La epidemia de opioides -- Una guerra peculiar

Crisis de Opioides

Historia en Breve -

  • En los Estados Unidos, las personas consumen el 99 % de la hidrocodona que se vende en todo el mundo, y el 81 % del total de oxicodona -- aproximadamente 30 veces más de lo que es médicamente necesario para la proporción del tamaño de la población
  • Entre 2002 y 2015, los opioides acabaron con la vida de alrededor de 202 600 personas en los Estados Unidos
  • En los Estados Unidos, los casos de sobredosis incrementaron más del 30 %, entre julio de 2016 y septiembre 2017. En la región del Medio Oeste, los casos de sobredosis aumentaron en un 70 % y la mortalidad por sobredosis se incrementó en un 14 %
  • Los datos preliminares para el 2016 revelan que el número de víctimas fatales por sobredosis de medicamentos podría llegar a 65 000, lo cual podría exceder tanto la epidemia de sida en sus máximos niveles de apogeo como el número total de víctimas fatales de la guerra de Vietnam
  • En los Estados Unidos, la epidemia de opioides ha disminuido la esperanza de vida en hombres y mujeres, por segundo año consecutivo

Por el Dr. Mercola

La epidemia de opioides -- que acabo con la vida de alrededor de 202 600 personas en los Estados Unidos, tan solo entre 2002 y 20151 -- no ha manifestado ninguna señal de estabilizarse o disminuir. Por el contrario, las estadísticas recientes sugieren que el número de víctimas sigue aumentando, ya que cada vez más personas abusan de estos poderosos narcóticos.

Los medicamentos más comunes involucrados en las muertes por sobredosis de opioides recetados incluyen2 a la metadona, oxicodona (como OxyContin®) e hidrocodona (como Vicodin®).

De acuerdo con los datos más recientes3 de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en los Estados Unidos, los casos de ingresos por sobredosis en salas de emergencia aumentaron más de un 30 %, entre julio de 2016 y septiembre de 2017. Los casos de sobredosis aumentaron:4

  • 30 % en los hombres
  • 31 % en los que tenían entre 24 y 35 años de edad
  • 36 % en los que tenían entre 35 y 54 años de edad
  • 32 % entre las personas de 55 años o mayores

En la región del Medio Oeste -- Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Michigan, Minnesota, Misuri, Nebraska, Dakota del Norte, Ohio, Dakota del Sur y Wisconsin -- los casos de sobredosis aumentaron en un 70 %, y la mortalidad relacionada con opioides incrementó en un 14 %.

Además, las ciudades metropolitanas también presentaron 54 % más casos de sobredosis en ese mismo período de tiempo. Según los funcionarios de los CDC, los resultados "son una llamada de alerta ante la rápida epidemia de sobredosis por opioides".

'Los diarios de opioides'

Curiosamente, el abuso de opioides parece ser un problema exclusivamente en los Estados Unidos. Como señaló un artículo reciente en la revista New York Magazine,5 los Estados Unidos fueron pioneros de la vida moderna.

Ahora, hay una enorme cantidad de habitantes en los Estados Unidos que han muerto por causa de los opioides como forma de escape. "En los últimos años, he escrito en muchas ocasiones sobre el uso indebido de opioides y la adicción, y parece que este es un tema que nunca termina. Muchos aún desconocen los peligros que conlleva recibir la primera prescripción de estos.

Como una indicación de la necesidad de generar conciencia, la edición del 5 de marzo de la revista Time, titulada "The Diaries Opioid",6 tuvo como objetivo exponer la crisis nacional.

Por primera vez en la historia de la revista, un número completo está dedicado a un único ensayo fotográfico, el trabajo del fotoperiodista James Nachtwey, quien ha documentado historias para la revista Time durante más de tres décadas. En "The Opioid Diaries", las fotos de Nachtwey detallan la cruda realidad de esta crisis que viven todos los habitantes de los Estados Unidos.

Él y el editor, Paul Moakley, pasaron meses recorriendo los Estados Unidos, durante los cuales entrevistaron a más de 200 personas. Como lo señaló un alguacil suplente que ha observado demasiadas consecuencias de esta epidemia, la adicción a los opioides no discrimina.

