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Historia en Breve -

  • Veintiséis por ciento de las personas encuestadas afirmó que la confusión acerca de cuáles alimentos son saludables es una de las mayores barreras para alimentarse correctamente
  • Los alimentos “saludables” que hay que evitar son: la mayoría del yogurt comercial, muchos tipos de pescado, la soya sin fermentar, el endulzante de agave, las frituras de vegetales y más
 

Los 7 Principales Alimentos “Saludables” Que Hay Que Evitar

Julio 11, 2015 | 41,013 vistas
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Por el Dr. Mercola

En una encuesta global de más de 27,000 personas, el 26 por ciento afirmó que la confusión acerca de cuáles alimentos son saludables es una de las mayores barreras para alimentarse correctamente.1 Esta confusión se debe a que las recomendaciones alimenticias “oficiales” son contrarias a la salud óptima.

No hay una alimentación que sea buena para todas las personas, pero hay algunos principios que le ayudarán a la mayoría a estar sanas. Para empezar,  asegúrese de centrar su alimentación en alimentos enteros – aquellos que vienen de la naturaleza, están mínimamente procesados e, idealmente, son cultivados  en su localidad y no tienen químicos sintéticos.

Al mismo tiempo,  sería recomendable que minimizara su consumo de alimentos procesados, particularmente de bocadillos y alimentos precocidos que tienen poco valor nutricional que ofrecer. Esos alimentos se añadirán a su carga tóxica, a través del jarabe de maíz alto en fructuosa, colorantes y saborizantes artificales, conservadores y transgénicos (GM) mientras que a cambio no le brindan nada a su cuerpo.

Sin embargo, algunos alimentos no entran perfectamente en estas dos categorías y pueden disfrazarse como alimentos “saludables” cuando en realidad deben evitarse. A continuación encontrará ejemplos de algunos de estos alimentos “saludables” que podrían estar saboteando sus intentos de alimentarse sanamente.

Los 7 Principales Alimentos “Saludables” Que Hay Que Evitar

1. Yogurt

El yogurt puede ser increíblemente saludable, rico en proteína de alta calidad, con probióticos benéficos, calcio, vitaminas B e incluso ácido linoleico (CLA) que ayuda a combatir el cáncer. Pero, las palabras clave aquí son “puede ser”.

La mayoría de los yogurts que se encuentran en los súpermercados de Estados Unidos parecen más un postre que un alimento saludable. Un envase de seis onzas de yogurt Yoplait puede contener 26 gramos de azúcar (para darle el sabor a frambuesa, por ejemplo).2

Los efectos negativos del azúcar sobrepasan cualquier beneficio marginal de la mínima bacteria benéfica que contienen. Recuerde, el paso más importante para desarrollar una flora intestinal saludable es evitar el azúcar, ya que ocasionará que los microbios que causan enfermedades reduzcan la flora benéfica.

Muchos otros yogures contienen colorantes artificiales, endulzantes artificiales, saborizantes artificiales y aditivos, sin embargo, se disfrazan como alimentos saludables. Mark A. Kastel, co-director de The Cornucopia Institute, que publicó el Reporte sobre el Yogurt el año pasado, dijo:3

“Lo que es más indignante acerca de nuestros descubrimientos es la publicidad utilizada por muchas de las grandes compañías agrícolas que venden basura disfrazada como alimento saludable, en su mayoría, dirigidos a las mamás, que esperan poder darle a sus hijos una alternativa, un bocadillo más nutritivo.

En algunos casos, sería lo mismo si les dieran a sus hijos una soda o una barra de caramelo junto con un vaso de leche”.

Si usted quiere saber cuáles yogurts comerciales son saludables y cuáles no, refiérase a The Cornucopia Institute´s Yogurt Report. En esa investigación encontraron muchos productos que se venden como yogurt pero ni siquiera cumplen con los estándares del yogurt real. El reporte también tiene un análisis comparativo de costos de las marcas de yogurt comercial.

