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Azucar en la Sangre

Historia en Breve -

  • La obesidad puede promover el cáncer a través de una serie de diferentes mecanismos, incluyendo la disfunción mitocondrial, comer en exceso, el exceso de azúcar en la alimentación, inflamación crónica y la producción excesiva a ciertas proteínas y hormonas
  • Estudio: Los pacientes de cáncer diagnosticados con diabetes tipo 2 fueron 23 % más propensos a haber sido diagnosticados con cáncer durante la década anterior a su diagnóstico de diabetes en comparación con las personas sin diabetes
  • La investigación anterior ha demostrado que las personas con prediabetes tienen un riesgo 15 % mayor de cáncer, especialmente cáncer de hígado, estómago, páncreas, mama y endometrio
 

Los Niveles Elevados de Azúcar en la Sangre le Tienden la Alfombra Roja al Crecimiento del Cáncer

Julio 27, 2016 | 58,204 vistas
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Por el Dr. Mercola

Hoy en día es muy bien sabido el hecho de que el azúcar y la obesidad están vinculados a un mayor riesgo de cáncer. La obesidad también se ha relacionado a un mayor riesgo de muerte por todas las causas.

Según un estudio publicado en 2013, casi 1 de cada 5 muertes en Estados Unidos está relacionada a la obesidad.1 Más recientemente, los investigadores publicaron los resultados de un metanálisis de 239 estudios que involucro a cuatro continentes, declarando que el exceso de peso corporal es el responsable de 1 de cada 5 de las muertes prematuras en los Estados Unidos y 1 de cada 7 en Europa.2,3,4

En promedio, tener exceso de peso puede reducir su esperanza de vida en aproximadamente un año, mientras que ser moderadamente obeso puede ser el resultado de una reducción de tres años en la vida útil. Las personas de peso normal tuvieron la esperanza de vida más larga y el menor riesgo de morir antes de los 70 años.

Si consideramos estas estadísticas, no es de extrañar que la carga financiera del consumo excesivo de azúcar también sea grande.

Según el estudio realizado en 20135 por el Instituto de Investigación Credit Suisse "Sugar: Consumption at a Crossroads", tanto como el 40 % del gasto de salud estadounidense es destinado a enfermedad que están directamente relacionadas con el consumo excesivo de azúcar, y esto incluye la obesidad, la diabetes y el cáncer.

Por lo tanto, los alimentos procesados ​​azucarados podrían ser baratos al momento de pagar, pero a la larga cobran una factura muy cara.

La Alimentación Puede Influir en Su Riesgo de Cáncer en Más de una Forma

Su alimentación desempeña un rol importante en términos de obesidad y sus problemas de salud relacionados como los niveles elevados de azúcar en la sangre, resistencia a la insulina y cáncer. La investigación sugiere que la obesidad puede promover el cáncer a través de un número de diferentes mecanismos.

Uno de los principales mecanismos por el cual el azúcar promueve el cáncer y otras enfermedades crónicas es al provocar la disfunción mitocondrial. El azúcar no es un combustible ideal para su cuerpo ya que es un combustible sucio, que crea especies de oxígeno mucho más reactivas (ROS) a diferencia que si quemara grasa.

Como resultado, cuando come mucha azúcar se generan cantidades excesivas de radicales libres, que a su vez provoca daños en la mitocondria y ADN nuclear, junto con un deterioro en la membrana celular y las proteínas.

Por lo tanto, contrario a la enseñanza convencional, los defectos genéticos nucleares no causan cáncer. Más bien, primero se presenta el daño mitocondrial, y posteriormente, esto desencadena mutaciones genéticas nucleares.

La investigación6 ha demostrado que el consumo excesivo-crónico, en general, tiene un efecto similar, ya que genera estrés en el retículo endoplasmático (ER, por sus siglas en inglés), la red membranosa que se encuentra dentro de las mitocondrias de sus células.

Cuando el ER recibe más nutrientes de los que puede procesar, le indica a la célula que disminuya la sensibilidad de los receptores de insulina en la superficie de la célula.

Por lo tanto comer continuamente más de lo que su cuerpo realmente necesita promueve la resistencia a la insulina por el simple hecho de que sus células están estresadas ​​por el trabajo adicional que les genera el exceso de nutrientes. La resistencia a la insulina a su vez es la causa subyacente de la mayoría de las enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer.