"No solo es esa persona que nunca ha trabajado un solo día en su vida", indica. "Estoy seguro de que hay personas adictas, como agentes de policía, pilotos de líneas aéreas, profesores, bomberos. Los habitantes son los que mueren".

Una historia de miseria

Hay razones convincentes para sospechar que la epidemia de opioides fue diseñada por las empresas farmacéuticas que los fabrican, y que estas mismas continúan evadiendo la situación, y hacen lo necesario para evitar que dejen de utilizarse los analgésicos opioides, por razones financieras.

Además, si bien, probablemente esto no fue planeado, la promoción engañosa de la industria de los analgésicos narcóticos parece haber coincidido con una tendencia cada vez mayor de dolor emocional y desconexión espiritual, y los opioides satisfacen a las personas que no solo necesitan aliviar el dolor físico, sino también el alivio del dolor psicológico y existencial.

Como lo señaló la revista New York Magazine:7

"La escala y oscuridad de este fenómeno es un signo de una civilización que se encuentra en una crisis más aguda de lo que creíamos, una nación abrumada por un mundo postindustrial, a una velocidad alterada, una cultura que desea rendirse, indiferente a la vida y muerte, extasiada por el abandono y la nada...

[A] menos que entienda que es lo que los usuarios obtienen de una sustancia ilícita, es imposible comprender su atractivo, o por qué esta epidemia ha aumentado paulatinamente, o cuál es su propósito en la vida de tantas personas.

Y me parece que es algo significativo que los medicamentos que ahora se utilizan de forma generalizada en los Estados Unidos son tranquilizantes. No constituyen un medio para involucrarse en la vida más palpablemente, sino para buscar un respiro de su sufrimiento... Y una parte de no sentir dolor es lo que le vuelve indiferente a la muerte misma".

El artículo cita una serie de relatos de primera mano sobre la experiencia que proporcionan los opioides -- la maravillosa serenidad de poder evitar el dolor psicológico, además del dolor físico; la sensación de estar conectado a una fuente más profunda de paz. Estas son experiencias comúnmente derivadas de prácticas espirituales, y sugieren una completa falta de conexión con lo divino en general.

La gran falla del gobierno

Si bien, la industria farmacéutica es uno de los mayores responsables de haber creado esta epidemia de opioides, el gobierno de los Estados Unidos tampoco supo cómo controlar adecuadamente la situación desde el principio.

El gobierno ha apoyado el esfuerzo de las empresas farmacéuticas para que los analgésicos narcóticos estuvieran más disponibles para las personas con padecimientos dolorosos que no eran fatales, y simplemente, su lenta reacción hacia el problema ha permitido que la situación se agrave. En un artículo reciente del Washington Post, el columnista David Von Drehle escribió:8

"Con la posible excepción del alcohol, ninguna sustancia en el planeta tiene un registro más largo de desastrosa adicción que el opio y sus derivados...

A pesar de siglos de conocimientos adquiridos con tanto esfuerzo, las empresas farmacéuticas y los médicos que los prescriben hicieron que los opiodes como Percocet y OxyContin estuvieran ampliamente disponibles como tratamientos no solo para el dolor agudo, sino también para el malestar crónico.

Su ilusión de uso benigno de opioides a largo plazo, es la raíz de la epidemia. Casi el 80 % de los usuarios de heroína informaron que los analgésicos recetados son los medicamentos que los indujeron...

Esta equivocación de proporciones épicas por parte de una generación de funcionarios de salud pública, merece que se realice una gran investigación en el Congreso para disminuir la posibilidad de que vuelva a pasar algo así".

El gobierno de los Estados Unidos ha exacerbado aún más el uso de medicamentos al disminuir las restricciones sobre alternativas que no son narcóticas, menos nocivas y mucho más seguras, como la marihuana medicinal, aceite de CBD y kratom.

