'Vaxxed': la historia oculta sobre cómo han perjudicado y nulificado la seguridad de las vacunas

Historia en Breve -

  • "Vaxxed" examina las declaraciones de que las vacunas no están relacionadas con la epidemia de autismo
  • Un estudio realizado en 2017 que analizó los resultados de salud después de introducir la vacuna oral contra la poliomielitis y DTP en Guinea-Bissau, encontró que la vacuna contra DTP estaba vinculada con una mortalidad cinco veces mayor, en comparación con no recibir la vacuna
  • William Thompson, Ph.D., (ahora ex) científico principal del Centro Nacional de Inmunizaciones y Enfermedades Respiratorias de los CDC confesó que él conspiró para encubrir los vínculos encontrados entre la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR), y el autismo
  • Se descubrió que la vacuna MMR original causaba meningitis, y que cuanto más joven era el paciente en el momento de recibir la vacuna, mayor era el riesgo de desarrollar meningitis. La investigación de los CDC sugiere que lo mismo podría suceder entre la vacuna MMR y el autismo. Los hallazgos sugieren que existe un mayor riesgo de autismo cuando la primera dosis de MMR se administra a una edad más temprana; es decir, a partir de los 15 meses
  • Un estudio de los CDC realizado en 2004, fue manipulado para borrar el vínculo evidente entre la vacuna MMR y el autismo en los niños afroamericanos. Los niños que recibieron su primera vacuna MMR antes de los 36 meses de edad presentaron un riesgo 3.36 veces mayor de desarrollar autismo, en comparación con los que recibieron la vacuna después de la edad de 36 meses

Por el Dr. Mercola

¿Podrían las vacunas desencadenar el autismo? Este es el tema expuesto por el documental "Vaxxed: De Encubrimiento a Catástrofe",1 dirigido por Andrew Wakefield y producido por Del Bigtree, un productor ganador del premio Emmy por el programa de entrevistas "The Doctors".

El documental se convirtió en el centro de la controversia cuando fue eliminada de la cartelera del Festival de Cine de Tribeca en 2016 por Robert De Niro y Jane Rosenthal, los dos fundadores del festival. Según Rosenthal, otros cineastas habían amenazado con retirarse si se mostraba el documental "Vaxxed".

Si bien, De Niro admitió sentirse presionado para eliminar el documental, invitó a las personas a verlo, y dijo que existen muchos problemas que no se han mostrado abiertamente y deberían exponerse, los cuales están relacionados con la forma en que es evaluada y monitoreada la seguridad de las vacunas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos.

¿Realmente se investiga a fondo la seguridad de las vacunas?

La postura oficial repetida por la mayoría de los medios de comunicación principales es que las vacunas se han investigado de forma exhaustiva; que "cientos" de estudios han demostrado su seguridad y que nunca se ha encontrado un vínculo entre las vacunas y problemas de salud como el autismo.

Quizás escuche continuamente que el vínculo del autismo fue basado en un solo estudio realizado por un médico ahora desacreditado (Wakefield), que desde entonces ha sido desmentido por completo y en diversas ocasiones. Parece algo definitivo, y se repite como un hecho establecido. Sin embargo, está lejos de ser la realidad.

Es importante destacar que, desde hace mucho tiempo, la industria se ha abstenido de evaluar y contrastar las poblaciones vacunadas frente a las no estaban vacunadas para determinar los resultados generales de salud, y los pocos científicos que han intentado realizar una investigación no les han brindado tanta tranquilidad a las personas que creen que las vacunas son esenciales para la salud.

Uno de esos estudios,2 publicados el año pasado, examinaron los resultados de salud después de introducir la vacuna contra la difteria-tétanos-tosferina (DTP) y poliomielitis por vía oral en Guinea-Bissau, a principios de los años 80. Esta población proporcionó la rara oportunidad de comparar a los niños vacunados y sin vacunar debido a la forma en que se implementó la vacunación.

De manera sorprendente, descubrieron que "la DTP estaba relacionada con una mortalidad cinco veces mayor, que no recibir la vacuna". Según los autores, "toda la evidencia disponible actualmente sugiere que la vacuna DTP podría matar a más niños por otras causas, en comparación con el número que salva de la difteria, tétanos o tosferina".