Los yogures con mejor calificación generalmente están pasteurizados con el proceso VAT a temperaturas relativamente bajas y están hechos con leche cruda, en lugar de leche previamente pasteurizada.

Las buenas noticias son que muchos de los yogurts orgánicos, de hecho, son menos costosos, en una base de precio por onza, que los yogurts convencionales altamente procesados (aunque algunas marcas orgánicas de yogurt en realidad contuvieron algunas de las mayores cantidades de azúcar).

Sin embargo, su opción máxima cuando se trata de yogurt es hacer el suyo propio con cultivo iniciador y leche cruda de animales de pastoreo.

2. Pescado

El pescado siempre ha sido la mejor fuente de grasas omega-3 de origen animal de la EPA y DHA, pero conforme han aumentado los niveles de contaminación, usted debe elegir con cuidado los tipos de mariscos que decide consumir.

Si no es cuidadoso, los efectos tóxicos de los contaminantes del pescado sobrepasarán los beneficios de las grasas omega-3. Cerca de la mitad de los mariscos del mundo provienen de piscifactorías, también en Estados Unidos y, se espera que esto incremente. A primera vista, el pescado de piscifactorías parece ser una buena idea para proteger la población de mariscos silvestres  de la pesca excesiva.

Sin embargo, en realidad, la industria está plagada por los mismos problemas de las operaciones concentradas de alimentación de animales terrestres (CAFO), como contaminación, enfermedades y una calidad nutricional inferior.

Se está poniendo tan mal que las piscifactorías podrían fácilemente describirse como las “CAFO del mar”. Muchos peces de criadero son alimentados con maíz y soya transgénicos (GM), lo cual es una alimentación completamente antinatural para la vida marina. Otros son alimentados con harina de pescado, la cual se sabe que acumula químicos industriales como PCB y dioxinas.

Por ejemplo, en una evaluación global del salmón de piscifactoría publicado en la revista Science, se encontraron 13 contaminantes orgánicos persistentes.4 Algunos de los más peligrosos eran PCB, los cuales están fuertemente relacionados con el cáncer, problemas reproductivos y demás condiciones de salud. La concentración de PCB en el salmón de criadero fue ocho veces más alta que la del salmón silvestre .

Algunos tipos de pescado de psicifactoría, como el bagre importado de China y el camarón de criadero de China, India, Malaysia, México, Vietnam, Bangladesh e Indonesia incluso están en la lista  de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de alimentos peligrosos por sus residuos de medicamentos ilegales, como antibióticos y compuestos antifungicidas.5

Los niveles de las importantes grasas omega-3 también pueden estar reducidos en un 50 por ciento en el salmón de criadero, en comparación con el salmón silvestre, debido a las cantidades en aumento de alimentación a base de granos.

Un estudio publicado en el Journal of the American Dietetic Association encontró que la tilapia y el bagre de piscifactoría también tienen concentraciones mucho menores de omega-3 e índices de omega-6 a omega-3 muy altos.6

¿Entonces todavía se puede considerar al pescado un “alimento saludable”?

Entre los más seguros en cuanto a contaminantes y el más alto en grasas omega-3 está el salmón silvestre  de Alaska y el salmón rojo. No está permitido criar ninguno de los dos y, por lo tanto, siempre son silvestres. Las dos denominaciones que debe buscar  en la etiqueta son: “Salmón de Alaska” (o salmón silvestre  de Alaska) y “Salmón rojo”.

El salmón enlatado etiquetado como “salmón de Alaska" también es una buena opción y una alternativa menos costosa a los filetes de salmón. Una norma general es que, mientras más cerca al final de la cadena alimentaria esté el pescado, tendrá menor acumulación de contaminación, así que otras opciones saludables son los peces pequeños como las sardinas, anchoas y arenques.

Las sardinas, en particular, son una de las fuentes con más concentración de grasas omega-3, donde una porción contiene más del 50 por ciento del valor diario recomendado.7

También contienen otros nutrientes en abundancia, desde vitamina B12 y selenio hasta proteína, calcio y colina, lo que las hace una de las mejores fuentes alimentarias de omega-3 de origen animal.

