Los hospitales están retomando los lineamientos básicos para tratar el COVID

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

tratamiento covid

Historia en Breve

  • Los médicos se están alejando de los protocolos de tratamiento iniciales para proteger a los trabajadores de la salud y están retomando los lineamientos antes de la pandemia sobre el uso de ventilación mecánica, lo que ha mejorado las tasas de supervivencia
  • Más del 50 % de las personas con COVID-19 que se someten a ventilación mecánica mueren, hasta alcanzar tasas de mortalidad del 97.2 %, según la edad. Los riesgos inherentes incluyen daño pulmonar y sedación a largo plazo
  • Los tratamientos caseros para ayudar a prevenir la hospitalización son dosis elevadas de vitamina C, hidroxicloroquina y zinc; En caso de estar hospitalizado, pregunte por el protocolo MATH + a la primera señal de problemas respiratorios para evitar la ventilación mecánica

Al comienzo de la pandemia, los médicos sometían a las personas con COVID-19 ventilación mecánica por diferentes razones. El Wall Street Journal informa que algunos médicos ahora están retomando los principios básicos del tratamiento y están teniendo mejores tasas de supervivencia y mejores resultados. Es posible que esta historia no sea publicada por los principales medios de comunicación.

En la década de los 50s, la CIA llevó a cabo una campaña encubierta conocida como "Operación Mockingbird", en la que reclutaron periodistas para difundir propaganda. La campaña terminó en la década de los 70s, pero la evidencia sugiere que el proyecto nunca se detuvo cuando observamos los informes de los medios durante los últimos 10 meses.

Muchas de las historias de los medios de comunicación pueden hacernos extrañar los días de Woodward y Bernstein, cuando descubrir y divulgar una historia parecía más importante que repetir la misma historia.

Parece que son pocos los que escriben artículos reales sobre las pruebas de COVID-19, la ciencia detrás de la hidroxicloroquina, el zinc, el remdesivir o la ivermectina, así como la importancia de las dosis elevadas de vitamina C para combatir los virus.

Lo que parece estar sucediendo es un movimiento que se aleja de los protocolos de tratamiento para implementar los lineamientos antes de la pandemia sobre el uso de ventilación mecánica. El Dr. Eduardo Oliveira de Advent Health Central Florida describió el movimiento a un reportero del Wall Street Journal: “Volvamos a lo básico. Mientras menos nos desviemos del tratamiento básico, mejor".

Regresar a lo básico aumenta las tasas de supervivencia

El punto señalado por el periodista fue que, en las primeras etapas de la enfermedad, los médicos usaban sedantes y ventilación mecánica "para salvar a los enfermos graves y proteger al personal del hospital del COVID-19".

Es decir, a las personas en estado crítico, y a menudo mayores, se les administraron sedantes que se habían abandonado debido a los efectos secundarios, y se les sometió a ventilación mecánica que reducía las posibilidades de supervivencia, “para limitar el contagio en un momento en el que era menos claro cómo se propagaba el virus, y cuando no había suficientes cubrebocas y batas".

Aunque los primeros informes mostraron que el oxígeno de alto flujo a través de una cánula nasal puede ayudar a respirar y no requiere una sedación, los médicos no estaban seguros de si los pacientes continuarían liberando el virus en el aire y aumentarían el riesgo para los trabajadores de salud.

El Dr. Theodore Iwashyna es un médico de cuidados intensivos en la Universidad de Michigan, quien también habló con el reportero de The Wall Street Journal, diciendo: “Desde el principio sometimos a pacientes enfermos a ventilación mecánica. No en beneficio de los pacientes, sino para controlar la epidemia y salvar a otras personas. Eso se sintió horrible".

Además de la ventilación mecánica, los pacientes también recibieron grandes dosis de sedación para que las enfermeras y los médicos pudieran limitar su exposición. Sin embargo, estas dosis de sedación aumentan el riesgo de delirio, confusión a largo plazo y muerte.

Con el tiempo, los médicos aprendieron que, aunque la enfermedad es diferente de otros virus, responde a los protocolos de tratamiento básicos y a los lineamientos antes de la pandemia sobre el uso de ventilación mecánica. La supervivencia de las personas en un sistema hospitalario aumentó hasta un 28 % de abril a septiembre de 2020, ya que los médicos ajustaron los protocolos de tratamiento utilizando guías para determinar el suministro de oxígeno y la tasa de flujo.

