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En Estados Unidos se consumen más alimentos de las tiendas de dólar que de los supermercados Whole Foods

alimentos tiendas de dolar

Historia en Breve -

  • Las tiendas de dólar —como Dollar General y Dollar Tree (que también controla la cadena Family Dollar)— alimentan a más estadounidenses que la cadena de supermercados Whole Foods
  • En el territorio estadounidense, existen a la fecha 30 000 tiendas de Dollar General y Dollar Tree —que superan en número a las de los supermercados Walmart y restaurantes McDonald's— y estas franquicias afirman tener la mira en otros 20 000 puntos de venta
  • Las tiendas de dólar se enfocan en los vecindarios urbanos y las ciudades pequeñas donde los problemas económicos son un tema cotidiano, convirtiendo estas áreas en desiertos alimenticios conforme sacan del mercado a tiendas de abarrotes más pequeñas y con problemas para mantenerse en funcionamiento
  • El subsidio de alimentos procesados por parte del gobierno de los Estados Unidos, tanto a través de su Ley Agrícola como de su Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), está detrás de esta tendencia
  • Las investigaciones muestran que las personas que consumen más alimentos subsidiados tienen un riesgo 37 % mayor de padecer obesidad que las que consumen menos

Por el Dr. Mercola

Las tiendas de dólar, como Dollar General y Dollar Tree (que también controla la cadena Family Dollar) se están convirtiendo en la fuente principal de alimentos para muchas familias.

Estas cadenas alimentan a más personas que las populares cadenas de supermercados Whole Foods,1 lo cual no es una sorpresa si tomamos en cuenta que existen 30 000 tiendas de Dollar General y Dollar Tree en todo Estados Unidos —superando en número a los supermercados Walmart y restaurantes McDonald's— en comparación con los 446 puntos de venta que tiene Whole Foods.

Estas cadenas de tiendas de dólar también afirman tener otros 20 000 puntos de venta en la mira. El problema con esta tendencia es que las tiendas de dólar no suelen ofrecer alimentos frescos. Se trata principalmente de alimentos ultraprocesados y de alimentos enlatados, lo cual sin duda nos lleva a tener problemas de salud a largo plazo.

Por desgracia, las tiendas de dólar se enfocan de manera específica en vecindarios urbanos y pequeñas ciudades en donde los problemas económicos son un tema cotidiano,2 convirtiendo estas áreas en desiertos alimenticios conforme sacan del mercado a tiendas de abarrotes más pequeñas y con problemas para mantenerse en funcionamiento.

Según lo informado por el Instituto para la Autonomía Local (ILSR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos:3

“Aunque las tiendas de dólar a veces satisfacen una necesidad en áreas que carecen de servicios minoristas básicos, existe una creciente evidencia de que estas tiendas no solo son un subproducto de los problemas económicos, sino más bien una de las causas para dichos problemas.

Tanto en las ciudades pequeñas como en los vecindarios urbanos, las tiendas de dólar se encuentran detrás del cierre de las tiendas de abarrotes. Y su estrategia de saturar las comunidades con múltiples puntos de venta hace que sea imposible para los nuevos comerciantes, y para otras empresas locales, establecerse y crecer”.

El subsidio de alimentos procesados por parte del gobierno de Estados Unidos está impulsando esta tendencia, tanto a través de su Ley Agrícola como de su Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés).

Esto prepara el panorama para que las tiendas de descuento monopolicen el mercado de los alimentos, lo que más tarde conducirá a una alimentación más pobre, tasas más altas de enfermedades y gastos asociados con la atención médica.

La realidad es que los subsidios alimenticios y el cuidado de la salud no se pueden separar, ya que la alimentación que recibe el país es uno de los factores principales que contribuyen a la aparición de enfermedades crónicas y, por lo tanto, controla los gastos del cuidado de la salud.

