Documental “Plandemic” (Parte 2)

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve

  • El documental: 'Plandemic - Indoctornation' revela los intereses detrás de las vacunas. Analiza los roles de la Organización Mundial de la Salud, Bill Gates, Tedros Adhanom, el Dr. Anthony Fauci, los principales medios de comunicación, los gigantes tecnológicos de Silicon Valley, las grandes compañías farmacéuticas y muchos otros, y cómo se relacionan todos entre sí
  • Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) son propietarios de la patente del SARS-CoV (el virus responsable del SARS) aislado de humanos. En 2007, los CDC presentaron una petición ante la oficina de patentes para mantener su patente de coronavirus bajo confidencialidad. También poseen patentes para métodos de detección y un kit para medir el virus
  • Por ley, el ADN de origen natural no puede patentarse. Entonces, si el SARS-CoV es natural, la patente es ilegal. Si el virus es creado por el hombre, la patente es legal, pero la creación del virus sería una violación de los tratados y leyes sobre armas biológicas. Así que, en cualquier caso, los CDC se han involucrado en actividades ilegales
  • Debido a que los CDC son propietarios de la patente del SARS-CoV, deciden quién tiene la capacidad de investigarlo. Y puesto que poseen todas esas patentes, si ellos no lo autorizan, no se puede acceder al virus para analizarlo o probarlo. Esto significa que los CDC tienen una gran motivación económica
  • La Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill posee una patente que describe los métodos para producir coronavirus recombinantes

A finales de mayo de 2020, el productor Mikki Willis lanzó la primera parte de su documental "Plandemic", en el que presenta a Judy Mikovits, Ph.D., una bióloga celular y molecular cuya investigación demostró que muchas vacunas están contaminadas con gammaretrovirus, debido a que utilizan virus cultivados en líneas celulares contaminadas.

El documental de 26 minutos fue censurado en todas las plataformas de redes sociales después de volverse viral. El 18 de agosto de 2020, se publicó la parte 2, titulada "Plandemic - Indoctornation".

"Plandemic - Indoctornation"

La parte 2 del documental "Plandemic" es un largometraje titulado "Plandemic - Indoctornation" que revela revela los intereses detrás de las vacunas.

Analiza los roles de la Organización Mundial de la Salud, Bill Gates, Tedros Adhanom, el Dr. Anthony Fauci, los principales medios de comunicación, los gigantes tecnológicos de Silicon Valley, las grandes compañías farmacéuticas y muchos otros, y cómo se relacionan todos entre sí.

Willis entrevista a varias personas, incluyendo:

Theo Wilson, activista y periodista

Dr. Aaron Lewis, investigador

Dr. Jeff Barke, médico de atención primaria certificado

Kent Heckenlively, abogado, profesor de ciencias y autor

Sherri Tenpenny, D.O.

Dr. Rashid Buttar, director médico de los Centros de Medicina Avanzada

Curtis Cost, autor

David J. Follin, abogado

Erin Elizabeth, autora y ganadora del Doctors Who Rock Truth in Journalism Award 2017

Jamel C, Holley, representante del estado de Nueva Jersey

Dr. Colin Gonsalves, abogado senior, Corte Suprema de la India

Travis Middleton, investigador legal

Mary Holland, vicepresidenta y consejera general de Children's Health Defense

Peggy Hall, educadora y activista

Kevin Jenkins, CEO de Urban Global Health Alliance

Profesor John Oller, investigador en biosemiótica teórica y experimental

Zach Vorhies, ingeniero e informante de Google

Dr. George Zabrecky, médico, educador e investigador

Dra. Pamela Popper, presidenta de Wellness Forum Health

Denis Rancourt, Ph. D., científico

Dra. Meryl Nass, médico, investigadora y escritora

Profesora Dolores J. Cahill, Ph. D., bióloga molecular e inmunóloga

Profesor Luc Montagnier, premio Nobel, investigador médico y virólogo

En el sitio web oficial del documental plandemicseries.com podrá encontrar material adicional gratuito, incluyendo una entrevista de seguimiento con Mikovits, así como enlaces a otros recursos proporcionados por todos los entrevistados.

