Los endulzantes artificiales se han relacionado con el aumento de peso

aspartame y obesidad

Historia en Breve -

  • La fenilalanina es un producto de degradación del aspartame que bloquea la actividad de una enzima llamada fosfatasa alcalina intestinal (IAP)
  • En un estudio previo, se descubrió que la IAP evitaba el desarrollo del síndrome metabólico (y disminuía los síntomas en las personas que presentan este padecimiento) cuando se administraba en ratones
  • Es probable que el aspartame promueva la obesidad al inhibir la actividad de la IAP

Por el Dr. Mercola

Los endulzantes artificiales ─cero calorías, con sabor dulce─ han demostrado ser muy atractivos para las personas, ya que hasta 180 millones de habitantes en los Estados Unidos los consumen de forma cotidiana.1

Sin embargo, desde el principio se ha manifestado la preocupación de que consumir compuestos sintéticos sumamente dulces (200 veces más que el del azúcar, en el caso del aspartame) podría tener graves inconvenientes.

Uno de los más alarmantes, en especial para las personas que consumen productos endulzados sin azúcar y dietéticos con la esperanza de perder peso, es su propensión para promover el aumento de peso. Los investigadores escribieron para la revista académica Yale Journal of Biology and Medicine:2

"Las personas eligen endulzantes artificiales sin calorías de manera intuitiva, en vez del azúcar, para perder o mantener el peso...

Ya sea debido a un esfuerzo de mercadeo exitoso o no realizado por la industria de bebidas de dieta, a menudo la población que es consciente de su peso considera a los endulzantes artificiales como "alimentos saludables". Pero, ¿realmente podrían los endulzantes artificiales ayudar a bajar de peso?

De forma sorprendente, los datos epidemiológicos sugieren lo contrario. Diversos estudios prospectivos de cohortes a gran escala encontraron una correlación positiva entre el consumo de endulzantes artificiales y aumento de peso".

Aunque su reputación como apoyo para bajar de peso se ha mantenido desde el inicio, durante años se ha sabido que al parecer tiene el efecto opuesto.

Incluso un equipo de investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH, por sus siglas en inglés) reveló una posible razón por la que los endulzantes artificiales como el aspartame podrían evitar ─en lugar de promover─ la pérdida de peso.3

El aspartame puede promover la obesidad al bloquear la actividad de la enzima intestinal

Un estudio en ratones reveló que los animales que eran alimentados con agua potable con aspartame habían aumentado de peso y desarrollado síntomas del síndrome metabólico, al contrario de los ratones que no habían recibido este endulzante artificial.

Además, los investigadores revelaron que la fenilalanina, un producto de degradación del aspartame, bloqueaba la actividad de una enzima llamada fosfatasa alcalina intestinal (IAP).

En un estudio previo, se descubrió que la IAP prevenía el desarrollo del síndrome metabólico (y reducía los síntomas en los individuos que padecían la enfermedad) cuando se administraba en ratones.4 El autor del estudio Richard Hodin, MD, del Departamento de Cirugía de MGH, dijo en un comunicado de prensa:5

"Descubrimos que el aspartame bloqueaba una enzima llamada fosfatasa alcalina intestinal (IAP) que previamente habíamos demostrado que podía prevenir la obesidad, diabetes y síndrome metabólico; por lo cual consideramos que es posible que el aspartame no fuera de ayuda porque, aunque sustituyera al azúcar, bloqueaba aspectos beneficiosos de la IAP".

Los ratones en el estudio fueron alimentados con agua común y corriente o infusionada con la cantidad equivalente de aspartame que se encuentra en 2 a 3 1/2 latas de soda, junto con una alimentación normal o alta en grasas.

Los ratones del grupo alto en grasas que bebieron agua con aspartame aumentaron más peso en comparación con los que llevaron la misma alimentación sin aspartame en el agua.

