último estudio, los investigadores midieron tres tipos de compuestos orgánicos volátiles (COV) y cuatro ftalatos en toallas femeninas y pañales comerciales. También se midió el aire dentro del empaque y se encontró una alta concentración de 5.9 partes por billón (ppb) de COV.

Los investigadores encontraron que las valoraciones de COV y ftalatos variaban de manera considerable entre las marcas.

Los investigadores y defensores creen que esto pone en evidencia una brecha importante en la regulación de los pañales y es característico de la incomodidad que tiene la sociedad con respecto a hablar de la salud reproductiva de las mujeres. Sin embargo, los autores creen que:

La ubicación física de la zona que se expone a estos químicos, la alta tasa de absorción de los genitales ante dichas sustancias y el período de exposición a largo plazo requieren de una investigación exhaustiva sobre el impacto potencial de la exposición a los COV y ftalatos”.

Las toallas femeninas y los pañales están hechos de plásticos sintéticos y, aunque el estudio no mencionó cuáles fueron las marcas evaluadas, los productos se recolectaron en Japón, Finlandia, Francia, Grecia y los Estados Unidos.

Los investigadores encontraron cloruro de metileno en dos marcas de toallas femeninas, tolueno en nueve y xileno en las 11 marcas analizadas. Estos últimos tres con COV.

Al hacer pruebas para encontrar ftalatos, se encontraron con dos tipos en las 11 marcas de toallas femeninas y en las cuatro marcas de pañales.

Las cuatro marcas de pañales analizadas también contenían tolueno y xileno. Scranton, quien no formó parte del estudio, señaló que había diferencias significativas entre las marcas en cuanto a las concentraciones de los compuestos encontrados.

Ella cree que estas diferencias indican que hay múltiples formas de fabricar toallas femeninas y pañales, y que se está haciendo algo durante la fabricación para aumentar de manera intencional los niveles de toxinas.

Por ejemplo, hubo una diferencia de casi 6000 veces en los niveles de COV entre las marcas y un incremento de 130 veces entre los niveles más altos de ftalatos de las toallas femeninas y los más bajos.

Las mujeres se exponen a las toxinas por lo menos siete años y medio de sus vidas

Debido a su aplicación interna, la absorción de químicos de los tampones funciona como una ruta directa hacia el torrente sanguíneo.

En el informe de 2014 de Women's Voices for the Earth, los investigadores encontraron que los contaminantes en los tampones podrían incluir dioxinas, furanos y residuos de pesticidas, así como polímeros fundidos, cubiertas súper absorbentes y fibras endurecidas mediante procesos químicos.

Dependiendo de la cantidad de horas que se use un tampón, el promedio de 16 000 tampones utilizados en la vida de una mujer puede equivales a 7.5 o 10 años de uso.

Esta es una cantidad de tiempo impresionante como para que las membranas permeables tengan contacto con estos productos que se fabriquen con sustancias tóxicas.

El objetivo del fabricante es producir un material que absorba mucho y cueste poco para satisfacer a sus consumidores y aumentar las ganancias financieras. Dicho objetivo ha conducido a casos de síndrome de shock tóxico (SST), una complicación de infecciones por estafilococos o estreptococos.

El tampón comercial llegó a los estantes de las tiendas en 1930 y, para 1970, los fabricantes se encontraban compitiendo por encontrar la manera de darles una ventaja a los tampones sobre las toallas femeninas. Los tampones desodorizantes, aplicadores de plástico y productos ultra absorbentes fueron fabricados y lanzados a la venta.

En 1978, Procter & Gamble comenzó a vender Rely, tampones hechos de un agente espesante, hiperabsorbente y completamente sintético de grado alimenticio. Para mayo de 1980, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) habían reportado 55 casos de SST, y el número continuó aumentando.

Para junio de 1981, los investigadores habían identificado el uso continuo de tampones como un factor de riesgo y encontraron un vínculo entre el tampón Rely ultra absorbente y el incremento en la aparición de estos casos.