Evento 201

El documental comienza revisando Evento 201, un simulacro de una pandemia mundial organizada por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates que se realizó en octubre de 2019, diez semanas antes de que comenzara el brote de COVID-19 en Wuhan.

Este ejercicio de simulación incluyó todo lo que estamos viviendo, desde la escasez de EPP, los bloqueos y la eliminación de las libertades civiles hasta las campañas de vacunación obligatorias, los disturbios, la crisis económica y el colapso de la cohesión social. En el documental se mencionan todas las predicciones realizadas durante este evento.

En ese momento, pasaron mucho tiempo discutiendo formas de limitar y contrarrestar la propagación de la "desinformación" esperada sobre la pandemia y las vacunas que tendrían que desarrollarse. Además de la censura absoluta, su plan incluía el uso de "poder blando", un término que se refiere a la influencia sigilosa mediante el uso de celebridades y otras personas influyentes en las redes sociales.

Al igual que en la vida real, una de las piezas de "desinformación" que había que contrarrestar eran los rumores de que el virus había sido creado y liberado desde un laboratorio de armas biológicas.

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La "Operación Sinsonte" nunca terminó, simplemente se privatizó

El documental también revela cómo el SARS-CoV-2 se ha convertido en un gran negocio, los posibles orígenes del SARS-CoV-2 y cómo los gigantes tecnológicos de Silicon Valley están controlando la narrativa, impulsando el miedo y censurando puntos de vista diferentes.

Lo que estamos viendo es directamente del libro de tácticas de la "Operación Sinsonte" (Operation Mockingbird), una campaña clandestina de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) para influir en los medios de comunicación masivos iniciada en la década de 1950. Durante la Guerra Fría, la CIA la utilizó para difundir propaganda. Reclutó a periodistas para escribir historias falsas que menospreciaban las ideologías comunistas.

En la actualidad, están haciendo todo lo contrario, promueven ideas socialistas radicales que apoyan su plan para un sistema económico tecnocrático. Como se revela en el documental "Shadowgate" también censurado, se ha construido de forma oculta un gobierno fantasma y están utilizando sofisticadas herramientas de guerra psicológica contra el público estadounidense para conseguir lo que desean.

De manera escandalosa, la razón por la que este gobierno fantasma, liderado por contratistas gubernamentales y empresas de inteligencia privatizadas, puede manipular la opinión pública es porque ha estado desviando y privatizando ilegalmente los datos recopilados por la NSA de todos los estadounidenses.

Todos nuestros datos personales, combinados con inteligencia artificial y las llamadas estrategias de localización, permiten que sofisticados programas informáticos predigan qué acción o mensaje público dará un resultado en particular.

Estamos en medio de un proyecto de ingeniería social que representa una seria amenaza existencial a nuestra libertad, tanto individual como pública. Hemos estado expuestos todos los días, durante años. Es solo que ahora se ha vuelto tan común, que es descaradamente obvio para cualquiera que esté dispuesto a verlo. Como era de esperar, en el documental "Plandemic - Indoctornation" también se habla del papel de Bill Gates y su fundación.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos poseen patentes de coronavirus

Willis entrevista a David E. Martin, Ph. D., analista de inteligencia nacional y fundador del IQ100 Index, que desarrolló la genómica lingüística, una plataforma capaz de determinar la intención de las comunicaciones. Según Martin, en 1999, IBM digitalizó 1 millón de patentes estadounidenses, lo que le permitió a su empresa realizar una revisión.

Utilizando tecnología de genómica lingüística, Martin hizo la "horrible evaluación" de que un tercio de todas las patentes presentadas en los Estados Unidos eran falsificaciones funcionales, lo que significa que, "aunque tenían variaciones lingüísticas, cubrían el mismo tema". En 1999, comenzaron a aparecer patentes de coronavirus "y así comenzaron las sospechas", dice Martin.