Como señaló la revista New York Magazine, "La ley de hierro de la prohibición, como lo estipuló por primera vez el activista, Richard Cowan, en 1986, es que 'cuanto más intensa sea la represión más potente serán los medicamentos'. En otras palabras, cuanto más difícil sea la imposición, más fuertes serán los medicamentos".

La historia nos indica que la prohibición no funciona

Durante la prohibición del alcohol, las personas no recurrieron a la fabricación de cerveza. Comenzaron a elaborar licor fuerte, moonshine. Lo mismo sucede actualmente, ya que la heroína -- la versión callejera de los opioides – ha sido reemplazada por el fentanilo, un opioide sintético que es hasta 100 veces más potente que la heroína.

Los usuarios compran lo que pueden obtener, y así la espiral del abuso de drogas y la muerte continúa girando descontroladamente.

"La Oficina Nacional de Políticas Nacional de Control de Drogas es crucial y ha pasado un año sin un director permanente", expone New York Magazine. "Se tiene planeado disminiur su presupuesto en un 95 %, y ... Kellyanne Conway – el 'zar de los opioides' de Trump -- no tiene experiencia en cuestiones de gobierno, y mucho menos en el control de medicamentos.

Aunque Trump planea aumentar el gasto en el tratamiento de adicciones, la tendencia general está inclinada hacia una forma de prohibición aún más fuerte, junto con una campaña publicitaria.

Incluso, recientemente, el Fiscal General, Jeff Sessions, opinó que consideraba que la marihuana realmente era la puerta de acceso clave para la heroína -- una visión tan distante de la realidad que arruina esta creencia...

Una de las pocas formas comprobadas para disminuir el número de muertes por sobredosis, es establecer sitios de inyección supervisados que eventualmente aparten a los usuarios de estas potentes sustancias, mientras los guían para obtener orientación, vivienda segura y capacitación laboral...

[E]n algunos casos tendríamos que considerar proporcionar heroína a los adictos, y transferir gran parte del gasto actual de la prohibición, criminalización y encarcelamiento hacia un enorme programa de rehabilitación de opioides... En resumen, tendríamos que poner fin a la guerra contra las drogas".

Tampoco es beneficioso hacer más confiable el uso de medicamentos

Por otro lado, cuanto más confiablemente se utilicen los medicamentos, más medicamentos se usarán de forma indebida. Eso es exactamente lo que encontró un estudio reciente sobre las variaciones en el tiempo del acceso extendido a la Naloxona.

Este es un medicamento que podría revertir una sobredosis si se administra con suficiente rapidez. En 2013, los estados comenzaron a ampliar el acceso a medicamento más allá de profesionales médicos capacitados, y ahora, más de 40 estados han ampliado el acceso, lo cual lo pone a disposición de oficiales de policía, cuerpos de respuesta de emergencias que no son médicas, profesores e incluso familiares y amigos de los propios adictos.

Si bien, la idea detrás de ampliar el acceso era prevenir muertes, al disminuir las sobredosis de opioides relacionados con el riesgo, incrementó aún más el número de sobredosis. Como se mencionó anteriormente, las sobredosis aumentaron 30 % más en los 14 meses previos a septiembre de 2017.

Lo que es peor, la incidencia de mortalidad aumentó en un 14 % en el Medio Oeste luego de que se amplió el acceso a la naloxona, en gran parte, debido a un mayor uso de fentanilo que, generalmente, requiere dosis múltiples de Naloxona.

Incluso con dosis múltiples, no siempre funciona. Además, ampliar el acceso a la Naloxona ha causado más delitos relacionados con los opioides, incluyendo la posesión y venta ilegal de los mismos.

Según un estudio, los medicamentos comunes para el dolor son tan efectivos como los opioides

La evidencia sugiere que los fabricantes de opioides, como Purdue Pharma, propiedad de la familia Sackler, sabían exactamente lo que hacían cuando afirmaban que los opioides -- que son químicamente muy similares a la heroína -- tenían una tasa de adicción excepcionalmente baja, cuando los tomaban personas que padecían algún dolor.

De hecho, el incremento masivo en las ventas de opioides se originó por un plan de comercialización orquestado que tenía el objetivo de desinformar a los médicos sobre el potencial adictivo del medicamento.