Sin embargo, incluso después de sacar a Rely de los estantes, las mujeres continuaron sufriendo de SST. Además, los casos de SST y las reacciones alérgicas reportadas han llevado a la aparición de un movimiento que exige la transparencia y la divulgación de estos ingredientes tanto en los Estados Unidos como en el extranjero.

Síndrome de shock tóxico

Los tampones de hoy contienen una mezcla de algodón, rayón y fibras sintéticas. La mayoría del algodón que se usa para estos productos es genéticamente modificado y, aunque se desconocen los riesgos, la acción de insertar algodón transgénico en la vagina durante varios días podría tener resultados similares al consumo de alimentos transgénicos. Los pesticidas y cualquiera de estos productos y subproductos químicos ocultos en los tampones también contribuyen a su riesgo de exposición a las toxinas.

Es importante recordar que, sin importar de qué estén compuestos, los tampones crean un ambiente que favorece el crecimiento de bacterias y los desgarros en la pared vaginal le ofrecen un acceso a las bacterias para que entren en su cuerpo y se acumulen. El SST puede ser mortal y no se puede predecir.

Aprenda más acerca de los otros ingredientes ocultos en los tampones, así como por qué sus tampones son blancos, cómo identificar los síntomas del SST y cómo reducir su riesgo de experimentar esta enfermedad, en mi artículo anterior, “El síndrome de shock tóxico asociado con los tampones es cada vez más frecuente”.

La peligrosa exposición de los bebés a las toxinas por culpa de los fabricantes de pañales

El Dr. Leo Trasande, profesor del departamento de pediatría, medicina ambiental y salud poblacional de la Universidad de Nueva York y un reconocido líder en salud ambiental para los niños, habla sobre los efectos de estos químicos.

Las muestras de pañales para el estudio realizado son recientes e indican que la preocupación por la presencia de ftalatos en los juguetes de los niños no ha llegado al proceso de fabricación de los pañales.

Trasande cree que muy pocos estudios han analizado la exposición infantil a estos productos químicos, pero señala que la exposición directa a los genitales es preocupante, ya que los ftalatos tienen un historial de inhibir la testosterona, la hormona sexual masculina.

Los ftalatos también se han asociado con un desarrollo genital anormal en niños que han sido expuestos en etapas prenatales. Aunque por años los defensores de la salud han solicitado una regulación más estricta sobre los pañales para bebés, la FDA no los considera dispositivos médicos y, por lo tanto, no necesitan someterse a pruebas médicas para demostrar su seguridad.

El costo de usar pañales desechables no termina ahí. Se estima que un bebé usará entre 6500 y 10 000 pañales antes de que se le enseñe a ir al baño, es decir, alrededor de los 30 meses de edad. Esto puede costar casi 3000 dólares por niño si usa pañales y toallitas desechables.

Esto genera 3400 millones de kilogramos de basura y representa el tercer producto de consumo con mayor presencia en los rellenos sanitarios.

Se requieren cientos de años para que los pañales desechables se descompongan cuando se exponen a la luz del sol y al aire, pero dado que se descargan en rellenos sanitarios donde quedan enterrados, los expertos en realidad no están seguros de cuántos años podrían tardarse en descomponer, o qué cantidad de toxinas utilizadas en su fabricación llegan a los mantos acuíferos.

La exposición a los compuestos orgánicos volátiles (COV) y ftalatos tiene consecuencias para la salud a corto y largo plazo

Muchos de los olores relacionados con alfombras y carros nuevos, además de algunos productos de limpieza, son una señal segura de que los productos liberan COV tóxicos relacionados con dolores de cabeza, náuseas, problemas en los nervios e irritación de los ojos, nariz y garganta.

A largo plazo, los COV se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer en estudios realizados con animales y con una menor función pulmonar en humanos.

Por desgracia, estos productos químicos no solo se encuentran en tampones, toallas femeninas y pañales, sino también en maquillaje, perfumes y plásticos.

