Estas sustancias químicas ignífugas contaminan el agua potable

Agua Potable

Historia en Breve -

  • Las sustancias químicas ignífugas se han identificado como uno de los 17 grupos de químicos de alta prioridad que deben evitarse con el fin de disminuir el cáncer de mama. En el medio ambiente, estos químicos también envenenan a las mascotas y la vida silvestre
  • Tanto los investigadores como los bomberos afirman que, en realidad las sustancias químicas ignífugas causan más perjuicio que beneficio, ya que el apoyo que brindan para extinguir incendios es ínfimo en el mejor de los casos, mientras que por otro lado, liberan humos tóxicos cuando hacen combustión
  • En los Estados Unidos, el cáncer representa más de la mitad del total de las muertes de los bomberos, y las bomberas en California que tienen entre 40 a 50 años de edad, presentan seis veces más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que el promedio nacional
  • El cuerpo militar de los Estados Unidos continua utilizando PFAS con espuma para extinguir incendios, a pesar del hecho de los miles de millones de dólares que actualmente se gastan para intentar limpiar el agua potable contaminada
  • Los químicos PFAS han estado relacionados con el cáncer de riñón, testículos, próstata y vejiga, trastornos tiroideos, disfunción inmunológica, problemas reproductivos y trastornos hormonales

Por el Dr. Mercola

Las sustancias químicas ignífugas se han identificado como uno de los 17 grupos químicos de alta prioridad que deben evitarse para reducir el cáncer de mama.1,2 En el medio ambiente, estos químicos también envenenan a las mascotas y la vida silvestre.

Sin embargo, a pesar de los significativos riesgos que implican para la salud, continúan utilizándose--porque aparentemente salvan vidas en caso de incendio.

Sin embargo, los investigadores y los bomberos afirman que, de hecho las sustancias químicas ignífugas causan más perjuicio que beneficio, ya que el apoyo que brindan para extinguir incendios es ínfima en el mejor de los casos,3 mientras que por otro lado, liberan humos tóxicos cuando hacen combustión--toxinas que podrían ser más propensas a provocar la muerte, que el fuego por sí solo.

Además de eso, estos químicos no permanecen unidos de forma inerte en la espuma o tapicería hasta o a menos que ocurra un incendio. Se propagan en forma de polvo, e invaden el entorno, desde la boca de los bebés hasta la leche materna y suministro de agua.

9 de cada 10 habitantes tienen químicos ignífugos en sus cuerpos

La investigación4 publicada en 2015 ha encontrado rastros de fosfato de tris y trifenil fosfato (TPHP) en cada muestra de polvo recolectada de los hogares en los Estados Unidos; el 91 % de las muestras de orina de los habitantes contenía metabolitos de fosfato de tris, y el 83 % de los habitantes tenía metabolitos de TPHP.

Otras pruebas han demostrado que el 90 % de los habitantes en los Estados Unidos tenía químicos ignífugos en sus cuerpos, y muchas personas han manifestado seis o más tipos en sus sistemas.5

También se ha encontrado que el 80 % de los productos para niños que fueron evaluados6 contenía químicos ignífugos, incluyendo a las almohadas de lactancia, portabebés y cunas para dormir, lo que podría tener importantes repercusiones en la salud.

Como señaló Linda S. Birnbaum, Directora del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental,7 estas sustancias químicas podrían alterar el sistema reproductivo y nervioso durante el desarrollo de un niño, y se ha demostrado que reducen el coeficiente intelectual.8,9

Por ejemplo, los niños nacidos de mujeres expuestas a altos niveles de químicos ignífugos llamados éteres de difenilo polibromados (PBDEs) durante el embarazo, tuvieron un promedio de coeficiente intelectual 4.5 puntos más bajo.10,11 Además, tales niños fueron más propensos a padecer trastornos de hiperactividad.

Los bomberos tienen un alto riesgo

En los Estados Unidos, casi la mitad de los bomberos creen que el cáncer es el mayor riesgo que enfrentan en cuestión de salud ocupacional.12 De hecho, las mujeres que laboran como bomberos en California que tienen entre 40 y 50 años de edad, han presentado seis veces más probabilidades de desarrollar cáncer de mama que el promedio nacional.

Una razón principal es debido a los altos niveles de dioxinas y furanos a los que los bomberos están expuestos cuando las sustancias químicas ignífugas hacen combustión.

