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Splenda debería ser demandada por publicidad engañosa

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Historia en Breve -

  • Por mucho tiempo, una de las principales afirmaciones publicitarias de la sucralosa ha sido que no se metaboliza ni se bioacumula en el cuerpo humano, por lo que es una sustancia básicamente inerte
  • Un nuevo estudio con animales reveló que, de hecho, el cuerpo metaboliza la sucralosa y la acumula en el tejido graso
  • Los investigadores recomendaron que se volviera a examinar su inocuidad y carácter reglamentario
  • El grupo sin fines de lucro U.S Right to Know le solicitó a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos que investigaran si algunas de las afirmaciones publicitarias de la sucralosa son engañosas

Por el Dr. Mercola

Los endulzantes artificiales son sumamente populares en los Estados Unidos, pues de 1999 a 2012 su consumo aumentó en un 54 % entre los adultos y en un 200 % entre los niños.1 Esto significa que más del 41 % de los adultos —y el 25 % de los niños— consume dichos endulzantes, como la sucralosa, bajo la marca Splenda.

Casi siempre, el incentivo para consumir endulzantes artificiales es que muchos piensan que son más saludables en comparación con el azúcar, o que al menos representan el menor de los males.

Sin embargo, aunque sin duda el azúcar es uno de los peores transgresores para la salud humana, los endulzantes artificiales son peores. No obstante, se han ganado la reputación de ser sanos debido a las campañas publicitarias que han sido orquestadas cuidadosamente por sus fabricantes.

La sucralosa, que es fabricada y vendida por compañías como Tate & Lyle PLC y Coca-Cola Co., no ha sido la excepción. Bajo el eslogan "endulzar inteligentemente" y afirmar que es "seguro, dulce y probado", el sitio web de Splenda está diseñado para que los consumidores sepan por qué deben "elegir los endulzantes de sucralosa en lugar del azúcar".2

Por mucho tiempo, una de las principales afirmaciones publicitarias de la sucralosa ha sido que no se metaboliza ni se bioacumula en el cuerpo humano, por lo que es una sustancia básicamente inerte.

Sin embargo, nuevos estudios han sugerido lo contrario, por lo cual el grupo sin fines de lucro U.S Right to Know (USRTK, por sus siglas en inglés) le solicitó a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) que realizara una investigación en este sentido.

Un estudio sugiere que la sucralosa se metaboliza y se bioacumula

En una carta dirigida a la FTC, el USRTK le pidió que investigara si algunas de las afirmaciones publicitarias de la sucralosa son engañosas.3 "[La] sucralosa se anuncia y comercializa como un producto que no se metaboliza ni bioacumula en los seres humanos.

La afirmación puede ser engañosa... dadas las investigaciones donde se sugiere que la sucralosa se metaboliza y bioacumula en ratas, y quizás también lo haga en humanos", se afirma en la carta.

La investigación a la que se hace referencia es un estudio publicado en la revista Journal of Toxicology and Environmental Health,4 cuyo objetivo es determinar si la sucralosa, un endulzante artificial organoclorado, se metaboliza en los intestinos de las ratas y si se bioacumula en su tejido adiposo. Para averiguarlo, los investigadores les dieron sucralosa diariamente a 10 ratas durante 40 días.

Recibieron una dosis de 80.4 mg/kg al día, una cantidad dentro del rango utilizado en los estudios de toxicología presentados para aprobación regulatoria. Durante el período de estudio, se analizaron la orina y las heces de las ratas y se encontró que contenían formas acetiladas de sucralosa, en concreto, 2 metabolitos de sucralosa que no se habían reportado antes.

El hallazgo sugiere que la sucralosa se metaboliza. De acuerdo con el estudio:5

“Estos metabolitos estuvieron presentes en la orina y heces durante el período de dosificación de sucralosa e incluso se detectaron niveles bajos en la orina once días después de suspender la administración de sucralosa, y seis días después de que ya no se detectara sucralosa en la orina o heces.

El hallazgo de metabolitos de sucralosa acetilados en orina y heces no respalda los estudios iniciales sobre su metabolización, en los que se basó la aprobación regulatoria, que afirmaban que la sucralosa consumida era eliminada sin cambios (es decir, que no se metabolizaba)”.

Por si fuera poco y a pesar de que la sucralosa había desaparecido de la orina y las heces 2 semanas después de que se suspendió la administración, esta se siguió detectando en el tejido adiposo. "Por lo tanto, la depuración de la sucralosa que se acumula en el tejido adiposo requiere un lapso prolongado después de suspender el consumo químico", explicaron los investigadores.

Asimismo, agregaron que:6

“Estos nuevos descubrimientos sobre el metabolismo de la sucralosa en el tracto gastrointestinal y acumulación en el tejido adiposo no formaban parte del proceso original de resolución regulatoria relacionada con este agente, e indican que ahora puede ser el momento de reconsiderar la seguridad y estado regulatorio de este endulzante artificial organoclorado”.

