Los adolescentes prefieren los celulares a los libros y la lectura

adolescentes con celulares

Historia en Breve -

  • La lectura es una fuente de aprendizaje y entretenimiento, así como una actividad que puede hacerse casi en cualquier momento y lugar
  • Las investigaciones sugieren que 1 de cada 3 adolescentes de preparatoria ya no lee ni siquiera un libro por recreación al año
  • El tiempo que los adolescentes pasan frente a las pantallas se ha triplicado en los últimos 40 años y el habitante promedio de los Estados Unidos de duodécimo grado invierte alrededor de ocho horas al día en el Internet, redes sociales, mensajes de texto y televisión; esta cifra no incluye el uso de pantallas en el aula, alguna tarea o trabajo relacionado
  • El mejor modo de inculcarle a su hijo el amor por los libros y la lectura, así como ayudarle a desarrollar habilidades lingüísticas, es a través de enseñarle buenos hábitos de lectura y leerle a diario desde la infancia

Por el Dr. Mercola

Me encanta leer y tengo el hábito de leer 150 libros al año. Como fuente de aprendizaje y entretenimiento, la lectura se puede hacer casi en cualquier momento y lugar. Cuando se combina con el ejercicio, la lectura puede convertirse en uno de los hábitos recreativos más saludables que existen. Mi momento favorito para leer es al hacer caminatas por la playa, por medio de mi Kindle.

Por desgracia, las investigaciones sugieren que los adolescentes invierten más tiempo en enviar mensajes de texto y utilizar las redes sociales, que en leer libros. El hecho de que muchos adolescentes rara vez optan por un libro, cada vez es más aceptado como un comportamiento normal.

Enseguida se encuentra información que necesita saber sobre esta tendencia alarmante y lo que puede hacer para inculcarle el amor por los libros y la lectura a los niños de cualquier edad.

El tiempo que los adolescentes pasan frente a las pantallas se ha triplicado en los últimos 40 años

Un estudio multianual1 publicado por la Asociación Americana de Psicología revela que los adolescentes de preparatoria pasan más tiempo enviando mensajes de texto e incitando provocaciones en las redes sociales, que leyendo libros y revistas.

Los investigadores de la Universidad Estatal de San Diego analizaron datos tomados de un estudio en curso llamado “Monitoring the Future”, que fue presentado por la Universidad de Michigan en 1975.2

Ese estudio involucraba tomar una muestra nacional de aproximadamente 50 000 estudiantes de octavo, décimo y duodécimo grado al año—a quienes se les preguntaba sobre sus comportamientos, actitudes y valores.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas. Las conclusiones que el equipo del Estado de San Diego obtuvo con base en las tendencias tecnológicas están respaldadas por datos de encuestas recopiladas de más de 1 millón de adolescentes, entre 1976 y 2016. Los autores del estudio informaron que:3,4

1 de cada 3 estudiantes de preparatoria en los Estados Unidos no leyó ningún libro (incluyendo libros electrónicos) de forma recreativa en 2016

82 % de los estudiantes de duodécimo grado indicó que visitaron sitios de redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter "casi todos los días" durante el 2016, en comparación con solo el 52 % durante el 2008; hubo un incremento comparable entre los estudiantes de octavo y décimo grado

El porcentaje de alumnos de duodécimo grado que informaron haber utilizado redes sociales menos de una vez a la semana disminuyó del 27 % en 2008 al 8 % en 2016

A mediados del 2010, el estudiante promedio de duodécimo grado en los Estados Unidos informó una cantidad total diaria de alrededor de: dos horas de mensajes de texto, poco más de dos horas en Internet (incluyendo videojuegos) y poco menos de dos horas en las redes sociales. Esto da un total de aproximadamente seis horas frente a pantallas que no eran de TV

Durante el mismo período de tiempo, los estudiantes de décimo grado informaron que pasaron cinco horas, y los estudiantes de octavo grado cuatro horas por día, mandando mensajes de texto, en Internet y redes sociales

Aunque ha disminuido el uso de la televisión, todavía representa alrededor de dos horas al día, lo que significa que ahora los estudiantes de duodécimo grado pasan menos de ocho horas al día en las pantallas, sin incluir el tiempo de pantalla en el aula, las tareas y en el trabajo.