Lo que muchos no se percatan es que, realmente un objeto tratado con sustancias químicas ignífugas hasta podría incendiarse—el proceso solo se retarda por algunos segundos--y cuando lo hace emite niveles mucho más altos del tóxico monóxido de carbono, hollín y humo, que un objeto que no fue tratado.

Irónicamente, estas tres cuestiones son más propensas a provocar la muerte que una quemadura, lo que significa que los químicos ignífugos podrían hacer que los incendios sean más letales cuando se encuentra rodeado por las llamas.

De acuerdo con la industria química, los muebles que contienen químicos ignífugos incrementan 15 veces el rango de tiempo para poder escapar en caso de incendio. Esta afirmación provino de un estudio que utilizaba químicos ignífugos poderosos del tipo de la NASA, que proporcionaban 15 segundos adicionales de tiempo para poder escapar.

Pero ese no fue el mismo tipo de químico utilizado en la mayoría de los muebles. Las pruebas han demostrado que, de hecho las sustancias químicas ignífugas que se utilizan más ampliamente no proporcionan ningún beneficio significativo en caso de un incendio, mientras que sí incrementan la cantidad de sustancias químicas tóxicas en el humo.

El papel de los grupos principales de la industria química y del tabaco

En 2013, escribí sobre las campañas engañosas13 que provocaron la proliferación de las sustancias químicas ignífugas. La gran industria del tabaco desempeñó un rol fundamental en ese avance. Los químicos ignífugos se desarrollaron en los años 70, que fue una época en los Estados Unidos en que el 40 % de sus habitantes fumaba, y los cigarrillos eran una causa principal de incendios en el hogar.

La industria tabacalera, tenía una presión cada vez mayor para fabricar cigarrillos a prueba de incendios, resistió la presión de fabricar cigarrillos autoextinguibles, y en vez de eso creó un grupo fachada de la industria llamado Asociación Nacional de Jefes de Bomberos del Estado.

El grupo ejerció presión sobre los estándares federales para muebles ignífugos, y en 1975, California se convirtió en el primer estado en promulgar tales estándares contra incendios (en el Boletín técnico 117).

Otro grupo de fachada llamado Citizens for Fire Safety--que en realidad era una asociación de los grupos de fachada para fabricantes de sustancias químicas ignífugas, y no una coalición de habitantes preocupados--ha luchado para proteger a la industria química de la legislación que podría afectar sus intereses monetarios, y ha ayudado a expandir el uso comercial de químicos ignífugos a una cantidad cada vez mayor de productos, además de los muebles.

Lo que es peor, aunque el estándar original sobre incendios especificaba que debía probarse que cualquier sustancia química utilizada fuera segura para la salud humana, los políticos eliminaron ese requisito y la ley entró en rigor sin el requisito.

El resultado final es cada vez más obvio, ya que los químicos ignífugos se han convertido en un contaminante ambiental de gran preocupación.

La espuma para combatir incendios contamina el agua potable

Sharon Lerner, investigadora del Investigative Fund y periodista de investigación de The Intercept y otros medios de comunicación importantes, ha escrito extensamente sobre las sustancias como perfluoralquilo, polifluoroalquilo y PFAS.14 (dos de los más conocidas son PFOA y PFOS)

Y también ha expuesto los intentos de la industria por encubrir los daños. En el momento de escribir estas líneas, The Intercept publicó 16 partes de la serie en curso de Lerner,15 que comenzó en 2015.

La parte 1516 aborda la afinidad del ejército de los Estados Unidos por los químicos ignífugos tóxicos, a pesar de que ahora se gastan miles de millones de dólares para tratar de limpiar el agua contaminada debido a la espuma utilizada en las instalaciones militares. Para ejemplificar el caso, Lerner escribe, en parte:

"Aproximadamente a una hora al Norte de Seattle, en el extremo Norte de Puget Sound, se encuentra la tranquila y boscosa Whidbey Island, y el vecindario de Bob Farnsworth, que es un lugar idílico.

Durante los 22 años que ha vivido en Whidbey, donde se desempeñó como Jefe de comando en la Base Aérea Naval, Farnsworth, de 61 años de edad, por lo regular ha pescado cangrejos y salmón, y disfrutado de las frutas de sus propios árboles...