El Azúcar Es el Factor Clave del Cáncer

La mayoría de las personas que comen demasiado también tienden a comer muchos alimentos cargados de azúcar, lo que promueve los niveles elevados de azúcar en la sangre y la resistencia a la insulina. Así que comer muchos alimentos azucarados equivale a un doble golpe en términos de riesgo de cáncer, en comparación con comer alimentos enteros sin procesar.

De hecho, la reciente investigación ha etiquetado al azúcar como el principal contribuyente al aumento del cáncer en todo el mundo. De acuerdo con un informe7 sobre la carga mundial del cáncer, publicado en 2014, la obesidad es responsable de un estimado de 500 000 casos de cáncer en todo el mundo, anualmente.

La razón de esto se debe a que las células cancerosas son alimentadas principalmente por la quema de azúcar anaeróbica. Sin azúcar, la mayoría de las células cancerosas simplemente no tendrían la flexibilidad metabólica para sobrevivir.

Las células normales y saludables tienen la flexibilidad metabólica de remplazar el uso de glucosa por el uso de cuerpos cetónicos de grasas alimentarias. La mayoría de las células cancerosas carecen de esta capacidad por lo que cuando reduce el consumo de carbohidratos netos (carbohidratos menos fibra total), mata de hambre al cáncer. Esta es la razón por la que la cetosis nutricional parece ser tan eficaz contra el cáncer.

Según una reciente investigación del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, el azúcar refinada no sólo aumenta significativamente el riesgo de cáncer de mama; sino también aumenta el riesgo de que los tumores se extiendan en otros órganos.8

El principal culpable de los tumores de mama y la metástasis fue la fructosa refinada del jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) que se encuentra en la mayoría de los alimentos y bebidas procesadas.

El Rol de los Genes, Proteínas y las Hormonas

Mientras que los defectos genéticos no son la causa principal del cáncer, los genes podrían desempeñar un papel. Los científicos han descubierto que una serie de genes conocidos por promover el cáncer, al influir en la división celular--incluyendo un gen llamado AKT--también regulan el consumo de nutrientes de las células.

Así que ciertos genes en realidad parecen desempeñar un rol en el consumo excesivo de azúcar de las células cancerosas. Mientras que las células sanas tienen un mecanismo de retroalimentación que las hace almacenar recursos para cuando hay carencia de alimentos, las células cancerosas no tienen este mecanismo y se alimentan continuamente.

La reciente investigación también ha encontrado que las mujeres con sobrepeso que perdieron peso, redujeron su riesgo de cáncer al reducir sus niveles de ciertas proteínas relacionadas con el desarrollo del cáncer.9

Estas proteínas (VEGF, PAI-1 y PEDF) promueven la angiogénesis, un proceso que el cuerpo utiliza para desarrollar vasos sanguíneos que los tumores necesitan para prosperar. Entre mayor sea la pérdida de peso de las mujeres, mayor será la reducción de estas proteínas.

Investigaciones previas sugieren que la pérdida de peso podría reducir el riesgo de cáncer de próstata, mama y colon, hasta en un 20 %, y se cree que este efecto se debe a la reducción de estas proteínas y otros compuestos inflamatorios almacenados en las células grasas.10 La obesidad también desencadena la producción excesiva de ciertas hormonas, como el estrógeno, que está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama.

Los Vínculos Entre la Diabetes y el Cáncer Cada Vez Son Más Fuertes

En general, la resistencia a la insulina es uno de los principales factores que contribuyen al riesgo elevado de cáncer y muchos estudios han confirmado que los diabéticos tipo 2 tienen un riesgo mayor.

Un estudio reciente, que incluyó a más de 1 millón de pacientes adultos con cáncer, encontró que los que fueron diagnosticados con diabetes tipo 2 eran 23 % más propensos a haber sido diagnosticados con cáncer durante la década anterior a su diagnóstico de diabetes, en comparación con los que no tenían diabetes.11,12

La investigación reciente también ha señalado que un número de personas con obesidad tienen un mal control de azúcar en la sangre, lo que a su vez promueve las tasas elevadas de diabetes tipo 2 y problemas de salud relacionados. Para combatir esta tendencia, los investigadores recomiendan a las personas con sobrepeso, considerar fortalecer sus propósitos de pérdida de peso. Como lo reportó WebMD:13

"Entre 1988 y 2014, las tasas de diabetes aumentaron de 11 a 19 %, lo que se debió al aumento de azúcar en la sangre, según los investigadores.

