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¿Se encuentra estresado y rodeado por el desorden?

Escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • Investigadores interrogaron a tres grupos de adultos en diferentes etapas de su vida para descubrir los efectos del desorden a través de generaciones
  • Se encontró que hay un fuerte vínculo entre la desidia y los problemas de desorden. Además, los problemas de desorden también generaron una disminución significativa conforme al sentimiento de satisfacción con la vida entre los adultos mayores
  • Las mujeres que vivían en hogares desordenados se deprimían cada vez más a lo largo del día, mientras que en el caso de las mujeres con hogares organizados había un incremento en el ánimo
  • Cuando se encuentra en un espacio organizado y despejado, le permite a su cerebro procesar todo lo que está allí con mayor facilidad, lo cual le ayuda a liberar espacio para concentrarse en otras cosas

Cuando ve todo alrededor de su casa ¿su mente se distrae con montones de papeles, juguetes, ropa y una variedad de cosas aleatorias que se acumulan en las repisas, escritorios, burós y en cualquier otra superficie plana? El desorden no es solo una molestia a la vista, sino algo que puede tener un efecto significativo en su mente, estado de ánimo e incluso en su productividad.

Su propia intuición le ayuda a sentir el peso del desorden cuando le rodea, pero ahora las investigaciones también lo confirman y le dan mayor solidez a un tema que por lo general es subjetivo.

La reciente popularidad de Marie Kondo, una consultora japonesa que se especializa en la organización y en otros métodos para despejar espacios, es una muestra de la cantidad de personas que se ven afectadas por tener demasiadas cosas, y que desean eliminarlas.

"El desorden es un exceso de posesiones las cuales en conjunto crean espacios desordenados y caóticos", dijo Joseph Ferrari, profesor de psicología en la Universidad DePaul en Chicago, para The New York Times.

La verdad es que no todos se ven afectados por el desorden de la misma manera, por lo que Ferrari y sus colegas encuestaron a tres grupos de adultos en diferentes etapas de su vida para descubrir los efectos del desorden a través de las generaciones.

El desorden se relaciona con la desidia e insatisfacción con la vida

El estudio de Ferrari involucró a grupos de estudiantes universitarios, adultos jóvenes de 20 y 30 años y adultos mayores de 50 años. En particular, los investigadores observaron cómo la desidia crónica puede llevar al desorden, ya que posponer deshacerse de cosas que ya no necesita o desea, sin duda conduce al desorden.

Se encontró un fuerte vínculo entre la desidia y los problemas de desorden en todos los grupos del estudio. Además, los problemas de desorden también generaron una disminución significativa respecto al sentimiento de satisfacción con la vida entre los adultos mayores.

Los resultados sugieren que cuando uno tiende a posponer las cosas da lugar a "ciertos patrones duraderos que actúan como respuesta al ambiente en el que uno se encuentra y dificultan cada vez más la capacidad de adaptarse a los ciclos de la visa", a su vez esto contribuye a que las personas pospongan la decisión de deshacerse de elementos innecesarios.

Según el estudio, publicado en Current Psychology:

"La desidia y el desorden son problemas muy comunes en muchas personas.

Casi todos los adultos tienen espacios en sus hogares que están llenos de posesiones que no utilizan, desean o cuidan, las cuales están a la espera de que su dueño encuentre un momento oportuno para tomar acción, ya sea para mantener, vender, donar, regalar o deshacerse de esos objetos.

Deshacerse de las posesiones puede ser una tarea desagradable, la cual si se deja sin hacer puede crear una angustiante cantidad de desorden".

El desorden puede aumentar las hormonas del estrés, sobre todo en las mujeres

Su hogar puede ser un santuario pacífico o una fuente de estrés. Esto, en parte, se determina por los niveles de desorden percibidos.

Los investigadores de la Universidad del Sur de California analizaron las visitas guiadas de 60 hogares en los que ambos cónyuges generaban ingresos para conocer cuál era la frecuencia de las palabras usadas para describir el desorden, proyectos pendientes, el descanso o el orden.

Los puntajes de estrés fueron mayores entre aquellas personas quienes al hablar de su casa decían que estaba desordenada o que le hacían falta reparaciones.

A su vez, las mujeres cuyos puntajes de estrés en el hogar eran mayores casi siempre comenzaban su día estresadas y sus niveles de estrés persistían a lo largo del día, lo cual se demostró a través de los niveles de cortisol (hormona del estrés). Por otro lado, las mujeres que percibían mayor orden en sus hogares tenían una disminución en sus niveles de cortisol a lo largo del día.

