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La impactante relación entre el teflón y la bomba atómica

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

teflon

Historia en Breve -

  • El químico detrás del teflón, PTFE, es parte de un gran grupo de compuestos químicos fluorados conocidos como polifluoroalquilo o perfluoroalquilo (PFAS), entre los cuales se encuentran los PFOA y PFOS
  • El PTFE fue un descubrimiento financiado por el ‘Proyecto Manhattan’ y se produjo por accidente bajo la responsabilidad de Roy Plunkett, un químico de DuPont que trabajaba con los refrigerantes de la marca Freon en 1938
  • El ‘Proyecto Manhattan’ dio impulso al desarrollo y producción a gran escala de fluorocarburos, incluyendo a los PFAS, que también fueron tomados por la empersa 3M para crear productos de la marca Scotchgard
  • Los PFAS persisten en el medioambiente, contaminan los suministros de agua y se han relacionado con problemas de desarrollo, cáncer, daño hepático, trastornos inmunológicos, problemas de tiroides y más

Lo más probable es que la mayoría de nuestros lectores hayan usado sartenes antiadherentes recubiertos de teflón. Tal vez aún tenga un par de sartenes de teflón en su cocina. Incluso si no los tiene, sin duda ha estado expuesto al politetrafluoroetileno (PTFE), el cual es un fluoropolímero sintético y la sustancia química detrás de los productos de teflón, por otros medios.

El PTFE forma parte de un gran grupo de químicos fluorados conocidos como polifluoroalquilo o perfluoroalquilo (PFAS), entre los cuales se encuentran los PFOA y PFOS. En el pasado, los PFAS fueron conocidos como fluorocarburos.

Si bien los acrónimos pueden resultar un poco confusos, lo importante es recordar que esta familia de productos químicos (PTFE, PFAS, PFOA, PFOS y PFC) es tóxica para la salud.

De hecho, la comodidad de una superficie antiadherente o resistente a las manchas tiene un precio elevado, ya que estos químicos perseveran en el medioambiente, contaminan los suministros de agua y se han relacionado con problemas del desarrollo, cáncer, daños hepáticos, trastornos inmunológicos, problemas de tiroides y más.

Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, sugieren que los PFAS se encuentran en la sangre de más del 98 % de las personas en el país, lo cual es una perspectiva inquietante que se vuelve aún más desconcertante cuando investiga los orígenes de los PFAS.

Antes de que se introdujeran en las cocinas, ropa, empaques de alimentos y a nuestras células los PFAS eran compuestos que se investigaban en un laboratorio, creados por casualidad mientras se buscaba crear una bomba atómica.

El tráiler del documental “The Devil We Know” está disponible solo en inglés

La creación de los PFAS comenzó durante el denominado ‘Proyecto Manhattan’

En un ensayo para Aeon, Rebecca Altman, Ph. D., describe la verdadera historia del vínculo que hay entre los productos químicos que originan el teflón y la bomba atómica, y habla de cómo éstos han “bombardeado” el futuro con su legado tóxico.

“Todo comenzó con un extravagante químico llamado Joseph H. Simons, quien inventó el método que 3M (The Minnesota Mining and Manufacturing Company) usó para hacer PFAS por más de 50 años”, escribió Altman.

El ‘Proyecto Manhattan’, que fue como secretamente se nombró al esfuerzo liderado por los Estados Unidos para desarrollar la primera bomba atómica del mundo durante la Segunda Guerra Mundial, requería que el uranio se convirtiera en hexafluoruro de uranio, un gas pesado.

Este proceso requería que el uranio se combinara con flúor, creando un gas mortal y altamente explosivo. Antes de esto, en la década de 1930, Simons ya había empezado a trabajar con flúor. Según Altman:

“Simons estaba estudiando los fluorocarburos simples y necesitaba una pequeña muestra de uno en particular, el tetrafluoruro de carbono (CF4), para cuantificarlo. La única forma de obtener CF4 era preparándolo, y la única manera de hacerlo era hacer una reacción de flúor con carbono, lo cual implicaba una explosión.

Simons construyó su propio equipo para contener la explosión, y contrató a un ex jugador de fútbol, que fuera “rápido y de hombros anchos”, para ejecutar el proceso, enseñándole a huir antes de que el aparato detonara.

