El 26 de octubre de 2021, el portal Global Research publicó una entrevista con el Dr. Peter McCullough, en la que revisa y explica los hallazgos de un estudio realizado en septiembre de 2021 y que fue publicado en la revista Toxicology Reports. El estudio afirma lo siguiente:1
“Un novedoso análisis de costo-beneficio demostró de manera muy conservadora que, en el mejor de los casos, hay cinco veces la cantidad de muertes atribuibles a cada vacuna, en comparación con las atribuibles al COVID-19 en el grupo demográfico más vulnerable de 65 años o más.
El riesgo de muerte por COVID-19 disminuye en las personas más jóvenes y los efectos a largo plazo de las vacunas en los grupos de menor edad aumentarán su relación riesgo-beneficio, quizás bastante".
El Dr. McCullough tiene unas credenciales académicas intachables. Es internista, cardiólogo, epidemiólogo y profesor titular de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Texas A&M en Dallas. También tiene una maestría en salud pública y es conocido por ser uno de los cinco investigadores médicos más publicados en los Estados Unidos, además de ser el editor de dos revistas médicas.
Los autores defienden su trabajo
No es sorprendente que el artículo de Toxicology Reports haya recibido críticas tan rudas de ciertos sectores. Aun así, el autor correspondiente, Ronald Kostoff, dijo para el portal Retraction Watch que la crítica en realidad fue "una fracción demasiado pequeña" de la respuesta general, que en general ha sido muy positiva y de apoyo. Kostoff dijo:2
“Dada la evidente censura de los principales medios de comunicación y las redes sociales, solo una parte de la narrativa de la 'vacuna' antiCOVID-19 llega al público. Cualquier cuestionamiento de la narrativa se encuentra con la respuesta más dura.
Entré en esto con los ojos bien abiertos, decidido a identificar la verdad, sin importar nada. No podía quedarme de brazos cruzados mientras las personas menos vulnerables a las consecuencias graves del COVID-19 se vacunaban con sustancias de seguridad desconocida a medio y largo plazo.
Publicamos el mejor de los casos. La situación del mundo real es mucho peor que nuestro mejor escenario y podría ser el tema de un documento futuro.
Lo que demuestran estos resultados es que 1) instituimos vacunas masivas de una sustancia tóxica que fue examinada de manera inadecuada con 2) resultados paralizantes y significativamente letales para 3) prevenir una cantidad relativamente pequeña de muertes por COVID-19. En otras palabras, usamos un cañón donde un rifle preciso hubiera sido suficiente”.
La campaña de la vacuna antiCOVID no ha tenido un impacto perceptible
En realidad, los datos demuestran que la campaña de “vacunación” masiva no ha tenido un impacto perceptible en las tasas mundiales de mortalidad. Por el contrario, en algunos casos la cantidad de muertos aumentó después de que las vacunas antiCOVID estuvieron disponibles. Puede ingresar a covid19.healthdata.org3 para corroborarlo por usted mismo.
Esta tendencia también se confirmó en un estudio realizado en septiembre de 2021,4 que fue publicado en el European Journal of Epidemiology. Este descubrió que las tasas de casos de COVID-19 no tienen ninguna relación con las tasas de vacunación.
Con base en los datos disponibles hasta el 3 de septiembre de 2021 del análisis transnacional de Our World in Data y los datos del Equipo de Trabajo del COVID-19 de la Casa Blanca, los investigadores analizaron la relación entre los nuevos casos de COVID-19 y el porcentaje de la población con esquema de vacunación completo.
Se incluyeron a 68 países: los criterios de inclusión fueron los datos de la segunda dosis de la vacuna, los datos de casos de COVID-19 y datos de la población hasta el 3 de septiembre de 2021. Después, calcularon los casos de COVID-19 por 1 millón de personas para cada país y calcularon el porcentaje de población con esquema de vacunación completo.