En otras palabras, los investigadores concluyeron que la vacuna DTP debilitaba el sistema inmunológico de los niños, lo cual los volvía vulnerables a toda una serie de diferentes enfermedades y problemas de salud, que en última instancia podrían ser fatales.

Otros ensayos en África Occidental revelaron que una vacuna contra el sarampión con alta titulación que interactuó con la vacuna DTP, había incrementado en un 33 % la mortalidad infantil.3

En este caso, el hallazgo ocasionó el retiro comercial de esa vacuna contra el sarampión, pero ¿qué hubiera ocurrido si esos estudios nunca se hubieran realizado? Sin duda, necesitamos que se realicen mayor cantidad de estudios similares.

Ahora, en los Estados Unidos, los niños reciben 69 dosis de 16 vacunas para cuando cumplen los 18 años, con 50 dosis de 14 vacunas astes de los 6 años.4 Pero, ¿cómo podría influir en su salud? Y ¿habrá alguien que realmente monitoree los resultados de salud del programa federal de vacunas infantiles?

La respuesta es no, ya que no sabemos si las vacunas influyen en la salud general y mortalidad de nuestros niños, ni cómo lo hacen.

Sin embargo, sí sabemos que los Estados Unidos tiene una de las tasas de mortalidad infantil y materna más altas entre todos los países desarrollados,5 y también cuenta con las tasas de vacunación más altas, con 94 a 96 % de los niños que ingresan al jardín de infantes que recibieron múltiples dosis de vacunas.6,7

Esta tasa alta de vacunación se debe principalmente a las leyes estatales de vacunación que requieren vacunas para asistir a la escuela, se ha mantenido en Estados Unidos desde la década de 1980.8

Este informante admite que los datos fueron manipulados por los CDC

Una parte fundamental del argumento de "Vaxxed" se centra en William Thompson, Ph.D., científico principal del Centro Nacional de Inmunizaciones y Enfermedades Respiratorias (NCIR, por sus siglas en inglés) de los CDC, quien confesó que conspiró con colegas para cubrir los vínculos encontrados entre la vacuna del sarampión-paperas-rubéola (MMR) y el autismo.

Según Thompson, este fraude científico se cometió con el propósito expreso de encubrir posibles problemas de seguridad, para que la agencia pudiera continuar sosteniendo que la vacuna MMR había demostrado ser segura. Según explicó, simplemente eliminaron los datos incriminatorios, y de esa manera desvanecieron el vínculo de la evidencia.

¿Cómo la FDA ocultó la evidencia de intoxicación por mercurio?

Robert F. Kennedy Jr., Presidente de The World Mercury Project, también ha publicado y escrito sobre artículos que demuestran que los funcionarios de los CDC y la Administración Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) "sabían que las vacunas infantiles exponían a los niños de los Estados Unidos al mercurio más allá de todas las directrices federales de seguridad desde 1999".9 Según Kennedy:

"[L]os reguladores se percataron de que un bebé de [6] meses de edad que recibió vacunas conservadas con timerosal de acuerdo con el programa de vacunación recomendado por los CDC había recibido la excesiva cantidad de 187.5 microgramos [mcg] de mercurio...

No hubo ningún momento, desde el nacimiento hasta alrededor de los 16 a 18 meses de edad, en que los bebés estuvieran por debajo de las directrices de la EPA sobre los niveles de exposición de mercurio permitidos.

De hecho, según los modelos, los niveles de mercurio en la sangre y el cuerpo habían alcanzado su punto máximo a los [6] meses de edad con el nivel sorprendentemente alto de 120 nanogramos/litro [ng/L]. Para poner esto en perspectiva, los CDC clasifican la intoxicación por mercurio como niveles de mercurio en la sangre superiores a 10 ng/L".

La razón por la que nunca ha escuchado sobre este dato es porque la FDA lo ocultó por medio de un truco estadístico. Al promediar la exposición al mercurio durante un período de seis meses, los niveles máximos de mercurio fueron ocultados durante los días de vacunación.

Al maquillar la forma en que se informaban los datos, el efecto pasó de ser 12 veces superior al nivel de intoxicación por mercurio, a ser intrascendente. Como señaló Kennedy:

"Una analogía sería comparar tomar dos pastillas de Tylenol al día durante un mes, contra 60 pastillas de Tylenol al día; la primera exposición es aceptable, mientras que la otra es letal".