Los investigadores encontraron que la tasa de adultos con obesidad sin los tres principales factores de riesgo de enfermedades cardiacas--diabetes, colesterol alto y presión arterial alta--se mantuvieron estables en sólo el 15 %.

Pero la tasa de los adultos con obesidad con los tres factores de riesgo aumentó 37 %--en casi uno de cada cuatro... el riesgo en los tres factores aumentó progresivamente de los 40 años en adelante...

"Tenemos dos opciones: dejar que esta población se enferme y proporcionar los fondos para el tratamiento de las complicaciones y discapacidad, o intervenir a tiempo y prevenir la diabetes al promover la pérdida de peso, lo que les ayudaría a llevar una vida más sana y más productiva" dijo el [Dr. Joel] Zonszein [director del Centro Clínico para la Diabetes del Centro Médico Montefiore]".

La Prediabetes También Aumenta su Riesgo de Cáncer

Ambos de estos resultados tienden a fortalecer la anterior investigación que muestra que incluso la prediabetes es un factor de riesgo para el cáncer.

Más de 1 de cada 3 personas de 20 años o más tiene prediabetes,14 una condición en la que los niveles de glucosa (azúcar en la sangre) son más altos de lo normal pero no lo suficientemente altos como para diagnosticarse como diabetes desencadenada. De las personas con prediabetes, entre el 15 al 30 % desarrollará diabetes tipo 2 dentro de los cinco años.

Un meta-análisis15 publicado en 2014, que incluyó datos de casi 900 000 personas, encontró que las personas con prediabetes tienen un riesgo 15 % mayor de cáncer, especialmente cáncer de hígado, estómago, páncreas, mama y endometrio. Otras investigaciones han demostrado que las personas con los niveles más altos de insulina durante sus diagnósticos de cáncer han incrementado significativamente el riesgo de recurrencia del cáncer, así como un mayor riesgo de ser diagnosticado con una forma particularmente agresiva de cáncer.16

Desde mi punto de vista, estos resultados no son tan sorprendentes ni precisos en cuanto a lo se puede predecir si entiende el mecanismo de la mayoría de los cánceres, que están siendo alimentados por un metabolismo que vive a base de azúcar (glucosa), y que de esta manera genera cargas de los radicales libres innecesarios y perjudiciales, a diferencia de las grasas de alta calidad "limpias" que generan mucho menos ROS.

La Dieta Cetogénica Podría Ser la Clave para la Recuperación del Cáncer

Parte de la respuesta aquí es la cetosis nutricional. En este tipo de dieta, sustituye los carbohidratos netos (total carbohidratos menos fibra) con cantidades moderadas de proteína de alta calidad y altas cantidades de grasa beneficiosa.

Dado que las células cancerosas necesitan glucosa para prosperar, y que los carbohidratos desprovistos de fibra se convierten en glucosa en el cuerpo, eliminar los carbohidratos netos literalmente matará de hambre las células cancerosas. Además, el consumo bajo proteína tiende a minimizar la vía mTOR, lo que también ayuda a restringir la proliferación celular.

Este tipo de dieta (baja en carbohidratos netos, moderada en proteínas de alta calidad y alta en grasas saludables) también ayudará a normalizar su peso y mejorar su salud en general, por la sencilla razón de que le ayuda a hacer la transición del modo quema de carbohidratos a grasa quema, lo que ayuda a optimizar su función mitocondrial.

Cómo el Ayuno Podría Beneficiar a los Paciente con Cáncer

El ayuno es otra estrategia que ayuda a revertir la obesidad y optimizar la función mitocondrial, y que también puede ofrecer esperanza en la lucha contra el cáncer.