De acuerdo con los autores: "no hubo una relación clara entre el porcentaje de población que ya tiene su esquema de vacunación completo y los nuevos casos de COVID-19 en los últimos siete días". En todo caso, las tasas de vacunación más altas se relacionaron con un ligero aumento en los casos. De acuerdo con los autores:5
"La línea de tendencia sugiere una relación positiva, de modo que los países con un mayor porcentaje de la población que ya tiene su esquema de vacunación completo tienen más casos de COVID-19 por 1 millón de personas".
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El análisis de Kostoff
Volviendo al documento de Toxicology Reports,6 al que se conoce como "el análisis de Kostoff", el Dr. McCullough dice que el análisis es noticia en la medicina clínica. El artículo se centra en dos factores: suposiciones y predictibilidad.
La predictibilidad describe qué tan probable es algo. Por ejemplo, si una persona recibe la vacuna antiCOVID, está 100 % segura de que recibió la vacuna. No es un 50 % o 75 %. Es una certeza absoluta. Como resultado, esa persona tiene un 100 % de posibilidad de estar expuesta a cualquier riesgo relacionado con esa vacuna.
Por otro lado, si una persona se niega a recibir la vacuna, no hay una probabilidad del 100 % de que contraiga COVID-19, ni mucho menos de que muera a causa de la enfermedad. Tiene una probabilidad menor al 1 % de estar expuesto al SARS-CoV-2 y enfermarse. Por lo tanto, es 100 % predecible que recibir la vacuna lo expone a los riesgos de esta, mientras que tendrá una predictibilidad inferior al 1 % de contagiarse de COVID si no recibe la vacuna.
La otra parte de la ecuación son las suposiciones, que se basan en cálculos que utilizan los datos disponibles, como las estadísticas de defunción anteriores al COVID y los informes de defunción archivados en el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) de Estados Unidos.
Datos de mortalidad
Como señaló el Dr. McCullough, dos informes detallaron datos de muertes por la vacuna antiCOVID, los cuales demuestran que el 50 % de las muertes ocurren dentro de las primeras 24 horas y el 80 % ocurren dentro de la primera semana. En uno de estos informes, se descubrió que el 86 % de las muertes no tenían otra causa aparte de un evento adverso de la vacuna. El Dr. McCullough también cita un estudio escandinavo que concluyó que alrededor del 40 % de las muertes posteriores a la vacuna, entre las personas mayores en hogares de vida asistida, se deben a la vacuna. También cita otras cifras reveladoras:
- El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos dice que tiene más de 30 000 reportes espontáneos de hospitalizaciones o muertes entre las personas que ya tienen su esquema de vacunación completo
- Los datos de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid demuestran que 300 000 beneficiarios vacunados han ingresado al hospital con infecciones graves
- El 60 % de las personas mayores de 65 años hospitalizadas por COVID-19 ya se vacunaron
Las vacunas antiCOVID no funcionan a gran escala
“Cuando reunimos todos estos datos, tenemos una ciencia clara de que las vacunas fallan al por mayor”, dice el Dr. McCullough. Las vacunas no funcionan en las personas mayores.
De nuevo, según el mejor escenario conservador, las personas mayores tienen una probabilidad cinco veces mayor de morir por la vacuna que por la infección natural. Este escenario incluye la suposición de que la prueba PCR es precisa y que las muertes por COVID reportadas se debieron al COVID-19, que sabemos que no es el caso, al igual que la suposición de que las vacunas previenen la muerte, de lo cual no tenemos pruebas.
A final de cuentas, es MUCHO mejor arriesgarse con la infección natural, como dice el Dr. McCullough. El análisis de Kostoff tampoco considera el hecho de que existen tratamientos seguros y efectivos.
Basa su hipótesis en la idea de que no los hay. Tampoco tiene en cuenta el hecho de que las vacunas antiCOVID son completamente ineficaces contra la variante Delta y otras. Si se tuviera en cuenta el fracaso de la vacuna frente a las variantes y los tratamientos alternativos, el análisis se inclinaría aún más a que la infección natural es la alternativa más segura.