Se informó que el tiempo frente a las pantallas (solo TV) a finales de los años 70 —antes de la generalizada disponibilidad de computadoras y teléfonos celulares— era de 2.5 horas al día, lo que significa que el uso de pantallas se ha triplicado en los últimos 40 años

"En comparación con las generaciones anteriores, los adolescentes de la década del 2010 pasaron más tiempo en línea e invirtieron menos tiempo en medios tradicionales, como libros, revistas y televisión", indicó la autora principal del estudio y profesora de psicología de la Universidad Estatal de San Diego, Jean Twenge, Ph.D.

Twenge es autora del libro titulado iGen: Why Today’s Super-Connected Kids Are Growing Up Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy — and Completely Unprepared for Adulthood—and What That Means for the Rest of Us (iGen: ¿Por qué ahora los niños superconectados son menos rebeldes, más tolerantes, menos felices ─y tienen una completa falta de preparación para la edad adulta─ y lo que eso significa para el resto de nosotros?).

"El tiempo invertido en medios digitales ha desplazado el tiempo invertido alguna vez en disfrutar de un libro o ver la televisión", indicó.5

Si bien, los investigadores notaron poca variación en función del género, raza o nivel socioeconómico, observaron que las niñas pasaban más tiempo en las redes sociales que los niños; y que los niños pasaban más tiempo jugando videojuegos, en comparación con las niñas.6

El estudio sugiere que los adolescentes invierten poco tiempo, o tienen menos interés, en los medios tradicionales

La investigación de Twenge sugiere que las largas horas que invierten en el mundo digital puede disminuir seriamente el tiempo que los adolescentes invierten en los medios tradicionales como libros, revistas y TV. En particular, ha habido una marcada disminución en la lectura de medios impresos. De acuerdo con los resultados del estudio:7

  • Si bien, alrededor del 60 % de los estudiantes de último año de preparatoria informó leer un libro, revista o periódico todos los días durante los años 70, solo el 16 % de los estudiantes de duodécimo grado informó que lo hizo durante el 2016
  • A principios de los años 90, el 33 % de los estudiantes de décimo grado señaló que leía el periódico casi todos los días; en 2016, ese número disminuyó a tan solo el 2 %
  • A finales de los años 70, el 60 % de los estudiantes de duodécimo grado indicó que leía algún libro o revista casi todos los días; en 2016, solo lo hizo el 16 %
  • En 2016, los estudiantes de último año de preparatoria también informaron haber leído dos libros menos al año, en comparación con sus contrapartes durante 1976
  • En los años 90, el 22 % de los estudiantes de octavo grado veían televisión durante cinco o más horas al día, en comparación con un 13 % en el 2016

"Esto no significa que los jóvenes sean menos inteligentes, pero sí que tienen menos experiencia en enfocarse durante mayor lapso de tiempo y leer textos largos", indicó Twenge.8 Sugiere que leer textos largos es una habilidad vital, importante y necesaria para garantizar que los jóvenes comprendan temas complejos y desarrollen habilidades de pensamiento crítico.

El conjunto de habilidades y atención que se necesita para digerir conceptos en escritos más extensos es notablemente diferente del necesario para ver un mensaje de texto o actualizar un estado, indicó Twenge.9

Acerca del impacto de las tendencias tecnológicas en la universidad, estado de ánimo y síndrome del 'cuello de texto'

Twenge, quien es madre de tres hijos, sugiere que invertir menos tiempo en la lectura podría traducirse en un menor interés o peor rendimiento en la universidad.10 Más allá de eso, se ha demostrado que utilizar redes sociales fomenta problemas de estado de ánimo y que incrementa el aislamiento social.

Los adolescentes que invierten más tiempo en el Facebook o Instagram de seguro son bombardeados por fotos y publicaciones que retratan las vidas aparentemente perfectas de otras personas.

Aún invertir un promedio de 48 minutos por día en Facebook11 podría despertar sentimientos de envidia y codicia, afectar el estado de ánimo y bienestar e incluso causar depresión, como señaló un estudio en el que participaron más de 700 estudiantes universitarios.12

Un estudio danés realizado en 201513 en el que participaron 1 095 personas reveló evidencia causal de que Facebook afectaba negativamente el bienestar.

Al comparar un grupo que evito utilizar Facebook durante una semana, frente a un grupo de control que continúo utilizando este sitio de redes sociales, los investigadores descubrieron que evitar el Facebook mejoraba el nivel de satisfacción en la vida y que inducía emociones positivas.