Asimismo, la eficacia general de los analgésicos fue exageradamente promovida por los fabricantes de medicamentos. En abril de 2016, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos publicaron un documento en el que señalaban que:9

"La mayoría de los ensayos de opioides, aleatorios y controlados con placebo, han durado seis semanas o menos, y no conocemos ningún estudio que haya comparado el tratamiento de opioides con otro tipo de tratamiento, en términos de resultados a largo plazo (más de 1 año) relacionados con el dolor, función o calidad de vida.

Los pocos ensayos aleatorizados para evaluar la eficacia de los opioides, que duraron más de seis semanas, tuvieron resultados consistentemente deficientes. De hecho, diversos estudios han demostrado que, en realidad, utilizar opioides para tratar el dolor crónico, podría empeorar el dolor y funcionamiento, posiblemente al potenciar la percepción del dolor... "

Muy recientemente, una investigación financiada por el gobierno10,11,12 y publicada en la revista JAMA a principios de este mes, confirmó que los pacientes que toman opioides no experimentan un mejoramiento en la función relacionada con el dolor, en comparación con los que toman analgésicos mucho más seguros y que no son narcóticos.

Este estudio es el primero en comparar los opioides con los analgésicos sin opioides para tratar a las personas con dolor de espalda crónico o dolor artrósico en la cadera o rodilla.

Contrario a la creencia popular, en realidad, los pacientes que tomaron Tylenol, ibuprofeno o lidocaína, informaron menos intensidad del dolor, que los que tomaron opioides, como la morfina, Vicodin u oxicodona. No obstante, no es una sorpresa que los usuarios de opioides tuvieran más probabilidades de experimentar efectos secundarios adversos. De acuerdo con los autores:

"El tratamiento con opioides no fue superior al tratamiento con medicamentos sin opioides para mejorar la función relacionada con el dolor, durante 12 meses. Los resultados no apoyan iniciar una terapia con opioides para tratar el dolor de espalda crónico moderado a severo o el dolor de osteoartritis de cadera o rodilla...

En general, los opioides no demostraron ninguna ventaja sobre los medicamentos sin opioides que pudiera superar su mayor riesgo de daños".

Como tratar su dolor sin medicamentos

Aparentemente, no mejoraremos la situación de esta epidemia hasta que comencemos a abordar los problemas sociales. La mayoría de las regiones han perdido el sentido de comunidad, y las redes sociales solo han ampliado aún más el abismo entre las personas.

En muchos sentidos, la epidemia de los opioides parece reflejar una falta de conexión psicológica y espiritual más profunda. Es importante reconocer y abordar nuestra necesidad humana de tener propósitos en la vida, sentido de comunidad y valores compartidos.

No hay soluciones inmediatas para la desesperación existencial. Se requerirá hacer un cambio de mentalidad en la sociedad como un ente total. Si analizamos el panorama general, parece que realmente necesitamos encontrar formas de volver a darle significado a nuestra vida.

Con respecto al dolor físico, evidentemente necesitamos tener compasión. Pero, tratar de manera más compasiva no necesariamente es un analgésico narcótico. Diversos estudios ya han confirmado que los opioides no son tan eficientes para tratar un dolor crónico.

Muy recientemente, se descubrió que no eran más efectivos que el Tylenol e ibuprofeno a largo plazo. Realmente, los opioides deben ser un medicamento de último recurso, y casi nunca deben considerarse para utilizarse crónicamente a largo plazo. Es importante que tanto los médicos como los pacientes lo sepan.

Dicho lo anterior, si consideramos los riesgos para la salud relacionados con los analgésicos opioides, le recomiendo encarecidamente que agote otras opciones antes de recurrir a estos medicamentos. La buena noticia es que hay muchas alternativas naturales para tratar el dolor, incluyendo a las siguientes:

Cannabis Medicinal

La marihuana medicinal tiene una larga historia como analgésico natural, y ahora es legal en 28 estados. Podría obtener más información sobre las leyes de su estado en el sitio web medicalmarijuana.procon.org.13

Kratom

El kratom (Mitragyna speciose) es otro remedio de origen vegetal que se ha convertido en un popular sustituto para los opioides.14 En agosto de 2016, la Administración Para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, emitió un aviso donde indicaba que tenían la intención de prohibir el kratom, al enlistarlo en la Lista 1 de sustancias controladas.