The Wall Street Journal informó sobre un estudio de tres hospitales de la ciudad de Nueva York en el que la tasa de mortalidad de marzo a agosto de 2020 se redujo del 25.6 % al 7.6 %, lo que los investigadores atribuyeron a una menor aglomeración en las instalaciones hospitalarias, así como nuevos medicamentos y un mejor tratamiento. El contacto con la familia también mejora la recuperación, que es un hallazgo común durante la enfermedad.

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Más del 50 % de los pacientes de COVID-19 que someten a ventilación mecánica mueren

No pasó mucho tiempo antes de que los médicos descubrieran que la ventilación mecánica estaba causando más daño a los pulmones de las personas de lo que estaban ayudando. La ventilación mecánica impulsa aire hacia los pulmones después de que se inserta un tubo a través de la boca y desciende por la tráquea.

Incluso en las mejores circunstancias, la ventilación mecánica puede dañar los pulmones de una persona al ejercer demasiada presión contra el tejido cuando introduce aire. Por lo general, las personas reciben apoyo respiratorio con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés) cuando la saturación de oxígeno es baja.

También se usa para tratar la apnea del sueño grave, ya que ayuda a regular la presión y el nivel de oxígeno mediante una presión leve para abrir las vías respiratorias. Sin embargo, la ventilación mecánica se generalizó y se mantuvo así incluso después de que los informes publicados demostraran que no redujo las tasas de mortalidad, pero que pudo haberlas aumentado.

Varios estudios han indicado que la tasa de mortalidad una vez que los pacientes están bajo ventilación mecánica es superior al 50 %. En una serie de casos que involucraron a 1 300 personas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) en Lombardía, Italia, el 88 % estaba bajo ventilación mecánica y la tasa de mortalidad fue del 26 %.

Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association que incluyó a 5 700 personas hospitalizadas en la ciudad de Nueva York desde el 1 de marzo de 2020 hasta el 4 de abril de 2020 demostró que las tasas de mortalidad para las personas que estaban bajo ventilación mecánica osciló entre el 76.4 % y el 97.2 %, según la edad.

Otro estudio que involucro a 24 personas en la unidad de cuidados intensivos del área de Seattle demostró que el 75 % de ellas recibió ventilación mecánica y la mitad falleció entre el día 1 y el día 18.

Existen riesgos inherentes relacionados a la ventilación mecánica, incluyendo el daño pulmonar a los sacos de aire por los niveles de oxígeno y la alta presión que se utiliza. Otro riesgo es la sedación a largo plazo, de la que es difícil recuperarse.

El protocolo MATH + evita la ventilación mecánica

La información sobre terapias naturales continúa siendo silenciada por los medios de comunicación y no la reciben los médicos de cuidados intensivos. La Alliance for Natural Health ha preguntado por qué "se ignoran los tratamientos exitosos", y continúa con la pregunta:

"Todos tenemos que preguntarnos por qué. Después de todo, hay personas muriendo. ¿Cómo se sentirían los familiares si se descubriese que su ser querido ha muerto de manera innecesaria sólo porque no se publican las historias de éxito y se ignoran los protocolos más innovadores?"

Es decir, es momento de retomar los lineamientos básicos para tratar este virus. Uno de ellos es el protocolo MATH +. Al momento del artículo, los médicos habían tratado a 100 personas con una tasa de supervivencia del 98 % y sin ventilación mecánica. Las dos personas que murieron tenían más de 80 años y padecían enfermedades crónicas.

El protocolo fue desarrollado por primera vez por un grupo de médicos líderes en cuidados intensivos que formaron el Grupo de Trabajo de Cuidados Críticos COVID-19 de primera línea (FLCCC, por sus siglas inglés). El protocolo recibe el nombre de los medicamentos utilizados, que incluyen metilprednisolona por vía intravenosa, ácido ascórbico (vitamina C), tiamina y heparina de bajo peso molecular en dosis completa.

El protocolo utiliza metilprednisolona y vitamina C por vía intravenosa en dosis altas para ayudar a detener la respuesta inflamatoria causada por síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). Funcionan de forma sinérgica y mejoran las tasas de supervivencia, en especial cuando se administran al comienzo de la enfermedad. La tiamina ayuda a mejorar el uso de oxígeno y ayuda a proteger el corazón, el cerebro y el sistema inmunológico.

La heparina se usa como preventivo y para ayudar a disolver los coágulos que aparecen con mucha frecuencia en esta enfermedad. El FLCCC explica que "El tiempo es un factor crítico para la eficacia del MATH + y para lograr resultados exitosos en personas enfermas con COVID-19".

Es importante iniciar el protocolo poco después de que las personas requieran suplementos de oxígeno para obtener los beneficios. Retrasar la terapia puede provocar complicaciones. Los medicamentos utilizados en el protocolo son todos "medicamentos aprobados por la FDA, seguros, económicos y disponibles".