La idea de que los grandes supermercados y las tiendas de dólar les están haciendo un favor a las personas en los Estados Unidos al hacer que haya más disponibilidad de alimentos económicos esta malinterpretada, ya que en realidad solo están enfermando a las personas.

Discrepancias raciales

El Instituto para la Autonomía Local (ILSR) también señala que las tiendas de dólar tienden a enfocarse en ciertas áreas con base en los rasgos raciales en vez de los ingresos de dichas áreas.

El ILSR toma a Tulsa, Oklahoma como ejemplo y muestra cómo estas tiendas se congregan en zonas en donde los censos registran más residentes afroamericanos, aunque también existan áreas con habitantes caucásicos de bajos ingresos.

“Una de las razones para esta relación podría ser que las tiendas de dólar ven una mayor facilidad de flujo de ingresos en lugares que carecen de tiendas de abarrotes que les hagan competencia”, escribe el ILSR.

“Por ejemplo, tal como lo señala Ann Natunewicz, analista de Colliers International, “en el caso de Family Dollar, ‘Los desiertos alimenticios' son su mina de oro”

La ausencia de tiendas de abarrotes es, a su vez, el resultado directo de un historial de discriminación racial por parte de los bancos, los cuales casi no otorgan préstamos a los emprendedores afroamericanos, y de las cadenas de supermercados, las cuales suelen evitar los barrios afroamericanos”.

En las estadísticas de mortalidad de Tulsa se puede ver cómo la alimentación a base de alimentos ultraprocesados afecta a la salud y longevidad de las personas. La esperanza de vida en el norte de Tulsa, en donde la mayoría son afroamericanos, es 14 años más baja que en el sur.

En un esfuerzo por abordar esta disparidad, el consejo de la ciudad ha promulgado una ley sobre las tiendas de dólar, la cual limita el crecimiento de dichas tiendas en la zona norte de Tulsa y ofrece incentivos para las tiendas de abarrotes. Según lo informado por el ILSR:4

“Esta es la primera legislación en el país que se enfoca de manera particular en las tiendas de dólar, y su aprobación es palpable tanto a nivel local como nacional.

Esto ha marcado una nueva era de inclusión política y empoderamiento para los residentes afroamericanos de la ciudad. También ha atraído la atención nacional hacia el crecimiento de las tiendas de dólar e inspirado a otras ciudades y municipios a tomar medidas para verificar su expansión”.

¿Quién se beneficia de los subsidios gubernamentales de alimentos?

En los Estados Unidos el 12.4 % de la población (alrededor de 40 millones en total en 20175), vive en o por debajo del umbral de pobreza y dependen de una asignación mensual de cupones para alimentos a través del SNAP para cubrir sus gastos alimenticios.

Hoy en día, estos fondos se reparten una vez al mes por medio de una tarjeta de Transferencia Electrónica de Beneficios (EBT, por sus siglas en inglés).

Algo que resulta inquietante es que el grupo de personas de mayor crecimiento que reciben estos cupones para alimentos son personas que están empleadas y trabajan todo el año. Lo que resulta irónico es que muchos de ellos trabajan para las mismas tiendas y establecimientos de descuentos que sacan provecho de los subsidios de SNAP, y que están obligados a usar debido a los bajos salarios que reciben.

En 2017, el programa distribuyó 76 000 millones de dólares en transferencias de EBT, y en todo el país hay alrededor de 240 000 minoristas aprobados por el gobierno federal para aceptar tarjetas de EBT (es decir, cupones para alimentos).

Un artículo de 2014 publicado en la revista Slate6 abordó una faceta poco discutida del subsidio de cupones para alimentos: tiendas que en realidad se benefician de este programa, financiado por impuestos, y qué tanto era dicho beneficio. Sin embargo, resulta que esta información es confidencial.

“Incluso la información básica, como saber cuántos dólares en cupones para alimentos van a una tienda en particular, en un área en particular, no están disponibles para el público”, señala Slate.

