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¿Las mascarillas funcionan contra el coronavirus?

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

mascarillas para el coronavirus

Historia en Breve -

  • El miedo al coronavirus ha generado un aumento masivo en las ventas de las mascarillas y respiradores. Numerosas instalaciones de atención médica tienen problemas para obtener los suministros necesarios para proteger a los trabajadores de atención médica y pacientes
  • Expertos han emitido declaraciones públicas que explican que las mascarillas no protegen a las personas sanas contra las infecciones y, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), el "riesgo inmediato para la salud del COVID-19 se considera bajo", por lo que el uso de mascarillas es injustificado
  • Aunque la evidencia es contradictoria, algunos estudios sugieren que las personas sanas que utilizan mascarillas limitan sus posibilidades de infección, especialmente si utilizan respiradores N95 o N100 que se ajustan adecuadamente
  • Un estudio del 2009 encontró que utilizar mascarillas en casa no era efectivo debido a su falta de adherencia, y no porque no impiden la transmisión de enfermedades. De hecho, si un mayor número de personas utilizara mascarillas, las tasas de infección serían menores
  • Un metaanálisis del 2015 encontró que, en 8 de 9 ensayos, utilizar mascarillas en entornos públicos previene la infección en personas sanas cuando se utiliza de forma aislada y cuando se combina con lavarse las manos de manera constante y temprana

Las personas están buscando maneras de protegerse contra la infección, ya que para el 6 de marzo 2020 se habian registrado 101 606 casos de COVID-19 en 96 países, y no existe ninguna cura conocida. Resulta lógico que, muchas personas recurren al uso de mascarillas cuando visitan lugares públicos.

Sin embargo, a medida que las mascarillas son cada vez más difíciles de conseguir, los expertos en salud explican que no protegen a las personas sanas contra las infecciones. Pero, ¿será verdad? ¿O es una estrategia para garantizar un suministro adecuado para los trabajadores de salud? Como se informó en un artículo del 4 de marzo de 2020 en Time:

"'Parece obvio que, si se pone algo, ya sea una bufanda o una mascarilla para cubrir la nariz y la boca, eso filtrará algunos de los virus que se trasladan por el aire', explica el Dr. William Schaffner, profesor de medicina en la división de enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt.

El único problema es que eso no funciona contra enfermedades respiratorias como la gripe y el COVID-19, de lo contrario, "los CDC los habrían recomendado desde hace años", explica. "Lo cual no sucede, porque hacen recomendaciones científicas".

¿Las mascarillas únicamente protegen a los trabajadores de salud?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), las mascarillas quirúrgicas no están diseñadas para proteger contra los patógenos transmitidos por el aire y no se consideran como una protección respiratoria. Solo están diseñadas para evitar que las gotas de las partículas grandes (que pueden contener patógenos) lleguen a la boca y la nariz.

Parte del problema es que este tipo de mascarillas en realidad no crean una barrera protectora alrededor de la cara. La mayoría de las personas tienen una tendencia a tocarse la cara, lo que traslada los patógenos de las manos a la cara.

Según el Dr. Jerome Adams, cirujano general de los Estados Unidos, el uso de una mascarilla puede aumentar el riesgo de infección, ya que la mayoría de las personas se tocan la cara con más frecuencia. Los CDC únicamente recomiendan el uso de las mascarillas quirúrgicas en:

  • Personas enfermas, ya que las mascarillas inhiben la propagación del virus si tose o estornuda
  • Cuidadores de pacientes infectados

La Dra. Nipunie Rajapakse, especialista en enfermedades infecciosas del Mayo Clinic, explica lo siguiente:

"Las recomendaciones con respecto a las mascarillas son que las personas que tienen fiebre y tos pueden utilizarlas para evitar la transmisión a otras personas.

Si está sano, no existe ningún beneficio adicional porque las mascarillas no son herméticas y no necesariamente evitan la inhalación de las partículas virales, las cuales son muy pequeñas".

Eficacia de los respiradores N95

Los CDC tampoco recomiendan que las personas utilicen respiradores N95, los cuales están diseñados para ajustarse y ser capaces de filtrar cerca del 95 % de las partículas en el aire muy pequeñas (de 0.3 micrones). De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos:

"Para el público en general, no existe ningún beneficio adicional de utilizar un dispositivo de protección respiratoria (como un respirador N95), mientras que el riesgo inmediato del COVID-19 se considera bajo".

Sin embargo, es difícil pensar que el riesgo del COVID-19 se "considera bajo" cuando escuchamos las noticias. Quizás los periodistas no recibieron el comunicado?

De cualquier manera, a muchas personas les resulta extraño que las mascarillas y los respiradores N95 se consideren como instrumentos importantes para el control de infecciones en entornos de atención médica, pero se les dice a las personas que no funcionan para proteger contra enfermedades respiratorias como el COVID-19.