Finalmente, no importa qué tipo de pescado considere, busque las variedades que han recibido la certificación del Marine Stewardship Council (MSC). Esta certificación asegura que cada componente de su proceso de manufactura – desde cómo se captura  la materia prima hasta cómo se fabrica el producto – ha sido escudriñado por el MSC y que ha sido auditado independientemente para asegurar que satisface los estándares de sustentabilidad.

3. Soya

La soya es promocionada como la fuente saludable de proteína vegetariana, pero sus fitoestrógenos (o isoflavonas) pueden imitar los efectos de la hormona femenina estrógeno. Se ha encontrado que estos fitoestrógenos tienen efectos adversos en varios tejidos humanos, ya que producen una variedad de acciones hormonales ligeras dentro del cuerpo humano.

El incremento del riesgo al cáncer de seno es otro peligro potencial, especialmente si se está expuesto desde el nacimiento a altas cantidades de compuestos que imitan a los estrógenos.

La soya sin fermentar también contiene toxinas naturales conocidas como “anti-nutrientes”, junto con otros factores anti-nutricionales como saponinas, soyatoxina, inhibidores de proteasa y oxalatos. Algunos de estos factores interfieren con las enzimas que se necesitan para digerir la proteína.

Mientras que una pequeña cantidad de antinutrientes no causarían ningún problema, la cantidad de soya que muchas personas en Estados Unidos consumen en productos como tofu, leche de soya, aceite de soya, polvo de proteína de soya y frijoles de soya, puede ser bastante alta. Además, uno de los peores problemas de la soya viene del hecho de que el 94 por ciento de los frijoles de soya que crecen en Estados Unidos son transgénicos.8

Uno de los mejores estudios realizados en  documentar los peligros de los alimentos transgénicos encontraron que en general, los niveles de inflamación eran 2.6 veces mayores en los cerdos alimentados con transgénicos en comparación con aquellos que no lo eran y, a los cerdos machos les iba peor que a las hembras.

Si consume soya  Roundup Ready, una variedad común de transgénicos que está diseñada para resistir el herbicida Roundup, estará expuesto a su ingrediente activo, el glifosato. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que es el brazo de investigación de la Organización Mundial de la Salud  (WHO), determinó que el glifosato puede ser un “posible cancerígeno” (Clase 2A).

Esto se basó en la “evidencia limitada” que muestra que el exterminador popular de maleza puede causar linfoma no-Hodgkin y cáncer de pulmón en los seres humanos, además de la “evidencia convincente” de que también puede causar cáncer en los animales.

Las formulaciones de glifosato y glifosato también han mostrado inducir daño en el ADN y los cromosomas de los mamíferos, así como en las células humanas y animales in vitro. Incluso si usted opta por soya cultivada de manera orgánica, no le recomiendo que la consuma, a menos de que esté en forma fermentada.

Durante siglos, las personas en Asia han consumido productos de soya fermentada como el natto, tempeh y la salsa de soya tradicional – y han disfrutado de sus beneficios a la salud. La soya fermentada no siembra el caos en el cuerpo como lo hacen los productos de soya sin fermentar, sin embargo desafortunadamente, la mayóría de la soya que se vende en el mercado de Estados Unidos es una variedad procesada y sin fermentar.

4. Agave

La mayoría del nectar o jarabe de agave no es más que un jarabe de fructuosa súpercondensado generado en laboratorio, falto prácticamente de cualquier valor nutricional. Este endulzante llamado “saludable” es mayormente fructuosa y está tan procesado y refinado que no guarda ningún parecido con la planta que le da el nombre. Dependiendo de cómo ha sido procesado, podría contener desde 55 hasta 90 por ciento de fructuosa. El jarabe de maíz alto en fructuosa es cerca de 55 por ciento fructuosa, así que, incluso en el mejor de los casos, el jarabe de agave no tiene ninguna ventaja.

