¿La quercetina podría ser una alternativa más segura a la hidroxicloroquina?

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

quercetina contra el covid-19

Historia en Breve -

  • Un ensayo chino que comparó los resultados clínicos de pacientes con COVID-19 tratados con el medicamento antipalúdico hidroxicloroquina y aquellos que solo recibieron atención estándar, reportó un resultado "decepcionante"
  • El grupo de hidroxicloroquina tuvo una tasa de conversión negativa de 85.4 % en 28 días en comparación con el grupo de control del 81.3 %. En ningún grupo se observó diferencia en el alivio de los síntomas
  • Sin embargo, el estudio no utilizó suplementos de zinc que ayudan a prevenir la replicación viral. La evidencia sugiere que la hidroxicloroquina funciona para tratar el COVID-19 porque actúa como un ionóforo de zinc, lo que significa que lo transporta hacia el interior de las células
  • Un ensayo brasileño de cloroquina detuvo a tiempo el grupo de dosis altas del estudio debido a que los pacientes desarrollaron taquicardia ventricular, un problema muy peligroso relacionado con el ritmo cardíaco. Se sabe que la cloroquina es más tóxica que la hidroxicloroquina
  • La quercetina es un ionóforo natural de zinc. Tomar zinc puede ser útil para prevenir y tratar el COVID-19. Hoy en día se realizan investigaciones para evaluar la efectividad de la quercetina contra el COVID-19

El debate sobre si el medicamento antipalúdico hidroxicloroquina es un tratamiento efectivo para tratar el COVID-19 continúa, ya que un ensayo chino que comparó los resultados clínicos de pacientes tratados con el medicamento y aquellos que solo recibieron atención estándar, reportó resultados "decepcionantes".

Ensayos de hidroxicloroquina informan resultados decepcionantes

Durante los primeros tres días de tratamiento, 75 pacientes con COVID-19 en 16 centros de tratamiento chinos recibieron 1200 miligramos de hidroxicloroquina además de la atención estándar, seguida de una dosis de mantenimiento de 800 mg por día durante dos semanas para casos leves a moderados y tres semanas para casos severos. Otros 75 pacientes recibieron solo atención estándar.

El primer resultado final fue una tasa de conversión negativa de 28 días de SARS-CoV-2 (reducción de la carga viral). Los resultados finales secundarios incluyeron la tasa de mejoría de los síntomas clínicos y la normalización de la proteína C reactiva y el recuento de linfocitos sanguíneos dentro de los 28 días.

Según los autores, el grupo de hidroxicloroquina tuvo una tasa de conversión negativa del 85.4 % en 28 días, en comparación con el grupo de control que fue de 81.3 %. En ningún grupo se observó diferencia en el alivio de los síntomas.

Los efectos adversos también fueron más altos en el grupo de hidroxicloroquina (30 %) en comparación con los grupos de control (8.8 %). Puede encontrar una lista de los efectos adversos en la Tabla 2 del estudio. El efecto adverso más común, corresponde al 10 % y fue diarrea. Dicho esto, los autores señalan lo siguiente:

"Se observó una eficacia significativa de HCQ [hidroxicloroquina] en el alivio de los síntomas cuando se eliminaron los efectos de confusión de los agentes antivirales en el análisis post-hoc (cociente de riesgos, 8.83, IC 95 %, 1.09 a 71.3).

Esto fue respaldado por una reducción mayor de la PCR (6.986 en SOC [cuidado estándar] más HCQ en comparación con 2.723 en SOC, miligramo / litro, P = 0.045) conferido por la adición de HCQ, que también condujo a una mejoría más rápida de linfopenia, aunque sin un resultado estadístico.

Conclusiones: En pacientes hospitalizados con COVID-19, la administración de HCQ no elevó la tasa de conversión negativa, pero aceleró el alivio de los síntomas clínicos mejor que el cuidado estándar y sin recibir tratamiento antiviral, tal vez a través de sus efectos antiinflamatorios. Los efectos adversos aumentaron en los que tomaron HCQ pero no aumentaron los efectos graves".

Limitaciones de este estudio

Existen algunas cosas dignas de resaltar sobre este estudio.

Además de ser muy corto, los pacientes recibieron una dosis mucho más alta de hidroxicloroquina que la que se usa de forma típica en los Estados Unidos, 1200 mg por los primeros tres días, seguido de 800 mg por dos o tres semanas, en comparación con la dosis sugerida de la Administración de Alimentos y Medicamentos de 800 mg en el primer día, luego 400 mg por día durante cuatro a siete días, según la gravedad.