Esta es la razón por la que los periodistas que simplemente repiten los puntos de debate aprobados por la FDA y los CDC les hacen un gran daño a los lectores.

Ambas agencias han sido acusadas de malversación y encubrimiento de importantes datos de seguridad, y hasta que, o a menos que lleguemos al fondo de la verdad, no podrá confiar en ellos como árbitros definitivos de lo que es o no seguro.

Además, los CDC son dueños de una serie de patentes de vacunas y venden 4.1 mil millones de dólares en vacunas cada año, mientras que al mismo tiempo son responsables de la seguridad de las mismas. Pero, ¿cómo pueden lograr todos los objetivos al tener conflicto de intereses? No pueden, sin embargo estos conflictos de interés rara vez son mencionados por los medios de comunicación.

¿Cuál es la información que debe saber sobre la investigación 'Discredited Autism Study' de Wakefield?

En el documental, Wakefield explica el génesis de su artículo ahora desacreditado, llamado "discredited autism study" que los defensores de las vacunas insisten es la única evidencia del vínculo entre el autismo y las vacunas. Lo que muchas personas no saben es que Wakefield nunca realizó un estudio para determinar si la vacuna MMR causaba autismo.

Todo comenzó cuando una madre lo contactó por que su hijo era autista, cuyos síntomas comenzaron después de recibir la vacuna MMR. Wakefield, gastroenterólogo académico, le dijo que no podía ayudarle, ya que no tenía conocimiento sobre el autismo. Ella insistió, al decirle que su hijo tenía terribles problemas digestivos, pero nadie los tomaba en serio.

Wakefield decidió estudiarlo, y en 1998, junto con otros 12 colegas, publicó una serie de casos en The Lancet, donde informó que los padres de 9 de 12 niños que habían sido atendidos por síntomas gastrointestinales crónicos reportaron que los síntomas de sus hijos habían comenzado poco después de recibir la vacuna MMR.

Es importante comprender que un estudio con una serie de casos es muy diferente de un estudio de control. Una serie de casos solo describe las experiencias de un solo paciente o grupo de pacientes con un diagnóstico similar.

Como señaló Wakefield en su libro, "Callous Disregard", el propósito de un estudio de caso es "generar nuevas hipótesis". No se supone que deba sugerir o estudiar una posible causalidad, y el estudio de Wakefield no hizo ninguna afirmación causal. Más bien, él y sus colegas concluyeron que:10

"Hemos identificado una enterocolitis crónica en los niños, la cual podría estar relacionada con una disfunción neuropsiquiátrica. En la mayoría de los casos, la aparición de los síntomas ocurrió después de recibir la inmunización contra el sarampión, paperas y rubéola. Es necesario hacer Investigaciones adicionales para examinar este síndrome y su posible relación con tal vacuna".

Asimismo, el artículo declaró explícitamente que:

"No comprobamos la relación entre la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola, y el síndrome descrito...

Si existe una relación causal entre la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola, y este síndrome, podría haberse anticipado el incremento en la incidencia después de la introducción de esta vacuna en el Reino Unido en 1988.

La evidencia publicada es inadecuada para demostrar si existe un cambio en la incidencia o vínculo con la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola".

¿Era fraudulento el artículo de Wakefield?

Finalmente, el artículo de Wakefield fue retractado después de generar una gran controversia internacional y rechazo por parte de los funcionarios de salud pública y médicos que administraban vacunas a los niños, quienes afirmaban que el artículo generaba temor innecesario y causaba que los padres cuestionaran la seguridad de las vacunas.

No obstante, es muy engañoso utilizar el estudio de caso de Wakefield como "prueba" de que no existe una relación entre la vacunación y el autismo tan solo porque fue retractado. No fue un estudio real; simplemente era un estudio de caso que presentaba una hipótesis, nada más.

Según los detractores ─entre ellos Bill Gates─ el estudio de Wakefield se basó en datos falsos y completamente inventados, pero tales acusaciones fueron refutadas por David Lewis, Ph.D.,11 microbiólogo investigador y Director del Research Misconduct Project12 del Centro Nacional de Denunciantes en Washington, DC.

