Su flora intestinal influye en su salud mental

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Historia en Breve -

  • Los ratones sin microbios intestinales no pueden reconocer a otros ratones a su alrededor
  • Cuando los intestinos de ratones sin gérmenes fueron colonizados con bacterias de otros ratones, adquirieron ciertos aspectos de la personalidad de los donantes
  • Los probióticos alteran la función cerebral en adultos en regiones relacionadas con las emociones y sensaciones
  • Nutrir su salud intestinal con alimentos fermentados es fundamental para nutrir su salud mental y emocional

Por el Dr. Mercola

Cuando hablamos sobre la salud mental, comportamiento e incluso estado de ánimo, solemos pensar que el cerebro es quien está al mando. Pero en realidad, su intestino pudiera ser quien lleva la batuta. En la década de 1800 y principios de 1900, se pensaba que los desechos en su colon podían producir infecciones que provocaban depresión y psicosis.

Los pacientes con problemas de salud mental, que por un tiempo fueron ampliamente aceptados, solían ser tratados con depuraciones de colon y cirugías intestinales, pero con el paso de los años esto terminó considerándose una charlatanería.

En la actualidad, una investigación está corroborando lo que los científicos de antaño ya sabían – su salud mental depende en gran medida de sus microbios intestinales. Como informó la revista Scientific American:1

"Los científicos están cada vez más convencidos de que el vasto conjunto de microfauna en nuestros intestinos puede tener un gran impacto en nuestro estado de ánimo".

Su intestino está estrechamente conectado a su cerebro

Además del cerebro en su cabeza, también tiene un sistema nervioso entérico (SNE) en la pared de su intestino, este puede funcionar de forma autónoma y en conjunto con el cerebro en su cabeza.

Su SNE contiene 500 millones de neuronas y se cree que en gran medida este es el responsable de sus "instintos viscerales", que responden ante las amenazas de su entorno y envían información a su cerebro que afecta su bienestar.

Esta comunicación entre sus "dos cerebros" funciona recíprocamente y es la ruta por la que los alimentos influyen en su estado de ánimo.

Por ejemplo, los alimentos grasos lo hacen sentir bien porque los receptores celulares detectan los ácidos grasos en el revestimiento de su intestino, que más tarde envían señales nerviosas de placer a su cerebro.

Sin embargo, esta conexión entre su intestino y cerebro abarca mucho más que solo comida reconfortante o mariposas en el estómago. De acuerdo con el Scientific American:2

"El eje intestino-cerebro parece ser bidireccional – el cerebro actúa sobre las funciones gastrointestinales e inmunológicas que ayudan a constituir el microbioma intestinal, y los microbios intestinales producen compuestos neuroactivos, como los neurotransmisores y metabolitos que también actúan en el cerebro.
Estas interacciones pueden ocurrir de diversas maneras; los compuestos microbianos se comunican a través del nervio vago, que conecta el cerebro y el tracto digestivo, y los metabolitos derivados de los microbios interactúan con el sistema inmunológico, que mantiene sus propios sistemas de comunicación con el cerebro".

Algunos ratones sin gérmenes denotan la importancia del microbioma

Los dichosos ratones sin gérmenes, que no tienen microbioma por así decirlo, tienen una conducta y función cerebral alteradas. En un estudio realizado por John Cryan del University College Cork en Irlanda, los ratones sin microbios intestinales no pueden reconocer a otros ratones a su alrededor.

Él cree que los microbios pueden comunicarse con el cerebro y ayudarnos a ser sociables, lo que a su vez permite que los microbios se propaguen a otros.3 Además, se ha encontrado que los ratones que carecen de bacterias intestinales se involucran en "conductas de alto riesgo", asimismo, este comportamiento alterado estuvo acompañado de cambios neuroquímicos en el cerebro del ratón.4

Al examinar los cerebros de los animales, los investigadores descubrieron diversas alteraciones genéticas en los ratones sin gérmenes. De acuerdo con The Guardian:5

"El factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés) estaba significativamente elevado, y el subtipo del receptor de serotonina 5HT1A estaba desregulado en la circunvolución dentada del hipocampo.
El gen que codifica la subunidad NR2B del receptor NMDA también estaba desregulado en la amígdala. En el pasado, estos 3 genes ya habían sido implicados en emociones y conductas similares a la ansiedad.
El BDNF es un factor de crecimiento que resulta fundamental para el desarrollo adecuado del cerebro, y un estudio demostró que eliminar el receptor TrkB para el BDNF altera la forma en que las neuronas recién generadas se integran en los circuitos del hipocampo y aumentan las conductas similares a la ansiedad en los ratones.
Se sabe que los receptores de serotonina, que se distribuyen ampliamente por todo el cerebro, están involucrados en el estado de ánimo, asimismo, los compuestos que activan el subtipo 5HT1A también producen conductas similares a la ansiedad".

