La relación entre los retardantes de llama y el retraso en el desarrollo neurológico en los niños

retardantes de llama

Historia en Breve -

  • En el estudio más grande de este tipo que jamás se haya registrado, los investigadores encontraron que la exposición a productos químicos ignífugos (éteres difenílicos polibromados, o PBDE por sus siglas en inglés) en el útero y durante la niñez se relacionaron con retrasos en el desarrollo neurológico en niños de edad escolar
  • El 97 % de todas las personas en los Estados Unidos tienen niveles significativos de PBDEs en la sangre, lo que hace que la exposición en el útero sea muy probable; hasta el 80 % de los productos para niños, también contienen PBDEs y otros productos químicos, esto incluye al 60 % de las sillas para automóvil
  • Los PBDEs se filtran fácilmente de los productos de consumo y se dispersan en l medio ambiente durante la fabricación, donde se quedan y se acumulan en el cuerpo
  • Asimismo, los PBDEs se han relacionado con la disminución de la fertilidad, problemas de tiroides y toxicidad hepática
  • Es probable que su colchón sea una de las fuentes de exposición más importantes a los PBDEs, pues todos los colchones de los Estados Unidos deben ser sumamente ignífugos; busque un colchón sin toxinas que esté hecho 100 % de lana o que esta sea orgánica, para usted y sus hijos

Por el Dr. Mercola

El gobierno de los Estados Unidos implementó los estándares de seguridad contra incendios en la década de 1970 y con el tiempo estos han llevado a que cada vez más productos adopten el uso de productos químicos ignífugos (éteres difenílicos polibromados o PBDE, por sus siglas en inglés) tóxicos con el fin de cumplir con las estrictas regulaciones.

Los PBDEs, que son similares en estructura química a los PCB que en la actualidad están prohibidos, hoy en día se añaden ampliamente a la espuma para muebles, plásticos para gabinetes de televisores, dispositivos electrónicos, aislamiento de cables, revestimientos para cortinas y tapizados, plásticos para computadoras personales y pequeños electrodomésticos.

Como ignífugos, los productos químicos ayudan a disminuir la ignición y el índice de crecimiento de la llama en caso de que se produzca un incendio, lo que nos da más tiempo para escapar.

Sin embargo, como estas toxinas no están químicamente unidas a los plásticos, espuma, telas y otros materiales a los que se añaden, se filtran fácilmente en su hogar, y también contaminan el aire, suelo y vías fluviales durante su fabricación, uso y degradación en los basureros.

Como resultado, esta "medida de seguridad pública" ha fracasado, y ahora las personas, esto incluye a los niños, están expuestas en su vida cotidiana a altos niveles de estos tóxicos productos químicos y, como resultado, sufren serias consecuencias para la salud.

La exposición infantil a los ignífugos está relacionada con retrasos en el desarrollo neurológico

Los PBDEs interrumpen los mecanismos encargados de la liberación de hormonas en el cuerpo y alteran la señalización del calcio en el cerebro, lo que puede afectar negativamente el aprendizaje y la memoria.

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley reveló que la exposición a los PBDEs tanto en el útero como durante la niñez se relacionaba con una atención, coordinación motriz fina y cognición más deficiente en niños en edad escolar.1

"Este estudio, el más grande hasta la fecha, aumenta la base de evidencia que sugiere que los PBDEs tienen un impacto adverso en el desarrollo neuroconductual infantil", concluyeron los investigadores.

Los hallazgos son particularmente inquietantes ya que hasta el 97 % de todas las personas en los Estados Unidos tienen niveles significativos de PBDEs en la sangre, lo que hace que la exposición en el útero sea muy probable.

Y, a pesar de que los niños se encuentran entre los más expuestos a la capacidad de los PBDEs para alterar y dañar el desarrollo, los productos hechos para niños y bebés también son los más propensos a rociarse con productos químicos ignífugos.

Por ejemplo, una prueba realizada por The Ecology Center,2 recientemente detectó dichas sustancias químicas en el 60 % de las sillas para automóviles hechas en 2011, con más incidencia en la espuma de poliuretano. Un estudio independiente realizado por Environmental Science & Technology3 también detectó químicos ignífugos en el 80 % de los siguientes productos para niños que se analizaron:

Almohadas de lactancia

Portabebés

Sillas para automóviles

Recambios de almohadillas para el cambiador del bebé

Sillas Periqueras

Carriolas

Moisés

Cunas portátiles

Andadores

Accesorios para la bañera de bebés y arnés de baño

Columpio

Cojines antireflujo

Los PBDEs se relacionan con una disminución de la fertilidad, problemas de tiroides y mucho más

Los PBDEs tienen una estructura molecular similar a los bifenilos policlorados (PCB, por sus siglas en inglés) que se han relacionado con el cáncer, problemas reproductivos y deterioro del desarrollo cerebral del feto.