De hecho, un grupo de investigaciones reportó haber analizado la posibilidad de lograr que el ayuno intermitente se aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como terapia adyuvante para los pacientes con cáncer.17,18,19

Valter Longo, Ph.D., ha publicado una serie de estudios sobre el ayuno y su impacto sobre el cáncer. Su investigación más reciente, publicada en la revista Cancer Cell,20 encontró que el ayuno durante la quimioterapia aumenta la actividad de las células T que destruyen el cáncer, mejorando así la eficacia de la quimioterapia. Según lo informado por Science Daily:21

"Los roedores que recibieron únicamente miméticos de restricción calórica o quimioterapia combinada con una dieta similar al ayuno, con el tiempo tuvieron menor masa tumoral en comparación con los que recibieron sólo quimioterapia...

A los ratones con cánceres de mama o de piel se les dio una dieta baja en azúcar, baja en proteínas, rica en grasas y baja en calorías y fueron monitoreados durante 6 semanas mientras tomaban doxorrubicina, ciclofosfamida, o nada de medicamentos quimioterapéuticos.

Los tumores de todos los ratones que recibieron la combinación de dieta con medicamentos disminuyeron a la mitad del volumen de los tumores en los ratones que recibieron únicamente quimioterapia".

De acuerdo con Longo:22". El factor más importante que expuso a las células cancerosas a las células T es el efecto sobre la enzima hemo oxigenasa-1, que normalmente se encuentra en niveles elevados en las células de cáncer. El ayuno reduce los niveles de oxigenasa y aumenta una serie de cambios que incluye una cantidad mayor de células T citotóxicas que matan al tumor".

Qué Comer para una Salud Óptima y Prevención del Cáncer

Desde mi punto de vista, ignorar la alimentación como una herramienta de prevención del cáncer es imprudente en el mejor de los casos. Estoy convencido de que la mayoría de los cánceres se pueden prevenir por medio de una nutrición adecuada.

Evitar la exposición a sustancias tóxicas (tales como pesticidas) es otro factor importante, y esta es una razón por la que recomiendo comer alimentos orgánicos, especialmente carnes y productos cárnicos de animales alimentados con pastura, siempre que sea posible.

No se equivoque al respecto, lo primero que debe hacer si se desea evitar o tratar el cáncer y si tiene resistencia a la insulina o leptina es eliminar de su alimentación todas las formas de azúcar/fructosa y carbohidratos de granos. Este paso le permitirá optimizar las vías de señalización que de lo contrario podrían contribuir a la transformación maligna.

Recuerde, el aspecto fundamental que debe abordarse es el defecto mitocondrial metabólico del que hable anteriormente, y esto implica reducir radicalmente de su alimentación los carbohidratos (sin fibra) y sustituirlos por grasas de alta calidad.

Moderar su consumo de proteínas y ser consciente sobre la calidad de la proteína, también es importante, ya que el exceso de proteína también puede desencadenar el crecimiento del cáncer. Para obtener más información sobre este tema, por favor lea mi artículo anterior, "Los Verdaderos Riesgos de Consumir Mucha Proteína."

En resumen, para una salud óptima necesita una cantidad suficiente de carbohidratos, grasas y proteínas. Sin embargo, hay carbohidratos saludables y no saludables. Lo mismo ocurre con la grasa y proteína.

Desde mi punto de vista sobre la biología molecular necesaria para optimizar la función mitocondrial, podría ser prudente enfocarse en una alimentación que contenga las siguientes proporciones de nutrientes:

Grasas saludables, de 75 a 85 % del total de calorías. grasas monosaturadas y saturadas beneficiosas incluyendo aceitunas y aceite de oliva, coco y aceite de coco, mantequilla a base de leche orgánica de vacas alimentadas con pastura, frutos secos sin procesar como las nueces de macadamia y nueces pecanas, semillas como el sésamo negro, comino negro, semillas de calabaza y el cáñamo, aguacate, carnes de animales alimentados con pastura, manteca de cerdo y sebo, ghee (mantequilla clarificada), manteca de cacao sin procesar, yemas de huevo orgánico de gallinas camperas y grasas omega-3 de origen animal como el aceite de kril y peces grasos pequeños como las sardinas y anchoas.

Las grasas dañinas que contribuyen a la enfermedad, son principalmente las grasas trans y los aceites vegetales poliinsaturados de omega-6 altamente refinados (PUFAs).