¿La sucralosa engaña a los consumidores con publicidad delusoria?

La sucralosa se encuentra en miles de alimentos y bebidas bajos en calorías alrededor del mundo, y los Estados Unidos tiene la mayor participación en el mercado de los endulzantes artificiales, así como en el de los sustitutos del azúcar.7 La primera vez que obtuvo la aprobación regulatoria en Canadá fue en 1991, y la aprobación en los Estados Unidos se celebró en 1998.

La aprobación de los Estados Unidos se basó en estudios iniciales donde se sugería que la mayor parte de la sucralosa no era absorbida por el tracto gastrointestinal, sino que se excretaba en las heces.

Como ya he mencionado, este fue un componente muy importante de la campaña publicitaria de la sucralosa para convencer al público de los Estados Unidos que este endulzante artificial es seguro.

Pero tal y como se señaló en el estudio presentado, "la conclusión de que la sucralosa se excreta sin cambios (es decir, no se metaboliza) que se obtuvo de los datos publicados, tanto de ratas como de humanos que la consumieron, parece ser intempestiva".8

De hecho, Gary Ruskin, codirector de USRTK, dijo en un comunicado de prensa: “¿Acaso las compañías de alimentos engañan a los consumidores al decirles que la sucralosa no se metaboliza ni se bioacumula? Justo esto es lo que queremos que determine la Comisión Federal de Comercio”.9

"Sucralose.com, el sitio web de Tate & Lyle, afirma que 'El organismo no reconoce la sucralosa SPLENDA® como un carbohidrato y no es metabolizado por el cuerpo'. El sitio web de Coca-Cola afirma que 'la pequeña cantidad de sucralosa que se absorbe no se metaboliza, se elimina rápidamente en la orina como sucralosa.'"

De acuerdo con Ruskin: “La sucralosa no se acumula en el cuerpo. Estas declaraciones y otras parecen ser contradichas por el estudio de la revista Journal of Toxicology and Environmental Health”.10

Queda pendiente determinar si la FTC investigará la posible mercadotecnia engañosa de la sucralosa o si surgirán demandas como consecuencia, sin embargo, es evidente que es necesario realizar más pruebas de inocuidad.

El estudio señaló que esto es especialmente cierto, ya que la dosis utilizada —80.4 mg/kg al día— es 16 veces mayor en comparación con el consumo diario admisible (IDA, por sus siglas en inglés) de 5 mg/kg al día establecida por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unido (FDA, por sus siglas en inglés).

De igual forma, la dosis utilizada para el estudio es 5.3 veces más alta que la IDA de 15 mg/kg al día aprobada en la Unión Europea.

Además, sus hallazgos sugieren que, en realidad, el nivel inocuo de consumo puede ser más bajo que el establecido por las agencias de salud:11

“Si se aplicara un factor de seguridad 100 veces mayor a los efectos biológicos informados en el presente estudio, es decir, el metabolismo y la bioacumulación a 80.4 mg/kg al día, esto reduciría la IDA para la sucralosa a menos de 1 mg/kg al día... Los datos indican que quizás ahora sea el momento de volver a examinar el estado regulatorio de la sucralosa”.

Hornear con sucralosa podría ser peligroso

Asimismo, investigaciones previas han señalado que la sucralosa no es un compuesto biológicamente inerte, como se afirma. En un artículo realizado en 2013, los autores afirmaron que, en parte:12

“Se descubrió que la sucralosa y uno de sus productos de hidrólisis son mutagénicos a concentraciones elevadas en diversos métodos de prueba... Los estudios con humanos y roedores demostraron que la sucralosa puede alterar los niveles de la glucosa, la insulina y el péptido similar al glucagón tipo-1.

En conjunto, estos hallazgos indican que la sucralosa no es un compuesto biológicamente inerte”.

La sucralosa también se promociona en gran medida como un ingrediente para hornear, e incluso se vende en forma granulada en grandes paquetes resellables y en mezclas con azúcar y azúcar morena. De igual forma, en el sitio web de Splenda se encuentra una tabla de conversión que las personas pueden usar al intercambiar la sucralosa con azúcar mientras cocinan y hornean.13

Sin embargo, cuando se calienta a altas temperaturas, como se hace durante la cocción, la sucralosa genera cloropropanoles, que son compuestos potencialmente tóxicos que pertenecen a una clase de toxinas conocidas como dioxinas, que como se sabe, causan cáncer y alteraciones endocrinas.

Incluso los alimentos procesados que contienen sucralosa suelen estar sujetos a altas temperaturas durante el procesamiento, lo que genera graves problemas de salud.