Aunque ciertos PBDEs han sido prohibidos en algunos estados de los Estados Unidos y en la Unión Europea, persisten en el medio ambiente y se acumulan en el cuerpo al igual que los PCBs. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos:4

"... cada vez existen más pruebas de que los productos químicos de PBDEs se bioacumulan y persisten en el medio ambiente, y que las personas están expuestas a ellos. Por ejemplo, se han encontrado rastros de los productos químicos en peces, muestras de sangre humana y en la leche materna de las mujeres.

Además, existe evidencia de que estos químicos pueden causar toxicidad hepática, toxicidad tiroidea y toxicidad en el desarrollo neurológico".

Las exposiciones más altas a los PBDEs se han relacionado con una disminución de la fertilidad,5 lo que podría deberse en parte a que los productos químicos pueden simular las hormonas tiroideas. Algunas investigaciones previas han sugerido que los PBDE pueden reducir la TSH (una hormona estimulante de la tiroides).6

Cuando está presente con niveles normales de T4, un bajo índice de TSH suele indicar que está desarrollando hipertiroidismo, lo que puede tener graves repercusiones tanto para usted como para su futuro hijo si está embarazada.

En cuanto al cáncer, la EPA de los Estados Unidos clasifica un tipo de PBDE (decaBDE) como posible carcinógeno humano, mientras que los otros siguen sin analizarse. Como informó la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades:7

"No sabemos si los PBDEs pueden causar cáncer en las personas, aunque se desarrollaron tumores hepáticos en ratas y ratones que consumieron cantidades extremadamente grandes de decaBDE a lo largo de su vida. Con base en la evidencia de cáncer en animales, la EPA ha clasificado el decaBDE como un posible carcinógeno humano.

Las concentraciones más bajas de PBDEs bromados aún no han sido sometidas a pruebas de detección de cáncer. Ni el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos ni la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) han clasificado la carcinogenicidad de los PBDEs”.

El principal testigo de la industria inventó historias sobre bebés que mueren en incendios

Cuesta imaginar qué otra cosa podría conmover más a los legisladores que la trágica historia de un bebé de 7 semanas que se quemó en un incendio y que como consecuencia murió a las 3 semanas tras sufrir inmensamente. Se dijo que el fuego había sido provocado por una vela que incendió una almohada donde el bebé yacía y que carecía de productos químicos ignífugos.

Esta fue la historia contada por el Dr. David Heimback, un experto en quemaduras y principal testigo de los fabricantes de ignífugos, frente a los legisladores de California, que en ese momento discutían un proyecto de ley que podría haber limitado el uso de productos químicos ignífugos en los muebles.

El problema, fue que toda la historia era falsa, de principio a fin. Resulta que otros de los pequeños pacientes que el médico había descrito en el testimonio donde respaldaba a los materiales tóxicos ignífugos, tampoco existían.

De acuerdo con el diario Chicago Tribune:8

"... El vehemente testimonio del [Dr. David] Heimback sobre la muerte del bebé hizo que las preocupaciones de salud a largo plazo sobre los ignífugos que expresaban los médicos, ecologistas e incluso bomberos sonaran abstractos e insignificantes. Sin embargo, hubo un problema con su testimonio: Era falso.

Los registros demuestran que nunca hubo una peligrosa almohada ni un incendio por velas. El bebé que describió no existía. Tampoco el paciente de 9 semanas que según dijo Heimbach a los legisladores de California, murió en un incendio provocado por una vela en 2009.

Tampoco el paciente de 6 semanas que, como les dijo a los legisladores de Alaska, sufrió fatales quemaduras en su cuna en 2010.

Heimbach no es solo un prominente doctor de quemaduras. Es uno de los principales testigos para los fabricantes de ignífugos.

Su testimonio, escribió el diario Tribune, es parte de una campaña de engaños que lleva décadas y ha atestado los muebles y electrónicos en los hogares de los Estados Unidos con miles de productos químicos tóxicos que están relacionados con el cáncer, déficits neurológicos, problemas de desarrollo y disminución de la fertilidad.

