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Comer en Exceso

Historia en Breve -

  • La hipótesis que indica que el hambre hace que los alimentos se vean más atractivos es una creencia bastante extendida
  • Investigaciones anteriores han sugerido que la hormona ghrelina del hambre, que el cuerpo produce cuando se siente hambriento, podría actuar en el cerebro para desencadenar este comportamiento. Estudios nuevos sugieren que la ghrelina también podría funcionar en el cerebro para hacer que siga comiendo alimentos “agradables” cuando ya se siente satisfecho
  • Los científicos han relacionado anteriormente el aumento de los niveles de ghrelina a la intensificación de las sensaciones de recompensa o placenteras que se obtienen de la cocaína o el alcohol.
 

¿Por Qué Sigue Comiendo Después de Estar Satisfecho?

Mayo 12, 2016 | 9,092 vistas
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Por el Dr. Mercola

¿Apoco no es esta la pregunta del millón de dólares? ¿Por qué las personas siguen comiendo, incluso después de que su estómago está satisfecho o hasta harto? Si hubiera una respuesta simple, con gusto la compartiría con usted, pero la realidad es que las personas comen en exceso por una variedad de razones, y muchas de ellas son bastante complejas.

Como sugiere este nuevo estudio, una de las motivaciones para comer una segunda ración o un postre extra, incluso cuando se está satisfecho, es la hormona ghrelina. La ghrelina (pronunciada GREL-ina) se produce principalmente en el estómago, aunque también se genera en otros órganos, como los intestinos y riñones.

La ghrelina ha recibido el apodo de la "hormona del hambre" porque en estudios previos, las personas que recibían esta hormona se volvían tan voraces, que comían mucho más de lo normal.

La ghrelina, según parece, también actúa sobre los "centros de placer" del cerebro, y lo lleva a servirse otra rebanada de pay de queso, simplemente porque recuerda lo bien que sabía la primera y cómo lo hizo sentir (al menos durante ese momento).

¿Qué Influye En Su Nivel Corporal de la Hormona del Hambre?

El nivel de ghrelina de su cuerpo puede verse influenciado por muchos factores, entre los cuales se encuentran los hábitos de su estilo de vida. Por ejemplo, la falta crónica de sueño aumenta la ghrelina, lo que ocasiona que se sienta hambriento incluso cuando no necesita comer. Es probable que esta sea una razón por la cual la falta de sueño puede hacerle aumentar de peso.

La insulina también podría representar un papel en la regulación de los niveles de ghrelina. En un estudio, se monitorearon los niveles de ghrelina en ocho adultos no diabéticos, conforme se les suministraba una infusión de insulina por dos horas. Poco después de iniciar la infusión, los niveles de ghrelina comenzaron a disminuir.

Cuando se detuvo la infusión de insulina, comenzaron a aumentar los niveles de la hormona del hambre y regresaron rápidamente a lo normal. Ya que se sabe que la insulina aumenta los niveles de leptina, la "hormona de la obesidad" que le indica al cerebro que debe reprimir su apetito después de comer, los descubrimientos sugieren que la insulina representa un papel importante para controlar lo que consume.

En otras palabras, digamos que consume un postre azucarado. Su producción de insulina aumenta lo suficiente para que el azúcar de la sangre pueda enviarse a las células y se utilice como energía.

Consumir esta azúcar también aumenta la producción de leptina, la cual regula su apetito y el almacenamiento de grasa, y aumenta la producción de ghrelina, que le ayuda a regular su consumo de alimentos. La idea es, que cuando coma, su cuerpo sepa que debería sentir menos hambre.

Pero aquí hay otra gran clave que a menudo se ignora y es que, cuando consume ciertos alimentos, específicamente aquellos que contienen fructosa, este importante ciclo no se lleva a cabo.

¿La Fructosa Ocasiona que Coma en Exceso?

La fructosa, un tipo barato de azúcar que se utiliza en miles de productos alimenticios y bebidas sin alcohol, puede dañar el metabolismo humano y es probable que esté ocasionando la crisis de obesidad. Esto se debe a que su cuerpo metaboliza la fructosa de forma muy diferente que la glucosa, y la fructosa se consume actualmente en enormes cantidades, lo que ha causado que los efectos negativos sean mucho más profundos.

Si alguien intenta decirle el "azúcar es azúcar", están muy mal informados acerca de los últimos descubrimientos. Cada vez está más claro que con solo consumir fructosa, como el jarabe de maíz de alta fructosa, podría incrementar drásticamente su tendencia a comer de más.

Verá, la glucosa suprime la hormona ghrelina del hambre y estimula la leptina, que suprime su apetito. Sin embargo, la fructuosa no tiene ningún efecto en la ghrelina e interfiere en la comunicación del cerebro y la leptina, lo que ocasiona que coma de más.

Es por esto que la fructosa podría contribuir al aumento de peso, mayor grasa en el vientre, resistencia a la insulina y síndrome metabólico, sin mencionar la larga lista de enfermedades crónicas que están relacionadas a estas condiciones.

¿Hay Otros Factores Que Entran en Juego?

Sí, las respuestas del cuerpo a la ghrelina, leptina e insulina pueden ser las piezas más importantes de su capacidad para regular el consumo de alimentos, pero no son las únicas.

El estrés, la ira, la tristeza y prácticamente cualquier otra emoción negativa también pueden ocasionar que vea los alimentos como una solución y que, por lo tanto, coma en exceso.

Y las señales inconscientes que obtiene de los tamaños de las porciones, la visibilidad de los alimentos (como al pasar frente a un tazón de dulces en un escritorio) y la proximidad de la comida (estar cerca de la mesa de la comida en una fiesta) también pueden influir en la cantidad de alimentos que consume.

Gary Taubes, quien escribió el artículo de referencia What if it's All Been a Big Fat Lie? (¿Qué tal que todo ha sido una gorda mentira?), también ofreció recientemente una explicación alternativa muy interesante acerca de porqué las personas comen en exceso. Él sugiere que las personas comen de más porque su tejido graso acumula grasa en exceso. ¿Y por qué pasa esto con el tejido graso?

Porque los carbohidratos alimenticios, especialmente la fructosa, son la fuente principal de una sustancia llamada glicerol-3-fosfato, que ocasiona que la grasa permanezca en el tejido graso. Al mismo tiempo, esta alimentación eleva los niveles de insulina, lo que evita que la grasa se libere.

Consejos Prácticos para Mantener Bajo Control su Consumo de Alimentos

La solución para normalizar sus niveles de ghrelina, leptina e insulina es bastante clara, y se trata de llevar una alimentación que enfatice las grasas buenas y evite que el azúcar en la sangre alcance su máximo; en resumen, el programa alimenticio que describo en mi Plan Nutricional, el cual enfatiza las grasas saludables, las carnes magras y los vegetales frescos, y limita el azúcar y los granos.

Esto, en combinación con un programa regular de ejercicio y una herramienta para tratar el consumo de alimentos por razones emocionales, será la clave para controlar su impulso a comer.

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