Recuerde, la glucosa es un combustible inherentemente "sucio", ya que genera mucho más ROS que los combustibles quemados de grasa. Pero para quemar grasa, las células deben estar sanas y normales.

Las células cancerosas no tienen la flexibilidad metabólica para quemar grasa y esta es la razón por la que una alimentación alta en grasas saludables parece ser una estrategia tan efectiva contra el cáncer.

Cuando se cambia de la quema de la glucosa como su principal combustible a la quema de grasa como combustible, las células cancerosas tienen problemas para mantenerse con vida, ya que la mayoría de sus mitocondrias son disfuncionales y no pueden utilizar el oxígeno para quemar el combustible.

Al mismo tiempo, a las células sanas se les da un combustible ideal y preferido, lo que reduce el daño oxidativo y optimiza la función mitocondrial. El efecto resultante es que las células sanas comienzan a prosperar mientras que las células cancerosas se mueren de "hambre".

Carbohidratos, de 8 a 15 % de sus calorías diarias. Esfuércese por consumir el doble de carbohidratos como fibra que carbohidratos sin (netos).

Esto significa que si los carbohidratos totales representan el 10 % de sus calorías diarias, al menos la mitad de esa cantidad debe ser de fibra. La fibra tiene una serie de otros beneficios para la salud, incluyendo el control de peso y un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer.23

Personalmente, creo que la mayoría de las personas se beneficiaría al reducir los carbohidratos netos (no sólo fructosa) a menos de 100 gramos (g) por día, y mantener un consumo total de fructosa a no más de 25 g al día de todas las fuentes.

Si es resistente a la insulina, su mejor opción sería limitar su consumo de fructosa a 15 g por día. Los pacientes con cáncer, probablemente se beneficiarían si fueran más estrictos con estas cantidades. Al reducir la cantidad de carbohidratos netos que come, logrará cuatro cosas que causarían menor inflamación y menor estimulación del crecimiento del cáncer. Podrá:

  1. Bajar el nivel de glucosa en suero
  2. Reducir su nivel de mTOR
  3. Reducir su nivel de insulina
  4. Reducir su factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1, una potente hormona que ejerce su labor en la glándula pituitaria para inducir los efectos metabólicos y endocrinos, incluyendo el crecimiento y replicación celular. Los niveles elevados de IGF-1 están asociados con los canceres de mama y otros)

Yo normalmente mantengo mi consumo total de carbohidratos en alrededor de 50 a 60 g por día. Si bien esto puede parecer muy complicado, la manera más fácil de reducir drásticamente su consumo de azúcar y fructosa es cambiar a los alimentos reales, ya que la mayoría del azúcar y la fructosa agregadas que terminan en su cuerpo, terminan cobrándole una alta factura.

Fuentes excelentes de carbohidratos ricos en fibra que puede comer incluyen muchas semillas de chía, bayas, frutos secos sin procesar, coliflor, verduras de raíz y tubérculos como las cebollas y camotes, ejotes, chicharos, brócoli, coles de bruselas y cáscara de semilla de psyllium.

Proteínas, del 7 al 10 % del total de calorías. La calidad es importante, así que busque carnes y productos cárnicos de alta calidad de animales alimentados con pastura.

Como regla general, le recomiendo que limite su consumo de proteína a 0.5 g de proteína por libra de masa corporal magra, lo que para la mayoría de las personas es de 40 a 70 g de proteína al día. (Para calcular sus necesidades de proteínas, primero tienen que determinar su masa corporal magra. Reste su porcentaje de grasa corporal de 100.

Por ejemplo, si tiene 20 % de grasa corporal, entonces tiene 80 % de masa corporal magra. Sólo multiplique ese porcentaje por su peso actual para obtener su masa corporal magra en libras o kilos.)

Una vez más, la razón por la que debe limitar su consumo de proteínas se debe a que las cantidades excesivas tienen un efecto estimulante en la vía mTOR, la cual desempeña un rol importante en muchas enfermedades, incluyendo el cáncer.

Cuando disminuye su consumo de proteína a lo que su cuerpo necesita para la reparación y mantenimiento celular, la via mTOR permanecerá inhibida, lo que le ayudará a minimizar las que se desarrolle el cáncer.

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