Las 7 mejores maneras de apoyar la moda sustentable

Escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

contaminacion moda rapida

Historia en Breve -

  • Tal vez crea que comprar ropa nueva es una actividad divertida con pocas consecuencias para la salud y el medioambiente. Si este es el caso, sería bueno que viera el documental de la BBC “Fashion's Dirty Secrets” (“Los secretos sucios del mundo de la moda”)
  • De acuerdo con la periodista de la BBC, Stacey Dooley, la moda está en el segundo lugar de la lista de las cinco industrias más contaminantes del mundo
  • Tradicionalmente, se necesitan de 4000 a 5000 galones de agua para cultivar el algodón necesario para hacer un solo par de jeans
  • Los suministros de agua en todo el mundo se ven perjudicados de manera irreversible por los productores y fabricantes de textiles, quienes, en conjunto, están provocando el cambio climático, junto con riesgos para la salud de las personas y daños medioambientales
  • Aún puede poner de su parte para reparar este sistema corrupto con acciones como seleccionar telas orgánicas, negarse a participar en la “moda rápida” y comprar solo la ropa que en verdad necesita y que usará durante mucho tiempo
  • La equinácea, también conocida como echinacea o flor cónica de la pradera, es una planta medicinal de colores brillantes. Su nombre surge a partir de su receptáculo espinoso
  • Los nativos americanos fueron los primeros en descubrir las propiedades curativas de esta hierba silvestre, a la cual nombraron como “raíz de alce” tras notar que estos animales las buscaban cuando estaban enfermos o heridos
  • Antes de la llegada de los antibióticos, en los Estados Unidos se usaba de manera extensiva en el tratamiento de todo tipo de enfermedades e infecciones; no obstante, hoy en día esta hierba tan famosa es mejor conocida por su capacidad para acortar la duración de la gripe y el resfriado
  • Aunque a la equinácea se le valore como un elemento que refuerza el sistema inmunológico, esta ofrece al menos otros 9 beneficios que debería considerar, entre los cuales se incluyen: su potencial para combatir el envejecimiento, sus propiedades contra el cáncer y sus beneficios antiinflamatorios, así como su eficacia para proveer alivio del dolor y sanar heridas

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Es común que muchas personas digan que ir de compras es un tipo de "terapia". Algunos sugieren que comprar cosas, en especial ropa nueva, puede hacer que se sienta mejor (quizás más relajado, más guapo o más popular).

Aunque comprar las últimas tendencias pueda mejorar su estado de ánimo por un tiempo, la mayoría de las personas está de acuerdo en que este sentimiento de emoción por lo general dura solo unos instantes.

Incluso si durara más, hay más detrás de la moda actual de lo que parece. Debajo de todo el espectáculo y el glamour representados en los escaparates de las tiendas, se encuentra un profundo hoyo lleno de lo que un nuevo documental de la BBC denomina como "los secretos sucios del mundo de la moda".

Si piensa que renovar con frecuencia su guardarropa no tiene mucho impacto en la situación global, tal vez quiera tomarse una hora para ver este documental. De principio a fin, le obligará a reconsiderar con seriedad cómo la industria de la moda está causando estragos en el medioambiente y poniendo en peligro la salud de las personas.

Este video está disponible solo en inglés

Una reportera de la BBC concluye que nuestra ropa está destrozando el planeta

En este documental, estrenado en 2018, la reportera de la BBC, Stacey Dooley, descubre algunos de los "secretos sucios" de la industria de la moda. Su conclusión: Nuestra ropa está destrozando el planeta. Al inicio del documental, Dooley se apresura a admitir que es una fanática de la moda.

"Es la terapia del comprador", dice ella. "Para mí, ir de compras es una manera de desconectarme de todo lo demás. Compro un regalo para mí, llego a casa, me lo pruebo y me tomo un montón de fotos con él".

Como muchos, ella se pone la ropa, posa frente a un espejo de cuerpo completo y usa su teléfono para tomarse un montón de fotos. Más tarde, publica sus fotos favoritas en las redes sociales, lo que atrae una serie de comentarios de parte de sus amigos y seguidores.

