El 86 por ciento de los adolescentes tiene una gran carga sistémica de químicos disruptores sexuales

Adolescentes BPA

Historia en Breve -

  • El BPA es una sustancia química creada en 1891, y utilizada en productos manufacturados hasta los años 50, cuando se incluyó para producir plásticos elásticos y transparentes
  • Los datos demuestran que las muestras de sangre y orina de niños y adolescentes contenían sustancias químicas tóxicas, incluyendo al BPA que es un disruptor endocrino, lo que aumentaba su riesgo de enfermedades cardíacas, obesidad, asma y problemas reproductivos
  • Las sustancias químicas disruptoras endocrinas compiten contra las hormonas naturales al imitarlas, o emularlas parcialmente, para producir una estimulación excesiva, o interferir o bloquear la forma en que son fabricadas o controladas
  • Los estudios independientes demuestran los efectos negativos del BPA y otras toxinas en el cuerpo, pero al parecer los fabricantes y agencias gubernamentales no están dispuestos a proteger la salud de las personas; sino que, es responsabilidad de las personas protegerse del aire, agua y contaminantes alimenticios

Por el Dr. Mercola

El bisfenol-A (BPA, por sus siglas en inglés) fue creado por primera vez por un químico ruso en 1891, pero se utilizó en la fabricación de productos hasta los años 50, cuando se implementó para producir plásticos elásticos, y a menudo transparentes.

Hoy en día, el BPA se encuentra en innumerables productos para el cuidado personal, botellas de agua, recibos de caja y revestimiento de productos enlatados.

Aunque las investigaciones demuestran que el BPA es perjudicial para la salud humana, en términos comerciales fue valorado en más de $ 13 mil millones de dólares en 2013, y se espera que alcance los $ 20 mil millones para el 2020.1

Desafortunadamente, conforme aumenta la demanda de productos libres de BPA, se le ha reemplazado por sustancias químicas sustitutas que son casi idénticas y que se cree que producen los mismos efectos negativos para la salud humana.

Recientemente, un estudio realizado por la Universidad de Exeter determinó los niveles de BPA en la población humana.2 El estudio fue un proyecto de investigación en colaboración, entre los recursos comunitarios (estudiantes de secundaria) y los investigadores de la Universidad de Exeter.

Casi el 90 % de los adolescentes tienen rastros de BPA

El estudio analizó la sangre y orina de 94 estudiantes en Gran Bretaña y descubrió que el 86 % de los adolescentes tenían contaminantes disruptores hormonales en el cuerpo. Si bien, actualmente es legal en Europa, en 2017, la Agencia Europea de Sustancias Químicas3 reclasificó el BPA como una sustancia de "alto riesgo", ya que podría tener efectos graves en la salud humana.4

El proyecto de investigación fue realizado en un entorno real para proporcionarles a los estudiantes la experiencia de una investigación científica. Estos diseñaron, participaron y publicaron el estudio, que incluyó cómo los cambios en su estilo de vida o alimentación podrían tener un impacto en la cantidad de BPA en sus cuerpos.5

Los resultados respaldan varios estudios previos, incluyendo uno realizado por la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES, por sus siglas en inglés), que encontró niveles detectables de BPA en el 93 % de más de 2 500 muestras de orina individuales.6

Estos son datos representativos de la exposición que hay alrededor de los Estados Unidos. Mientras que, el estudio actual es una pequeña muestra de estudiantes adolescentes de Gran Bretaña.

La naturaleza omnipresente del BPA en el medio ambiente y comercial dificulta la prevención de esta exposición. Después de la primera ronda de pruebas, se les solicitó a los estudiantes que evitaran productos que pudieran contener BPA durante una semana.7

Las pruebas de monitoreo revelaron muy pocos cambios en las muestras de sangre y orina de los estudiantes, a pesar del corto tiempo que el BPA permanece en el cuerpo. Tamara Galloway, Ph.D., ecotoxicóloga de la Universidad de Exeter, comentó los resultados del estudio e indicó que:8

"Nuestros estudiantes, quienes llevaron una alimentación sin BPA, informaron que sería difícil mantenerla a largo plazo, porque el etiquetado de los productos con BPA era inconsistente. Les resultó difícil obtener e identificar alimentos libres de BPA".

El BPA se puede encontrar en los plásticos utilizados para proteger los alimentos, en el revestimiento de las latas, bebidas para llevar, cortinas de plástico para la regadera y recibos de tiendas, solo por nombrar algunos ejemplos.