“¿En qué tiendas y vecindarios se gastan más dólares en cupones para alimentos? ¿Qué tipo de alimentos promueven y venden esas tiendas? ¿Cuáles son las prácticas comerciales y laborales de la tienda?

Las respuestas a esas preguntas podrían ayudarlo a ver cómo es que los cupones para alimentos están sirviendo a una comunidad, y si están haciendo lo que tenían que hacer”.

Todo apunta a que las tiendas de descuento sacan el mayor provecho del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP)

La confidencialidad por parte de SNAP en cuanto a la información de ventas está en fuerte contraste con otros programas gubernamentales, donde uno puede averiguar cuánto se le está pagando a una empresa participante.

Sin embargo, lo que se sabe es que las ventas de artículos básicos aumentan por lo general en los días en que se distribuyen los subsidios de SNAP, tanto en tiendas de abarrotes como en tiendas de descuento.

El informe anual de la cadena de supermercados Walmart para 2014 enumeró a los recortes en los pagos por parte de SNAP como un factor de riesgo potencial en la disminución de las ventas, ya que ese mismo año el gobierno de Estados Unidos hizo un recorte en el presupuesto de SNAP de 8000 millones de dólares para la siguiente década.

De acuerdo con Slate, es probable que Walmart reciba alrededor del 18 % de todos los gastos en cupones para alimentos de Estados Unidos, según las estimaciones de la compañía, lo que lo convierte en “el mayor beneficiario corporativo de SNAP”.7 Otras de las empresas participantes incluyen a Target, Costco, 7- Eleven y, por supuesto, las tiendas de dólar. Slate señala lo siguiente:

“Es una paradoja que mientras más personas luchan por sobrevivir, los cupones para alimentos se vuelven más atractivos para hacer negocios.

En 2009, el presidente ejecutivo de Family Dollar les dijo a sus accionistas que expandirse al mercado multimillonario de cupones para alimentos representaba una ‘oportunidad significativa’ que ayudaría a la compañía a superar la crisis económica”.

Los subsidios gubernamentales impulsan el incremento en los costos de atención médica al promover la comida chatarra

Como se mencionó al principio, al incentivar a las tiendas de dólar y otras tiendas de descuento para que acepten las tarjetas de EBT, el programa de cupones para alimentos se ha convertido en una fuerza que provoca problemas de salud.

Las personas pobres reciben dinero para comprar sus alimentos, pero si lo único que está disponible en su vecindario son las tiendas de dólar, los alimentos que compren se limitarán a alimentos ultraprocesados que no fomentan una salud óptima.

El resultado de lo anterior es que estas personas se enferman y deben contar con más ayuda del gobierno para recibir atención médica, lo que a su vez eleva sus mismos costos.

El gobierno de los Estados Unidos también subvenciona los ingredientes de la comida chatarra (cultivos como el maíz, soya y trigo) en vez de los alimentos saludables, a través de la Ley Agrícola, a pesar de las pautas alimenticias, las cuales solicitan el consumo diario de porciones saludables de frutas y verduras frescas.

Teniendo en cuenta que esto es lo que a los agricultores se les paga para que cultiven, no es de extrañar que los productos procesados de maíz, soya y trigo como el pan, refresco, pizza, pastas, galletas y donas representen la mayoría de las calorías en la alimentación de Estados Unidos.

Considerando también que estos alimentos son uno de los principales promotores del aumento de peso, tampoco es sorprendente que las personas que consumen más alimentos subsidiados tienen un riesgo 37 % mayor de padecer obesidad, según un estudio publicado en 2016.8

Como lo señaló el Instituto para la Nutrición Integrada:9

Si bien los subsidios al inicio se implementaron para apoyar a los agricultores con problemas y para asegurar el suministro de alimentos de los Estados Unidos, el programa de subsidios ha apoyado sin querer la creación de una epidemia de problemas de salud”.