Asimismo, las mujeres que vivían en hogares desordenados se sentían cada vez más deprimidas a lo largo del día.

Mientras tanto las mujeres con hogares ordenados tuvieron el efecto contrario. En general, las mujeres que describieron sus hogares como desordenados tenían más probabilidades de tener un estado de ánimo depresivo, fatiga por las noches, deficiencia en sus habilidades de adaptación y dificultad para cambiar su estado mental del trabajo al hogar.

Los hombres no parecían estar tan estresados por el desorden como las mujeres, pero esto podría deberse a que no pasaban tanto tiempo realizando tareas domésticas después del trabajo en comparación con ellas. Entre los hombres que hacían más tareas domésticas, los niveles de cortisol tendieron a elevarse de manera similar al de las mujeres.

El desorden lo desenfoca y contribuye a una alimentación poco saludable

Entrar en un espacio que está desordenado es como entrar en un estado de caos. El hecho es que la capacidad de su sistema visual para procesar la información de múltiples objetos al mismo tiempo es limitada.

Como escribieron los investigadores en Journal of Neuroscience: "Cuando hay múltiples estímulos que se encuentran presentes de manera simultánea en el campo visual, éstos compiten por la atención del cerebro y suprimen mutuamente la actividad que evocan en toda la corteza visual. Todo eso le ofrece una correlación neuronal a la limitada capacidad de procesamiento del sistema visual".

En otras palabras, cuando se encuentra en un espacio organizado y despejado, a su cerebro le resulta más fácil procesar todo lo que hay y, a partir de eso, libera espacio para poder enfocarse en otras cosas.

También es posible que una cocina desordenada lo haga más propenso a elegir alimentos poco saludables, en especial si hay caos en su estado mental. Además, la probabilidad de tener sobrepeso u obesidad aumenta en un 77 % en las personas que tienen graves problemas de desorden en su hogar.

¿Por qué las personas acumulan tantas cosas?

Para resolver el problema del desorden primero hay que encontrar por qué las personas acumulan tantas cosas. La mayoría de los expertos en el tema estarán de acuerdo en que, para empezar, la mitad de la batalla consiste en acumular menos, por lo que es mejor que tome una decisión consciente sobre si en verdad necesita traer un objeto nuevo a su hogar.

Comprar cosas que no necesita no solo genera consecuencias ambientales, sino que estos objetos terminan almacenados en algún lugar de su hogar, en donde tendrá que gastar energía física y mental para limpiarlos, moverlos y decidir qué hacer con ellos.

Esto último es más difícil de lo que parece y las personas tienden a evitar las decisiones que tienen que ver con deshacerse de sus cosas por diversas razones, entre ellas:

  • Para evitar sentir que están desperdiciando
  • Por miedo a perder la identidad personal que se vincula con algún objeto, en especial aquellos que tienen un vínculo o significado personal
  • Por el apego excesivo que se les tiene a los objetos

"A veces basta con tener la idea de desechar posesiones mundanas que parecen ser ordinarias para provocar sentimientos encontrados y de incertidumbre. A medida que los adultos envejecen, tienden a acumular más posesiones y esto hace que el desorden sea más problemático para las personas que no le dedican mucho tiempo a ordenar", comentaron Ferrari y sus colegas.

El desorden digital se parece al desorden físico

¿Su bandeja de correo electrónico está saturada? ¿Tiene archivos digitales, fotos y carpetas almacenados en tantos lugares que sería difícil encontrar algo importante en caso de necesitarlo?

Este tipo de desorden digital crea tanta ansiedad y estrés como el desorden físico. Por ejemplo, una bandeja de entrada desorganizada o un álbum de fotos en línea agota su energía mental y su tiempo. Además, tal vez no saber cómo manejar todos sus archivos digitales le genere ansiedad. ¿Qué debería conservar? ¿Dónde debería archivarlos? ¿Qué puede eliminar de manera segura?

Si bien el desorden digital no ocupa el mismo espacio que el desorden físico, y puede que sea más fácil separarse de él, ya que puede apagar su computadora o su teléfono e ignorarlos, aun así debería ponerse la meta de minimizar el desorden digital en su vida.

Para empezar, sea muy selectivo en cuanto a quién le comparte su correo electrónico y trate de atender los correos electrónicos conforme van llegando, responda de inmediato y luego elimínelos. Si es algo que necesita guardar para más adelante, mueva el correo electrónico a una carpeta que haya creado para ese propósito.