Dooley señala lo fácil que es involucrarse en una tendencia reciente conocida como "moda rápida", la cual alude a cómo los diseñadores y las tiendas presentan nuevas colecciones de ropa, semana tras semana, para mantener a los consumidores enganchados con la ropa.

Debido a que las líneas de ropa cambian con gran velocidad, los compradores a menudo se sienten presionados para seguir el ritmo de las últimas tendencias, incluso cuando ya tienen un armario lleno de ropa en perfectas condiciones.

"La moda rápida nos incita a comprar más ropa de la que necesitamos", afirma Lucy Siegle, periodista y autora especializada en temas ambientales y una de las personas a quien Dooley entrevista en el documental.

"Se trata de un sistema de producción que nos provee de un inmenso volumen de ropa". El problema es que nuestra demanda insaciable de copias baratas de la moda que se muestra en las pasarelas está teniendo un impacto devastador en el medioambiente.

Tal vez, al igual que Dooley, se sorprenda al saber que la moda está en segundo lugar, después del petróleo, en la lista de las cinco industrias más contaminantes del mundo. Esa revelación llevó a Dooley a una aventura global para investigar más a fondo el impacto que tiene la moda en aspectos vitales como la calidad del aire, la economía, la salud de las personas y los suministros de agua.

El algodón inorgánico es uno de los peores enemigos del medioambiente

Dooley revela que el algodón inorgánico es una de las fibras que hacen más daño al medioambiente, sobre todos en lo que se refiere a su devastador impacto en los suministros de agua dulce.

Tal vez le sorprenderá descubrir que el algodón es uno de los "villanos", en especial si ha sido influenciado por parte del conjunto de publicidad de la industria de los Estados Unidos, el cual, durante casi 50 años, ha promovido el algodón de cultivo convencional como el "tejido para nuestras vidas".

Dooley señala que entre los "secretos sucios" que tienen que ver con el algodón inorgánico están los siguientes:

  • Los pesticidas que se usan para el cultivo de algodón
  • Los tintes y otros productos químicos que se utilizan en la fabricación de artículos hechos con algodón
  • Las inmensas cantidades de agua que se requieren para producirlo y procesarlo

En documental, Dooley descubre que se llegan a usar hasta 15 000 litros de agua (4 000 galones aprox.) para cultivar el algodón necesario para hacer algunas marcas de jeans. "Jamás había vinculado la producción de ropa con la contaminación", dijo la reportera.

Nuestras fuentes vitales de agua se ven dañadas por la producción de algodón y fabricación de textiles

Además de depender de los químicos, el algodón producido de manera convencional también necesita agua: mucha agua. Dooley descubrió que la cantidad de agua que se necesita en algunos casos es suficiente como para drenar un mar en unas pocas décadas.

En una visita a Kazajstán, Dooley escuchó cómo el nivel del agua del Mar de Aral comenzó a disminuir a principios de los años setenta.

El Mar de Aral está situado entre Kazajstán y Uzbekistán (que se encuentra en el sexto lugar de entre 90 países que son productores de algodón).

En el momento en que la producción de algodón comenzó a avanzar, los peces comenzaron a morir por el escurrimiento de los químicos que venían de los campos de algodón. Ahora, en un área que solía estar cubierta de agua azul turquesa, se encuentra un terreno estéril con una población escasa.

El Amu Darya, uno de los ríos que alimentaban al Mar de Aral, se desvió hacia las granjas de producción de algodón en Uzbekistán y se secó antes de que pudiera llegar al mar. En Kazajstán, lo que solía ser un próspero puerto marítimo está ahora a casi 80 kilómetros de la orilla del agua. La industria pesquera de este país ha sido destruida por la industria algodonera del país vecino.

Por desgracia, el antiguo lecho marino de Kazajstán está muy contaminado por pesticidas, lo cual impide que las plantas crezcan.

Los lugareños dicen que el polvo tóxico transportado por el viento ha provocado altas tasas de cáncer, tuberculosis y otras enfermedades entre los que se ganan la vida en ese lugar. El impacto negativo del algodón se siente a diario en la economía local, la salud pública y el clima.