Los subsidios a los alimentos no se pueden separar de la atención médica

Un artículo publicado el10 de septiembre de 2017 en el sitio web The Conversation, Dariush Mozaffarian —profesor de nutrición de la Universidad de Tufts— dio justo en el clavo al subrayar que, para arreglar la atención médica en Estados Unidos, se debe hacer de los alimentos una prioridad.

El costo es uno de los principales desafíos de la mayoría de los problemas relacionados con la atención médica, ya sea por el acceso o la expansión del Medicaid (programa de seguros de salud del Gobierno de EE. UU. para la gente necesitada).

Pero cambiar la forma en que se ofrece la atención médica nunca resolverá el problema de cómo se podría costear dicha atención para todos los ciudadanos. En verdad se tiene que cambiar el enfoque hacia los alimentos, ya que una alimentación deficiente es la causa principal de las enfermedades crónicas, tanto en niños como en adultos.

Las investigaciones11 han demostrado que hasta un 40 % de los gastos de atención médica en los Estados Unidos son para enfermedades que se relacionan de manera directa con el consumo excesivo de azúcar (un producto clave para los alimentos procesados y ultraprocesados).

La revista Time12 cita información13 que demuestra que la inseguridad alimentaria incurre en 77 500 millones de dólares en gastos adicionales para la atención médica.

Los niños en hogares con falta de estabilidad alimenticia también tienen menos probabilidades de tener un buen desempeño académico, perpetuando así el ciclo de la pobreza. Para colmo, una vez que usted tiene una enfermedad crónica como la diabetes, es menos probable que pueda manejar bien su enfermedad si no puede pagar alimentos de verdad.

La investigación de Mozaffarian sugiere que la mala alimentación es la causa de casi la mitad de todas las muertes por enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y diabetes en los Estados Unidos.

Para poner esto en perspectiva, se estima que casi el doble de las personas en los Estados Unidos mueren cada año por comer Hot Dogs y otras carnes procesadas (aprox. 58 000 muertes al año) en comparación con los que fallecen por accidentes automovilísticos (aprox. 35 000 muertes al año)”, escribe Mozaffarian, agregando que:

“Es difícil comprender cuánto gasta realmente nuestro país en atención médica: a la fecha son 3.2 billones de dólares por año, o casi 1 de cada 5 dólares de toda la economía de los Estados Unidos.

Eso son casi 1000 dólares al mes por cada hombre, mujer y niño en el país, superando los presupuestos de alimentos, gas, vivienda u otras necesidades comunes de la mayoría de las personas...

Sin embargo, es notable cómo la nutrición es completamente ignorada por parte de nuestro sistema de atención médica y en los debates sobre la atención médica...

Al viajar por todo el país, encuentro que los hábitos alimenticios no están incluidos en el registro médico electrónico, y que los médicos reciben poca capacitación sobre alimentación saludable y otras prioridades en el estilo de vida.

Los estándares de indemnización y las métricas de calidad rara vez cubren la nutrición. Mientras tanto, el gasto federal total para la investigación nutricional en todas las agencias es de alrededor de 1500 millones de dólares al año.

Compare eso con los más de 60 000 millones de dólares gastados al año en la investigación de la industria de medicamentos, biotecnología y dispositivos médicos”.

La comida chatarra ultraprocesada es una idea errada que está enfermando a la gente

Alrededor del 90 % del dinero que los Estados Unidos gasta en alimentos se destina a la compra de alimentos procesados,14,15,16 lo cual coincide perfectamente con la información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades17 de los Estados Unidos.

Lo anterior sugiere que el 90 % de los estadounidenses no comen la cantidad suficiente de frutas y verduras para mantener una buena salud.