Hay evidencias apabullantes de que, cuando se consume en grandes cantidades, la fructuosa está entre los azúcares más dañinos que se pueden consumir. La fructuosa hace subir el ácido úrico, lo que es una vía directa hacia la hipertensión, la resistencia a la insulina, diabetes y enfermedades del hígado y riñones. La fructuosa es, en muchos casos, muy similar al alcohol en el daño que le puede hacer al cuerpo… y al hígado.

A diferencia de la glucosa, que puede ser utilizada prácticamente por todas las células del cuerpo, la fructuosa sólo puede metabolizarse en el hígado, ya que es el único órgano que tiene el transportador para ella.9

Ya que toda la fructuosa se traslada al hígado y, si  lleva una alimentación al estilo occidental, consume grandes cantidades de ella, la fructuosa termina agotando y dañando al hígado de la misma forma en que lo hace el alcohol y otras toxinas. De hecho, la fructuosa es prácticamente idéntica al alcohol en cuanto al desastre metabólico que hace.

De acuerdo con el Dr. Lustig, Profesor de pediatría en la División de Endocrinología de la Universidad de California, la fructuosa es una “toxina crónica dependiente de la dosis”. Así como el alcohol, la fructuosa se metaboliza directamente como grasa - no en energía celular como la glucosa. Una mejor opción para endulzar es la stevia, una hierba natural.

5. Frituras de Vegetales

Las frituras de vegetales suenan como una forma saludable de satisfacer los antojos, pero no son más que una forma engrandecida de papas fritas. La mayoría están hechas con harina de maíz o papas como base y sólo se les añade polvo o puré de vegetales.

Por lo tanto, no sólo la mayoría de las vitaminas de los vegetales NO están en las frituras de vegetales, sino que estos bocadillos están fritos u horneados a altas temperaturas. Cuando se cocina a altas temperaturas un alimento rico en carbohidratos, como estas frituras, se forma la acrilamida, un subproducto químico invisible y sin sabor.

Estudios animales han mostrado que la exposición a la acrilamida incrementa el riesgo a varios tipos de cáncer y la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer considera a la acrilamida como un “posible cancerígeno humano”.

También está relacionada con daños a los nervios y otros efectos neurotóxicos, como problemas neurológicos en los trabajadores que manejan la substancia. Mientras que este químico se puede formar en muchos alimentos que se calientan a temperaturas por encima de los 120 grados Celsius (248 grados Fahrenheit), las papas a la francesa y las papas fritas son los mayores infractores.

Así que, ya sea que estén espolvoreadas con polvo de vegetales o no, las frituras de vegetales no son una opción inteligente. Una alternativa mucho más saludable sería cortar col rizada y ponerle un poco de aceite de oliva y sal natural, luego hornearla hasta que quede crujiente (las frituras caseras de col rizada son las favoritas del  “soul surfer” Bethany Hamilton).10

Por supuesto, también puede comer bocadillos de vegetales frescos, como palitos de zanahoria y de apio, rábanos, pimiento e incluso espárragos, para incrementar su consumo de fibra mientras que satisface su antojo de algo crujiente.

6. Jugo de Frutas

El principal problema con el jugo de fruta es que simplemente contiene demasiada fructuosa para ser saludable, sin nombrar la raramente mencionada toxicidad en los jugos conservados. Mientras que las frutas enteras contienen fructuosa, también son ricas en fibra, antioxidantes y en una gran variedad de fitoquímicos que promueven la salud.

Los jugos de fruta, particularmente los pasteurizados y disponibles en el mercado, prácticamente no contienen ninguno de estos fitonutrientes. La fibra en las frutas enteras también juega un gran papel para protegerlo de un incremento rápido y exagerado de azúcar en la sangre.

La fibra disminuye el índice en el que se absorbe el azúcar en el torrente sanguíneo y, los jugos de fruta no tienen tal protección. De acuerdo con un estudio publicado por el British Medical Journal, aquellas personas que toman una o más porciones de jugo de fruta al día tienen un riesgo del 21 por ciento mayor a padecer diabetes tipo 2 en comparación con aquellas que comen las frutas enteras.11 Así que si tiene ganas de algo frutal, coma una fruta en vez de tomar un vaso de jugo.