Pero en febrero pasado, descubrió el lado tóxico de la presencia de la fuerza naval en su vida; su pozo, que había utilizado para regar sus árboles frutales, cocinar y llenar los vasos de sus hijos y nietos a lo largo de los años, resultó positivo en tres sustancias químicas que aparentemente se filtraron de la espuma utilizada para combatir incendios en la base.

Una sustancia química, PFOS, estaba presente en 3 800 partes por trillón, más de 54 veces el estándar de seguridad establecido por la Agencia de Protección Ambiental en 2016...

El hecho de constatar que tanto él como su esposa habían estado expuestos a sustancias químicas, que han estado relacionadas con el cáncer de próstata y enfermedades de la tiroides, proyecta una nueva perspectiva los problemas que han tenido en los últimos años con estas mismas enfermedades. ‘No sé qué es lo que estuvo relacionado’, dijo".

Las toxinas conocidas son reemplazadas por otras menos conocidas

Ha ocurrido una situación similar cerca de cientos de bases militares en los Estados Unidos, donde los productos químicos PFAS se han filtrado a través de la tierra y contaminado las aguas subterráneas circundantes.

Además del cáncer de próstata y los problemas de tiroides, estas sustancias químicas también se han relacionado con otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de riñón, testículos y vejiga, así como la disfunción inmunológica, problemas reproductivos y trastornos hormonales.

Si consideramos la amenaza que supone la contaminación por PFAS para la salud pública, gracias a la espuma contra incendios, se podría pensar que el gobierno de los Estados Unidos tomaría medidas proactivas para eliminar el uso de estas sustancias químicas tóxicas.

Después de todo, otros países utilizan espuma libre de PFAS para extinguir incendios, y funciona de la misma forma. Por desgracia, los Estados Unidos no lo han implementado. Lerner explica que:17

"[A]un cuando el Ejército, Fuerza Naval y Fuerza Aérea han comenzado el lento proceso de abordar la contaminación--que se espera que costará más de US$ 2 mil millones--el Departamento de Defensa no ha dejado de utilizar esta línea de sustancias químicas.

Si bien, algunas de las formulaciones concretas que causaron la contaminación están fuera de discusión, el ejército de los Estados Unidos enfrenta el costoso esfuerzo de reemplazar la antigua formulación de la espuma por una más novedosa que contenga versiones ligeramente modificadas de los mismos compuestos problemáticos...

Algunos de los estudios que demuestran los peligros de estas sustancias químicas persistentes provienen de los propios fabricantes...

La nueva espuma no tiene PFOS y 'contiene una escasa o nula cantidad de PFOA', según indicó un comunicado de prensa emitido por la Fuerza Aérea.18 En cambio, utilizan moléculas muy relacionadas que presentan muchos de los mismos peligros..."

Las especificaciones militares requieren incluir sustancias químicas fluoradas

Como resultado, la razón por la cual alguna sustancia química peligrosa que se utiliza para extinguir incendios simplemente es reemplazada por otra que es muy similar, es porque las especificaciones militares requieren incluir surfactantes fluorados, los cuales hacen que la espuma sea más fácil de esparcir.

Como explicó Lerner, la espuma "crea una fina capa sobre la superficie del combustible, lo que sofoca las llamas y evita la liberación de vapor que, de otra manera podría volver a encenderse".

A principios de la década del 2000, cuando la EPA comenzó a exhortar a los militares a reemplazar la espuma para extinguir incendios que contenía PFAS debido a los problemas de salud y medioambientales que ocasionaba, los fabricantes de espuma y surfactantes crearon la organización Fire Foing Foam Coalition, destinada a defender el uso de PFAS.

DuPont y Dynax estuvieron entre los miembros fundadores de esta organización, que presentó su caso no solo ante las divisiones militares sino también ante la EPA.

"Su mensaje fue alentador, el cual indicaba que las sustancias químicas utilizadas para reemplazar el PFOS eran seguros para la salud humana y el medio ambiente, y AFFF [una espuma formadora de una película acuosa] era la única manera de proteger de forma segura al personal militar de los incendios", indicó Lerner.

Mientras tanto, la evidencia19 sugiere que los surfactantes fluorados, como los utilizados en AFFF, son "una de las sustancias más persistentes, desde el punto de vista ambiental".