En segundo lugar, la mayoría de los pacientes presentaban una enfermedad leve con poca hipoxemia y, en tercer lugar, el tratamiento se administró muy tarde, en promedio 16 a 17 días después del inicio de la enfermedad. Al comentar sobre los hallazgos, Josh Fargas, profesor de medicina pulmonar y de cuidados críticos en la Universidad de Vermont, escribe:

"Una gran parte de la patogénesis de la enfermedad parece ser el resultado de una inflamación desregulada, en lugar del efecto citopático viral directo. Esto plantea la cuestión de si algún tratamiento antiviral será beneficioso para los pacientes que posteriormente presentan alguna enfermedad grave.

Es posible que el uso anticipado de hidroxicloroquina pueda ser beneficioso (por ejemplo, tal vez cuando se presentan los primeros síntomas de la enfermedad, de forma ambulatoria). Esto está bajo investigación y es probable que pronto se obtengan datos adicionales.

De hecho, si esto funciona en la atención ambulatoria, es probable que el impacto en el manejo de estos pacientes dentro de la unidad de cuidados intensivos sea bajo".

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Este estudio no pudo utilizar el zinc

Quizás lo más importante, es la falta de zinc, que Fargas no menciona. Ahora sabemos que la cloroquina y la hidroxicloroquina actúan como ionóforos de zinc, lo que significa que transportan zinc a las células, y éste parece ser un factor muy importante en esta pandemia. De hecho, muchos de los síntomas del COVID-19 se asemejan a los de la deficiencia de zinc.

Si se administraran, zinc junto con un ionóforo de zinc, en teoría, podrían ayudar a reducir la carga viral y evitar estresar demasiado el sistema inmunológico. Sin zinc, es posible que la hidroxicloroquina no sirva de nada, ya que el zinc parece ser un "ingrediente mágico" que se requiere para prevenir la replicación viral.

Así que, en mi opinión, dudo que valga la pena creer en este estudio, ya que no se administró el suplemento de zinc. Como se señala en el artículo preliminar titulado "Does Zinc Supplementation Enhance the Clinical Efficacy of Chloroquine/Hydroxychloroquine to Win Todays Battle Against COVID-19?" publicado el 8 de abril de 2020:

"Además de los efectos antivirales directos, CQ/HCQ [cloroquina e hidroxicloroquina] se dirigen en especial al zinc extracelular a los lisosomas intracelulares donde interfiere con la actividad de la ARN polimerasa dependiente de ARN y la replicación del coronavirus.

Debido a que la deficiencia de zinc ocurre con más frecuencia en personas de edad avanzada y en aquellas con alguna enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar crónica o diabetes, suponemos que la CQ/HCQ junto con suplementos de zinc pueden ser más efectivos para reducir la morbilidad y mortalidad de COVID-19 en la monoterapia.

Por lo tanto, la CQ/HCQ en combinación con zinc se debe considerar como un estudio adicional para los ensayos clínicos de COVID-19".

Se detuvo el ensayo de cloroquina debido a los efectos secundarios

En noticias relacionadas, un ensayo brasileño sobre la cloroquina detuvo a tiempo una rama del estudio de dosis elevada debido a que los pacientes desarrollaron taquicardia ventricular, un problema muy peligroso relacionado con el ritmo cardíaco. Según lo informado por el sitio web Live Science:

"Los investigadores brasileños planearon inscribir a 440 personas en su estudio para evaluar si la cloroquina es un tratamiento seguro y efectivo contra el COVID-19. Los participantes tomaron una "dosis alta" del medicamento (600 miligramos dos veces al día durante 10 días) o una "dosis baja" (450 mg durante cinco días, con una dosis doble solo el primer día) ...

Sin embargo, después de inscribir a 81 pacientes, los investigadores encontraron algunos signos preocupantes. A los pocos días de comenzar el tratamiento, una mayor cantidad de pacientes en el grupo de dosis alta experimentaron problemas de ritmo cardíaco, en comparación con el grupo que tomo dosis bajas.

Y dos pacientes en el grupo de dosis altas desarrollaron, antes de morir, una frecuencia cardíaca rápida y anormal conocida como taquicardia ventricular".

Como se explicó en mi artículo anterior, "¿Los medicamentos antipalúdicos podrían ayudar a tratar el COVID-19?", la cloroquina e hidroxicloroquina demostraron ser efectivas contra el coronavirus del SARS que apareció en 2003. Las pruebas de laboratorio también sugieren que la cloroquina es efectiva en cultivos celulares contra COVID-19 cuando se combina con un medicamento antiviral como el remdesivir.

Sin embargo, la cloroquina (Aralen) parece ser una opción más peligrosa que la hidroxicloroquina (Plaquenil), que es un derivado de la cloroquina. Ambas se administran por la misma vía, pero se cree que la hidroxicloroquina es 40 % menos tóxica y, en general, sus efectos secundarios no son tan graves.