¿Abrumado por el desorden? Empiece con cosas pequeñas

El desorden puede ser abrumador y justo por eso uno tiende a evitarlo, lo cual solo empeora la situación con forme se van acumulando cada vez más objetos. Hay muchas formas sencillas en las que puede separar estas monótonas actividades en tareas viables:

  • Establezca un cronómetro de 10 minutos y organice su espacio durante ese tiempo. Separe los artículos en bolsas para donar, desechar o reciclar. Si hace esto a diario, notará una gran diferencia.
  • Elija una habitación, cajón, armario o despensa y comience por ahí
  • Asigne distintos contenedores para cada propósito y póngales etiquetas como "donar", "basura", "guardar" y "reciclar". Conforme encuentre objetos que estén fuera de su sitio, colóquelos en la papelera adecuada
  • Comience por deshacerse de la basura
  • Regale un objeto a diario o llene una bolsa de basura con objetos para donar una vez a la semana o al mes

Si tiende a aferrarse a los objetos debido a su apego emocional, Ferrari recomienda un enfoque de "no tocar".

En su entrevista para The New York Times Ferrari dijo lo siguiente: "Si va a ordenar, no toque el objeto. No lo tome de donde está. Haga que otra persona sostenga ese par de pantalones negros y diga: '¿Necesitas esto?' Si llega a tocar el objeto, es menos probable que se deshaga de él".

Organice su mente

A menudo, no nos deshacemos de las cosas por temor a extrañarlas o encontrarles un uso más adelante. También es posible que sienta que está obligado a quedarse con los objetos porque pagó dinero por ellos o porque fueron un regalo.

Es muy importante que cambie su mentalidad, porque a fin de cuentas dichos objetos son obstáculos que lo alejan de la paz y tranquilidad mental.

Deje ir cualquier objeto que lo deprima mental o emocionalmente. La "regla del año" lo puede ayudar, si no ha usado cierto objeto en un año, deshágase de él. Esto le ayuda a visualizar cómo quiere que se vea su espacio.

Luego, programe un tiempo para ordenar, de modo que se convierta en un "compromiso". Será mejor que comience con el punto más desagradable y estresante de su hogar, ya que una vez que termine con él, sentirá que puede enfrentar cualquier cosa.

También es bueno comenzar con los objetos que están a plena vista. Una vez que haya limpiado las repisas, mesas de noche y tocadores, puede pasar a ordenar sus armarios y cajones. Asegúrese de asignar un lugar para manejar los documentos entrantes, y todo lo que no necesite (como el correo no deseado) debe reciclarse de inmediato.

Si tiene un desorden considerable, puede que contratar a un organizador profesional sea de gran ayuda, pero resista la tentación de ponerse a comprar muchos contenedores y cajas para organizar.

Primero separe y luego elija las opciones de almacenamiento que se ajusten a los objetos que le quedan. Además, no es necesario contar con la ayuda de un profesional. Si se encarga del desorden con un objeto a la vez, igualmente obtendrá grandes beneficios.

Para los momentos en que se sienta renuente a separarse de un objeto y no entienda a qué se debe, intente usar las Técnicas de Liberación Emocional (EFT, por sus siglas en inglés) para eliminar la ansiedad, miedo u otras emociones negativas que surgen cuando quiere despejar el desorden.

Además, es bueno que maneje su vida de acuerdo con estas reglas básicas:

  • Ocúpese de cada objeto una sola vez — Una vez que lo recoja, guárdelo, regálelo o deséchelo. No lo vuelva a colocar en la misma pila de objetos.
  • Si compra algo nuevo, deshágase de algo viejo — Si compra una nueva vajilla de cristal, regale la otra vajilla que ya no necesita. Lo mismo ocurre con las prendas, calzado o sábanas nuevas, e incluso con las computadoras, juguetes y productos electrónicos.
  • Solo necesita uno — Lo más seguro es que tenga muchos objetos similares o repetidos que son innecesarios. Solo necesita un sacacorchos, un juego de utensilios para cocinar, una secadora de cabello, etc. Si tiene muchas variantes innecesarias del mismo objeto, sea persistente y redúzcalos hasta quedarse con solo uno.

Esto también aplica a los objetos de los cuales necesite varios, como sábanas o toallas. Tal vez necesite dos o tres conjuntos, pero ¿en verdad necesita 10?

Cuanto más se encargue del desorden físico y digital y lo elimine de su vida, más espacio despejará para concentrarse en lo que lo hace feliz. Al eliminar el desorden está dando el primer paso que se necesita para alcanzar la paz interior, concentración y, en última instancia, una existencia más satisfactoria.

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