El caso de los funerales ecológicos: Cada año, la industria funeraria vierte 800 000 galones de formaldehído en la Tierra

Funerales Ecologicos

Historia en Breve -

  • Los funerales ecológicos, respetuosos con el medio ambiente y naturales se han vuelto cada vez más populares entre las personas que desean reducir su impacto ambiental cuando mueren
  • Los funerales convencionales son costosos y destructivos para el medio ambiente, ya que cada año se talan más de 4 millones de acres de bosques para hacer los féretros
  • Involucran fluidos de embalsamamiento tóxicos como el formaldehído; y en los Estados Unidos, cada año se vierten 800 000 galones en los cementerios
  • Si bien, la cremación es un poco más ecológica, sigue produciendo emisiones de humo que contienen sustancias nocivas, como el vapor de mercurio de las amalgamas dentales
  • La hidrólisis alcalina es una opción funeraria ecológica que utiliza agua y calor para acelerar el proceso de descomposición natural del cuerpo, que lo reduce a fragmentos de huesos blandos

Por el Dr. Mercola

Probablemente, la mayoría de las personas que leen este artículo hacen su mejor esfuerzo para vivir un estilo de vida ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Es posible que compre alimentos locales, orgánicos y regenerativos cada vez que puede y utilice cosméticos, productos para el cuidado personal y de limpieza para el hogar que no contengan sustancias químicas.

Incluso, podría ser que recicle y conduzca un vehículo eléctrico. Estas medidas son loables y auguran un buen futuro para nuestro planeta.

Pero, en su caso ¿cómo sería su servicio funerario? Los funerales convencionales (incluyendo la cremación) se caracterizan por utilizar sustancias químicas que contaminan el suelo y agua, emisiones de gases de efecto invernadero creadas por el hombre y prácticas que requieren un elevado consumo de energía, incluyendo la gran deforestación para recolectar la madera y fabricar los féretros.

La película presentada "Eco-Death Takeover: Changing the Funeral Industry", revela las grandes consecuencias que puede ocasionar "toda la industria funeraria" en nuestro medio ambiente, y por qué deberíamos considerar alternativas más ecológicas, como los funerales ecológicos o naturales.

En la cultura Occidental, el concepto de la muerte es un tabú. Aunque es el destino inevitable de todos, rara vez se habla sobre el tema de la muerte, y ​​mucho menos de las prácticas y tradiciones culturales posteriores al fallecimiento de un ser querido.

Esta podría ser la razón por la cual, en los Estados Unidos nunca se han escuchado o considerado los procesos dañinos que ocurren en el medio ambiente debido a los funerales convencionales.

La película fue realizada por The Order of the Good Death, una organización fundada por la directora y dueña de la funeraria, Caitlin Doughty.

Doughty es defensora de realizar funerales ecológicos, y autora de dos libros, "Smoke Gets in Your Eyes: And Other Lessons from the Crematory" (El humo que llega hasta sus ojos: y otras enseñanzas de la cremación)1 y "From Here to Eternity: Traveling the World to Find the Good Death" (De aquí a la eternidad: Viajar por el mundo para tener una muerte pacífica).2

El proceso de embalsamiento con formaldehído para los muertos

La película comienza con el proceso que atraviesa nuestro cadáver después de morir, un tema delicado que no es apto para las personas sensibles, pero sí una cuestión importante (y fundamental).

Es natural e inevitable que nuestros cuerpos se descompongan cuando morimos. Sin embargo, debido a nuestras tradiciones culturales, la industria funeraria hace todo lo posible para retrasar ese proceso natural, al bombear el sistema circulatorio y la cavidad corporal con un cóctel de sustancias químicas conservadoras y cancerígenas, denominado fluido para embalsamar.

El ingrediente principal en el líquido para embalsamar es el formaldehído,3 una sustancia peligrosa relacionada con el cáncer e irritación ocular, nasal y de la garganta.