Pero, durante semanas, no pasó nada. No hubo explosión. Nada de tetrafluoruro de carbono en el recipiente de recolección. Solo unas gotas de un líquido claro y extraño. Al final, Simons se dio cuenta de que una tubería vieja, rescatada de un laboratorio vecino, había sido cubierta con mercurio.

El mercurio había cambiado la química de tal manera que la reacción produjo una clase de fluorocarburos que parecían inactivos y a prueba de todo”.

En 1940, Harold Urey, un químico de la Universidad de Columbia en Manhattan galardonado con el Premio Nobel, se unió a Simons y le dio a dicho descubrimiento el alias de “Joe’s stuff” (las cosas de Joe). Además, resultó que la mezcla líquida resistía al flúor tanto como el hexafluoruro de uranio.

De acuerdo con Altman: “Los demás químicos llegaron pronto a Columbia para trabajar en 'las cosas de Joe'“, mientras que Simons continuó trabajando tanto en crear gases de guerra fluorados como en desarrollar una forma más segura de producir fluorocarburos.

Si bien las técnicas de Simons para la producción de fluorocarburo a gran escala se quedaron fuera de la creación de la bomba, éstas fueron absorbidas por 3M.

“Para 1944, la compañía había patentado las técnicas y las preparaba para la producción en la fábrica en Hastings, Minnesota, en la zona superior del río Mississippi”, explicó Altman. Para la década de 1950, ya existían más de 800 compuestos hechos de fluorocarburos, que iban desde refrigerantes hasta ceras y pinturas.

Los químicos del teflón: un “accidente” del ‘Proyecto Manhattan’

El PTFE también fue descubierto por accidente, a manos de Roy Plunkett, un químico de DuPont que trabajaba con refrigerantes para la marca Freon, en 1938.

Con respecto a su trayectoria con el teflón, Chemours, una compañía filial de DuPont, declaró que:

“Al examinar una muestra congelada y comprimida de tetrafluoroetileno, él y sus colaboradores descubrieron que la muestra se había polimerizado espontáneamente en un sólido blanco ceroso para formar el politetrafluoroetileno (PTFE). El PTFE se mantiene inactivo ante casi todos los productos químicos y se considera el material más resbaladizo que existe”.

Con el tiempo, y con la ayuda de otro químico llamado Malcolm Renfrew, el PTFE entró en el mercado a gran escala y DuPont construyó una fábrica de teflón a la orilla del río Ohio en West Virginia, un área que en la actualidad está muy contaminada debido a los PFAS.

“Aunque la bomba aceleró el desarrollo de fluorocarburos”, escribió Altman, “en realidad fue otra tecnología financiada por el ‘Proyecto Manhattan’, el politetrafluoroetileno (PTFE), mejor conocido como Teflon, lo que ayudó a transmitirlos fluorocarburos al medioambiente”.

En la producción de teflón, DuPont también usó una variante de PFOA conocida como C8, que fue liberada en grandes cantidades hacia las vías fluviales, rellenos sanitarios y al aire.

Incluso Renfrew se sorprendió de que su uso final había llegado a los utensilios de cocina de las personas, diciendo: “Sabíamos que sería un producto químico importante, pero el tema de la sartén... nunca lo hubiera imaginado”.

Casi al mismo tiempo que se descubrió el PTFE, el PFOS también fue sintetizado de manera accidental por Patsy Sherman, de 3M, quien finalmente lo usaría como un ingrediente clave en su repelente de manchas para la marca Scotchgard.

Un mundo nuevo… y antiadherente

Además de los sartenes antiadherentes, los PFAS se han utilizado en todo, desde alfombras y telas hasta recubrimientos para papel y cartones, así como en extintores de incendios.

Aunque la mayoría de las compañías han dejado de fabricar PFOA y PFOS debido a que se han descubierto los graves riesgos ambientales y sanitarios que conllevan, estos productos químicos tienen una extrema durabilidad en el medioambiente.

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, estos químicos no se descomponen ni en el agua ni en el suelo y pueden ser transportados a grandes distancias por el viento o la lluvia.