De acuerdo con los datos proporcionados por la empresa de medición en línea SimilarWeb, en promedio, los usuarios de redes sociales en los Estados Unidos invierten las siguientes cantidades de tiempo en redes sociales por día:14

  • Facebook — 48 minutos
  • Instagram — 53 minutos
  • Snapchat — 49.5 minutos

Para poner en contexto el tiempo dedicado a las redes sociales, debe considerar el tiempo que dedica a otras actividades de ocio al día:15

  • Ver televisión y películas — 2.8 horas
  • Comer y beber — 1.07 horas
  • Leer — 19 minutos
  • Hacer deportes o ejercicio — 17 minutos

En términos de efectos en la salud física de su hijo adolescente por pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, considere este padecimiento relativamente nuevo, llamado síndrome del “cuello de texto”, que resulta del daño que puede generarse en la columna cervical por permanecer con la cabeza inclinada hacia delante.

En un estudio realizado en 2014 y publicado en el sitio web Surgical Technology International, el Dr. Kenneth Hansraj, cirujano de columna vertebral en Nueva York, señaló que:16

"El peso observado en la columna vertebral podría aumentar drásticamente al flexionar la cabeza hacia adelante en diversos grados. La pérdida de la curva natural de la columna cervical puede causar un aumento constante en la tensión sobre la columna cervical.

Esta tensión podría ocasionar desgaste prematuro, desgarre, degeneración y posiblemente cirugías".

¿Qué puede hacer para alentar a su hijo a leer más?

Enseguida se encuentran algunas sugerencias para alentar a su hijo a leer más:17

Sea en un ejemplo saludable al convertir la lectura en una prioridad en su vida

Investigue temas y títulos específicos para que pueda sugerirle libros interesantes a su hijo adolescente

Aliente a su hijo adolescente a leer series de libros, lo que puede estimular su deseo de leer más de un título

Convierta a la lectura en una actividad familiar, y lea libros en voz alta para los niños más pequeños

Considere proporcionar pequeñas recompensas por cada 5 o 10 libros leídos

Priorice acudir con regularidad a la biblioteca local y solicite al bibliotecario ayudarle a su hijo adolescente a encontrar libros que se adecuen a sus intereses

Si su hijo adolescente no le interesa leer los libros tradicionales, aliéntelo a escuchar audiolibros o a descargar libros electrónicos en un Kindle u otro dispositivo

En el caso de los adolescentes, las novelas gráficas pueden ayudar a despertar el interés en la lectura debido a la abundancia de imágenes y temas apropiados para su edad

Comente con su hijo adolescente acerca de los libros interesantes que usted lee

Un estudio del Reino Unido revela que los padres invierten menos tiempo en leerles a sus hijos

Un estudio anual realizado por Nielsen Book Research, que incluyó las entrevistas de casi 1600 padres de adolescentes hasta los 13 años de edad y más de 400 padres de jóvenes de 14 a 17 años de edad, sugirió que los padres pasaban menos tiempo leyéndoles a sus hijos.

Si bien, al 69 % de los niños en edad preescolar se le leía a diario durante el 2013, la cifra disminuyó a 51 % durante el 2017.18 En cuanto a las razones principales para no leerles a sus hijos, la encuesta reveló que:

  • 19 % de los padres de niños entre 3 y 4 años de edad indicó falta de energía al final del día
  • 16 % sugirió que su hijo prefería "hacer otras actividades"
  • 61 % de los padres estaban preocupados por la cantidad de tiempo que sus hijos pasaban frente a una pantalla

Independientemente de las razones de la disminución en el tiempo dedicado a leerles a los niños, el editor Egmont, que ayudo a financiar la investigación, expuso que se correlacionaba con un incremento en el tiempo que los niños pequeños invertían en mirar el contenido de videos en línea a diario.19

Según el diario británico The Guardian, "Egmont advirtió que la 'pronunciada disminución' en el hábito de lectura de los niños pequeños 'indicaba ser una amenaza significativa para el desarrollo infantil, con un posible impacto social a largo plazo'".20 Acerca de los resultados de la encuesta, Alison David, Directora de opinión del consumidor de Egmont, expuso que:21

"No es de sorprender que los padres de niños pequeños estén agotados—hay una enorme presión familiar, en especial cuando los padres tratan de equilibrar regresar al trabajo y pasar tiempo de calidad en el hogar".

Sin embargo, en un momento tan crucial durante el desarrollo de un niño, es esencial que los padres entiendan los enormes beneficios que la lectura recreativa podría brindarles tanto a ellos como a sus hijos, en términos de realización y satisfacción".