El químico August Wilhelm von Hofmann descubrió el formaldehído en 1867.4 Esta sustancia reemplazó el uso de arsénico en el siglo XX y se convirtió en el ingrediente principal en el proceso de embalsamamiento de los cadáveres. Si bien, el formaldehido es muy tóxico para los seres humanos, es el conservador químico más popular entre los embalsamadores, gracias a su efectividad.

Debbie Dodge, Presidenta de Dodge Company, en Cambridge, Massachusetts, quien les vende el fluido para embalsamar a las empresas funerarias, dijo para The New York Times:5 "El formaldehído es el producto perfecto para fijar y preservar a corto plazo. Esta sustancia reafirma el tejido corporal más que cualquiera de los productos que no contienen formaldehído".

Estar expuesto al formaldehído en el lugar de trabajo es una circunstancia muy común entre los embalsamadores, dentistas, patólogos, veterinarios y los profesionales que trabajan en la industria de la ropa o fábricas de muebles.

En el caso de los embalsamadores, una de las principales vías de exposición es la inhalación, lo que significa que tener una ventilación adecuada es la clave para que los embalsamadores puedan proteger su salud.

Durante el proceso de embalsamamiento, los niveles de formaldehído podrían alcanzar hasta 4 partes por millón (ppm); aunque 0.5 ppm es el nivel en el que los seres humanos comienzan a tener efectos secundarios.6

Retrasar lo inevitable

En los Estados Unidos, cada año se vierten 800 000 galones de formaldehído en los suelos. ¿Cómo pudimos llegar hasta ese punto en que se vierten estas cantidades masivas de sustancias químicas en nuestro planeta para preservar un cuerpo que de todas maneras se descompondrá?

El proceso de embalsamamiento fue desarrollado por primera vez a finales del siglo XIX, como un medio para preservar el cuerpo para las investigaciones científicas. Posteriormente, se hizo popular en la industria funeraria a medida que aumentaba la demanda de mostrar el cuerpo de la persona fallecida.

La práctica se hizo más popular durante la Guerra Civil, ya que el proceso de embalsamamiento se utilizó para preservar los cadáveres de los militares--algunos de los cuales habían viajado grandes distancias en tren, a caballo o carruaje--para que pudieran regresar y tener su funeral. El embalsamamiento no es la única opción que se ha intentado para preservar el cuerpo de los difuntos.

Los humanos son colocados en féretros modernos que usualmente están hechos de madera, metal o una combinación de ambos. El féretro se coloca dentro de una bóveda funeraria o una sepultura diseñada para evitar que la tierra se hunda alrededor de la tumba—es decir, un contenedor para el féretro.

Este proceso no solo es costoso (en los Estados Unidos, cada funeral tiene un costo promedio de US$ 9 000 a $ 11 000), sino que también repercute en el medio ambiente. Cada año, aproximadamente 4 millones de acres de bosques son talados para hacer féretros de madera que no son degradables, además de 115 millones de toneladas de acero y 2 300 millones de toneladas de concreto.7

Todo esto se hace en un esfuerzo por retrasar un proceso inevitable--la descomposición natural. Curiosamente, los Estados Unidos y Canadá son los únicos países donde se practica ampliamente el proceso de embalsamamiento.

Los crematorios y el uso de cantidades masivas de formaldehído

Es probable que en este momento le hayan surgido dudas sobre el proceso de cremación, ya que reduce el uso de muchos de los recursos requeridos para hacer un funeral convencional, entonces, ¿acaso no es una opción más ecológica?

Sí y no, indica Doughty, y agrega que la cremación directa sin visitas o el embalsamamiento, son menos costosos y otorgan beneficios ecológicos, significa que no se requiere embalsamamiento ni féretro.