La quercetina podría ser una alternativa más segura a la hidroxicloroquina

Si se tienen en cuenta los riesgos de la cloroquina y la hidroxicloroquina, la evidencia sugiere que la razón por la que estos medicamentos funcionan para tratar el COVID-19 es porque actúan como ionóforos de zinc, y vale la pena investigar si se pueden usar otros más ionóforos naturales de zinc.

Un buen ejemplo sería la quercetina, que es un ionóforo natural de zinc.

Según lo informado por el Proyecto Green Stars, "Los investigadores del Laboratorio Nacional de Oak Ridge utilizaron el superordenador más poderoso del mundo, SUMMIT, para buscar moléculas pequeñas que pudieran dificultar la interacción de la proteína spike COVID-19 con las células humanas y, de manera interesante, la quercetina es la quinta en esa lista".

La quercetina es uno de los tres únicos productos naturales que dificultan la proteína spike del SARS-CoV-2. El único producto natural que resulta ser más efectivo es la luteolina, un polifenol que se encuentra en la achicoria roja, pimientos verdes, chiles serranos y verdes, endivia, apio y otros alimentos.

La quercetina es otro compuesto de flavonoles que se encuentra en una variedad de alimentos, como manzanas, verduras Brassica, alcaparras, cebollas, té y tomates, por nombrar algunos. También está en medicamentos como Ginko biloba, hierba de San Juan (Hypericum perforatum) y saúco (Sambucus canadensis).

La investigación ya ha demostrado que la quercetina puede ser un potente refuerzo inmunológico y antiviral de amplio espectro. Como señaló un estudio realizado en el 2016 en la revista Nutrients, los mecanismos de acción de la quercetina incluyen inhibir la producción del factor de necrosis tumoral α (TNF-α) inducido por lipopolisacárido (LPS) en los macrófagos.

La TNF-α es una citoquina involucrada en la inflamación sistémica, secretada por macrófagos activos, un tipo de célula inmológica que digiere sustancias extrañas, microbios y otros componentes dañados o perjudiciales. De igual manera, la quercetina también podría inhibir la liberación de citoquinas proinflamatorias e histamina al modular la entrada de calcio en la célula.

Según este artículo, la quercetina también estabiliza los mastocitos y tiene "un efecto que regula las propiedades funcionales básicas de las células inmunológicas", lo que le permite inhibir "una amplia variedad de objetivos moleculares en el rango de concentración micromolar, ya sea al regular descendentemente o al suprimir muchas vías y funciones inflamatorias".

Otro estudio de 2016 concluyó que ayuda a modular el inflamasoma NLRP3, un componente del sistema inmunológico involucrado en la liberación incontrolada de citocinas proinflamatorias que ocurre durante la tormenta de citoquinas.

Los estudios in vitro demostraron que la quercetina ejerce actividad antiviral contra el SARS-CoV, y los resultados preliminares sugieren que la quercetina también puede dificultar la proteasa principal del SARS-CoV-2. Puede obtener aún más detalles sobre los poderes antiinflamatorios y antivirales de la quercetina en el artículo "La quercetina puede disminuir el riesgo de enfermedades virales".

Estudio de la quercetina para el tratamiento contra COVID-19

La buena noticia es que los investigadores planean estudiar el uso de quercetina para tratar el COVID-19. Según lo informado por Maclean's, los investigadores canadienses Michel Chrétien y Majambu Mbikay comenzaron a investigar la quercetina por la epidemia del SARS que estalló en 26 países en el 2003.

Descubrieron que un derivado de quercetina ofrecía una protección de amplio espectro contra una gran cantidad de virus, incluyendo el SARS. El brote de ébola en 2014 ofreció otra oportunidad para investigar los poderes antivirales de la quercetina, y también descubrieron que fue efectivo para prevenir la infección en ratones, "incluso cuando se administraba durante tan solo unos minutos antes de la infección".

Entonces, cuando se anunció el brote de COVID-19 en la ciudad de Wuhan, China, a finales de diciembre de 2019, Chrétien contactó a sus colegas en China para ofrecerles su apoyo. En febrero de 2020, Chrétien y su equipo recibieron una invitación oficial para comenzar los ensayos clínicos. Según Maclean:

"Los científicos canadienses y chinos colaborarían en los ensayos, que incluirían alrededor de 1000 pacientes de prueba. Chrétien y Mbikay planean unirse a sus colegas del International Consortium of Antivirals, una organización sin fines de lucro, que Chrétien cofundó con Jeremy Carver en 2004, en respuesta a la epidemia del SARS, para manejar un centro de comunicaciones todos los días, tan pronto como continúen los ensayos clínicos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos ya aprobó la quercetina como segura para el consumo humano, lo que significa que los investigadores pueden omitir las pruebas en animales. Si el tratamiento funciona, se podría conseguir muy fácil. El equipo de Chrétien indica que el tratamiento costaría tan solo 2 dólares por día".