Leerle en voz alta a su hijo podría ayudarle a prepararse para sobrellevar la escuela y su vida

En 2014, la Academia Americana de Pediatría comenzó a recomendar a los padres que les leyeran en voz alta a sus hijos desde su nacimiento.22

Los aspectos cruciales del desarrollo cerebral ocurren durante los primeros tres años de vida, y leerle en voz alta a su hijo durante este tiempo podría ayudarle a desarrollar su vocabulario y habilidades de comunicación, entre otros beneficios. Como por ejemplo a:23

Desarrollar su curiosidad, memoria y motivación

Poder enfrentar las situaciones de estrés o tragedia

Crear una relación positiva con los libros y la lectura

Encontrar nuevas palabras, ideas, personas y lugares, más allá de lo que surja en una conversación diaria o cuando pasan tiempo frente a una pantalla.

Aprender a escuchar

Comprender el significado y promover el desarrollo del lenguaje

La salud de su hijo adolescente podría ser afectada por la cantidad de tiempo que pasa frente a una pantalla

Las tendencias tecnológicas para los adolescentes proporcionan una imagen clara y convincente sobre la importancia de monitorear y reducir la cantidad de tiempo que pasan frente a una pantalla. En particular, si su hijo se acerca o excede el promedio diario de ocho horas, es el momento de hacer un cambio.

Más allá de los factores que ya mencioné anteriormente, debe considerar las posibles implicaciones negativas para la salud del uso continuo de teléfonos celulares y wifi, que exponen a su hijo a dosis incalculables de radiación, los cuales han demostrado que podrían causar:

  • Incapacidad para enfocarse en tareas complejas y a largo plazo
  • Deficiencia en la función motora cerebral
  • Mayor tiempo de reacción
  • Problemas sociales y emocionales

Las pantallas de computadora y la mayoría de los focos también emiten luz azul, a los que los ojos son particularmente sensibles porque es el tipo de luz más común en ambientes exteriores, durante el día.

Se ha demostrado que exponerse a demasiada luz azul durante las horas de la tarde podría alterar la producción de melatonina e incrementar el estado de alerta.24 De acuerdo con la Fundación Nacional del Sueño, la investigación demuestra que:25

  • Los niños que utilizan medios electrónicos durante la noche se duermen más tarde, tienen menos horas de sueño a la semana e informan sentir más somnolencia durante el día
  • Los adolescentes con un televisor en su habitación se duermen más tarde, tienen mayor dificultad para conciliar el sueño y duermen una menor cantidad de horas totales
  • Enviar mensajes de texto o correos electrónicos después de acostarse para dormir puede incrementar la sensación de somnolencia entre los adolescentes durante las horas diurnas, aun si solo lo hacen una vez por semana

Para su tranquilidad y el bienestar de su hijo, solicítele que apague su teléfono celular, computadora, sistema de juego, tableta o TV, una o dos horas antes de dormir. Si requiere utilizar estos dispositivos después del atardecer, debe utilizar un par de lentes azules.

Nunca es demasiado tarde para inculcar el amor por la lectura y los libros

Invierta tiempo fomentado el hábito diario de la lectura en su hijo a una edad temprana. Léale desde de las primeras etapas de su vida y continúe leyéndole diariamente hasta que tenga edad suficiente para que pueda leer. Conforme crezca, déjelo decidir qué leer, o elegir un libro que ambos disfruten y se turnen para leer un capítulo en voz alta cada noche antes de dormir.

Con respecto a los adolescentes mayores, podría considerar que es demasiado tarde para cambiar los hábitos tecnológicos poco saludables ya establecidos.

Sin embargo, antes de decidir que no vale la pena hacer el esfuerzo, puede tratar de razonar sobre las tendencias alarmantes y posibles riesgos para la salud de pasar demasiado tiempo frente a las pantallas. Su objetivo es informar los hechos y permitirle decidir si vale la pena el riesgo.

Es posible que se sorprenda de su reacción si tiene una conversación sustentada con información útil sobre el impacto cada vez más negativo de las pantallas en la cultura y salud de los Estados Unidos.

Después de todo, parece probable que la mayoría de los adolescentes mayores puedan reconocer las desventajas de exponerse a demasiada cantidad de tecnología, en especial del tipo que no solo excluye a los libros y la lectura, sino que también puede tener un impacto negativo en sus relaciones y salud.

Para obtener más información sobre cómo las pantallas afectan a los niños, puede buscar el documental en inglés "Screenagers: Growing Up in the Digital Age".26

Esta producción realizada en 2016, creada por la médica de familia y cineasta, Dra. Delaney Ruston, explora la lucha de los padres contra la adicción al Internet, redes sociales y videojuegos, con el objetivo de proporcionarles soluciones a los padres y niños para promover el equilibrio.

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