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Soya

Historia en Breve -

  • Hoy en día hay defensores y enemigos de la soya por partes iguales. De ambos lados se esgrimen argumentos, que están respaldados. Por ello es importante conocer qué efectos puede tener su consumo para nuestro cuerpo
  • La soya genéticamente modificada, que es la de mayor comercialización en el mundo actual, no solo genera efectos negativos en nuestra salud sino que su cultivo provoca deforestación, dependencia y cero rotación
  • Su alto contenido de fitoestrógenos es un arma de doble filo. Para algunos puede ser muy beneficioso obtener estas hormonas de plantas naturales, en especial las mujeres en menopausia pero para otros puede ocasionar un desequilibrio hormonal
 

Soya: ¿Comer o No Comer?

Febrero 24, 2015 | 10,275 vistas

Por Michelle Schoffro Cook

En estos días casi todas las personas tienen una opinión sobre la soya. Una persona pregona las increíbles propiedades a la salud de la soya y sus fitonutrientes, mientras otra indica que la soya es dañina para la salud. ¿Qué debe de creer uno? Cuando se trata de la soya, creo que es importante sopesar varios factores antes de decidir si la soya es buena o mala para nuestro cuerpo, particularmente desde que los problemas pueden ser diferentes para los diferentes cuerpos de las personas.

La soya ha sido parte de la alimentación asiática por miles de años. Sin embargo, la mayoría de los escritores exageran el rol de la soya en la dieta asiática, asegurando que los asiáticos comen más productos de soya de lo que realmente hacen.

En años más recientes, grandes corporaciones comenzaron a cultivar y cosechar soya para creación de alimentos a gran escala. Al hacerlo, muchas compañías han adoptado prácticas no sustentables como usar granos de soya genéticamente modificados, rociando plantas con pesticidas dañinos y hasta talar áreas boscosas valiosas para maximizar sus ganancias. Estos tipos de prácticas no sólo causan una destrucción amplia planetaria, también representan una amenaza para la salud de las personas.

El uso de pesticidas tóxicos, muchos de los cuales son neurotoxinas conocidas – esos pesticidas dañan el cerebro y al sistema nervioso – es una práctica peligrosa sin importar qué cosecha de alimento esté siendo rociada. Y en cuanto a los alimentos genéticamente modificados (GM), investigaciones están relacionando cada vez más su consumo a problemas de salud graves – de nuevo, ya sea que el cultivo sea soya, trigo, maíz, canola o cualquier otro tipo.

Además, poco se ha investigado sobre los efectos a largo plazo de consumir alimentos GM; sin embargo, dado que el 75 por ciento de alimentos que se encuentran en las tienda de abarrotes han sido modificados genéticamente, yo verdaderamente creo que estamos participando en un experimento a gran escala sin control. Y los efectos pueden verse en la exagerada incidencia de enfermedades.

Mientras hay, ciertamente, otros factores en juego con las estadísticas de enfermedades que estamos experimentando en este momento de nuestra historia, con el paso del tiempo yo creo que los alimentos genéticamente modificados, incluyendo la soya, están jugando un rol en los niveles de rápido crecimiento de enfermedades cardiacas, diabetes, artritis y cáncer, así como muchas otras enfermedades. Pero muchos de estos problemas provienen de las prácticas agrícolas industriales y políticas gubernamentales en vez de ser la culpa de un humilde frijol.

Otra parte de la relación amor – odio con la soya es su alto contenido de fitoestrógenos. Los fitoestrógenos son hormonas de plantas naturales que imitan al estrógeno en nuestros cuerpos. Para algunas personas estos estrógenos pueden ayudar a balancear sus hormonas, particularmente durante los años menopáusicos en las mujeres quienes pueden ser deficientes en estrógenos. Sin embargo, estos estrógenos pueden desbalancear el equilibrio hormonal para otras personas.

En general, en un momento en el que nuestros cuerpos son forzados a lidiar con toxinas y contaminantes excesivos, los fitoestrógenos pueden jugar un rol benéfico también. Se unen a los sitios de receptores de estrógenos en el cuerpo, bloqueando la habilidad de los xenoestrógenos dañinos para amarrarse a estos sitios. Los xenoestrógenos son unos imitadores químicos de estrógenos que se encuentran en muchos alimentos, sustancias plásticas y productos caseros y son conocidos por causar desbalances hormonales importantes. Puede que haya escuchado sobre el bisfenol A (BFA) y su permanencia inquietante en la producción de botellas de plástico para agua y bebidas, así como en otros productos de consumidor. El BFA es solamente un tipo de xenoestrógeno dañino al cual somos expuestos.

La mayoría de los xenoestrógenos encontrados en plásticos y otras fuentes son fácilmente 100 veces más fuertes que los estrógenos humanos. El estrógeno natural que se encuentra en la soya es muy suave y más parecido al estrógeno humano que los xenoestrógenos. Para muchas personas, la suma de fitoestrógenos (estrógenos de plantas) encontrados en la soya puede ser benéfico, tanto para bloquear los xenoestrógenos y también para ayudar a balancear niveles potencialmente bajos de estrógenos humanos. Pero cualquier cantidad de fitoestrógeno puede ser demasiado en alguien que ya tiene niveles excesivos.

La gente con funciones de la tiroides bajas necesitan limitar su consumo de soya ya que la soya contiene sustancias llamadas goitrógenos los cuales pueden alentar la producción y/o soltar las hormonas de tiroides en el cuerpo. La mayoría de las personas con hipertiroidismo, como es llamada esta condición común, pueden tolerar hasta 1 taza de leche de soya orgánica diariamente sin consecuencias negativas en la producción de hormonas. Pero es mejor consultar con su doctor o practicador de salud natural si tiene cualquier preocupación acerca de comer productos de soya.

Los productos de soya fermentada realmente son la forma más fácil de digerir y los que son mejor tolerados por la gente. Las dietas asiáticas tradicionales contienen típicamente más productos de soya fermentada como el miso que formas no fermentadas de soya. Algunos productos fermentados de soya incluyen al tamari, natto, tempeh, cheonggukjang, chunjang, doenjang, doubanjiang, gochujang y tauchu. Muchos de estos productos fermentados de soya contienen nutrientes valiosos y enzimas que pueden ayudar a proteger al cuerpo contra enfermedades.

Si elige comer soya, es mejor escoger sólo a la no modificada genéticamente, sin rociar, semillas de soya cosechados sustentablemente, libres de azúcar, endulzantes artificiales y otros aditivos.

Cualquier lado en el que estés del debate, también es sabio recordar el viejo dicho “el alimento de una persona es el veneno de otra.” La soya puede ser benéfica para algunos y dañina para otros.

Sobre el Autor

Adaptado de La dieta de Fuerza de la Vida. La Dra. Michelle Schoffro Cook es autora internacional best-seller. Tiene varios títulos avanzados en materia de salud, nutrición, nutrición ortomolecular, medicina natural y acupuntura.

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