Si bien esta situación ya es muy mala, las investigaciones18 revelan que casi el 60 % de los alimentos que consumen las personas no solo son procesados, sino ultraprocesados. A este tipo de alimento se le define como:

  • Productos alimenticios que contienen varios ingredientes que no se emplean tradicionalmente en la cocina
  • Productos que, además de la sal, azúcar, aceites y grasas, pueden incluir saborizantes, colorantes, endulzantes y otros aditivos artificiales “que se utilizan para imitar las cualidades sensoriales de los alimentos no procesados o mínimamente procesados”.
  • Productos cuyos ingredientes también se pueden agregar “para disfrazar las cualidades indeseables del producto final”
  • Productos que contienen conservantes y productos químicos que les otorgan una vida útil cuya duración es anormal.

Menos del 1 % de las calorías diarias proviene de los vegetales. Estos alimentos ultraprocesados representan el 90 % del consumo de azúcar agregado y los peligros de comer demasiada azúcar agregada son bien conocidos.

Las investigaciones han sugerido incluso que los carbohidratos refinados de fibra no vegetal, como las papas, bagels y cereales para el desayuno, conllevan el mismo riesgo que fumar, lo que aumenta el riesgo de cáncer de pulmón hasta en un 49 %.19

Las pautas alimenticias de 2015-2020 de los Estados Unidos20 incluso recomiendan limitar su consumo de azúcar a un máximo del 10 % de sus calorías diarias.21 (Nunca antes se había incluido un límite de azúcar en dichas pautas).

En términos de contenido de azúcar, la diferencia entre los alimentos procesados y los alimentos ultraprocesados es bastante dramática. Los investigadores encontraron que alrededor del 2 % de las calorías en los alimentos procesados provienen de azúcares agregados.

Por su misma definición, los alimentos sin procesar o mínimamente procesados no contenían ninguno de esos azúcares. Mientras tanto, ¡los alimentos ultraprocesados obtuvieron el 21 % de sus calorías de azúcares agregados!

Proteja su salud comiendo comida de verdad

No hay duda de que en los Estados Unidos hay graves epidemias de problemas de salud, y que la mayoría, si no todas, están vinculadas al subsidio de comida chatarra, en vez de alimentos reales, por parte del gobierno y por un sistema que fomenta el uso de los subsidios de SNAP en tiendas de descuento que no venden nada más que comida ultraprocesada.

Aquí no hay respuestas rápidas y fáciles. Lo único que se puede hacer es recordar que la alimentación es la verdadera base sobre la cual se construye su salud y que llevar una alimentación a base de alimentos procesados es una receta para un desastre a largo plazo.

Los estudios han demostrado en repetidas ocasiones que la comida de verdad es más cara que la procesada, y no se puede negar el hecho de que hay áreas en donde los únicos minoristas de alimentos disponibles son las tiendas de dólar y las estaciones de servicio.

Sin embargo, si tiene acceso a comida de verdad, lo invito a que se tome el tiempo de aprender a cocinar desde cero y aprovechar al máximo las sobras. También considere tener su propio huerto. Para obtener más información, consulte mi artículo anterior sobre la creación de huertos en espacios pequeños. Esto claramente requiere un poco más de dedicación y planificación, pero se puede lograr si tiene la determinación de hacerlo.

Uno de los alimentos más fáciles de cultivar en casa, incluso si es nuevo en la jardinería y tiene poco espacio en su hogar, son los germinados.

Las semillas germinadas, al ser una fuente rica en enzimas, vitaminas, minerales y otros fitoquímicos, son un verdadero súper alimento que muchos pasan por alto. De hecho, el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de muchas semillas germinadas exceden al de los vegetales orgánicos cosechados en casa.

También dé prioridad a los alimentos ricos en grasas saludables, como el aguacate, aceite de coco, mantequilla y nueces.

El alto contenido de grasa le proporcionará las calorías que necesita sin importar si las porciones son menores y lo mantendrán saciado por más tiempo (a diferencia de las comidas con alto contenido de azúcar y bajas en grasa, que le harán ansiar más comida en cuestión de horas).

Las grasas saludables también promoverán una quema eficiente de grasa y apoyarán su salud mitocondrial, la cual es esencial para el funcionamiento celular.