En otras palabras, los COV se encuentran en una gran cantidad de productos que, casi sin duda, utiliza todos los días y contribuyen al continuo problema de la contaminación del aire en espacios cerrados que puede ser tan peligrosa, o más, que la contaminación del aire libre.

En un estudio con más de 6000 participantes, los investigadores encontraron que las mujeres que usaban soluciones de limpieza comerciales como mínimo una vez por semana durante 20 años, experimentaron una disminución acelerada de la función pulmonar equivalente a aquellas que habían fumado un paquete al día de cigarrillos durante 20 años.

Los ftalatos son disruptores endocrinos y se encuentran en todo, desde cosméticos hasta cortinas para la bañera, alimentos y productos de limpieza para el hogar. Se utilizan para hacer que los plásticos sean más flexibles y duraderos, pero no son tan necesarios para el producto en sí.

Con el calor, tienden a filtrarse y disiparse. Los tampones y los pañales aumentan su riesgo de exposición, debido a que tienen un contacto prolongado con su cuerpo, a casi 38Co.

Las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino se han relacionado con el cáncer testicular, el bajo conteo de espermatozoides, las malformaciones genitales y la infertilidad en varias especies de animales.

Las mujeres embarazadas expuestas a los ftalatos también experimentan un mayor riesgo de aborto involuntario. Otros estudios encontraron que las mujeres embarazadas con altos niveles de ftalatos dieron a luz a bebés con mayor riesgo de desarrollar asma.

Los ftalatos también se encuentran en el cartón, celofán y plásticos que entran en contacto con los alimentos. A pesar de la abrumadora evidencia de sus efectos tóxicos en adultos, niños y bebés en desarrollo, el uso de estas y otras sustancias químicas que alteran el sistema endocrino es perfectamente legal.

Considere el uso de algodón orgánico y aplicadores reutilizables

Cuando cambia a productos seguros de algodón orgánico para sus períodos menstruales y para los pañales de su bebé reduce su exposición a sustancias químicas de presencia masiva que se acumulan en su cuerpo y provocan enfermedades peligrosas. Al reducir su exposición, reduce en gran medida su riesgo de sufrir alguna enfermedad relacionada.

Dame es una empresa comprometida con la innovación del cuidado femenino, incluyendo el desarrollo de un tampón reutilizable. Celia Pool, cofundadora de Dame, explicó los criterios que utilizaron para crear el producto:

“Nos aseguramos de que el diseño fuera similar a los tampones tradicionales e intuitivo, por lo que las mujeres no tenían que perder la comodidad de sus rituales establecidos.

Por ejemplo, sabíamos que la higiene podía ser una barrera importante para la entrada, por lo que trabajamos con los principales microbiólogos e ingenieros médicos y utilizamos los mejores materiales antimicrobianos de grado médico disponibles en mercado

Como resultado, solo se tiene que enjuagar el aplicador en agua fría después de su uso para mantenerlo limpio. Éstos son pasos simples que implican un cambio mínimo en los hábitos, pero que a su vez contribuyen a un cambio ambiental significativo”.

Junto con los ftalatos, dioxinas, furanos, COV y otros productos químicos, los productos se blanquean con cloro para que tengan su reconocible color blanco.

No es necesario arriesgarse con materiales cuestionables. Mi línea Preminum de Cuidado Personal incluye tampones y toallas de algodón orgánico, sin cloro, ni materiales sintéticos, perfumes o aromatizantes; además de ropa interior de algodón orgánico.

También considere usar pañales de tela de algodón orgánico para su bebé. Son una excelente manera de ahorrar dinero, reducir el desperdicio y evitar varios viajes a la tienda.

Los pañales de tela tienen una cubierta exterior impermeable y reutilizable que funciona como un forro y le permite personalizar la absorbencia. Los pañales de tela orgánica son ecológicos, sustentables y versátiles.

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