La FDA y los CDC no deberían ejecutar programas de vacunación
Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y los CDC afirman que la vacuna antiCOVID no causó ninguna muerte, no deberían ser ellos los que tomen esa determinación, ya que ambos patrocinan la campaña de vacunación.
Estas entidades tienen un sesgo inherente. Cuando realiza un ensayo, nunca permitirá que el patrocinador le diga si el producto fue la causa de la muerte, porque sabe que están sesgados.
Lo que necesitamos es un grupo externo, un comité de eventos críticos para analizar las muertes reportadas, así como una junta de monitoreo de seguridad de datos. Debieron haberlo creado desde el principio, pero no lo hicieron.
Si lo hubieran creado, lo más probable es que el programa se hubiera detenido en febrero, ya que para entonces la cantidad de muertes reportadas (186) ya excedía el umbral tolerable de alrededor de 150 (según la cantidad de vacunas administradas). Ahora, estamos muy por encima de las 17 000 muertes reportadas.7 No hay ninguna circunstancia normal en la que eso se permita.
“Los CDC y la FDA ejecutan el programa [de vacunación]. NO son las personas que suelen ejecutar programas de vacunas". dice el Dr. McCullough. “Las compañías farmacéuticas ejecutan programas de vacunas.
Cuando Pfizer, Moderna y J&J realizaron sus ensayos aleatorios, no tuvimos ningún problema. Supervisaban muy bien la seguridad. Tenían tableros de monitoreo de seguridad de datos. Lo hicieron bien. Tengo que darles crédito a las compañías farmacéuticas.
Pero las compañías farmacéuticas ahora son solo los proveedores de la vacuna. Nuestras agencias gubernamentales ahora solo ejecutan el programa. No existe ningún comité asesor externo. No hay un tablero de monitoreo de seguridad de datos. No hay comité de ética humana. ¡Nadie está pendiente de eso!
Y así, los CDC y la FDA tienen mandatos muy claros: 'Ejecuten este programa; la vacuna es segura y efectiva', pero no proporcionan informes a las personas de Estados Unidos. No hay informes de seguridad. Los necesitábamos una vez al mes. No les han dicho a los médicos cuál es la mejor vacuna y cuál es la vacuna más segura.
No nos han dicho a qué grupos debemos estar atentos. Cómo mitigar los riesgos. Quizás existan algunas interacciones medicinales. Tal vez sean personas con problemas previos de coagulación sanguínea o diabetes. ¡No nos dicen nada!
Literalmente nos engañan y por eso las personas en Estados Unidos están muertas de miedo. En Estados Unidos se puede sentir la presión. Las personas abandonan el trabajo. No quieren perder sus trabajos, ¡pero no quieren morir a causa de la vacuna! Es muy claro. Dicen: 'Escucha, no quiero morir. Esa es la razón por la que no me voy a poner la vacuna'. Es así de claro".
Se cumplen los criterios de Bradford Hill: las vacunas antiCOVID provocan la muerte
El Dr. McCullough explica el criterio de causalidad de Bradford Hill, que es una de las formas en que podemos determinar en realidad que las vacunas matan a las personas. No se trata de coincidencias.
“La primera pregunta que nos haríamos es: '¿La vacuna tiene algún mecanismo de acción, un mecanismo de acción biológico, que realmente pueda matar a un ser humano?' ¡Y la respuesta es sí! Porque todas las vacunas utilizan mecanismos genéticos para engañar al cuerpo para que produzca la proteína Spike letal del virus.
Es muy posible que algunas personas absorban demasiado ARN mensajero; producen una proteína Spike letal en órganos sensibles como el cerebro o el corazón o en cualquier otro lugar. La proteína Spike daña los vasos sanguíneos, los órganos y además provoca coágulos de sangre. Por lo tanto, está dentro del mecanismo de acción que la vacuna pueda ser fatal.