Podrá encontrar un resumen del caso de Wakefield en AHRP.org en el artículo "How the Case Against Andrew Wakefield Was Concocted".13 De hecho, la investigación de Lewis lo llevó a acusar a The British Medical Journal de falta de ética en la investigación institucional14 por publicar falsas acusaciones de fraude contra Wakefield. Según Lewis:15

"Los estudios recuperados de los archivos del Dr. Wakefield durante mi investigación en el Centro Nacional de Denunciantes reveló que un patólogo relacionado con el estudio, el Dr. Andrew Anthony, interpretó un sin número de biopsias de los niños como evidencia de colitis.

En conjunto, la evidencia contenida en los archivos de Wakefield me indicó que la teoría del fraude de la BMJ era más una noticia sensacionalista que una investigación científica".

Al final, lo que le sucedió a Wakefield es un poderoso testimonio del peligro al que podrían enfrentarse los científicos y médicos investigadores si provocaran la ira de la industria de las vacunas, funcionarios de salud del gobierno y organizaciones médicas que promueven la vacunación obligatoria.

Por sí sola, recibir una amenaza sobre el medio de subsistencia de una persona es un factor que podría impedir la realización de las tan necesarias investigaciones independientes sobre la seguridad de las vacunas.

¿Podría la edad de exposición a la vacuna MMR influir en el riesgo de autismo?

Como expone el documental, la historia de la vacuna MMR puede proporcionar pistas valiosas sobre su seguridad o carencia de la misma. Se encontró que la vacuna MMR original causaba meningitis,16,17,18 y la investigación sugirió que la edad de exposición era un factor significativo. Cuanto más joven sea el paciente en el momento de la vacunación, mayor podría ser el riesgo de desarrollar meningitis.

Wakefield se preguntó si tal vez podría haber un vínculo similar relacionado con la edad entre la vacuna MMR y el autismo. Esta investigación fue realizada finalmente por los CDC, y Thompson formaba parte de ese equipo. Como se explica en el documental, Thompson ─el informante de los CDC─ terminó contactando a Brian Hooker, Ph.D., y le aconsejó sobre cómo obtener este y otros datos de vacunas de los CDC.19

Las copias de los archivos que Hooker obtuvo de los CDC (aproximadamente 10,000 en total) se pueden descargar del sitio web de Vaxxed.20

Si bien, Thompson no podía entregarle legalmente los estudios a Hooker, le indicó que presentara una solicitud como ciudadano ante los CDC, y lo orientó sobre qué estudios y conjuntos de datos debía solicitar.

Entre ellos, se encontraba un estudio21 que Thompson realizó y que analizaba las tasas de autismo y el tiempo de administración de la vacuna MMR. De hecho, los hallazgos sugerían que había un mayor riesgo de autismo cuando se administraba la primera dosis de MMR a los 15 meses de edad.

Se envió una carta22 solicitando la retractación de este estudio, basada en la evidencia de fraude presentada por Thompson.

Proteger el programa de vacunación de MMR era más importante que proteger la salud de los niños

Asimismo, Wakefield describe la investigación que realizó sobre la concesión de permisos de la MMR y cómo, con base en esa investigación, ya no podía apoyar el uso de la vacuna trivalente. En cambio, instó a los padres a recibir vacunas individuales (es decir, vacunas individuales contra el sarampión, paperas y rubéola).

La demanda de las vacunas individuales se incrementó dramáticamente, pero en respuesta, el Reino Unido dejó de importarlas, y Merck decidió detener su producción en los Estados Unidos, lo cual eliminó efectivamente esta opción.

Cuando Wakefield cuestionó las razones detrás de la decisión del Reino Unido de eliminar las vacunas individuales, un representante principal del Departamento de salud británico indicó que si se les permitía a los padres elegir entre la triple MMR y vacunas individuales, acabarían con el programa de vacunación de MMR. "En otras palabras, su preocupación era proteger el programa, más que proteger a los niños", indicó Wakefield.

El informante de los CDC admite haber omitido datos que demostraban el vínculo entre la vacuna MMR y el autismo en niños afroamericanos

Además, Thompson fue coautor de un estudio de los CDC realizado en 2004, ampliamente citado23 que concluyó que no había un vínculo entre la vacuna MMR y el autismo. Sin embargo, admitió que de hecho esta conclusión era falsa, ya que el equipo solo excluyó los datos que demostraban el vínculo.