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La prueba de ajuste

Una de las razones por las que las personas tampoco deberían usar un respirador N95, a pesar de que protegen contra los patógenos, es porque requieren pruebas de ajuste para garantizar que se ajusten herméticamente alrededor de la cara.

Sin embargo, de acuerdo con el documento de preguntas y respuestas de la prueba de los CDC, este es un asunto simple. La prueba cualitativa que realiza una persona para evaluar si la mascarilla está ajustada adecuadamente es por medio de una prueba de olor. Si puede percibir una sustancia olorosa a través de la mascarilla, significa que no está ajustada correctamente.

Además, esta prueba solo debe realizarse una vez cuando se selecciona la marca, el fabricante, el modelo y el tamaño del respirador que mejor se adapte. Una vez que sepa cuál se adapta mejor a su rostro, no es necesario repetir la prueba hasta que su estructura facial cambie debido a una cirugía dental o cosmética, o por "un cambio obvio en el peso corporal".

Sin embargo, los trabajadores de salud deben realizar esta prueba una vez al año para mantener el cumplimiento de la NIOSH.

¿Qué explica la investigación?

¿Cuál es el verdadero negocio de las mascarillas? ¿Solo protegen a los trabajadores de salud o también podrían evitar que las personas sanas se infecten? Un estudio del 2009 en Emerging Infectious Diseases buscó responder esta pregunta por el brote de la gripe aviar (H5N1). Según indicaron los autores lo siguiente:

"Muchos países se están abasteciendo de mascarillas, con el fin de reducir la transmisión viral durante una pandemia de influenza.

Realizamos un ensayo prospectivo aleatorizado por conglomerados que comparó mascarillas quirúrgicas, mascarillas P2 sin pruebas de ajuste y ninguna mascarilla para prevenir enfermedades similares a la influenza (ILI, por sus siglas en inglés) en los hogares.

Durante las temporadas de invierno del 2006 y el 2007, se reclutaron 286 adultos de 143 hogares que habían estado expuestos a un niño con enfermedad respiratoria clínica. La adherencia al uso de mascarillas se relacionó con un riesgo menor de infección relacionada a ILI.

Utilizar una mascarilla en casa se relaciona con una menor adherencia y no es eficaz para controlar la ILI estacional. Si la adherencia fuera mayor, el uso de mascarillas podría reducir la transmisión durante una pandemia de influenza grave".

Es decir, el uso de mascarillas no funcionó debido a la falta de adherencia, y no porque no impidieran la transmisión de enfermedades. De hecho, si un mayor número de personas utilizaran mascarillas, las tasas de infección serían menores.

El uso de mascarillas es infravalorado para el control de las infecciones

El artículo "Disrupting the Transmission of Influenza A: Face Masks and Ultraviolet Light as Control Measures", publicado en Health Policy and Ethics en el 2007, explica lo siguiente:

"En el caso de una pandemia de la influenza, donde pueden faltar vacunas y medicamentos antivirales que sean efectivos, la única estrategia para proteger a las personas será interrumpir la transmisión del virus de la influenza. Hablamos sobre dos opciones: Respiradores y luz ultravioleta (UV).

La utilidad potencial de cada uno se subestima y se ignora. La efectividad de las mascarillas desechables puede aumentar al sellar sus bordes en la cara. Es necesario abastecerse de mascarillas reutilizables, porque el suministro de mascarillas desechables será ineficiente.

Los respiradores (N–95 y N–100; ambos disponibles comercialmente) están diseñados para proteger a las personas de los riesgos de inhalación, a diferencia de las mascarillas quirúrgicas, las cuales están diseñadas para proteger a otros de los contaminantes generados por la persona. A continuación, el uso de la palabra mascarillas se refiere únicamente al primero.

Los filtros de los respiradores están fabricados con fieltro de lana de polipropileno o papel de fibra de vidrio. Las partículas se enredan dentro de estas fibras no tejidas. Otro mecanismo de filtración puede ser la carga electrostática que tienen estas fibras, que atraen y retienen partículas cargadas de manera opuesta. El virus de la gripe afecta los picos de hemaglutinina.

Se ha informado que los respiradores N95 protegen al prevenir la transmisión del virus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés), pero su uso no logro prevenir algunos casos en un hospital.

Si se supone que la gripe se transmite por microgotas respiratorias (que caen al suelo) en lugar de por aerosoles (que permanecen suspendidas en el aire durante largos períodos de tiempo), se puede suponer que mantener una distancia segura puede evitar utilizar un respirador.