Alguien podría tener un coágulo de sangre muy peligroso. Podrían tener miocarditis fatal. La FDA tiene advertencias oficiales de miocarditis. Tienen advertencias de coágulos de sangre. Tienen advertencias de una afección neurológica fatal llamada síndrome de Guillain-Barré. Entonces, las advertencias de la FDA y el mecanismo de acción dicen que es posible.
El segundo criterio es: "¿Es un efecto significante?" ¡Y la respuesta es sí! Esto no es algo sutil. No son 151 en comparación con 149 muertes. Son 15 000 muertes. Entonces, es un efecto muy grande.
El tercer [criterio] es: '¿Existe consistencia interna?' ¿Ve cosas que podrían ser fatales en el VAERS? ¡Sí! Vemos ataques cardíacos. Derrames cerebrales. Miocarditis. Vemos coágulos de sangre. Entonces, si existe consistencia interna.
'¿Existe consistencia externa?' Ese es el siguiente criterio. Bueno, si analiza el MHRA, el sistema de tarjetas amarillas en Inglaterra, se encontró justo lo mismo. En el sistema EudraVigilance en [Europa] se encontró lo mismo.
Entonces, cumplimos con todos los criterios de Bradford Hill. Ahora mismo les diré que la vacuna antiCOVID-19, desde una perspectiva epidemiológica, causa estas muertes o una gran fracción”.
Tolerancia cero para los medicamentos que causan la muerte
Podría haber casos en los que sea aceptable un alto riesgo de muerte por un medicamento. Por ejemplo, si tiene una enfermedad terminal incurable, podría estar dispuesto a experimentar y arriesgarse. Sin embargo, en circunstancias normales, los medicamentos letales no se toleran.
Después de cinco presuntas muertes, un medicamento recibirá una advertencia de recuadro negro. A las 50 muertes, se retirará del mercado. Si se tiene en cuenta que el COVID-19 tiene menos del 1 % de riesgo de muerte en todos los grupos de edad, la tolerancia a un remedio mortal es infinitesimal. En más de 17 000 muertes reportadas, que en cantidades reales podrían exceder las 212 000,8 las vacunas antiCOVID superan con creces cualquier riesgo razonable para proteger contra el COVID-19 sintomático. Como señaló el Dr. McCullough:
“¡Hay tolerancia cero para tomar de forma electiva un medicamento o una nueva vacuna y luego morir! No hay tolerancia para eso. Las personas no lo consideran y dicen: 'Bueno, me arriesgaré y moriré'. Y puedo decirles que cuando se corrió la voz sobre los peligros de las vacunas a principios del [2021] y a mediados de abril, las tasas de vacunación disminuyeron en los Estados Unidos.
Estamos lejos de lograr nuestro objetivo. Recuerde, el presidente Biden estableció una meta de vacunación [del 70 %] para el 1 de julio. Nunca llegamos allí porque las personas en Estados Unidos estaban asustadas porque sus familiares, las personas en sus iglesias y en las escuelas morían después de recibir la vacuna.
No habían escuchado hablar de eso hasta que lo presenciaron. En Internet se realizó una encuesta informal hace varios meses, donde se descubrió que el 12 % de las personas en Estados Unidos conocía a alguien que había muerto después de la vacuna.
Soy doctor. Soy internista y cardiólogo. Acabo de llegar del hospital y atendí a una mujer que murió a causa de la vacuna antiCOVID-19. Después de la segunda dosis de la vacuna, desarrolló coágulos de sangre. Requirió hospitalización y anticoagulantes por vía intravenosa. Le fue muy mal. Tenía daño neurológico.