Los recibos de caja impresos por métodos térmicos requieren BPA para la fabricación del papel diseñado para reaccionar al calor. De manera alarmante, la investigación ha demostrado que utilizar desinfectantes para manos podría aumentar el riesgo de absorber BPA del entorno en un factor de 100 o superior, ya que cambia la permeabilidad de la piel.9

Después del estudio, los investigadores de la Universidad de Exeter solicitaron un mejor etiquetado en los envases para permitir que los consumidores tomaran decisiones más saludables. Lorna Harries, Ph.D., coautora del estudio de la Universidad de Exeter Medical School, comentó que:10

"La mayoría de las personas están expuestas al BPA todos los días. En este estudio, nuestros estudiantes de investigación han descubierto que, hoy en día, dadas las leyes actuales de etiquetado, es difícil evitar la exposición al cambiar nuestra alimentación.

En un mundo ideal, tendríamos la opción de elegir lo que introducimos en nuestros cuerpos. En la actualidad, dado que es difícil identificar qué alimentos y envases contienen BPA, no es posible hacer tal elección".

Los niños tienen un mayor riesgo

El BPA es un disruptor endocrino estrogénico. En otras palabras, representa un riesgo complejo para la salud humana ya que imita, o emula parcialmente, a las hormonas que se encuentran naturalmente en el cuerpo.

Esto podría ocasionar una sobreestimulación, interferir o bloquear la forma en que se producen o controlan. Interrumpir el sistema endocrino podría ocasionar resultados negativos en los sistemas reproductivo, neurológico e inmunológico de niños y adultos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, la investigación demuestra que los disruptores endocrinos son más riesgosos cuando la exposición ocurre durante el desarrollo prenatal y en la primera infancia,11 ya que es cuando se forman y completan los sistemas neurológicos y de órganos.

Otros estudios han demostrado que el BPA también pone a los niños pequeños en riesgo de enfermedades cardíacas futuras, independientemente de los padecimientos cardíacos relacionadas con la obesidad.12

Los investigadores también han descubierto una relación entre el BPA y los problemas cardíacos en adultos.

Un equipo de investigación de la Universidad de Cincinnati estudió cómo esta sustancia afectaba a los ratones machos y hembras, y descubrió que existía una mayor amenaza en la salud cardiaca de las hembras al estar expuestas, en comparación con los machos.13 El objetivo del estudio era determinar los efectos sobre la función cardíaca.

Los ratones machos y hembras manifestaron cambios en la presión sanguínea y frecuencia cardíaca; sin embargo, los ratones hembra tampoco pudieron sobrellevar su exposición al BPA.

Asimismo, los investigadores han identificado una relación entre esta sustancia y la maduración de los óvulos en los seres humanos, una interferencia con el hipotálamo y la glándula pituitaria, y todo esto ha sugerido que estas acciones podrían afectar la pubertad, ovulación y originar infertilidad.14

El gran impacto en los costos de los servicios de atención médica

Se ha suscitado un considerable impacto en los costos de los servicios de atención médica. En un estudio que evaluó el impacto de los costos en Europa, los investigadores descubrieron que las exposiciones químicas sumaban al menos $ 175 mil millones de dólares en costos anuales de servicios de atención médica.15

El estudio incluyó solo las sustancias químicas con mayor probabilidad de causar enfermedades. Probablemente, un análisis más amplio habría resultado en una mayor carga de morbilidad e incluso mayores costos por los servicios de atención médica.

Los investigadores detallaron los costos que estaban relacionados con la obesidad, trastornos neurológicos y reproductivos masculinos, que se creen son el resultado de la exposición al BPA.

Pero, los datos incluyeron solo el 5 % de todos los disruptores endocrinos conocidos, lo que le sitúa como la punta del iceberg. Linda Birnbaum, Ph.D., microbióloga y Directora del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, comentó que:16

"La cuestión es que, se han observado una gran variedad de efectos en la población general, relacionados con sustancias químicas disruptoras endocrinas. Ahora, contamos con una mayor cantidad de datos que generan preocupación sobre su uso. Hemos observado los efectos de los niveles [de las sustancias químicas] que están presentes en la población general".

La impotencia masculina también puede ser un efecto. En un estudio, los altos niveles de BPA aumentaron el riesgo de problemas de libido, eyaculación y disfunción eréctil.17 Incluso, los estudios han relacionado los bajos niveles de BPA con enfermedades cardíacas, cambios en la presión arterial, diabetes tipo 2, obesidad, así como cáncer de mama y de próstata.

Los peligros de la disrupción endocrina comienzan en el útero

Los peligros comienzan cuando los bebés son expuestos antes del nacimiento.18 Exponerse al BPA tiene el potencial de afectar el desarrollo cerebral, como se demostró en un estudio en el que los investigadores encontraron una relación entre las niñas expuestas al BPA antes del nacimiento y sus problemas conductuales, incluyendo ansiedad e hiperactividad.