Además, los investigadores han descubierto que la ausencia o presencia de microorganismos intestinales durante la infancia altera permanentemente la expresión génica. A través del perfil genético pudieron distinguir la ausencia de genes alterados por bacterias intestinales, así como las vías de señalización involucradas en el aprendizaje, memoria y control de la motricidad.

Esto sugiere que las bacterias intestinales están estrechamente relacionadas con el desarrollo inicial del cerebro y el comportamiento futuro.

Estos cambios conductuales podrían revertirse siempre y cuando los ratones estuvieran expuestos a microorganismos normales durante sus primeros años de vida. Sin embargo, una vez que los ratones sin gérmenes alcanzaron la edad adulta, colonizarlos con bacterias no influyó en su comportamiento.6

Psicobióticos: un tratamiento para la salud mental

Cryan cree que algún día los microbios beneficiosos podrían usarse para tratar diversos problemas mentales en los humanos. Ahora bien, denominó a estos compuestos como "psicobióticos". El experto declaró lo siguiente para Scientific American:7

"El uso de tratamientos alimenticios como terapia complementaria o única para los trastornos del estado de ánimo está dentro del margen de lo posible".

Una interesante investigación —dirigida por el microbiólogo Premsyl Bercik y el gastroenterólogo Stephen Collins— también encontró que cuando los intestinos de los ratones sin gérmenes fueron colonizados con bacterias de otros ratones, adquirieron ciertos aspectos de la personalidad del donante.8

Otra investigación ha demostrado que las mujeres que sufrieron fiebre prolongada durante el embarazo tienen más probabilidades de tener hijos con autismo.

También se encontró que el hallazgo persistió en ratones, de forma paralela se descubrió que los ratones con activación del sistema inmune materno (MIA, por sus siglas en inglés) tienen intestinos permeables y microbiomas anormales, algo que también es común en niños con autismo.9

Un aspecto de particular importancia fue que cuando los ratones MIA fueron tratados con un microbio llamado bacteroides fragilis, se corrigió su permeabilidad intestinal y muchos de sus síntomas conductuales desaparecieron. De acuerdo con los investigadores:10

"... estos hallazgos apoyan una conexión entre el intestino, microbioma y cerebro, en un modelo de ratón con ASD [trastorno del espectro autista] e identifican una posible terapia probiótica para los síntomas GI y de ciertas conductas en trastornos del desarrollo neurológico en los humanos".

Cómo el programa nutricional GAPS puede ayudar al autismo y mucho más

Asimismo, la investigación realizada por pioneros como la Dra. Natasha Campbell-McBride demuestra que existe una interacción dinámica e intrínseca entre su intestino, cerebro y sistema inmunológico.

La experta ha desarrollado la que podría ser una de las estrategias de tratamiento más importantes para prevenir y tratar el autismo, así como una amplia gama de otros trastornos neurológicos, psicológicos y autoinmunes, los cuales están sumamente influenciados por su salud intestinal.

Sus hallazgos demuestran que los niños que nacen con una flora intestinal muy afectada tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir un daño por las vacunas, lo cual puede ayudar a explicar por qué algunos niños desarrollan síntomas de autismo después de recibir una o más vacunas para la niñez, mientras que otros no los desarrollan.

El autismo no es el único posible resultado en este caso.

El síndrome del intestino y la psicología (GAPS, por sus siglas en inglés) puede manifestarse como un cúmulo de síntomas que pueden coincidir con el diagnóstico de autismo, o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno por déficit de atención (TDA), dislexia, dispraxia o trastorno obsesivo-compulsivo, entre muchas otras posibilidades.

Los problemas digestivos, el asma, las alergias, los problemas cutáneos y los trastornos autoinmunológicos también son consecuencia del GAPS, ya que pueden presentarse psicológica o fisiológicamente. En este caso es fundamental entender que la flora intestinal que su hijo adquiere durante el parto vaginal depende de la flora intestinal de la madre.

Así que si su microflora tiene alguna anomalía, su hijo también la exhibirá. Por tanto, es imprescindible abordar su salud intestinal antes y durante el embarazo.

El programa nutricional GAPS consiste en alimentos fáciles de digerir y muy nutritivos, como los alimentos fermentados. En general, evitar los alimentos procesados y los alimentos con alto contenido de azúcar/fructosa es un componente esencial de una alimentación saludable para el intestino, ya que el azúcar alimenta a las bacterias nocivas y altera su microflora.

Los probióticos alteran la función cerebral en adultos

Gran parte de la investigación sobre el eje intestino-cerebro se realizó en ratones, porque no tenemos seres humanos "sin gérmenes"...; sin embargo, se han realizado investigaciones en adultos con resultados prometedores.