Dosis recomendada de quercetina y zinc

La pandemia de COVID-19 está en pleno apogeo, y se descubrió que, para cualquier futura temporada de influenza, los suplementos con quercetina y zinc pueden ser una buena idea para muchas personas, ya que tienen la finalidad de fortalecer la capacidad innata de su sistema inmunológico y prevenir enfermedades infecciosas. En cuanto a la dosis, estas son algunas recomendaciones básicas:

Quercetina: Según una investigación de la Universidad Estatal de los Apalaches en Carolina del Norte, tomar de 500 mg a 1000 mg de quercetina por día durante 12 semanas produce "aumentos grandes pero muy variables en la quercetina en plasma, los cuales no tienen relación alguna con factores demográficos o de estilo de vida"

Zinc (y cobre): cuando se trata de zinc, recuerde que tomar más no necesariamente es mejor. De hecho, puede ser contraproducente. Al tomar zinc, también debe ser consciente de mantener una relación saludable de zinc a cobre. Como señaló Chris Masterjohn, Ph. D. en ciencias nutricionales, en un artículo y varias publicaciones de Twitter:

"En un estudio, 300 mg/día de zinc como dos dosis divididas de 150 mg de sulfato de zinc disminuyeron los marcadores importantes de la función inmunológica, como la capacidad de las células inmunológicas conocidas como leucocitos polimorfonucleares para migrar y consumir bacterias".

El efecto más preocupante en el contexto de COVID-19 es que redujo 3 veces el índice de estimulación de linfocitos. Esta es una medida de la capacidad de las células T para aumentar sus números en respuesta a una amenaza percibida. La razón por la cual esto es tan preocupante en el contexto de COVID-19 es que los malos resultados se relacionan con linfocitos bajos.

El efecto negativo sobre la proliferación de linfocitos encontrado con 300 mg/día y la aparente seguridad a este respecto de 150 mg/d sugiere que el potencial para dañar el sistema inmunológico puede comenzar entre 150-300 mg/d.

En términos de estimular los linfocitos, es muy posible que el efecto nocivo de 300 mg/d de zinc esté mediado, en su mayor parte o por completo, por la inducción de deficiencia de cobre.

El efecto negativo del zinc sobre el estado del cobre se ha demostrado con tan solo 60 mg d de zinc. Este consumo reduce la actividad de la superóxido dismutasa, una enzima importante para la defensa antioxidante y la función inmunológica que depende del zinc y del cobre.

Un estudio realizado con consumos bajos de zinc sugirió que las relaciones aceptables de zinc a cobre varían de 2: 1 a 15: 1 a favor del zinc. El cobre parece seguro de consumir hasta un máximo de 10 mg/día.

En particular, la cantidad máxima de zinc que puede consumir mientras se mantiene en el rango aceptable entre el zinc y el cobre, además de mantenerse dentro del límite superior para el cobre es de 150 mg/día".

¿Cuánto zinc necesita?

Chris Masterjohn entra en mayores detalles en su artículo de zinc y discute las tasas máximas de absorción, entre otras cosas. En resumen, recomienda tomar de 7 mg a 15 mg de zinc de preferencia con el estómago vacío o con un alimento sin fitatos.

La cantidad diaria recomendada en los Estados Unidos es de 11 mg para hombres adultos y 8 mg para mujeres adultas, con dosis más altas recomendadas para mujeres embarazadas y lactantes, por lo que no hablamos de tomar dosis más altas.

Además, puede tomar una pastilla de acetato de zinc al día, que le proporcionará 18 mg adicionales de zinc. Si está expuesto al virus, tome una pastilla adicional antes y después de la exposición.

Masterjohn enfatiza que deberá mantener el consumo total de zinc por debajo de 150 mg por día para evitar efectos negativos en su sistema inmunológico. También recomienda obtener al menos 1 mg de cobre de los alimentos y suplementos por cada 15 mg de zinc.

Tenga en cuenta que hay muchas fuentes alimenticias de zinc, por lo que tal vez no necesite un suplemento. Yo consumo alrededor de ¾ de una libra de carne molida de bisonte o cordero al día, que tiene 20 mg de zinc. En lo personal, no tomo ningún suplemento de zinc aparte de lo que obtengo de mis alimentos, que tal vez sea una forma óptima para maximizar la absorción.

+ Fuentes y Referencias