Se demuestra que los placebos podrían utilizarse para tratamientos cotidianos

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Historia en Breve -

  • Las investigaciones en curso sugieren que a las personas se les pueden recetar placebos en vez de medicamentos para saber si eso podría ser suficiente para curarlos
  • Por lo general, los placebos tienen muchos menos efectos secundarios (si es que los tienen) que los medicamentos recetados, inyecciones o cirugías; con frecuencia son tan eficaces como un tratamiento estándar
  • Los estudios han demostrado que si cree que recibe un tratamiento y considera que funcionará, a menudo sí lo hace, e incluso si sabe que recibe un placebo, seguirá obteniendo efectos beneficiosos fuertes

Por el Dr. Mercola

Un placebo es un tratamiento o sustancia inactiva, como una pastilla de azúcar o procedimiento simulado, que se ve y siente como un tratamiento médico regular.

Por lo general, los pacientes que reciben un placebo consideran que es el mismo estándar de atención, y muchos experimentan lo que se conoce como el "efecto placebo" —una mejora en los síntomas— a pesar de que no recibieron un verdadero tratamiento "activo".

Estos "tratamientos" inactivos han generado debates sobre si podrían ser o no de utilidad en la medicina real, ya que usualmente los placebos causan muchos menos efectos secundarios (si es que causan alguno) que los medicamentos recetados, inyecciones o cirugías; con frecuencia son igual de eficaces que el estándar de atención.

Y como ha revelado la investigación de numerosos expertos, incluyendo los de la Facultad de Medicina de Harvard, el efecto placebo no solo es real... sino que parece ser más fuerte de lo que se pensaba.

El ejemplo clásico más dramático del efecto placebo médico

Hay algunos ejemplos modernos que demuestran cuán poderosos podrían ser los placebos... y por qué tiene lógica explorarlos como una alternativa a los medicamentos cargados de efectos secundarios.

Un ejemplo clásico es el estudio de cirugía de rodilla de New England Journal of Medicine.1 Sin duda, este es uno de los estudios más asombrosos que he visto publicados, ya que definitivamente demuestra el poder de curación mental.

Este ensayo multicéntrico, doble ciego, controlado con placebo, realizado en algunos de los mejores hospitales de los Estados Unidos, encontró que la mayoría de las cirugías de rodilla para la osteoartritis eran un fraude de 3000 millones de dólares.

En realidad, la cirugía no era la responsable de la mejora, sino el efecto placebo. Más concretamente, se trata de la capacidad del cerebro para producir el efecto de curación cuando cree que debería ocurrir (por ejemplo, después de una cirugía de rodilla). Los investigadores concluyeron:

"En este ensayo controlado en pacientes con osteoartritis de rodilla, los resultados después del lavado artroscópico o desbridamiento artroscópico no fueron mejores que los obtenidos después de aplicar un procedimiento con placebo".

Otro ejemplo está relacionado con los antidepresivos. La investigación sugiere que hay poca evidencia de que los antidepresivos les proporcionen algún beneficio a las personas con depresión leve a moderada, y además que no funcionan mejor que los placebos.2

Un metaanálisis publicado en PLoS Medicine3 concluyó que había una diferencia muy pequeña entre los antidepresivos y las pastillas de placebo. Sin embargo, ¡estos medicamentos siguen siendo uno de los medicamentos más recetados en los Estados Unidos!

En un caso como este, donde hay poca diferencia en la efectividad, pero las pastillas de azúcar producen muchos menos efectos secundarios perjudiciales, el placebo se convierte en la opción de preferencia, en comparación con los antidepresivos.

Los placebos y el "ritual médico" podrían provocar cambios cerebrales que mitiguen el dolor

Cuando Ted Kaptchuk —profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard y director de estudios de placebo en el Centro Médico Beth Israel Deaconness— habló para NPR, explicó que recibir un placebo podría funcionar porque es parte del "ritual médico".4

Cuando visita a un médico, explica su problema de salud y recibe un tratamiento (ya sea activo o no), tiene la expectativa de que mejorará, y a menudo eso es lo que sucede. Kaptchuk continuó:

"Tenemos expectativas, experiencia previa y conocimiento no consciente; y estamos en un entorno médico, acostumbrados a que produzca resultados beneficiosos. El ritual médico puede activar áreas cerebrales particulares que realmente podrían disminuir el dolor, o al menos reducir las sensaciones relacionadas con el dolor.

Además, en un estudio que Kaptchuk y sus colegas realizaron en pacientes con asma, se reportó la misma cantidad de alivio tanto para los medicamentos activos como para los placebos, lo que les hizo concluir que:5

"Los efectos del placebo pueden ser clínicamente significativos y rivalizar con los efectos de los medicamentos activos en pacientes con asma".

Pero ¿podrían los placebos ser realmente beneficiosos en el entorno médico?

El problema de "prescribir" un placebo es que podría ser poco ético dejar que un paciente creyera que recibe un medicamento "real". Entonces, la pregunta es, ¿podrían los placebos ser útiles en el entorno médico o indicarles a los pacientes que reciben alguno simplemente anularía sus beneficios? Hoy en día, los investigadores estudian esa cuestión, como explicó Kaptchuk:6

"Hemos realizado dos experimentos similares. Son pequeños estudios piloto, y tenemos la esperanza de que tal vez esto suceda en el futuro; que realmente podamos, en vez de recetarle medicamentos a las personas de inmediato, tal vez introducirlas en el ritual médico, y observar si con eso podría ser suficiente.