Según Thompson, fue presionado "desde arriba", junto con los otros científicos que trabajaron en el estudio, para obtener conclusiones que respaldarían la política del gobierno sobre la seguridad de las vacunas. Los datos omitidos—indicó—mostraban un vínculo evidente entre la vacunación temprana con MMR y el riesgo de autismo en los niños afroamericanos.

En 2014, Hooker publicó un nuevo análisis sobre los datos de los CDC de 2004, en la revista Translational Neurodegeneration,24 en el cual concluyó que los niños afroamericanos quienes recibían su primera vacuna MMR antes de los 36 meses podrían presentar un riesgo 3.36 veces mayor de desarrollar autismo, en comparación con los que recibían la vacuna después de los 36 meses.

(Pero, el programa de vacunación infantil de los CDC recomienda recibir la vacuna MMR entre los 12 y 18 meses de edad).

En el caso de los varones en general, sin importar la raza, el riesgo de autismo era 1.69 veces mayor cuando se les administraba MMR antes de los 36 meses de edad. ¿Cómo pudo el equipo de Thompson ocultar este vínculo tan obvio? En resumen, originalmente se obtuvieron datos sobre 2 583 niños nacidos entre 1986 y 1993 que vivían en Atlanta, Georgia.

El plan de análisis científico original especificaba que los registros escolares o certificados de nacimiento se utilizarían para obtener datos de su raza.

Al excluir a los niños que no tenían un certificado de nacimiento válido en el estado de Georgia, pudieron reducir el tamaño de la cohorte en más del 40 % e incluir menos participantes ─al introducir criterios arbitrarios de un certificado de nacimiento válido para determinar la raza─ se eliminó la capacidad estadística de los hallazgos.

¿Cómo podrían las vacunas causar daño?

Aunque se ha enfocado mucha atención en el timerosal, un compuesto de mercurio empleado en algunas vacunas como conservador, es un error pensar que representa el único problema. Los conservadores a base de timerosal no se encuentran presentes en las vacunas de virus vivos, como la MMR, e incluso ni siquiera se agregan en la mayoría de las vacunas infantiles inactivadas.

Sin embargo, el daño causado por las vacunas, incluyendo el inexplicable incremento en los números de autismo y otros trastornos del desarrollo neurológico en los niños, continúa siendo una realidad urgente.

Además, la seguridad de las vacunas no solo es una cuestión de probar o refutar el vínculo entre las vacunas en general y el autismo en particular. Existen muchos otros efectos secundarios posiblemente graves ─incluyendo a la disfunción del sistema inmunológico─ que podrían provocar o exacerbar diversos problemas de salud.

Algunos ejemplos de otros ingredientes presentes en las vacunas y factores relacionados con la vacunación que podrían ser perjudiciales para la salud incluyen:

Falta de investigación sobre la seguridad en el programa de vacunación infantil recomendado por los CDC que expone a niños lactantes y pequeños a 50 dosis de 14 vacunas durante los primeros seis años de vida, desde el día de su nacimiento, incluyendo recibir entre 6 y 10 vacunas el mismo día25

La falla de las políticas y leyes de vacunación de dosis universal en el reconocimiento de que la existencia de una mayor susceptibilidad individual al daño causado por las vacunas que podría incluir factores de alto riesgo genéticos, biológicos y ambientales, los cuales a menudo no son identificados o son descartados como irrelevantes por los médicos y otros proveedores de vacunas26

La investigación27 demuestra un incremento en el número de muertes después de recibir vacunas inactivadas. Los adyuvantes de aluminio podrían ser un factor, pero al parecer las vacunas inactivadas también podrían programar el sistema inmunológico para disminuir la capacidad corporal para combatir posteriormente la enfermedad. Para obtener más información, consulte el hipervínculo proporcionado

El eje intestinal-cerebral, y la sinergia contundente entre el microbioma intestinal comprometido y el autismo, donde las vacunas pueden actuar como un agente desencadenante. Para obtener más información, consulte los hipervínculos, ya que he escrito sobre este tema en ocasiones anteriores

El vínculo entre el incremento en los números de autismo y la introducción de vacunas que utilizan líneas celulares fetales humanas y contaminantes retrovirales28

La capacidad de los fragmentos de ADN en las vacunas para producir una respuesta inmunológica exagerada y posiblemente letal29

¿Qué sugieren las estadísticas sobre la seguridad de las vacunas?