La sucralosa daña su intestino y supone riesgos para la salud hepática y renal

Otra razón por la que debe tener cuidado con la sucralosa está relacionada con su salud intestinal, que es fundamental para su salud general. Las investigaciones publicadas en 2008 encontraron que la sucralosa:14

  • Disminuía en un 50 % la población de bacterias intestinales, y que afectaba más a las bacterias que proporcionan importantes beneficios para las personas (consumir tan solo siete sobrecitos de Splenda podría ser suficiente para dañar su microbioma)
  • Aumentaba el nivel de pH intestinal
  • Se absorbía y acumulaba en el tejido adiposo

También es posible que el uso regular de sucralosa pueda dañar su hígado. Una investigación publicada en la revista Morphologie encontró que la sucralosa causó "cambios definitivos" en el hígado de las ratas tratadas, "lo que indica efectos tóxicos relacionados con el consumo regular".

Según estos investigadores, sus descubrimientos sugieren que "la sucralosa debería usarse con precaución para evitar el daño hepático".15

Otra investigación en ratones encontró que alimentar a los animales con sucralosa desde antes de su nacimiento y continuar así durante el resto de su vida causo un aumento significativo de los tumores cancerígenos en ratones machos, asimismo, el riesgo se incrementó junto con la dosis.16 Los estudios también han relacionado el consumo de sucralosa con:

Genotoxicidad (daño del ADN) y efectos epigenéticos posiblemente adversos.17 Según este artículo, el consumo diario aceptable de sucralosa podría ser cientos de veces más alto para poder garantizar su seguridad

Hasta 40 % más contracción del timo18

Crecimiento del hígado y riñones19

Calcificación de los riñones20

Mayor población de leucocitos (células del sistema inmunológico) en el timo y ganglios linfáticos21

Migrañas22

Picos de insulina y glucosa. Un estudio publicado en la revista Diabetes Care confirmó que, en comparación con los controles, los pacientes con obesidad que consumen sucralosa experimentaron un mayor incremento en las concentraciones máximas de glucosa en la sangre, mayor incremento en la insulina y una tasa máxima de secreción de insulina, junto con una menor depuración de insulina.23

Según los autores, "estos datos demuestran que la sucralosa puede influir en la respuesta glucémica e insulínica de una carga de glucosa oral en personas con obesidad que normalmente no consumen endulzantes que no son nutritivos"

Trastornos en los niveles de la Glicoproteína-P (P- gp), lo que podría provocar que los medicamentos utilizados en la quimioterapia, tratamiento para el SIDA y enfermedades cardíacas sean desviados a los intestinos, en vez de ser absorbidos por el cuerpo24

Endulzantes más seguros que debería considerar utilizar

Los fabricantes de sucralosa pueden estar engañando a los consumidores al afirmar que la sustancia no se metaboliza y no se acumula en el cuerpo humano. Y si ese es el caso, la investigación pronto comenzará a revelar más efectos adversos que se derivan de consumir este endulzante artificial.

Este tipo de fraudulencia es la razón por la que en 2006 escribí mi libro Sweet Deception, el cual contiene información relevante para todos aquellos que desean descubrir más sobre las ideas falsas en torno a los endulzantes artificiales y su salud.

Si actualmente usa Splenda o cualquier otro endulzante artificial, existen sustitutos más seguros, como la stevia y el Lo han kuo (también deletreado Luo han guo). La stevia es una hierba dulce que se origina de la planta sudamericana bajo el mismo nombre y se puede usar para endulzar la mayoría de los platillos y bebidas.

Por favor, no confunda la Stevia pura con Splenda Naturals, un producto que combina el azúcar con el extracto de la hoja de Stevia. Lo han kuo es similar a la Stevia, pero es un producto un tanto más costoso y difícil de encontrar.

Otra opción que puede utilizar es la glucosa pura, también conocida como dextrosa. Aunque no es tan dulce como el azúcar, es mejor para su salud porque no contiene fructosa.

Un gran número de personas han descubierto que tras dejar de utilizar endulzantes artificiales, muchos de sus síntomas misteriosos cesaron. Puede hacer esta prueba por sí mismo al eliminar todas las fuentes de sucralosa de su alimentación y observar si su salud exhibe alguna mejoría.

A continuación, se enlistan síntomas comunes que pueden observarse durante las 24 horas posteriores al consumo de un producto con sucralosa:25,26,27

Piel — Enrojecimiento, picazón, hinchazón, ampollas, supuración, costras, sarpullido, erupciones o urticaria (protuberancias o ronchas con picazón)

Pulmones — Sibilancias, opresión, tos o dificultad para respirar

Cabeza — Inflamación de la cara, párpados, labios, lengua o garganta; cefaleas y migrañas (dolores de cabeza severos)

Nariz — Congestión nasal, secreción nasal (secreción clara y acuosa) y estornudos

Ojos — Enrojecidos (inyectados de sangre), con picazón, hinchados o acuosos

Estomacal — Distensión abdominal, gases, dolor, náuseas, diarrea, vómitos o diarrea sanguinolenta

Corazón — Palpitaciones o agitación

Articulaciones — Molestias o dolores articulares

Sistema neurológico — Ansiedad, mareos, sensación de espaciamiento, depresión

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