Al final, la organización Fire Fighting Foam Coalition tuvo éxito en su intento por excluir al AFFF del proceso regulatorio de la EPA, y el Ejército, Fuerza Naval y Fuerza Aérea de los Estados Unidos pudieron continuar utilizando AFFF. Y a pesar de que surgió evidencia que demostraba que otros PFAS eran tan dañinos como el PFOA, la EPA nunca volvió a evaluar el uso militar de AFFF.

¿Acaso bebe agua contaminada con PFAS?

Como señaló Lerner, los datos incompletos dificultan poder determinar qué tan extendida podría estar la contaminación por PFAS, pero se ha encontrado que el agua potable que está cerca de al menos 46 instalaciones militares en los Estados Unidos contiene PFOA y/o PFOS en niveles superiores a las 70 partes por trillón (ppt), que es el nivel de advertencia para la salud de la EPA, en cuestión de agua potable.20 De acuerdo con Lerner:

"Muchas personas están expuestas a sustancias químicas en niveles inferiores a ese límite de 70 ppt. Y a juzgar por los niveles en cuestión de salud que los estados han indicado desde que la EPA estableció sus niveles el año anterior, incluso estos niveles más bajos podrían representar riesgos para la salud.

Nueva Jersey ha hecho un avance en el establecimiento de 14 ppt, como su estándar de agua potable para PFOA, solo una quinta parte de la cantidad establecida por la EPA, y ha recomendado 13 ppt para PFOS. Vermont y Minnesota han establecido o propuesto niveles de seguridad para ambos químicos que son inferiores a los de la EPA.

Y en diciembre, un legislador estatal de Michigan propuso el estándar más bajo, aún para las moléculas de PFAS, de 5 ppt. Históricamente, los límites de seguridad química son propensos a disminuir con el tiempo, conforme incrementan las investigaciones".

Sin embargo, los riesgos para la salud no solo son debido al PFOA y PFOS. Se han detectado muchas otras sustancias químicas PFAS21--como PFHxS, PFHpA, PFBA y PFBS-- tanto en el agua potable como en la sangre de las personas.

Sin embargo, los militares solo han intentado solucionar la contaminación ocasionada por PFOA y PFOS. (En total, los estudios han encontrado hasta 700 compuestos de PFAS diferentes, en sitios donde se utiliza espuma para combatir incendios).

Los militares tampoco les proporcionan agua potable a los habitantes de las áreas afectadas, a menos que su agua contenga específicamente más de 70 ppt de PFOA y/o PFOS.

Por ejemplo, Neal Sims, otro habitante de Whidbey Island, no recibe agua embotellada, a pesar de que los cuatro PFAS encontrados en su agua de la llave suman más de 80 ppt. La razón de esto es porque el nivel combinado de PFOA/PFOS "solo" es de 30 ppt.

Mientras tanto, el año pasado los reguladores europeos tomaron medidas contra PFHxS,22 y en algunos estados de los Estados Unidos ya se han establecido límites sobre los niveles de PFBA y PFBS en el agua potable.23

Para empeorar las cosas, algunas de estas sustancias químicas de cadena corta para reemplazar PFAS, como PFHxS, son más difíciles de filtrar24 que el PFOA y PFOS, ya que requieren que se reemplacen los filtros con mayor frecuencia para garantizar su eliminación.

Según la organización Fire Foam Foam Coalition, la industria de defensa no ha adoptado la espuma libre de PFAS por el simple hecho de que no funciona tanto como AFFF. Sin embargo, la diferencia en el rendimiento es muy pequeña y, con la práctica, es probable que los bomberos puedan aplicar el material más rápido para cumplir con las especificaciones de extinción de incendios.

Debido a la falta de presión de la EPA para reemplazar el PFAS en la espuma contra incendios, tampoco existe la necesidad de proporcionar fondos adicionales para encontrar alternativas menos tóxicas.

El cabildeo para continuar usando tales sustancias químicas también ha demorado el proceso. Y además, está la cuestión de que las espumas sin fluoruro que "no cumplen con las especificaciones" por el simple hecho de que el estándar aún requiere incluir surfactantes fluorados.

¿Cómo podría disminuir su exposición a los químicos ignífugos tóxicos?

Si bien, el departamento de defensa necesita abordar el papel de las sustancias químicas tóxicas para extinguir incendios en la contaminación del agua potable, hay algunas medidas que podría implementar para protegerse a usted y su familia.