Por ejemplo, las mujeres que consumían regularmente yogur con bacterias beneficiosas exhibieron una mejora en su función cerebral, en comparación con aquellas que no consumían probióticos.11 En concreto, habían disminuido la actividad en 2 regiones del cerebro que controlan el procesamiento central de la emoción y la sensación:

  • La corteza insular (o ínsula), que desempeña un papel en las funciones que se suelen relacionar con la emoción (lo que incluye la percepción, control de la motricidad, autoconciencia, funcionamiento cognitivo y experiencia interpersonal) y en la regulación de la homeostasis de su cuerpo.
  • La corteza somatosensorial, que desempeña un papel en la capacidad de su cuerpo para interpretar una amplia gama de sensaciones.

El hecho de que este estudio mostró cierta mejora es extraordinario, si consideramos que usaron preparaciones de yogures comerciales que son notoriamente poco saludables y que están repletos de endulzantes artificiales, colorantes, saborizantes y azúcar.

Lo más relevante es que la gran mayoría de los yogures comerciales tienen niveles clínicamente insignificantes de bacterias beneficiosas.

Es evidente que tendría mayores beneficios si hace su propio yogur con leche sin pasteurizar; sobre todo si está tratando de abordar su depresión mediante intervenciones alimentarias. Tenga en cuenta que algunos signos de depresión no son ampliamente conocidos o incluso pueden ser contradictorios.

A continuación, se muestran algunos de los signos más sutiles de depresión a los que se debe estar atento:12

Agresión u hostilidad

Irritabilidad

Distanciarse de aquellos que ama

Fatiga extrema (mental y física)

Buscar tener una aventura amorosa

Ser insolente o muy malhumorado

Perfeccionismo

Incapacidad para concentrarse

Culpa extrema

Automedicación con alcohol, cigarrillos, alimentos u otras adicciones

Cómo ayudar a reproducir su flora intestinal

Sus bacterias intestinales son vulnerables a su alimentación y estilo de vida por lo que pueden ser dañadas por:

Antibióticos, al menos que sean definitivamente necesarios (y si los toma, asegúrese de repoblar su intestino con alimentos fermentados o un suplemento probióticos)

Carnes de animales convencionalmente criados y otros productos animales ya que a los animales de CAFOs se les administra rutinariamente dosis bajas de antibióticos además de granos transgénicos, que también afectan su flora intestinal

Alimentos procesados (el exceso de azucares junto con otros nutrientes chatarras alimentan las bacterias patógenas)

Agua clorada o fluorada, sobre todo mientras toma una ducha caliente, que es peor que beberla

Jabón antibacterial

Productos químicos para la agricultura

Además de evitar los aspectos dañinos que hemos mencionado anteriormente, volver a repoblar su intestino con bacterias beneficiosas es fundamental para mantener un equilibrio adecuado y lograr una óptima salud física y mental. En vista de esto, he aquí mis recomendaciones para optimizar sus bacterias intestinales.

Los alimentos fermentados son la mejor forma de tener una óptima salud digestiva, siempre y cuando se coman las versiones sin pasteurizar y hechas de manera tradicional.

Algunas de las opciones más saludables son el lassi (una bebida india a base de yogur, que se suele disfrutar antes de la cena), leche orgánica y fermentada de vacas alimentadas con pastura, como el kéfir, diversas fermentaciones encurtidas de col, nabos, berenjenas, pepinos, cebollas, calabazas y zanahorias, y natto (soya fermentada).

Los vegetales fermentados, en particular, son una excelente manera de repoblar nuestro intestino con bacterias beneficiosas. Como beneficio adicional, estos también pueden ser una gran fuente de vitamina K2 si fermenta sus propios vegetales con el cultivo iniciador adecuado.

Realizamos muestras de vegetales orgánicos fermentados de alta calidad hechos específicamente con nuestro cultivo iniciador, y una porción típica (aproximadamente de 2 a 3 onzas, es decir 57 a 85 gramos) contenía no solo 10 billones de bacterias beneficiosas, sino que también tenía 500 mcg de vitamina K2, que ahora se sabe, es un nutriente coadyuvante y fundamental tanto para la vitamina D como para el calcio.

La mayoría de los suplementos probióticos de alta calidad solo le proporcionarán una fracción de las bacterias beneficiosas que se encuentran en estos vegetales fermentados, por lo que esta es la forma más económica para obtener un intestino óptimo.

Suplemento probiótico — Aunque no soy partidario de tomar muchos suplementos (ya que a mi parecer la mayoría de sus nutrientes deben provenir de sus alimentos), los probióticos son una excepción si no consume alimentos fermentados con regularidad.

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