Al parecer no hay un vínculo entre el BPA cuantificado a través de la orina de una mujer embarazada y los problemas conductuales masculinos.

Un estudio encomendado por el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés),19 requirió el servicio de cinco laboratorios para examinar la sangre del cordón umbilical de 10 niños afroamericanos, hispanos y asiáticos.

Los investigadores encontraron más de 200 sustancias químicas en cada uno de los recién nacidos, lo que demuestra la vulnerabilidad de los bebés durante su desarrollo hacia la exposición ambiental. La Dra. Anila Jacob, científica principal de EWG, comentó los resultados e indicó que:20

"Sabemos que el feto en desarrollo es una de las poblaciones más vulnerables--si no la más vulnerable--a la exposición ambiental. Sus sistemas de órganos no se encuentran maduros y sus métodos de desintoxicación todavía no están establecidos, por lo que la sangre del cordón umbilical nos proporciona una buena perspectiva de la exposición durante el momento de la vida más vulnerable".

Asimismo, la exposición prenatal podría incrementar el riesgo de que el niño tenga sibilancias durante la primera infancia.21 Esto coloca a los niños en mayor riesgo de problemas relacionados con el asma a corto y largo plazo,22 incluyendo dificultades para respirar, para mantener el peso, obesidad y problemas del sueño.

En el caso de algunas personas, también podría ocasionar una reestructuración de las vías respiratorias, lo que podría causar la pérdida de la función pulmonar y alteración en la producción de mucosidad.23

La ciencia respalda la afirmación de que el BPA es un peligro para su salud

Cada vez hay una mayor cantidad de datos científicos independientes, basados en evidencia, que señalan los efectos del BPA en la salud humana. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en asociación con la Organización Mundial de la Salud desarrolló un informe24 que delineaba los efectos negativos del BPA en la salud.

Sin embargo, la industria de los plásticos ha puesto en duda esos datos. Tanto la gran magnitud de la distribución como la comodidad de los productos fabricados, dificultan que se determinen los medios para eliminar o reducir el uso humano de este químico tóxico.

No fue sino hasta 2002 que uno de los primeros informes internacionales sobre sustancias químicas disruptoras endocrinas fue escrito y presentado ante la comunidad internacional.25 Cada vez se acumula más evidencia que apoya las declaraciones científicas de que las sustancias químicas disruptoras endocrinas y artificiales contribuyen a las enfermedades a lo largo de la vida de una persona.

No obstante, debido a que esta es una sustancia química lucrativa para los fabricantes, la industria sustenta este debate con información que ha sesgado, denominada como "duda fabricada", para cubrir su inversión.

El término de "duda fabricada" surgió porque la información que se transmitía era más una prestidigitación que medidas políticas sustentadas en hechos, la cual fue impulsada por valores personales y ganancias financieras, en vez de generar una preocupación hacia la salud.

En un esfuerzo por confundir aún más la situación, los grupos de la industria, tales como el Consejo Americano de Química, solicitaron "ciencia sólida" para evaluar los datos de las sustancias químicas disruptoras endocrinas.

El origen del término "ciencia sólida" podría ser trazado hasta su origen en los estudios originales sobre la seguridad del tabaco. El autor y epidemiólogo, David Michaels, Ph.D., señala que:26

"La difamación de cualquier investigación que pudiera amenazar los intereses corporativos como 'ciencia basura' y la santificación de su propia investigación comprada y pagada como 'ciencia sólida', de hecho, es orwelliana--nada menos que un procedimiento operativo estándar de la actualidad.

Pero en cuanto a dar crédito a quien se lo merece, la dicotomía de la ciencia sólida/basura ha funcionado maravillosamente como un truco de relaciones públicas, y ha obtenido una amplia aceptación en el debate actual sobre el uso de evidencia científica como política".

A pesar de la gran cantidad de evidencia científica que indica que el BPA representa una amenaza significativa para la salud de niños y adultos, la industria continúa asegurándoles a sus consumidores que el BPA es seguro para los niños.

La Asociación de juguetes de los Estados Unidos declara que,27 "ninguna jurisdicción federal o estatal ha restringido el uso de BPA y juguetes". Y la Federación Británica de Plásticos afirma que,28 "a los niveles de exposición actuales, los plásticos que contienen BPA no representan riesgos para la salud del consumidor en ningún grupo de edad".