De acuerdo con una revisión por parte de Tribune de miles de informes gubernamentales y científicos además de documentos internos de la industria, las tácticas comenzaron con Big Tobacco, que quería desviar la atención del cigarro como la causa de muerte por incendios, y estas continuaron mientras las compañías químicas se esforzaban por preservar un mercado lucrativo para sus productos.

Estas poderosas industrias tergiversaron la ciencia de modo que exageraron los beneficios de los productos químicos, crearon un falso grupo de consumidores que avivó el temor del público al fuego y ayudaron a organizar y dirigir una asociación de importantes funcionarios del departamento de bomberos que dedicó más de una década a hacer campaña por su causa...".

Evidentemente, cuando el punto es ganar dinero, muchas industrias prescinden de la ética y la integridad. El médico incluso defendió su uso de mentiras descaradas para influir en los legisladores, al afirmar que no estaba bajo juramento.

Por qué su colchón podría ser el mueble más peligroso en su hogar

En los Estados Unidos, un hogar promedio contiene múltiples fuentes de PBDEs ya que se son muy utilizados en

  • Alfombras
  • Textiles
  • Mobiliario de espuma de poliuretano
  • Dispositivos electrónicos y plásticos
  • Vehículos de motor

Estos constantemente despiden gases en su hogar y por lo general se encuentran en el polvo doméstico, donde pueden inhalarse. Le reitero, son contaminantes ambientales persistentes, por lo que los PBDEs también se encuentran en diversos alimentos, como los peces silvestres y criados en granjas, de igual forma que en la comida más "pura", la leche materna.

Sin embargo, una de las principales fuentes de PBDEs que suele pasar desapercibida es su colchón. A partir del 1 de julio de 2007, todos los colchones de los Estados Unidos deben tener un alto índice de ignifugidad, de modo que no se incendien si son expuestos a un soplete.

Esto significa que los fabricantes los están rociando con sustancias químicas altamente ignífugas como los PBDE, que NO DEBEN ser esparcidas de ninguna manera.

La Dra. Doris J. Rapp, MD, certificada por el consejo como especialista en medicina ambiental y alergóloga pediátrica, explicó:

"Quizás se tiene 1 taza y media o 2 tazas de este material en el colchón. Lo espolvorean por la parte superior o lo colocan en una especie de capa sobre el mismo. Y esto puede hacer que las personas se enfermen demasiado".

Piénselo.

Todas las noches pasa de 6 a 9 horas con la cara muy cerca del colchón e inhala estos químicos. Sus hijos pasan incluso más tiempo durmiendo, con sus rostros aún más cerca de la superficie de este objeto. Y si sus hijos saltan sobre la cama o rebotan en su colchón, todavía más de estas toxinas podrían liberarse en el aire.

Por este motivo, busque para su hijo un colchón seguro que esté hecho 100 % de lana o que esta sea orgánica. Otra opción viable es buscar un colchón que use Kevlar, un tipo de material a prueba de balas, en lugar de productos químicos ignífugos.

Probablemente su sofá también contiene ignífugos tóxicos

Una nueva investigación publicada en Environmental Science & Technology reveló que el 85 % de las muestras de espuma que se encuentra en el sofá contenían ignífugos químicos.9 Dichas muestras provenían de más de 100 sofás adquiridos de 1985 a 2010.

Más del 40 % de los sofás (y más de la mitad de los adquiridos desde 2005) contenían una sustancia química ignífuga conocida como tris clorado (TDCPP). Este producto químico se eliminó de la pijama de los niños en la década de 1970 en torno a la preocupación de que pueda causar cáncer.

Ahora en los Estados Unidos, un aditamento omnipresente en los cojines del sofá puede desplazarse fácilmente de la espuma al polvo doméstico, el cual los niños suelen tomar con sus manos y llevarlo a su boca.

Otro 17 % de los sofás analizados contenía el químico pentaBDE, cuya toxicidad es tan alta que ha sido prohibido en todo el mundo. Y el contenido de los productos químicos tampoco es bajo. Los investigadores observaron que los ignífugos pueden representar el 11 % del peso de la espuma, y muchos sofás contienen una libra o más.10

¿Por qué hay tantos químicos en el sofá? En gran medida, se debe al Boletín Técnico 117 de California, el cual exige que los muebles que se venden en dicho estado deben soportar una exposición de 12 segundos a una llama pequeña sin incendiarse.