Después de esa hospitalización, necesitó una andadera. Vino a mi oficina, y revisé si había más coágulos de sangre. Por desgracia encontré más y le volví a poner anticoagulantes. La vi aproximadamente un mes después. Parecía un poco mejor. La familia estaba muy preocupada. Al mes siguiente, la oficina del forense de Dallas me llamó para decirme que la encontraron muerta en su casa.
Casi todos nosotros no tenemos ningún problema con las vacunas; el 98 % de las personas en Estados Unidos se aplican todas las vacunas. Creo que la mayoría de las personas que aún son susceptibles se aplicarían la vacuna antiCOVID si supieran que no morirán y que no les causará ningún daño. Y debido a estas preocupaciones de seguridad y a la falta de transparencia, estamos en un callejón sin salida.
Tenemos un mercado laboral restringido. Hay personas que abandonan el trabajo. Tenemos aviones que no van a volar, y todo se debe a que nuestras agencias no son transparentes ni honestas sobre la seguridad de las vacunas”.
El tratamiento a tiempo es fundamental y la vacuna no
Como señaló el Dr. McCullough, la mayoría de los pacientes requieren hospitalización por COVID-19 ya que no han recibido ningún tratamiento y durante muchos días la infección tuvo rienda suelta.
"Hasta el día de hoy, los pacientes hospitalizados son los que no reciben atención a tiempo en el hogar. Se les niega la atención o no lo saben, y al final mueren.
La mayoría de las personas que mueren, mueren en el hospital; no en casa. Y la razón por la que terminan en el hospital, por lo general, es porque no recibieron tratamiento en dos semanas. No puede dejar que una enfermedad mortal se desarrolle durante dos semanas y después comenzar el tratamiento en el hospital. Eso no funciona.
Existen varios análisis, uno en el Journal of Clinical Infectious Diseases, el cual demostró que día a día, uno pierde la oportunidad de reducir la hospitalización cuando se retrasan los anticuerpos monoclonales. Ningún médico se consideraría renegado cuando hacen uso del anticuerpo monoclonal para uso de emergencia autorizado por la FDA. Los anticuerpos monoclonales se aprueban igual que las vacunas.
Acabo de tener una paciente durante el fin de semana, que ya tenía su esquema de vacunación completo y que recibió otra dosis de refuerzo. Un mes después se fue de viaje a Dubai. ¡Acaba de regresar y tiene COVID-19! Ese día le conseguí una infusión de anticuerpos monoclonales. Al día siguiente inició la terapia con varios medicamentos para el COVID-19. Le aseguro que ella superará esta enfermedad en unos días.
El presentador de podcast, Joe Rogan, acaba de pasar por lo mismo. El gobernador Abbott también vivió una mala experiencia por la vacuna. Pasó por eso. El expresidente Trump pasó por eso. Las personas en Estados Unidos deberían considerar el uso de anticuerpos monoclonales en pacientes de alto riesgo, seguido de medicamentos en un enfoque secuenciado por vía oral. ¡Este es el estándar de cuidado!
Todo esto cuenta con el apoyo de la Association of Physicians and Surgeons, Truth for Health Foundation, American Front Line Doctors y el Front Line Critical Care Consortium. Esta no es una medicina falsa. Esto es lo que deberían tener los pacientes. ¡Esto es lo correcto! ...
Si no podemos obtener los anticuerpos monoclonales, utilizamos hidroxicloroquina, respaldada por más de 250 estudios; ivermectina, respaldada por más de 60 estudios; junto con azitromicina o doxiciclina; budesonida inhalada; aspirina en dosis completa; nutracéuticos que incluyen zinc, vitamina D, vitamina C, quercetina, NAC y hacemos descontaminación oral y nasal con povidona yodada.
En pacientes con enfermedades agudas lo hacemos cada cuatro horas, y esto reduce demasiado la carga viral. Por suerte, ahora tenemos suficientes médicos y suficiente conciencia del paciente, pacientes que entienden que el tratamiento a tiempo es viable, necesario y que no hay razón para no realizarlo."