Una alternativa que puede ser saludable es un batido de frutas hecho en casa, siempre y cuando esté balanceado con una cantidad moderada de fruta, proteína y grasas saludables. La mayoría de los batidos de fruta que venden en la tienda tienen demasiada azúcar o fructuosa para ser considerados saludables.

7. Alimentos Sin Gluten

El gluten, una proteína que se encuentra en los granos, como el maíz, centeno y la cebada, causa que el sistema inmunológico ataque a los intestinos en las personas con la enfermedad celiaca. Pero la sensibilidad no celiaca al gluten, de hecho, puede afectar hasta entre el 30 y el 40 por ciento de la población y, de acuerdo con el Dr. Alessio Fasano del Hospital General de Massachusetts, prácticamente todos nosotros nos vemos afectados en alguna medida.12 Esto es debido a que todos creamos una substancia llamada zonulina en el intestino como respuesta al gluten.

Las proteínas pegajosas, llamadas prolaminas, pueden hacer que el intestino sea más permeable, lo que permite que las proteínas parcialmente digeridas, que de otra forma habrían sido excluidas, entren en el torrente sanguíneo y, cualquiera de las ellas podría sensibilizar al sistema inmunológico y promover la inflamación, lo que contribuye a las enfermedades crónicas.

Una vez que el gluten sensibiliza al intestino, éste se vuelve más permeable y todo tipo de componentes bacteriales intestinales y proteínas alimenticias previamente excluidas – como la caseina y otras proteínas de los lácteos – tienen acceso directo al torrente sanguíneo, por lo que estimulan más al sistema inmunológico.

El gluten puede incluso tener un impacto negativo en el estado de ánimo y en la salud del cerebro.13 El gluten también hace que el intestino sea más permeable, lo que permite que las proteínas entren al torrente sanguíneo, donde no pertenecen.

Y luego sensibilizan al sistema inmunológico y promueven la inflamación y autoinmunidad. Los alimentos sin gluten cada vez están más disponibles en el mercado y los restaurantes, debido a la demanda creciente de los consumidores, pero, mientras que esta pareciera ser una transición saludable, la mayoría de los productos sin gluten no son más que comida chatarra refinada y procesada.

Algunos sí podrían contener en su lugar granos sin gluten, los cuales, si es resistente a la insulina y a la leptina, tan sólo aumentarán sus niveles de éstas, lo cual es un impulsor de la mayoría de las enfermedades crónicas. Y muchos productos sin gluten contienen grandes cantidades de azúcar, jarabe de maíz y otras formas de almidón, de las cuales ninguna es saludable.

Así que, aunque creo que muchas personas se podrían beneficiar al eliminar el gluten de su alimentación, utilice los alimentos enteros sin gluten como su reemplazo – y no los alimentos chatarra procesados sin gluten que cubren muchos estantes en las tiendas.

Como un comentario al margen, se ha encontrado que muchos productos alimenticios que están etiquetados como “sin gluten” a veces están contaminados con altas cantidades de gluten. En un estudio, incluso los productos naturalmente sin gluten resultaron positivos cuando se analizaron en busca de gluten, gracias a la contaminación cruzada durante su procesamiento. Así que si usted se alimenta sin gluten debido a una enfermedad celiaca, evitar los productos procesados sin gluten podría ser más importante.

Otros Alimentos Dañinos Que Hay Que Evitar

Para una guía completa sobre qué consumir para estar saludable, vea mi Plan Nutricional optimizado sin costo alguno. Hablando de manera general, como mencioné, usted desearía enfocarse en consumir alimentos enteros, idealmente orgánicos, sin procesar o mínimamente procesados.

Para la mejor nutrición y los mejores beneficios, también podría consumir una buena cantidad de alimentos crudos. Para ayudarle a aclarar más la confusión acerca de los alimentos “saludables” que no lo son, vea el siguiente gráfico informativo. Incluso tiene más detalles acerca de los alimentos que se consumen comúnmente y que serían mejor evitar.

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