Se afirma que el rango de dichas gotas no es mayor a los 3 pies. No es posible localizar la ciencia detrás de esa afirmación, pero Laschtschenko descubrió que hablar esparce bacterias hasta 6 m (cerca de 20 pies).

Koeniger descubrió que incluso susurrar esparce bacterias a unos 7.4 m (cerca de 24 pies), mientras que toser, hablar y estornudar esparce bacterias a unos 12.4 m (40 pies). De estos informes, la distinción entre las microgotas respiratorias y los aerosoles puede ser más aparente que real.

Cuando una microgota respiratoria cae al suelo, la porción acuosa se evapora rápidamente, pero la porción bacteriana o viral permanece. Teóricamente, una partícula viral, si continúa siendo viable, podría ser transportada por el viento o reaerosolizada por las perturbaciones del suelo".

El documento destaca varios factores que pueden hacer que los respiradores sean poco confiables e ineficaces. Existe el problema del ajuste, que no se pueden reutilizar, el riesgo de contaminación por contacto y el hecho de que los ojos también son un portal para la infección viral.

Aun así, los respiradores N95 y N100 "ofrecen el potencial de detener una pandemia potencialmente incontrolable", señalan los autores, y añaden: "Esperamos que esta breve revisión llame la atención de los responsables de las políticas para permitir un uso más amplio como medida de salud pública".

El uso de las mascarillas no es efectivo en el aislamiento

Dicho todo esto, los estudios que analizan las tasas de transmisión de enfermedades entre las personas que utilizan respiradores N95 o mascarillas han mostrado resultados contradictorios. Algunos concluyen que reducen el riesgo de infección, mientras que otros descubren que no son más efectivos que lavarse las manos. El siguiente extracto de una revisión sistemática publicada en el 2012 es un ejemplo:

"Existe información limitada sobre el uso de mascarillas y respiradores para reducir la transmisión de la influenza. Los criterios incluyeron ensayos controlados aleatorios y estudios experimentales y de observación en humanos con un resultado de influenza confirmada por laboratorio o clínicamente diagnosticada y otras infecciones respiratorias virales infecciones.

Se registraron 17 estudios elegibles. Seis de los ocho ensayos controlados no encontraron diferencias significativas entre los grupos de control e intervención (mascarillas con o sin lavarse las manos; respiradores N95/P2).

Un ensayo en el hogar encontró que el uso de mascarillas junto con el uso de desinfectantes para manos redujo la transmisión secundaria de infección respiratoria superior/enfermedad similar a la influenza/influenza confirmada por laboratorio.

Un ensayo encontró una tasa más baja de enfermedad respiratoria clínica relacionada con el uso del respirador N95 sin prueba de ajuste en comparación con las mascarillas quirúrgicas.

Ocho de nueve estudios retrospectivos encontraron que el uso de mascarillas y/o respiradores se relacionaba con un menor riesgo de síndrome respiratorio agudo severo (SRAS, por sus siglas en inglés).

Ninguno de los estudios estableció una relación concluyente entre el uso de respiradores/mascarillas y la protección contra la infección por influenza. Alguna evidencia sugiere que el uso de mascarillas funciona mejor junto con la protección personal, como la higiene de manos.

La efectividad de las mascarillas y los respiradores probablemente esté relacionada con el uso temprano, consistente y adecuado".

Una revisión sistemática del 2015 llegó a conclusiones similares, al declarar lo siguiente:

"Los conceptos de transmisión por las microgotas y por el aire que están arraigados en la práctica clínica han demostrado ser más complejos de lo que se pensaba anteriormente.

Se han realizado diferentes ensayos clínicos aleatorios en entornos comunitarios y de atención médica, al utilizar intervenciones muy variadas, incluyendo intervenciones mixtas (como mascarillas y lavarse las manos), y diferentes resultados.

De las nueve pruebas de mascarillas identificadas en entornos comunitarios, en todas menos una, las mascarillas se utilizaron para proteger a las personas sanas. Descubrieron que las mascarillas, así como las mascarillas junto con una buena higiene de las manos, pueden prevenir infecciones en entornos públicos, sujetas a un uso y cumplimiento tempranos".