Debido a la importancia económica de California, el requisito se ha convertido sobre todo en un estándar nacional, ya que los fabricantes empapan sus muebles con estos productos químicos, ya sea que se vendan en este o en otros estados del país.

Es importante mantener su hogar sin polvo lo más que se pueda ...

Obviamente el polvo de la casa es inevitable, sin embargo, existe un buen motivo para aspirar o usar un trapeador húmedo en superficies duras asiduamente – aun y cuando no esté obsesionado con la limpieza. El polvo doméstico dista mucho de ser una sustancia inocua y se asemeja más a un cóctel químico que inhala e ingiere a diario.

Algunos investigadores del Instituto Silent Spring analizaron el polvo doméstico con el fin de detectar 49 sustancias químicas ignífugas. En total se encontraron 44, y la mitad de las muestras contenían 36, a veces en niveles potencialmente dañinos.11

Los ignífugos organofosforados clorados, que se enumeran como carcinógenos de acuerdo con la Propuesta 65 de California, se detectaron en las concentraciones más altas. El coautor del estudio señaló:12

"Nuestro estudio descubrió que las personas están expuestas a tóxicos ignífugos todos los días. Estos peligrosos productos químicos se encuentran en el aire que respiramos, el polvo que tocamos y los sofás donde nos sentamos. Muchos ignífugos suscitan problemas de salud, como cáncer, trastornos hormonales y efectos nocivos en el desarrollo cerebral.

Es inquietante ver que la mayoría de los hogares tienen al menos un ignífugo en niveles superiores a lo que el gobierno federal dice que es seguro. Los bebés y niños pequeños que pasan mucho tiempo en el piso corren un mayor riesgo de exposición."

¿Qué más puede hacer para reducir la exposición de su familia a los PBDE?

Los fabricantes no están obligados a revelar los productos químicos que utilizan para que sus productos cumplan con las normas de seguridad. Cuando compre productos nuevos, como muebles, colchones, tapetes para alfombras y otros productos de plástico, como celulares, computadoras y televisiones, pregunte qué tipo de ignífugo contienen.

Aunque es probable que no encuentre PBDEs en productos de espuma más nuevos, existen otros productos químicos ignífugos que pueden ser igual de perjudiciales para su salud, como el antimonio, formaldehído, ácido bórico y productos químicos bromados.

Otros consejos que le pueden ser útiles para reducir su exposición a los PBDE en su hogar son:13

Sea sumamente precavido con los productos de espuma con poliuretano fabricados antes de 2005, como muebles tapizados, colchones y almohadas, ya que es muy probable que contengan PBDEs.

Si tiene alguno de estos en su hogar, examínelos cuidadosamente y reemplace las cubiertas rotas y/o cualquier espuma que parezca que se está rompiendo. Asimismo, evite tapizar nuevamente los muebles por su cuenta ya que el proceso aumenta el riesgo de exposición.

El antiguo relleno de alfombras es otra importante fuente de PBDEs, por lo que debe tomar precauciones al retirar la alfombra vieja. Debe aislar su área de trabajo del resto de su casa con el fin de evitar la propagación, y utilizar una aspiradora de filtro HEPA para limpiar.

Probablemente también tenga en su hogar fuentes más antiguas de PBDEs conocidos como Deca, y estos son tan tóxicos que están prohibidos en varios estados. Los PBDEs Deca se pueden encontrar en productos electrónicos como televisiones, celulares, electrodomésticos de cocina, ventiladores, cartuchos de tóner y muchos otros lugares.

Es recomendable lavarse las manos después de tocar dichos artículos, sobre todo antes de comer, y al menos no deje que los bebés metan a su boca ninguno de estos artículos (como el control remoto del televisor o celular).

Conforme vaya reemplazando los artículos que contienen PBDEs en su hogar, seleccione aquellos con materiales que sean menos inflamables por naturaleza, como el cuero, lana y algodón.

Busque materiales de construcción orgánicos y "ecológicos", alfombras, artículos para bebés y tapicería que no contengan estos tóxicos productos químicos y ayuden a reducir su exposición general. El mobiliario relleno de algodón, lana o poliéster suele ser más seguro en comparación con la espuma tratada con productos químicos; algunos productos también afirman que "no contienen ignífugos".

Los PBDE se suelen encontrar en el polvo doméstico, por lo tanto, limpie con una aspiradora con filtro HEPA y/o un trapeador húmedo asiduamente

Publique su comentario
Haga clic aquí y sea el primero en comentar sobre este artículo