Además, todos los ratones alimentados con aspartame tenían niveles más altos de azúcar en la sangre, un indicador de intolerancia a la glucosa ─así como niveles más elevados de la proteína inflamatoria TNF-alfa─ que sugiere una inflamación sistémica. Dado que el aspartame inhibe la IAP, los investigadores sugirieron que era contraproducente consumirlo.

Desde los años 80s, los endulzantes artificiales se han relacionado con el aumento de peso

En 2016, los endulzantes artificiales aún eran percibidos como un apoyo para perder peso, a pesar de que sus desventajas en la pérdida de peso se han documentado desde por lo menos los años 80s.

Posteriormente, la investigación de San Antonio Heart Study, en la que participaron casi 4000 adultos, descubrió que los consumidores de bebidas endulzadas artificialmente tenían un IMC (índice de masa corporal) más alto que los que no las consumían.6

Una vez más a principios de los años 80, un estudio en el que participaron casi 78 700 mujeres encontró que utilizar endulzantes artificiales aumentaba junto con el peso relativo, y las consumidoras eran significativamente más propensas a aumentar de peso en comparación con las que no consumían endulzantes artificiales.7

Dicha relación ha continuado aumentado a lo largo de las décadas transcurridas. Las bebidas endulzadas artificialmente, incluyendo a las sodas de dieta, se encuentran entre los principales culpables, y su consumo ha estado relacionado con un aumento "sorprendente" en la circunferencia de la cintura de los adultos mayores, según indicó un estudio.8

Asimismo, la investigación publicada en la revista académica PLOS One encontró que consumir sodas endulzadas artificialmente con regularidad estaba vinculado a diversos trastornos del síndrome metabólico, como por ejemplo:9

  • Obesidad abdominal
  • Resistencia a la insulina
  • Alteración en la intolerancia a la glucosa
  • Niveles anormalmente elevados de grasas en la sangre
  • Presión arterial alta

El estudio encontró que beber soda de dieta endulzada con aspartame elevaba en un 67 % el riesgo de diabetes tipo 2 (independientemente de si aumentaba de peso o no), así como en un 36 % el riesgo de síndrome metabólico.

Una forma en que los endulzantes artificiales pueden elevar el riesgo de aumento de peso, obesidad y otros problemas relacionados, como la diabetes tipo 2, es al inducir "trastornos metabólicos", según indicó un informe publicado en la revista Trends in Endocrinology and Metabolism:10

"... [L]a evidencia acumulada sugiere que los consumidores frecuentes de estos sustitutos de azúcar también podrían estar en mayor riesgo de aumento de peso excesivo, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

... [C]onsumir alimentos y bebidas dulces pero sin o reducidas en calorías podría inhibir las respuestas aprendidas que normalmente contribuyen a la homeostasis de la glucosa y energía.

Debido a esta interferencia, el consumo frecuente de endulzantes de alta intensidad podría tener el efecto contraintuitivo de inducir trastornos metabólicos".

El compromiso de la industria de las sodas para reducir las calorías se pone en marcha de forma tardía

En una década, la industria de las sodas se ha comprometido a reducir en un 20 % las calorías que los habitantes en los Estados Unidos consumen por medio de las bebidas, pero su plan ha tenido un inicio lento.11 En 2015, el consumo calórico solo había disminuido un 0.2 %, según indicó un informe de la industria de bebidas.

Además de introducir comercialmente paquetes de tamaño más pequeño y reformular productos, una de las estrategias claves para alcanzar este objetivo era promover bebidas de dieta y endulzadas artificialmente, pero el consumo de sodas bajas en y sin calorías disminuyó casi un 6 % el año pasado.

Los habitantes de los Estados Unidos se han vuelto cada vez más precavidos con los endulzantes artificiales y la industria de las sodas está cada vez más desesperada por conservar a sus clientes que alguna le fueron leales. Una de sus estrategias que aplican actualmente para aparentar que se preocupan por la salud de la población es promover sus bebidas de dieta como una alternativa saludable.