La mayoría de los hogares tienen muchos artículos que contienen este tipo de sustancias químicas peligrosas, por lo que la contaminación del agua no es la única posible amenaza. Algunas de las medidas básicas son que, si reemplaza artículos en su hogar, debe seleccionar los que contengan materiales de naturaleza menos inflamable, como cuero, lana y algodón.

Asimismo, debe buscar materiales de construcción, alfombras, artículos para bebé y tapicería que sean orgánicos y "ecológicos", y que estén libres de estas sustancias químicas tóxicas y le ayuden a disminuir su exposición general.

Hasta el momento, esta es la vía más sencilla, ya que los fabricantes no están obligados a divulgar las sustancias químicas que utilizan para que sus productos cumplan con las normas de seguridad contra incendios.

Por ejemplo, su colchón podría estar impregnado con químicos ignífugos tóxicos, pero no encontrará las sustancias químicas que contiene en la etiqueta. Dicho lo anterior, enseguida se detallan algunas directrices adicionales que podrían ayudar a disminuir su exposición a este tipo de químicos:

Si vive cerca de una instalación militar o área de práctica de extinción de incendios del departamento de bomberos, considere analizar el agua de la llave para detectar PFAS y otros contaminantes tóxicos.

Hacer pruebas en el agua es una medida de precaución sin importar dónde viva actualmente, al igual que filtrar el agua, ya que literalmente existen cientos de probables contaminantes del agua que podrían dañar su salud.

Es probable que los productos fabricados con espuma de poliuretano antes del 2005, como muebles tapizados, colchones y almohadas, contengan PBDE, otro tipo común de sustancias químicas ignífugas, por lo que debe inspeccionarlos cuidadosamente y reemplazar las cubiertas que estén rotas y/o cualquier espuma que parezca estar deteriorada.

Además, debe evitar retapizar los muebles por sí mismo, ya que el proceso de retapizado aumenta el riesgo de exposición. En caso de dudas, podría obtener un análisis gratuito de una muestra de sus cojines de espuma de poliuretano de los científicos del Centro de Investigación del programa Superfund de la Universidad de Duke.

En particular, es de utilidad para los artículos que ya tiene en su hogar, ya que le ayudará a determinar qué productos necesitan ser reemplazados por ser dañinos.

El relleno de alfombras que es viejo es otra fuente significativa de PBDEs ignífugos, por lo que debe ser precavido al retirar las alfombras que son antiguas. La guía del Grupo de trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés)25 para los PBDEs contiene información aún más detallada sobre los artículos que podrían esconder estas sustancias químicas tóxicas.

Su colchón podría ser motivo de gran preocupación, ya que pasa gran parte de su vida durmiendo. Aparte de los PBDEs, existen otro tipo de químicos ignífugos que actualmente están aprobados para ser utilizados en colchones, entre los que incluyen al ácido bórico, una sustancia irritante y tóxica que se emplean para matar cucarachas; el antimonio, un metal que puede ser más tóxico que el mercurio; y el formaldehído, que puede causar cáncer.

Para evitar esta exposición tóxica, recomiendo buscar un colchón que este hecho 100 % de algodón, franela o lana orgánica (que son propensos a ser resistentes a las llamas por naturaleza) o fibras Kevlar, el cual es el material con el que hacen los chalecos antibalas, que es suficiente para cumplir con los estándares de seguridad contra incendios.

Hay un sin número de excelentes opciones en el mercado. También he preparado una gama de sábanas para cama de lana y seda, incluyendo colchones de lana y algodón orgánico que puede elegir a la hora de reemplazar su colchón, almohadas y edredones por versiones libres de sustancias químicas.

Es probable que en su hogar también se encuentren antiguas fuentes de PBDE conocidas como Deca, y estas son tan tóxicas que están prohibidas en varios estados.

Los PBDEs de Deca podrían encontrarse en productos electrónicos como televisores, teléfonos celulares, electrodomésticos, ventiladores, cartuchos de tóner y otros más. Sería una buena idea lavarse las manos después de entrar en contacto con dichos artículos, en especial antes de comer, y al menos asegurarse de no dejar que los bebés se metan en la boca alguno de estos artículos.

A menudo, los PBDEs se encuentran en el polvo doméstico, por lo que debe ser eliminado frecuentemente por medio de una aspiradora con filtro HEPA y/o un trapeador húmedo.

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