Sin embargo, después de la masiva indignación de los usuarios de kratom, quienes indicaron que los opioides eran su única alternativa, la agencia revirtió su decisión.15 Aun así, su programación sigue siendo incierta, ya que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos declaró recientemente que el kratom era un opioide.16

Es probable que, para alguien que padezca un dolor severo y crónico, utilizar kratom sea más seguro que un opioide. Sin embargo, es importante reconocer que es una sustancia psicoactiva y no debe utilizarse de forma descuidada.

Hay muy poca investigación que demuestre cómo usarlo con seguridad y eficacia, y podría tener un efecto muy diferente de una persona a otra. El otro problema a tratar es que hay varias cepas diferentes disponibles con diferentes efectos.

Además, aunque podría ser útil para que las personas dejen de utilizar opioides, por sí solo, el kratom es adictivo. Por lo tanto, aunque parece ser una alternativa mucho más segura que los opioides, sigue siendo una sustancia poderosa y potencialmente adictiva. Así que, por favor, realice su propia investigación antes de probarlo.

Naltrexona de baja dosis (LDN)

La naltrexona es un antagonista de los opioides, originalmente fue desarrollada a principios de los años 60 para tratar la adicción a los opioides. Cuando es tomada en dosis muy bajas (LDN, disponible solo con receta), desencadena la producción de endorfinas, lo que podría mejorar la función inmunológica y aliviar el dolor.

Curcumina

La curcumina es un compuesto terapéutico esencial, identificado en la especia cúrcuma, que en más de 50 estudios clínicos ha demostrado tener una potente actividad antiinflamatoria.

Este compuesto es difícil de absorber, por lo que se logran los mejores resultados al hacer preparaciones diseñadas para mejorar la absorción. Es muy segura y puede tomarse entre dos y tres veces al día, en caso de que lo necesite.

Astaxantina

La astaxantina es uno de los antioxidantes liposolubles más eficaces que existen. Tiene propiedades antiinflamatorias muy potentes. Por lo general, se requieren dosis más altas para obtener un alivio al dolor y podría necesitar 8 miligramos (mg) o más por día para obtener sus beneficios.

Boswellia

También conocida como Boswellin o "incienso Indio", esta hierba contiene propiedades antiinflamatorios poderosas que han sido apreciadas durante miles de años. Esta opción es una de mis favoritas, ya que ha funcionado bien en muchos de mis antiguos pacientes con artritis reumatoide.

Bromelina

Esta enzima para digerir proteínas, está presente en la piña y es un antiinflamatorio natural. Se puede tomar en forma de suplemento; pero, también podría ser beneficioso consumir la piña fresca. Debe recordar que la mayoría de la bromelina se encuentra en el corazón de la piña, por lo que debe considerar comer un poco de la pulpa del corazón.

Crema de Cayena

También llamada crema de capsaicina, esta especia proviene de los chiles picantes secos. Alivia el dolor al agotar el suministro de la sustancia P en el cuerpo, un componente químico de las células neurales que transmiten señales de dolor al cerebro.

Miristato de Cetilo (CMO)

Este aceite, que se encuentra en el pescado y mantequilla de vaca, actúa como un antiinflamatorio y lubricante para las articulaciones. He utilizado una preparación tópica de CMO para aliviar los quistes ganglionares y el síndrome del túnel carpiano.

Aceite de Onagra, grosella negra y borraja

Estos contienen el ácido graso gamma linolénico (GLA, por sus siglas en inglés), que es beneficioso para tratar el dolor artrítico.

Jengibre

Esta hierba tiene una poderosa acción antiinflamatoria, y alivia el dolor, y tiene propiedades para asentar el estómago. El jengibre fresco funciona bien al remojarlo en agua hirviendo y tomarlo como té, o al rallarlo en jugo de vegetales.

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