Así que, considero que tal vez sí podrían ser útiles, pero la investigación todavía se encuentra en las primeras fases para saber si en verdad pueden ser o no una opción".

En uno de esos estudios diseñados para determinar si todavía pueden ocurrir efectos beneficiosos cuando un paciente sabe que recibe un placebo, casi el 60 % de los pacientes que recibieron una pastilla de placebo (y de nuevo, se les indicó que recibían un placebo) informaron sentir un alivio adecuado de los síntomas del síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés), en comparación con solo el 35 % de los que no recibieron tratamiento.7

Y aún es más sorprendente que las personas que tomaron el placebo reportaron mejoras que fueron virtualmente las mismas que las informadas por las personas que tomaban los medicamentos para IBS más fuertes.

El jurado aún delibera si la práctica de tomar una pastilla de azúcar o simplemente pasar por el ritual del tratamiento es lo que produce las respuestas beneficiosas.

Pero, de cualquier manera, los estudios han demostrado que, si cree que recibe un tratamiento, y espera que el tratamiento funcione, a menudo sí funciona… incluso si sabe que recibe un placebo, los efectos beneficiosos siguen siendo fuertes.

¡Ese es el poder de la mente! Lo curioso es que una encuesta de médicos del área de Chicago reveló que el 96 % creía que los placebos podían tener un efecto terapéutico real, y el 48 % había prescrito placebos o algún "tratamiento similar al placebo" en su práctica clínica habitual.8

¿Cómo funciona el efecto placebo?

Scientific American informó que:9

"En décadas recientes, los informes han confirmado la eficacia de varios tratamientos simulados en casi todas las áreas médicas. Los placebos han ayudado a aliviar el dolor, depresión, ansiedad, enfermedad de Parkinson, trastornos inflamatorios e incluso cáncer.

Los efectos de placebo pueden surgir no solo de una creencia consciente en un medicamento, sino también de asociaciones subconscientes entre la recuperación y experiencia de llevar un tratamiento: desde la aplicación de una inyección hasta la bata blanca de un médico.

Este acondicionamiento subliminal puede controlar los procesos corporales regulados por el inconsciente, como las respuestas inmunológicas y liberación de hormonas... Los investigadores han descifrado parte de la biología de las respuestas de placebo, lo que demuestra que se derivan de procesos activos en el cerebro".

En un estudio, se demostró que simplemente pensar que un placebo podría ayudarle a aliviar el dolor, puede ocasionar que su cerebro libere analgésicos naturales, conocidos como endorfinas.10

También se ha descubierto que algunas personas pueden ser más susceptibles al efecto placebo que otras debido a los diferentes niveles de actividad de la dopamina en el área cerebral conocida como el núcleo accumbens, una región involucrada con la capacidad de experimentar placer y recompensa.11

Por lo que, mientras continúan explorándose los mecanismos exactos detrás del efecto placebo, no se puede negar que el efecto es real. Y lo más probable es que el efecto placebo adopte muchas formas diferentes, ya que afecta los mecanismos cerebrales involucrados en la expectativa, ansiedad y recompensas.

En resumen, realmente un placebo puede cambiar el cerebro de diferentes maneras. Al escribir para la revista Neuropsychopharmacology,12 los investigadores señalaron:

"Primero, como el efecto placebo en esencia es un efecto de contexto psicosocial, estos datos indican que los diferentes estímulos sociales, como las palabras y rituales del acto terapéutico, pueden cambiar la química y circuitos del cerebro del paciente.

Segundo, los mecanismos activados por los placebos son los mismos que los activados por los medicamentos, lo que sugiere una interferencia cognitiva/afectiva en la acción de los medicamentos.

Tercero, si el funcionamiento prefrontal se encuentra alterado, las respuestas al placebo podrían disminuir o no generarse en lo absoluto, como ocurre en algunos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer".

¿Cómo puede aprovechar el efecto placebo en su vida?

En su vida, podría haber algunas ocasiones en las que utilice su mente para ayudar a sanar su cuerpo o reducir su dependencia hacia la atención médica convencional, incluyendo a los medicamentos.

A lo que me refiero es que, si cree firmemente que obtendrá algún beneficio, incrementará de forma radical las posibilidades de lograrlo. Pero, he aquí una advertencia, primero debe resolver cualquier bloqueo emocional que tenga.

Por ejemplo, esto podría crear incredulidad de que el dolor o enfermedad desaparecerán, resentimiento por sentir dolor, o incluso un deseo inconsciente de mantener el dolor o enfermedad debido a la atención adicional recibida. En términos de energía —el dolor es energía y la mente también es energía— podrá observar cómo influyen directamente uno con el otro.

La Técnica de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés) es una herramienta muy poderosa que puede emplear para descubrir la causa de sus conflictos emocionales, y eliminarlos, para ayudar a abrir su mente al poder del efecto placebo.

A menudo, es posible que se sienta mejor tan solo porque su mente cree inconscientemente que es el momento, o su subconsciente podría alterar los procesos corporales en respuesta al tratamiento con placebo sin que sea consciente de ello.

Siempre que pueda, primero debe tratar de recurrir a un placebo. Esta es una nueva perspectiva de curación para la mayoría de las personas que puede ser muy poderosa, en especial cuando se combina con un enfoque saludable y estilo de vida para prevenir enfermedades.

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