"No hay manera de entender el enorme tamaño de la situación hasta que está aquí", afirma Dooley al pararse sobre la tierra seca que una vez fue el lecho marino de Aral.

Los camellos y caballos ahora galopan por un área que alguna vez estuvo repleta de peces y otras especies marinas. "¿Acaso sabía que el algodón era capaz de provocar esto? Por supuesto que no. No tenía ni idea".

Más allá del algodón, los mismos fabricantes de textiles también hacen mal uso de los recursos hídricos. Dooley fue a Indonesia para ver el río Citarum, conocido como el río más contaminado del mundo. El área alrededor del Citarum es el hogar de más de 400 fábricas de las cuales se sospecha que están liberando químicos tóxicos en las vías fluviales de la región todos los días.

Dooley, al recorrer el río en balsa, observó varios tonos de tintes que se bombeaban hacia el agua, así como una espuma burbujeante y de mal olor.

Los resultados de toxicología indicaron que el río está muy contaminado por metales pesados, como el arsénico, cadmio, plomo y mercurio , los cuales dañan la salud de los residentes locales que dependen del río para beber agua, bañarse y lavar la ropa.

"Para mí, esto se siente como una completa catástrofe, y vale la pena tomar en cuenta que Indonesia ni siquiera es uno de los cinco principales países que fabrican prendas a nivel mundial", comentó Dooley.

Sustentabilidad: un problema grave que debe ser abordado por la industria de la moda

Tan solo en los Estados Unidos, el impacto de la moda se ha descrito con los siguientes ejemplos. Cada año:

  • Se crean 13.1 millones de toneladas de residuos textiles
  • 11 millones de toneladas de residuos textiles terminan en rellenos sanitarios
  • El 68 % del agua utilizada para crear un solo par de jeans se destina exclusivamente a la producción de su fibra

Debido a que la sustentabilidad es un problema tan importante para la industria textil, como parte de su investigación, Dooley asistió a la Cumbre de la Moda de Copenhague, una reunión a la cual se le conoce como "el evento de negocios más importante del mundo en cuanto al tema de sustentabilidad en la moda".

Por desgracia, pocas marcas de ropa que participaban en el evento estaban dispuestas a hablar con Dooley ante la cámara.

Debido a eso, ella afirmó que: "Este evento es una señal de que hay algunos en esta industria que están trabajando para descontaminar la moda, pero, a mi parecer, la renuencia de las marcas a hablar conmigo hace que parezca que algunos de ellos tienen algo que ocultar".

Sin embargo, Dooley pudo hablar con Paul Dillinger, vicepresidente del área de innovación global de productos de Levi Strauss & Co., la marca estadounidense de 5000 millones de dólares que produce pantalones y chamarras de mezclilla, además otras prendas.

"Estamos trabajando en una solución en la cual se toman prendas viejas, que se deshacen químicamente, y se convierten en una nueva fibra que se siente como algodón y parece algodón, pero sin causar un impacto en el agua", comentó el empresario.

Más allá de eso, Dillinger dice que: "Mientras tanto, estamos haciendo todo lo posible para utilizar menos agua con el acabado de nuestros productos. Nosotros compartimos información sobre cómo reducir el impacto ecológico de nuestro algodón con todos los demás".

Aun cuando todo eso suena bien, él y Dooley estuvieron de acuerdo en que la industria y los consumidores aún no están listos para un cambio a gran escala.

"Esta es una industria enorme. Está tan descentralizada que el cambio es casi imposible", señala Dillinger, "en especial cuando la costumbre de los consumidores no quiere cambiar. Por esa razón, será necesario que haya una solución que regule esta situación. Esto es imperativo, tan solo porque ya no hay suficiente agua".

Parece ser que la única solución duradera es que las marcas de moda se involucren en métodos de producción que respeten al medioambiente. Esos nuevos métodos, señala Dooley, deben ejecutarse en paralelo junto con la supervisión del gobierno.

Esto incluiría el elaborar leyes y regulaciones diseñadas para establecer limitaciones en cuanto al uso del agua, al mismo tiempo que se monitorea y responde a otros impactos ambientales negativos provocados por las empresas textiles.