Desde hace algún tiempo, se han encontrado PFAS en el aire, aguas superficiales, aguas subterráneas y agua potable, así como en el suelo y en los alimentos. Además, los seres humanos pueden estar expuestos a través de todas las fuentes mencionadas. Y todo comenzó durante la búsqueda de una bomba atómica.

Marko Filipovic, del Departamento de Ciencias Ambientales y Química Analítica (ACES) de la Universidad de Estocolmo, explicó que:

“A principios de la década de 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, el ‘Proyecto Manhatta’ requería nuevos materiales inactivos para la separación de isótopos de uranio a través de la difusión gaseosa de sus hexafluoruros corrosivos.

Los materiales fluorados fueron más que adecuados para la tarea. El ‘Proyecto Manhattan’ dio un gran impulso al desarrollo de nuevos productos químicos a base de flúor.

Desde entonces, la industria del flúor ha crecido de manera exponencial y una gran variedad de compuestos bioquímicos polifluorados o perfluorados se han convertido en ingredientes para los productos de la vida cotidiana.

Por lo tanto, la historia de éxito de las sustancias per- y polifluoroalquílicas (PFAS) comenzó con la síntesis accidental de nuevos productos químicos y los investigadores descubrieron de forma casual las extraordinarias propiedades físico-químicas de estos nuevos materiales”.

El legado tóxico y permanente de los PFAS

Desde Michigan hasta Vermont, las compañías que utilizan PFOA tóxicos y otros productos químicos similares en la fabricación de telas que contienen teflón, así como en los zapatos impermeables, han dejado un legado tóxico: La contaminación del agua y el suelo ha estado envenenando a los residentes del área durante décadas.

El PFOA es la causa de al menos 3500 reclamos por lesiones contra DuPont por parte de sus empleados. Una mujer que desarrolló cáncer de riñón después de beber agua contaminada con PFOA recibió 1.6 millones de dólares como indemnización.

Durante el proceso legal de demandar a DuPont, se descubrieron cientos de documentos internos que mostraban que la compañía conocía el peligro que la sustancia química representaba para el público y sus empleados, casi desde 1961.

Si bien esta información apenas está llegando a los tribunales, hace más de una década, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos había impuesto una multa de 16.5 millones de dólares a DuPont por retener décadas de información sobre estos peligros para la salud.

Aunque fue esta haya sido la multa más grande que la EPA haya impuesto, no funcionó como un impedimento para la compañía y DuPont continuó fabricando y liberando C8 al medioambiente.

Aunque la producción de PFOA finalizó en 2015, DuPont y otras compañías solo lo han sustituido con una versión de C8 de cadena más corta en la producción de materiales resistentes a las manchas y sartenes antiadherentes.

Lo peor es que, a pesar de que la compañía ha sido consiente de estos efectos sobre el medioambiente y la salud, ha mentido en repetidas ocasiones a los legisladores federales y locales, a los consumidores e incluso a sus propios empleados sobre la toxicidad que resulta de la exposición a estos químicos.

Si desea conocer más detalles, el documental “The Devil We Know”, presentado en el Festival de Sundance del 2018, demuestra la lucha de los empleados y pobladores del Valle de Ohio para asegurarse de que la empresa química DuPont asuma la responsabilidad por sus acciones, las cuales se seguirán experimentando durante siglos.

En mayo de 2015, más de 200 científicos de 40 países firmaron la Declaración de Madrid, que advierte acerca de los daños de todos los productos químicos derivados de los PFAS. Los siguientes son los potenciales efectos en la salud que fueron documentados:

Toxicidad hepática

Alteración del metabolismo de los lípidos y sistemas inmunológicos y endocrinos

Efectos neuroconductuales adversos

Intoxicación neonatal y muerte

Tumores en múltiples sistemas de órganos

Cáncer de testículo y riñón

Disfunción hepática

Hipotiroidismo

Colesterol alto

Colitis ulcerosa

Menor peso y tamaño al nacer

Obesidad

Menor respuesta inmunológica a las vacunas

Menor nivel de hormonas y retraso de la pubertad

Productos químicos del teflón contaminan el agua potable de los Estados Unidos

El problema es más grave cerca de plantas químicas y vertederos, pero incluso si vive en un área que parece estar “limpia”, existe la posibilidad de que su agua pueda contaminarse con estos productos químicos ubicuos y tóxicos.