Pero la cuestión es que, donde hay un crematorio, hay fuego, y donde hay fuego, hay humo; por lo que ella señala y añade que:

"En el caso de los crematorios, el humo que emiten podría contener una gran cantidad de sustancias nocivas, incluyendo dióxido de carbono, monóxido de carbono, ácido clorhídrico, dióxido de azufre, dioxinas y sustancias cancerígenas, como las dibenzodioxinas policloradas y dibenzofuranos policlorados".

Otra preocupación de salud y ambiental relacionada con los crematorios es el vapor de mercurio que podría dispersarse en el aire si el cadáver tiene rellenos dentales de amalgamas. La contaminación química es aún peor en los cadáveres embalsamados con formaldehído.

Al igual que el mercurio, el formaldehído vaporizado permanece suspendido en la atmósfera hasta que se adhiere al agua y vuelve a caer sobre la tierra. Evidentemente, debería haber mejores opciones funerarias para a nuestros difuntos.

Se han tomado medidas para que el proceso de cremación sea menos destructivo en el medio ambiente, lo que incluye a los filtros de contaminación, que reducen la contaminación del aire aunque no la evitan.

Algunos crematorios reutilizan las cantidades masivas de energía que usan para cremar los cuerpos para calentar hogares, edificios públicos e incluso piscinas. Pero como señala la película, continua siendo "una solución a corto plazo para un proceso substancialmente defectuoso".

¿Cuáles son las alternativas ecológicas a los funerales convencionales?

Entonces, ¿qué se puede hacer para que las tradiciones y los procesos que envuelven a la muerte sean más ecológicos y menos tóxicos? La solución podría residir en una alternativa denominada como hidrólisis alcalina, también conocida como acuamación, cremación con agua o cremación sin llamas.

Durante décadas, la hidrólisis alcalina se ha utilizado en las facultades de medicina, en el ganado y las mascotas. Utiliza principalmente agua para acelerar el proceso de descomposición natural de un cadáver, al disolver el tejido y reducirlo a fragmentos de huesos blandos.

Esto se logra al colocar el cadáver, algunas veces cubierto con una mortaja biodegradable, en un contenedor de acero presurizado con un 95 % de agua y 5 % de potasio. Durante un lapso de dos a tres horas, la presión alcalina y soluciones calentadas circula alrededor del cuerpo, mientras simulan el proceso de descomposición química que experimenta el cuerpo al ser enterrado.

Los fragmentos de huesos restantes son pulverizados y proporcionados a sus seres queridos, mientras que el caldo líquido es excluido (una mezcla neutralizada de aminoácidos, péptidos, azúcares y sales), que puede reutilizarse como fertilizante o eliminarse de manera segura.

Acuamación versus cremación con llamas

En comparación con la cremación, la acuamación reduce en más de un 75 % la huella de carbono y utiliza un octavo de la cantidad de energía requerida, de acuerdo con la Alianza de Consumidores Funerarios. Con el proceso de acuamación, los vapores de mercurio son contenidos y reciclados en vez de evaporarse.8

Además, ya que los cadáveres que no son incinerados a temperaturas tan elevadas--más de 1 800 °F--la acuamación, o cremación sin llamas, produce menos gases de efecto invernadero y emisiones de dióxido de carbono, lo que hace que las emisiones químicas sean prácticamente inexistentes, indica Doughty.

Pero, ¿qué pasa con toda el agua utilizada para hacer la acuamación? El proceso no requiere tanta como podría pensar. La cantidad de agua utilizada para degradar el cuerpo a tejidos blandos y eliminar las sustancias requeridas en la hidrólisis alcalina, equivale a menos de tres días de agua utilizada por el habitante promedio de los Estados Unidos, indica la película.

Entonces, ¿la acuamación podría ser el futuro de la eliminación de los cadáveres? Tal vez sí, pero primero tienen que eliminarse los obstáculos jurídicos.