En 2003, Asia experimentó un brote de SARS. Casi de inmediato, los científicos comenzaron a patentar el virus. Así que, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) son propietarios de la patente del SARS-CoV (el virus responsable del SARS) aislado de humanos.

De hecho, los CDC poseen todo el contenido genético de ese virus del SARS. Bajo la patente estadounidense 7776521. También poseen patentes para métodos de detección y un kit para medir el virus.

Mientras que la patente estadounidense 7279327, presentada por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, describe métodos para producir coronavirus recombinantes. Ralph Baric, Ph. D., profesor de microbiología e inmunología —además de ser famoso por su investigación sobre el coronavirus quimérico—؅ figura como uno de los tres inventores, junto con Kristopher Curtis y Boyd Yount.

Según Martin, Fauci, Baric y los CDC "son protagonistas" en la historia del COVID-19. "En 2002, los coronavirus fueron reconocidos como un mecanismo explotable tanto para el bien como para el mal", dice Martin, y "Entre 2003 y 2017, ellos [Fauci, Baric y CDC] controlaron el 100 % del flujo de dinero para construir el imperio en torno al complejo industrial de coronavirus".

De una forma u otra, los CDC han violado la ley

Este es el mensaje que Martin quiere transmitir. Existe un problema con la patente de los CDC sobre el SARS-CoV aislado de humanos, porque, por ley, los segmentos de ADN de origen natural no pueden patentarse.

La ley establece claramente que dichos segmentos "no son elegibles para patentes simplemente porque han sido aislados". Entonces, o el SARS-CoV fue creado por el hombre, lo que lo hace una patente legal, pero, si es natural, entonces es una patente ilícita.

Sin embargo, si el virus fue creado por el hombre, representaría una violación de los tratados y leyes sobre armas biológicas. Esto incluye la Ley Antiterrorista de Armas Biológicas de 1989, aprobada por unanimidad por ambas cámaras del Congreso y promulgada por George Bush Sr., que establece:

"Quien desarrolle, produzca, acumule, transfiera, adquiera, retenga o posea cualquier agente biológico, toxina o sistema de entrega para usar como arma, o, a sabiendas, ayude a un estado extranjero o cualquier organización a hacerlo, será multado en virtud de este título o encarcelado de por vida o cualquier término de años, o ambos.

Hay jurisdicción federal extraterritorial sobre un delito en virtud de esta sección cometido por o contra los Estados Unidos".

Entonces, como señaló Martin, independientemente del escenario que resulte ser cierto, los CDC han violado la ley de una forma u otra, ya sea al violar las leyes de armas biológicas o al presentar una patente ilícita. Algo aún más indignante, el 14 de mayo de 2007, los CDC presentaron una petición ante la oficina de patentes para mantener su patente de coronavirus bajo confidencialidad.

Y de acuerdo con Martin, debido a que los CDC son propietarios de la patente del SARS-CoV, pueden decidir quién tiene la capacidad de investigarlo. Y puesto que poseen todas esas patentes, si ellos no lo autorizan, no se puede acceder al virus para analizarlo o probarlo.

"Al obtener las patentes que impedían que cualquiera lo usara, tenían los medios, el motivo y, sobre todo, la ganancia monetaria de convertir el coronavirus de un patógeno en una ganancia", dice Martin.

Se permitió una peligrosa investigación conocida como ganancia de función

Martin continúa describiendo los eventos que ocurrieron entre 2012 y 2013. En ese momento, los Institutos Nacionales de Salud decidieron echar otro vistazo a la investigación tipo ganancia de función y finalmente decidieron que era demasiado arriesgado continuar con este tipo de investigación sobre el coronavirus.