De acuerdo con un reciente estudio de Harvard, 16.5 millones de habitantes en los Estados Unidos tienen niveles detectables de al menos un tipo de PFAS en su agua potable, y alrededor de 6 millones de personas beben agua que contiene PFSA que se encuentran o son superiores a los niveles de seguridad de la EPA.

Aunque se encontró que los suministros de agua en 33 estados eran tóxicos, el 75 % de las muestras que tenían niveles elevados de PFAS provinieron de 13 estados: California, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Alabama, Florida, Pensilvania, Ohio, Nueva York, Georgia, Minnesota, Arizona, Massachusetts e Illinois.

Como era de esperarse, se encontró que la concentración más elevada de PFAS estaba en las reservas de agua cercanas a las zonas industriales, campos de entrenamiento militar y plantas de tratamiento de aguas residuales. También, se comprobó que los pozos privados estaban contaminados.

Se desconoce el alcance total de la contaminación por PFAS en los suministros de agua, pero existe una buena probabilidad de que su agua potable esté contaminada en cierta medida.

La razón por la que recomiendo que casi todos filtren su agua con un sistema de filtración de carbono de alta calidad es por la existencia de químicos como los PFAS en el agua potable, los cuales no tienen sabor ni olor. Para asegurarse de que está obteniendo el agua más pura posible, filtre el agua cuando llegue y cuando la use.

La presencia de los PFAS en los envoltorios de alimentos

Además de los sartenes, ropa y cosméticos, otro grupo de productos donde es probable que haya PFAS incluyen el envasado de comida rápida y las envolturas de alimentos.

En un estudio, se encontró que alrededor de un tercio de los envoltorios y contenedores de comida rápida contenían flúor, lo cual sugiere que se usaron químicos perfluorados para dar al papel una superficie resbaladiza, con el fin de hacerlos resistentes al aceite y a la grasa.

Debido al uso generalizado y persistente de estos productos químicos, sería ideal que todos siguieran la recomendación de la Declaración de Madrid de evitar los productos que contienen PFAS o aquellos que se fabrican con estos químicos, lo cuales incluyen a la mayoría de los que son resistentes a las manchas, impermeables o antiadherentes.

Además, el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés) recomienda también evitar lo siguiente:

Artículos que han sido pretratados con sustancias repelentes de manchas, y evitar los que hayan recibido tal tratamiento cuando compre muebles y alfombras nuevas

Ropa impermeable o anti-manchas — Una señal de alerta es cuando el artículo está hecho con fibras artificiales descritas como “transpirables”. Por lo general, están tratados con PTFE

Artículos tratados con sustancias químicas retardantes de llama, los cuales incluyen una amplia variedad de artículos para bebés, muebles acolchados, almohadas y colchones. En cambio, debe optar por materiales que sean menos inflamables por naturaleza, como el cuero, lana y algodón

Envases para comida rápida y alimentos para llevar — Ya que por lo general los envases son tratados con PFAS

Palomitas para microondas — Es posible que los PFOA no solo estén presentes en el revestimiento interior de la bolsa, sino que también podrían filtrarse en el aceite del empaque, al ser calentado. En vez de eso, prepare palomitas de maíz de la manera “tradicional”

Utensilios de cocina antiadherentes, y otros utensilios de cocina tratados. Las opciones más sanas incluyen a los utensilios de cocina de cerámica y hierro fundido esmaltado, ambos son duraderos, fáciles de limpiar y completamente inertes, lo que significa que no liberarán sustancias químicas nocivas en su hogar.

Un tipo de utensilio antiadherente más novedoso llamado Duralon, tiene un polímero de nylon sin fluoruro en su recubrimiento antiadherente. Si bien, eso podría parecer seguro, su opción más segura continua siendo la cerámica y hierro fundido esmaltado.

El hilo dental Oral-B Glide y cualquier otro producto para el cuidado personal que contenga PTFE o ingredientes como el “fluoruro” o “perfluoruro”.

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