Otra industria asegura que está a salvo mientras encubre los riesgos en la salud

El documental "The Devil We Know", que fue presentado en el Festival de Cine de Sundance, narra cómo los pobladores, abogados y ex empleados de DuPont se enfrentaron a esta empresa química para exponer los peligros de una toxina que se encuentra en los productos de teflón.29

La sustancia química, C8, se encuentra en prendas de vestir resistentes a manchas y agua, hilo dental y bolsas de palomitas de maíz para microondas, por nombrar solo algunos ejemplos.

Sin embargo, el C8 se ha relacionado con seis enfermedades, que incluyen cáncer testicular y de riñón, enfermedades cardiovasculares, tiroideas, autoinmunológicas y problemas reproductivos.30

La empresa DuPont era consciente de que el C8 era altamente tóxico, pero continuó descargándolo en las vías fluviales que rodean la planta de fabricación, en Parkersburg, Virginia del Oeste, y vendiendolo a la población de los Estados Unidos.

Al principio, la empresa creía que los únicos afectados por la sustancia química eran los que trabajaban en la fábrica, pero no pasó mucho tiempo antes de que fuera evidente que las personas que vivían fuera de la fábrica estaban realmente expuestas a mayores cantidades de esta toxina.

Ya para ese momento, la empresa había enviado un equipo para recoger muestras de agua en las corrientes fluviales, y descubrió que la sustancia química se había transportado lejos de la planta.

Cuando los habitantes empezaron a experimentar síntomas, incluyendo tumores en ellos y sus mascotas, iniciaron las investigaciones que, finalmente, proporcionaron evidencia de que el C8 era responsable de las enfermedades en la comunidad, y que la empresa DuPont estaba plenamente consciente de que envenenaba a sus trabajadores, pobladores y consumidores.31

Los reguladores no protegen su salud

Estos solo son dos ejemplos de cómo los reguladores y funcionarios gubernamentales no pueden o no quieren proteger su salud. En un comentario para Environmental Health News,32 el Dr. Philip Landrigan, epidemiólogo, pediatra y principal defensor de la salud infantil, analiza la lamentable situación que ha afectado al medio ambiente y, por extensión, a la salud humana.

Exponerse a las toxinas del agua de la llave, alimentos, aire y hogar aumenta la exposición a sustancias químicas que tienen el antecedente de causar padecimientos, enfermedades y discapacidades.

Hoy en día, los niños están expuestos a un número mucho mayor de toxinas, en comparación con los niños de hace solo 20 años. Muchas de estas sustancias químicas se han esparcido por todo el medio ambiente, e incluso se encuentran en las profundidades del Océano Pacífico y Ártico.

El biomonitoreo realizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ha encontrado constantemente toxinas en los cordones umbilicales, así como en la sangre y orina de habitantes de todas las edades en los Estados Unidos.

En los Estados Unidos, las sustancias químicas son presuntamente seguras hasta que se demuestre lo contrario. En otras palabras, a los fabricantes se les otorga la libertad de utilizar sustancias químicas sin evaluación de toxicidad. Incluso después de que se haya demostrado que causan daño, es posible que no se tomen medidas.

Por ejemplo, los científicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) confirmaron que el insecticida, clorpirifos, representaba una amenaza significativa para los bebés nonatos, pero el administrador de la EPA, Scott Pruitt, se ha negado a tomar medidas.33

Se ha convertido en responsabilidad de las personas asumir el compromiso de disminuir su exposición a través de controlar su entorno personal y reducir la cantidad de sustancias químicas y toxinas que utilizan. Dentro de su propio hogar, decidirá cuales son los productos que comprará o no en las tiendas.

Utilizar su poder adquisitivo tiene un importante efecto en los fabricantes. Busque productos que sean orgánicos y elija comer principalmente alimentos enteros que no se encuentren empaquetados en plástico. Al disminuir la cantidad de pesticidas en su cuerpo, también reducirá su riesgo personal de enfermedades.

Considere implementar el mismo proceso en el patio y jardín de su hogar, aplique pesticidas como último recurso, en vez de que sean su primera opción. Considere instalar un filtro para agua de toda la casa, y filtre el aire que respira en su hogar.

Tome precauciones cuando conduzca sobre vías con un tráfico vehicular intenso y utilice su influencia en otros padres y la administración de la escuela donde acude su hijo, para cambiar el ambiente escolar.

Finalmente, podría tomar medidas a una escala mayor en su propia localidad o ciudad, estado o incluso a nivel nacional. Los funcionarios electos tienen una enorme influencia en la salud de los niños.

Landrigan señala que es importante recordar que la democracia no es un deporte para espectadores.34 Todos deben involucrarse por la salud de las futuras generaciones, aunque al menos sea en conocer un poco sobre los funcionarios de gobierno, antes de votar por ellos.

Publique su comentario