La ropa que se desecha también tiene enormes impactos ambientales

Si bien puede parecer que la cantidad de textiles que se tira no es importante, ya que la mayoría de las telas deberían ser biodegradables, la realidad es que la enorme cantidad de ropa que se desecha, día tras día, contiene más que algodón. Los procedimientos para tratar la ropa incluyen el uso de productos químicos especializados, como biocidas, agentes ignífugos y repelentes al agua.

Más de 60 clases de químicos diferentes se utilizan en la producción de hilos, pretratamientos de tejidos y acabados. Cuando se fabrican las telas, el peso de la tela incrementa entre el 10 y 100 % debido a los productos químicos. Incluso los tejidos hechos 100 % de algodón tienen su peso recubierto en un 27 % de químicos.

La mayoría de los tejidos se tratan con productos químicos líquidos para dejarlos listos para la industria de la moda, pasando por varios tratamientos antes de enviarlos a un fabricante. Se sabe que varios productos químicos utilizados en la ropa presentan problemas ambientales y de salud.

Greenpeace International encomendó una investigación sobre los químicos tóxicos que se utilizan en la ropa. Compraron 141 prendas en 29 países distintos. Los artículos fueron fabricados en 18 países diferentes. Los químicos encontrados incluyen altos niveles de ftalatos y de aminas que provocan cáncer.

Los investigadores también encontraron 89 prendas elaboradas con etoxilatos de nonilfenol (NPE, por sus siglas en inglés). El 20 % de estas prendas contenía niveles superiores a 100 partes por millón (ppm), mientras que 12 de las muestras contenían niveles superiores a 1000 ppm.

Debido a que cualquier nivel de ftalatos, aminas o NPE es considerado como nocivo, no debería entren en contacto con ellos a través de la ropa.

Aunque crea que que el peligro potencial de estos productos químicos proviene del uso de ropa que los contiene, eso es solo un paso de este ciclo nocivo. Cuando el material llega a un relleno sanitario, estos químicos tóxicos pueden filtrarse en el agua subterránea.

Los compuestos perfluorados (PFC, por sus siglas en inglés) se han utilizado ampliamente en la comercialización de textiles y se han relacionado con una variedad de problemas de salud en los seres humanos.

Los PFC se han extendido tanto que se han encontrado en la sangre de los osos polares y en los suministros de agua potable utilizados por 15 millones de estadounidenses en 27 estados.

Por fortuna, Greenpeace ha enlistado a los PFC como uno de los productos químicos nocivos que se usan en la producción de prendas de vestir cuya eliminación está prevista para 2020. Hasta ahora, el progreso ha sido lento.

"Esto me aterra", dice Dooley. "Es difícil creer que la ropa que estoy usando podría hacer mucho daño, pero ahora veo que esta industria es una amenaza para el planeta".

'Care What You Wear': una campaña con conciencia

Basta con que comencemos a preocuparnos por los procesos que hay detrás de la ropa que usamos, es por eso que participo con la campaña Care What You Wear y dono las ganancias de mis playeras ecológicas (Dirt Shirts) para la misma causa.

Marci Zaroff explica la motivación detrás de una campaña así:

"Queremos motivar a los consumidores y empresas a que se preocupen por lo que hay detrás de su apariencia. No se trata solo de lucir bien con la ropa. Se trata de sentirse bien y hacer lo correcto para el mundo. Cuando piensa en darle importancia a lo que está usando, se trata de profundizar y decir: '¿De dónde viene esta ropa? ¿Cómo se cultivan sus materiales? ¿Dónde se fabrica? ¿Quién la fabrica?'

Esto no es tan diferente del movimiento conocido como Farm to Table, en el cual las personas se preguntan cosas como: '¿De dónde provienen mis alimentos? ¿Cómo se cultivan y se producen?'. Es exactamente lo mismo.

Estamos despertando a nuestra conciencia interior. Hemos despertado ese deseo de entender lo que le damos e introducimos a nuestros cuerpos, como una extensión de nosotros mismos.