A menos que se realicen estudios a gran escala que hagan una comparación entre las poblaciones vacunadas y sin vacunar, las estadísticas generales de salud pueden proporcionarnos alguna idea del grado en que el programa de vacunación de los Estados puede proteger la salud de nuestros niños, el cual no parece prometedor.

  • 1 de cada 6 niños padece una discapacidad en el desarrollo,30 que incluye al ADD, ADHD, autismo, pérdida auditiva, problemas de aprendizaje, discapacidades mentales, convulsiones y tartamudeo—además muchos de estos padecimientos se mencionan o son efectos secundarios conocidos, causados por las vacunas
  • 54 % de los niños padece una enfermedad crónica diagnosticada,31,32 incluyendo ansiedad, asma, problemas del comportamiento, trastornos óseos y musculares, infecciones auditivas crónicas, depresión, diabetes, alergias alimenticias o ambientales y epilepsia

Esta lista refleja nuevamente muchos de los efectos secundarios reconocidos que pueden provocar las vacunas; y el incremento en la prevalencia de estas enfermedades ocurre de forma paralela al aumento de las vacunas requeridas, aunque los promotores de vacunas insisten en que estas enfermedades no están relacionadas de ninguna manera con las vacunas.

En su libro, "Miller's Review of Critical Vaccine Studies" (La revisión de Miller sobre los estudios de vacunas esenciales), Neil Z. Miller también brinda información reveladora sobre la seguridad de las vacunas.

Descargó toda la base de datos del Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) y creó un programa para extraer todos los informes relacionados con bebés. En total, se extrajeron informes de 38 000 niños, quienes experimentaron una reacción adversa luego de recibir una o más vacunas.

Posteriormente, se creó otro programa que pudo determinar la cantidad de vacunas que cada bebé había recibido antes de padecer una reacción adversa. Los siguientes informes fueron estratificados según el número de vacunas (entre 1 y 8) que los bebés habían recibido simultáneamente antes de que se produjera la reacción.

En particular, se enfocaron en las reacciones adversas graves que requerían hospitalización o que ocasionaron la muerte, y esto fue lo que descubrió:

  • Los bebés que recibieron tres vacunas de forma simultánea tuvieron una probabilidad estadística y significativamente mayor de ser hospitalizados o morir después de recibir las vacunas, en comparación con los niños que recibieron dos vacunas al mismo tiempo
  • Los bebés que recibieron cuatro vacunas de forma simultánea tuvieron una probabilidad estadística y significativamente mayor de ser hospitalizados o morir, en comparación con los niños que recibieron dos o tres vacunas, y así sucesivamente, hasta llegar a ocho vacunas
  • Los niños que recibieron ocho vacunas de forma simultánea se mantuvieron como casos "extraoficiales" en las estadísticas, y presentaron una probabilidad significativamente mayor de ser hospitalizados o morir después de recibir tales vacunas
  • Los niños que recibieron vacunas a una edad más temprana fueron significativamente más propensos a ser hospitalizados o morir, en comparación con los niños que recibieron esas vacunas a una edad más tardía

¿Por qué debemos proteger las exenciones de vacunación?

Todos estos hechos son la razón por la que debemos proteger las exenciones de vacunación. Debemos tener el derecho de elegir y rechazar.

Además, si una persona experimenta un deterioro en su salud después de recibir una vacuna, los médicos también deben comprender el peligro de administrar más vacunas, hasta que o a menos que la vacuna pueda ser exonerada de manera concluyente, como un factor causante o adyuvante de ese deterioro en la salud.

 

Los médicos que recomiendan y administran vacunas a las personas, en particular a los bebés y niños vulnerables, deben aplicar el principio de precaución de "primero no causar daño". Esto es críticamente importante cuando la seguridad de una vacuna determinada, sola o en combinación, para cualquier persona dada, es respaldada por una base científica tan débil y ─en algunos casos─ se basan en un fraude absoluto.

Si aún no ha visto el documental "Vaxxed", espero que se tome el tiempo de verlo lo antes posible, cuando aún pueda hacerlo de forma gratuita.

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+ Fuentes y Referencias
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