Estrategias de prevención

En la actualidad, las autoridades sanitarias recomiendan utilizar las siguientes estrategias para minimizar la propagación de infecciones:

  • Lávese las manos con agua y jabón durante 20 segundos de forma frecuente
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca
  • Si necesita toser, cúbrase con su brazo o con un pañuelo desechable. Deseche el pañuelo en un bote de basura y lávese las manos
  • Si no se siente bien, permanezca en casa y evite los espacios públicos

Si presenta síntomas de una enfermedad, como tos o estornudos, utilice una mascarilla quirúrgica para contener la propagación hacia otras personas. En cuanto a si es necesario utilizar mascarillas para evitar contraer el COVID-19 (o alguna otra enfermedad infecciosa), la respuesta es un poco más difícil. Sin embargo, según la evidencia publicada, parece que puede ser útil siempre que:

  • Tenga un uso consistente
  • Utilice un respirador N95 o N100 y colóquelo correctamente para asegurar que se ajuste adecuadamente
  • No toque el respirador mientras lo lleva puesto (si las microgotas han caído sobre la máscara, el virus aún es infeccioso y puede transferirse a las manos. Por lo que, si toca el respirador, es necesario lavarse las manos)
  • Retírelo correctamente (por el mismo motivo que el anterior)
  • Utilice la mascarilla, lávese las manos con frecuencia e implemente otras opciones básicas de higiene

Escasez mundial de mascarillas

Según lo informado por The Washington Post, las mascarillas de todos los tipos ahora son tan escasos que incluso los hospitales tienen dificultades para abastecerse. Mike Bowen, vicepresidente ejecutivo de Prestige Ameritech, el mayor fabricante de mascarillas quirúrgicas en los Estados Unidos, afirma que había advertido a los gobiernos sobre la llegada de este día.

"Este es el escenario que comenzó a advertir hace casi 15 años, cuando suplicó a las agencias federales y legisladores a impulsar la producción de mascarillas en los Estados Unidos", según The Washington Post.

"Predijo el susto de una alarma sanitaria y la falta de fabricantes. 'Lo que he estado diciendo desde el 2007 es: "les advierto, esto es lo que va a pasar y tenemos que prepararnos, porque si me llaman después de que comience, no puedo ayudarles a todos", explicó Bowen.

El brote de coronavirus ha expuesto vulnerabilidades importantes en la cadena de suministros médicos. Muchas compañías en los Estados Unidos, especialmente hospitales y empresas farmacéuticas, confían en los fabricantes chinos para obtener productos, como mascarillas y guantes. Ahora, todo parece un desastre.

No existe un plan global y centralizado para producir rápidamente lo que se conoce como equipo de protección personal, "Prestige Ameritech es la única voz que advierte sobre la falta de suministro de mascarillas en los Estados Unidos", escribió Bowen al presidente Barack Obama en junio del 2010.

"El suministro de mascarillas de los Estados Unidos podría ser interrumpido, confiscado o desviado en caso de una pandemia", escribió Bowen al presidente Trump hace tres años, y añadió: "Una falta de planificación no es una emergencia para mí". 'Tuvieron su oportunidad. Les dije una y otra vez".

Incógnitas que rodean el COVID-19

Todavía existe mucha falta de información sobre el COVID-19, como su origen, los mecanismos de infección, las tasas de incubación, la transmisión, y su tratamiento. En la actualidad, el período de incubación parece estar entre dos y 14 días, lo que no es una medición precisa.

Lo más complicado es que es posible propagar el virus durante el período de incubación, y el contagio continuo por un tiempo indeterminado incluso después de la recuperación. El 30 de enero del 2020, los médicos alemanes informaron un caso de transmisión de un portador que no mostró ningún síntoma, al explicar lo siguiente:

"Al parecer, la infección se transmitió durante el período de incubación del paciente índice, en quien la enfermedad fue breve e inespecífica.

El hecho de que las personas asintomáticas sean fuentes potenciales de infección puede justificar otra evaluación de la dinámica de transmisión del brote actual.

En este contexto, la detección de 2019-nCoV y una alta carga viral de esputo en una persona convaleciente (Paciente 1) suscitan preocupación por el desprendimiento prolongado de 2019-nCoV después de la recuperación".

En cuanto a cómo se propaga, el virus puede pasar de una persona a otra a través de las microgotas respiratorias que se emiten al hablar, toser o estornudar.

Además de respirar el virus, es posible infectarse al tocar una superficie contaminada o al estrecharle la mano o compartir una bebida o utensilios con una persona infectada, ya sea asintomática o sintomática, y quizás después de que se haya recuperado.

Ahora, si el COVID-19 puede propagarse durante el período de incubación y después de la recuperación, puede ser bastante sensato utilizar una mascarilla como estrategia de precaución. Después de todo, las mascarillas quirúrgicas están destinadas a limitar la propagación del virus.

Si no sabe si ha estado expuesto, no sabrá si es contagioso. Entonces, limitar el uso de mascarillas a las personas que ya presentan síntomas significa que las personas diseminarán la enfermedad hasta por dos semanas. Si llevan una mascarilla, limitan la propagación del contagio.

Aunque no es una solución a corto plazo para la escasez actual de mascarillas quizás sería prudente aumentar la producción mundial para prepararnos para este tipo de brotes, tal como lo ha sugerido Bowen durante los últimos 15 años.