Así que, en 2013, se suspendió la financiación de dicha investigación. Eso incluyó el flujo de fondos hacia Harvard, Emery y la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Sin embargo, aunque los NIH tenían razones morales e incluso legales para suspender dicha investigación, hicieron que la pausa del financiamiento fuera voluntaria y no obligatoria.

Después, en 2014, cuando creció aún más el rechazo a la investigación de ganancia de función en los coronavirus, los NIH, bajo el liderazgo de Fauci, transfirieron esa investigación ¿adivine a quién? al Instituto de Virología de Wuhan en China.

Sin embargo, como detalló Martin, la financiación no se envió de manera directa. Esa financiación se canalizó a través de organizaciones fachada como la EcoHealth Alliance, dirigida por su presidente, Peter Daszak, cuya investigación, según el sitio web de EchoHealth Alliance, "incluye la identificación del origen del SARS en murciélagos".

Entre 2014 y 2019, EcoHealth Alliance recibió una larga lista de subvenciones de los NIH para estudiar "el riesgo de que coronavirus en murciélagos apareciera". EcoHealth Alliance luego subcontrató ese trabajo al Instituto de Virología de Wuhan. Entonces, al final, Estados Unidos pudo negar su culpabilidad, echándole la culpa del brote a China cuando, de hecho, fue la investigación estadounidense la que se subcontrató.

Es curioso que The Wall Street Journal informó en las noticias de última hora del 19 de agosto de 2020, que los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) habían notificado a EcoHealth que quieren "una muestra del nuevo coronavirus que los investigadores de Wuhan utilizaron para determinar su secuencia genética", junto con los detalles del estudio y otra información.

Además, los NIH exigieron que EcoHealth "organizara una inspección del Instituto de Virología de Wuhan por parte de un equipo externo que examinaría el laboratorio y los registros de la instalación" con atención específica para abordar la cuestión de si el personal de WIV tenía SARS-CoV-2 en su posesión antes de diciembre de 2019".

El problema según Martin, es que, aunque la evidencia es clara, se nos dice que los llamados "verificadores de datos" tienen una visión trascendente de la situación, y son los jueces de la verdad absoluta. Como resultado, tenemos esta situación muy extraña en la que los hechos y la lógica están siendo criticados y considerados como una anticuada herejía.

¿Prevalecerá la verdad?

En el documental entrevistan a otros expertos, muchos de los cuales están convencidos de que la evidencia apunta a que el SARS-CoV-2 es un virus creado por el hombre. Al igual que la parte 1 de Plandemic, la parte 2 es muy informativa. Como señaló Willis, vivimos en un mundo acelerado en el que pocos se toman el tiempo de hacer la investigación necesaria para descubrir la verdad.

La evidencia está ahí, pero es un rompecabezas que tenemos que armar. Es por eso que documentales como "Plandemic" y "Shadowgate" son enormemente serviciales. Unen las piezas para poder ver una imagen más completa. Por desgracia, el panorama actual es sombrío.

Sin embargo, debemos hacerle frente porque no desaparecerá ni se resolverá por sí solo en un futuro cercano. Es importante comprender que todos estamos siendo sometidos a una campaña de propaganda masiva para llevarnos hacia una agenda tecnocrática muy específica. Solo buscando puntos de vista alternativos podremos comenzar a entender la verdad.

En el caso del coronavirus, debe quedar claro que la investigación de ganancia de función es un juego peligroso que no debería estar permitido. Cuando los investigadores dieron el visto bueno para continuar este tipo de investigación, sin importar que hayan "detenido" públicamente su financiación, los NIH no cumplieron con sus responsabilidades morales y legales.

También está claro que los CDC se han involucrado en actividades ilegales relacionadas con las patentes del virus y que tenían muchos motivos y medios para beneficiarse de una pandemia por coronavirus. Es difícil imaginar un sistema más corrupto que el que tenemos actualmente. La pregunta es: ¿Cuándo se hará algo al respecto?

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