En 2013, pusieron en marcha una campaña publicitaria que alentaba a las personas a unirse en la lucha contra la obesidad, y luego presentaron rápidamente otra campaña que promocionaba el aspartame en sus sodas de dieta.

De acuerdo con la publicidad, el aspartame es una "alternativa segura y de alta calidad frente al azúcar". Sin duda, no han revisado los cientos de estudios sobre este endulzante artificial que demuestran sus efectos dañinos o los riesgos de consumir sodas de dieta en general.

En un estudio, las personas que consumían sodas de dieta incrementaron un 70 % más la circunferencia de su cintura en un período de 10 años, en comparación con los consumidores de sodas regulares. Las personas que bebían dos o más sodas de dieta al día incrementaron en un 500 % la circunferencia de su cintura.

La investigación publicada en la revista de la Academia de Nutrición y Dietética también reveló que los consumidores de bebidas de dieta podrían terminar compensando las calorías "que evitan" al consumir mayor cantidad de alimentos con alto contenido de azúcar, sodio y grasas no saludables.12

Los adultos con obesidad tuvieron el mayor consumo calórico diario e incremental de alimentos no saludables relacionados con bebidas de dieta. El investigador Ruopeng An, un profesor de kinesiología y salud comunitaria de la Universidad de Illinois, señaló que:13

"Es posible que las personas que consumen bebidas de dieta sientan que está justificado comer más, así que buscan un muffin o una bolsa de papas fritas... O tal vez, para estar saciadas, sientan la obligación de consumir mayor cantidad de estos alimentos con alto contenido calórico".

Más allá del aumento de peso: los problemas del aspartame

El aspartame se compone de ácido aspártico y fenilalanina. Pero, la fenilalanina ha sido modificada sintéticamente para portar un grupo metilo, ya que este proporciona gran parte del sabor dulce. Ese enlace metílico de fenilalanina, llamado éster metílico, es muy débil, lo que permite que el grupo metilo en la fenilalanina se desprenda fácilmente y forme el metanol.

Cuando el aspartame se encuentra en forma líquida, se descompone en alcohol metílico, o metanol, que luego se convierte en formaldehído y esa es la fuente del problema con el aspartame.

Si bien, los estudios financiados por la industria, que son notablemente tendenciosos, intentan apoyar la seguridad del aspartame, el 92 % de los estudios financiados de forma independiente encontraron que el aspartame podría causar efectos adversos, como depresión y cefaleas.14

Asimismo, un estudio reciente encontró que suministrar aspartame a ratas generaba metanol detectable, incluso después de 24 horas, el cual podría ser responsable de inducir el estrés oxidativo en el cerebro.15

Si trata de perder peso, debe evitar los endulzantes artificiales

Hay una serie de razones por las que debe evitar los endulzantes artificiales (como por ejemplo, su relación con el cáncer), pero una que podría ser más convincente para las personas que intentan perder peso es el simple hecho de que probablemente impidan tal proceso.

Cuando sienta el antojo de comer dulces, debe resistir la tentación de consumir un alimento o bebida endulzada artificialmente, y en vez de eso, comer algo naturalmente ácido. El sabor ácido, como el de los vegetales fermentados o agua con jugo de limón amarillo o verde puede ayudar a disminuir el antojo de alimentos dulces.

Si eso no le apetece, entonces puede probar con una taza de café negro orgánico, un receptor de opioides que podría unir a sus receptores opioides, mantenerlos ocupados y básicamente bloquear la adicción a otros alimentos liberadores de opioides.16,17

También, le recomiendo abordar sus antojos a nivel emocional. El Turbo Tapping, una versión para perder peso de las Técnicas de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés), es una opción idónea y específica para ayudar a eliminar el antojo de alimentos dulces. Este método se puede aplicar prácticamente en cualquier lugar y en cualquier momento en que se manifiesten los antojos.

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