Hoy en día, la acuamación o cremación sin llamas solo es legal en 14 estados, incluyendo California, Colorado, Florida, Georgia, Idaho, Illinois, Kansas, Maine, Maryland, Minnesota, Nevada, Oregón, Vermont y Wyoming.

Y aunque la hidrólisis alcalina es legal en estos estados, solo cuatro de ellos permiten su uso para eliminar restos humanos, lo que significa que los demás solo la aprueban en las mascotas.9

Hidrólisis alcalina: ¿Podría ser el siguiente paso en la tecnología de la muerte?

Entonces, ¿Por qué hay oposición contra la acuamación? Para ponerlo en términos sencillos, algunas personas están molestas o desconcertadas por la idea de que su cuerpo o el cuerpo de sus seres queridos sean disueltos a través de la hidrólisis alcalina y eliminar los residuos por el desagüe.

Algunas personas podrían considerarlo irrespetuoso para los muertos. Sin embargo, como señala Doughty, la cremación con agua parece mucho menos agresiva que quemar un cadáver en un incinerador.

El filósofo y defensor de los procesos funerarios alternativos, Phil Olson, está de acuerdo y lo comenta para The Atlantic: "Quemar a la abuela me parece algo violento. En cambio, la cremación ecológica es ‘poner a la abuela en un baño caliente’". La hidrólisis alcalina no es un proceso perfecto, pero parece más económico y menos destructivo para el medio ambiente.

Funerales naturales: La manera en que la naturaleza hace su función

Otras alternativas de funerales ecológicos incluyen a los funerales naturales. Los funerales naturales o ecológicos son la forma más sencilla de poner un cadáver en la tierra y dejar que la naturaleza se encargue del resto con poco o ningún impacto ambiental, según indica la película.

Esto se hace al colocar un cadáver, ya sea envuelto en una mortaja biodegradable hecha de algodón o bambú sin blanquear, en un féretro hecho con materiales biodegradables como sauce o algas marinas.

El féretro se coloca en una fosa poco profunda que mida entre 3 y 4 pies de profundidad. Una vez enterrado, la naturaleza se hará cargo, lo cual le permitirá a las bacterias e insectos del suelo descomponer naturalmente el cuerpo y féretro ¿Sera posible que los entierros naturales contaminen el suelo y el agua? Eso es improbable, indica Doughty.

Un estudio publicado por Pan American Journal of Public Health encontró que los patógenos no sobreviven mucho tiempo en un cadáver o la tierra que le rodea, debido a que un cuerpo enterrado en una tumba poco profunda se expone al oxígeno más rápidamente, lo que acelera su proceso de descomposición.10

Durante el proceso de descomposición, el cuerpo podría llegar a tener una temperatura de hasta más de 100 °F, lo que destruiría a la mayoría, sino a todos los patógenos presentes en el cadáver.

Sin embargo, en los cementerios convencionales se ha observado contaminación en el suelo y agua, como resultado de las sustancias químicas y tóxicas utilizadas en el proceso de embalsamamiento.11 La diferencia más significativa entre un funeral convencional y natural o ecológico es el impacto que tiene en nuestro medio ambiente.

Hay medidas que se pueden aplicar para que los funerales convencionales sean más ecológicos con métodos como el embalsamamiento y féretros ecológicos, pero todo esto es un intento para disminuir un poco el proceso destructivo, indica Doughty.

Cada vez más personas se han abierto a alternativas funerarias más ecológicas. Por ejemplo, el Bradshaw Celebration of Life Center, en Minnesota, informa que cuando se les da la opción a las personas, el 80 % prefiere una cremación ecológica.12

Si lo analiza de verdad, los funerales ecológicos son la mejor forma de devolverle algo a la Tierra, que nos ha ayudado durante toda nuestra vida, indica Doughty, y agrega que: "Las personas comen animales y plantas durante toda su vida, y en la muerte, pueden devolverles el favor". En otras palabras, con un funeral ecológico se completa el círculo de la vida al morir.

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