Desde el inicio del protocolo, los médicos han descubierto que la ivermectina es buena para los pacientes. Como tal, se considera un medicamento que se administra al ingreso y se repite la administración durante los días 6 y 8 si la persona no se ha recuperado. Es posible añadir vitamina D, melatonina y zinc, con plasmaféresis terapéutico para personas cuya enfermedad es refractaria.

La vitamina C tiene propiedades antivirales

Un segundo protocolo de tratamiento es la vitamina C en dosis elevadas. El Dr. Andrew Saul es el editor en jefe del Servicio de Noticias de Medicina Ortomolecular. Presenta información valiosa sobre la importancia de la vitamina C para tratar enfermedades, incluyendo el COVID-19, en el artículo: "La censura del tratamiento con vitamina C contra el COVID-19".

En dosis muy altas, la vitamina C actúa como un medicamento antiviral y elimina los virus. Cuando utilice este tratamiento en casa para prevenir la necesidad de hospitalización, utilice vitamina C liposomal ya que tiene una mayor biodisponibilidad y no tiene el efecto secundario de la diarrea.

La vitamina C es mejor conocida por sus propiedades antioxidantes. Incluso en pequeñas cantidades, protege proteínas, lípidos, ADN y ARN de las especies reactivas de oxígeno que se generan durante el metabolismo normal.

La vitamina C también participa en la biosíntesis de colágeno, carnitina y catecolaminas. De acuerdo con Rhonda Patrick, Ph.D., "participa en la función inmunológica, la cicatrización de heridas, el metabolismo de los ácidos grasos, la producción de neurotransmisores y la formación de vasos sanguíneos, así como en otros procesos importantes".

En los primeros meses de la pandemia, un comentario publicado en The Lancet afirma que “también se puede considerar la terapia con altas dosis de vitamina C” para personas con SDRA causado por COVID-19.

Un estudio publicado en el Journal of the Royal Society of Medicine por Harri Hemila, Ph.D., quien es considerado una autoridad en cuanto a la vitamina C, afirmó que las personas con neumonía pueden tolerar hasta 100 gramos de vitamina C al día sin desarrollar diarrea, "quizás debido a los cambios en el metabolismo de la vitamina C causados por la infección grave".

La Hidroxicloroquina y el zinc son un poderoso tratamiento

Una combinación de hidroxicloroquina y zinc es otro tratamiento que ha sido difamado a favor del remdesivir, un medicamento costoso con poca evidencia documentada. En este breve video, la reportera Sharyl Attkisson profundiza en los dos medicamentos para tratar el COVID-19.

Aunque es importante administrar el remdesivir en el hospital durante cinco días, el médico puede recetar hidroxicloroquina para ayudar a prevenir la hospitalización en casa. La hidroxicloroquina es un medicamento antipalúdico que se descubrió en 1955. Tiene una larga historia de uso fuera del entorno hospitalario, incluso para tratar la artritis y el lupus, para lo que fue aprobado en 1956.

De acuerdo con la guía domiciliaria de la Association of American Physicians and Surgeons para el tratamiento de COVID-19, la hidroxicloroquina y la ivermectina son agentes antivirales que “deben iniciarse en la ETAPA I (días 1 a 5)” y “Estos medicamentos evitan que el virus (1) ingrese a las células y (2) se replique, lo que reduce la de bacterias en los senos nasales y los pulmones".

Recomiendan agregar azitromicina o doxiciclina con cualquiera de los medicamentos. Sin embargo, la guía también enfatiza la necesidad de usar zinc y vitaminas D y C:

“Cualquiera de las combinaciones anteriores también debe incluir sulfato o gluconato de zinc, más vitamina D y vitamina C. Algunos médicos también recomiendan agregar una vitamina del complejo B. El zinc es fundamental, ya que ayuda a bloquear la replicación viral. La hidroxicloroquina es la que transporta el zinc a las células para que haga su trabajo".

Existen varias razones por las que ciertas personas y empresas no quieren que un medicamento económico funcione para combatir el COVID-19, incluyendo la vacunación o el desarrollo de otros medicamentos antivirales más costosos que un suministro de dos semanas de hidroxicloroquina que puede costar tan solo $ 20 dólares.

Para mayor información consulte el artículo: "Cómo se originó la falsa reputación de la hidroxicloroquina", ahí encontrara información sobre la hidroxicloroquina y cómo un médico etiquetó como "culpables de asesinato en masa" a las personas que no se niegan a usar la hidroxicloroquina.

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