No se trata solo de lo que comemos. También lo que utilizamos es parte de nosotros. Tenemos que pensar en los tejidos de la misma manera en la que pensamos de los alimentos".

Las empresas que están cambiando la industria desde cero

Aunque en el documental no se mencione de manera explícita, uno de los grandes movimientos de Levi Strauss en términos de sustentabilidad tiene que ver con su asociación con una empresa textil que se encuentra en Seattle llamada Evrnu.

En 2016, las dos empresas crearon los primeros jeans del mundo hechos de fibras recuperadas de cinco camisetas de algodón recicladas. Esta fibra renovable utiliza mucho menos agua que el proceso tradicional de producción de algodón.

Tal cambio es significativo si se considera que el equipo de Evrnu hace énfasis en que se necesitan 20 000 litros de agua (5300 galones aprox.) para producir la cantidad de algodón necesaria para hacer un único par de jeans.

Después de descubrir que se necesitan 700 galones de agua limpia para hacer una simple camisa de algodón, la fundadora de Evrnu, Stacy Flynn, reconoció la necesidad de una solución sustentable.

Flynn se decidió a encontrar una manera para combatir tales desperdicios y fundó Evrnu como una startup. Para 2014, Flynn y su equipo habían creado una nueva alternativa sustentable a partir de ropa reciclada.

Aunque el verdadero efecto de compañías como como Evrnu aún está por verse, Flynn dice que: "Esto demuestra que incluso los grandes actores de la industria textil están abiertos al cambio a favor del medioambiente, además de estar dispuestos a buscar y encontrar las nuevas soluciones ecológicas que están surgiendo".

Sobre el nuevo producto, Dillinger dijo que: "Este primer prototipo representa un gran avance en la innovación de la confección de ropa. Tenemos el potencial de reducir en un 98 % el agua que de otro modo se necesitaría para cultivar algodón virgen".

7 maneras para ayudar a reducir el impacto negativo de la moda

Debido al apasionante llamado que hace Dooley para actuar, tal vez le interese saber cómo puede ayudar a reducir el impacto negativo de la moda. Por un lado, como consumidor, puede decidir sobre sus compras: comprar marcas sustentables y evitar a las compañías y prendas de vestir que sabe que dañan al medioambiente.

Más allá de eso, puede hacer lo siguiente:

1. Elija telas confeccionadas con algodón, cáñamo, seda, lana y bambú que sean orgánicos. Descubra más al respecto en mi artículo "¿Por qué es importante optar por materias de algodón orgánico?"

2. Resista la tentación de la "moda rápida" y compre solo ropa que pueda usar durante mucho tiempo.

3. Intercambie ropa entre su familia y amigos, en especial los artículos que han estado colgados en su armario durante más de seis meses

4. Seleccione artículos teñidos con tintes naturales no tóxicos

5. Evite las prendas con serigrafía ya que por lo general contienen ftalatos

6. Tome en cuenta cuándo y cómo se lava la ropa sintética para minimizar que se desprendan las microfibras y contaminen el agua

7. No olvide que la mayoría de las prendas donadas terminan en rellenos sanitarios

Mientras estaba en Indonesia, Dooley habló con Ade Sudrajat, presidente de la Asociación de la Industria Textil de Indonesia (API), quien dijo lo siguiente: "Me siento agobiado. La situación que enfrento me causa desesperación". Sin una mejor regulación y supervisión por parte del gobierno, Sudrajat dice: "El planeta está condenado. El agua es nuestra vida. El agua es nuestro futuro".

A pesar de haber investigado problemas ambientales en el pasado, Dooley dice que el sobrecogedor tamaño de los problemas que ocurren dentro de la industria de la moda la han dejado marcada de por vida, ya que, según ella, se han convertido en "una tremenda amenaza para el planeta".

"Sería completamente deshonesto de mi parte decir que nunca volveré a comprar ropa", concluye. "Pero sí reconozco el poder que tengo como consumidor. Esta es una situación que se debe abordar, y rápido. Tiene que haber un verdadero sentido de urgencia ahora porque, para ser totalmente honesta con ustedes, se nos está agotando el tiempo".

+ Fuentes y Referencias