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No se deje engañar por las nuevas advertencias sobre el huevo

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

huevo

Historia en Breve -

  • En 2015, las restricciones sobre el huevo se eliminaron de las directrices alimenticias de los Estados Unidos, debido a la falta de pruebas de que su colesterol innato podría causar enfermedades cardíacas. Ahora, un nuevo estudio ha vuelto a exhortar a las personas a evitar consumir huevos
  • El estudio analizó datos de otros seis estudios con una mediana de seguimiento de 17.5 años y afirma haber encontrado una relación dosis-dependiente entre el consumo de huevo, enfermedades cardiovasculares (CVD) y mortalidad por todas las causas
  • Expertos en salud y nutrición han refutado el estudio, al señalar sus múltiples fallas. Para empezar, los investigadores del estudio en cuestión afirman que el huevo puede causar CVD ya que eleva los niveles de colesterol, pero realmente un mayor consumo de huevo se relacionó con menores niveles de colesterol LDL (el denominado colesterol "malo" fue relacionado con CVD)
  • Diversos metaanálisis también han refutado la afirmación de que el consumo de huevo puede elevar el riesgo de CVD
  • Los huevos contienen vitaminas y minerales valiosos, incluyendo: selenio, vitaminas B2 (riboflavina), B5 (ácido pantoténico), B7 (biotina) y B12, proteínas de alta calidad, yodo, vitamina D, zinc, grasas omega-3, luteína, zeaxantina y colina

Aunque en las últimas décadas el consumo de pollo se ha popularizado como fuente de proteína, el huevo ha sido desprestigiado injustamente, en parte debido a ideas erróneas sobre su contenido de colesterol. Durante décadas, se le indicó a la población de los Estados Unidos que los huevos, como fuente de colesterol y grasas saturadas, promovían las enfermedades cardíacas.

Sin embargo, en los últimos años, los estudios han demostrado de forma evidente que el huevo, y en particular las yemas de huevo, son uno de los alimentos más saludables que podría consumir, y aunque las yemas de huevo son relativamente altas en colesterol, numerosos estudios han confirmado que el huevo no está relacionado con el incremento del colesterol, ya que solo genera un impacto mínimo en los niveles de lipoproteínas en la sangre.

Como informó previamente NPR:

“[E]l colesterol puede elevar los niveles en la sangre, pero no tanto, como demuestran cada vez más investigaciones. El consumo de azúcar, grasas trans o exceso de grasa saturada (de fuentes poco saludables) puede ser más perjudicial para los niveles de colesterol que el colesterol alimenticio por sí solo.

La mayor parte del colesterol en nuestros cuerpos se produce en el hígado, y la genética, género y edad pueden influir ampliamente en los niveles corporales totales. A medida que cada vez más investigaciones sugieren que consumir cierto grado de consumo de colesterol es inofensivo, y hasta saludable, el huevo ha empezado gradualmente a recuperar su reputación".

En 2015, el colesterol alimenticio (y restricción del huevo) fue eliminado finalmente de las Guías Alimentarias de los Estados Unidos, y la controversia parecía haberse resuelto. Ahora, un estudio reciente ha exhortado de nuevo a las personas a evitar el huevo, al vincular el consumo de huevo y colesterol alimenticio con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte.

Un nuevo estudio con viejos argumentos

El estudio en cuestión, publicado en la revista JAMA el 19 de marzo de 2019, analizó datos de 29 615 adultos de los Estados Unidos, agrupados en seis estudios prospectivos de cohorte con una mediana de seguimiento de 17.5 años. En este se afirma haber encontrado una relación dosis-dependiente entre el consumo de huevo, enfermedad cardiovascular (CVD, por sus siglas en inglés) y mortalidad por todas las causas.

Los investigadores calcularon dos índices de riesgo, el índice de riesgo ajustado (HR, por sus siglas en inglés) y diferencia de riesgo absoluto ajustada (ARD, por sus siglas en inglés). Según el estudio:

Por cada 300 miligramos (mg) de colesterol alimenticio consumido al día (lo que equivale a alrededor de un huevo y medio) se producía un:

HR del 17 % y ARD del 3.24 % de CVD

HR del 18 % y ARD del 4.43 % de mortalidad por todas las causas

Incluso cada huevo y medio adicional consumido al día estuvo vinculado con un mayor riesgo de incidencia de CVD y mortalidad por todas las causas

Consumir de tres a cuatro huevos a la semana estuvo relacionado con un:

HR del 6 % y ARD del 1.11 % de CVD

HR del 8 % y ARD del 1.93 % de mortalidad por todas las causas

Según el investigador principal Wenze Zhong, Ph. D., becario postdoctoral en el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, los resultados sugieren que no hay una cantidad segura de consumo de huevo, y el equipo considera que los resultados deberían considerarse cuando sean actualizadas las directrices alimenticias de los Estados Unidos.

“Cualquier nivel de consumo de huevo está vinculado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad, porque encontramos una relación dosis-respuesta. Mayor consumo significa mayor riesgo", dijo para Runner's World.

Pero ¿por qué está mal este estudio del huevo?

En este estudio ya han intervenido un sinnúmero de expertos en salud, al señalar sus múltiples fallas. Como señaló Runner's World:

"'Por un lado, la cantidad de riesgo o peligro informado es insignificante, y la forma en que lo calcularon no facilita la determinación del verdadero riesgo de una persona", indicó [Stuart] Phillips [Ph. D., Director del Centro McMaster para la Investigación de la Nutrición, Ejercicio y Salud...

[L]os investigadores señalaron que podría haber un error en la medición porque los datos de la alimentación se basaron en recuentos... Pero, este tipo de datos autoinformados no solo son poco confiables, sino que además los investigadores solo los evaluaron una vez... y asumieron que no habían cambiado en un promedio de 17 años de seguimiento.

Además, declararon que todas las cohortes utilizaban diferentes herramientas de evaluación de la alimentación, lo que les llevó a implementar su propia metodología para unificar los datos de la alimentación. Finalmente, los hallazgos del estudio son observacionales, por lo que, aunque pueden sugerir una conexión, no pueden comprobar que una cosa causó la otra".

Andrew Mente, Ph. D., investigador principal del Programa de Epidemiología en el Instituto de Investigación de Salud Poblacional, señaló que había una clara contradicción en los datos, al indicar para Runner's World:

“La hipótesis principal es que el huevo puede elevar los niveles de colesterol malo y que cuanto mayor cantidad consuma, más podrían agravarse. Pero, en el apéndice hay una nota muy oculta, la cual indica que habían encontrado que un mayor consumo de huevo estaba relacionado con menor nivel de colesterol malo (LDL, por sus siglas en inglés).

Entonces, ¿qué impulsa la relación en esta investigación? Al parecer hay una contradicción con los resultados".

Entrevisté al Dr. Malcolm Kendrick, autor del libro Doctoring Data: How to Sort Out Medical Advice From Medical Nonsense, justo después de que se publicara el estudio y secundó las preocupaciones del Dr. Mente. Enseguida se encuentra una muestra de mi próxima entrevista con él.

Zoe Harcombe, quien cuenta con un Ph. D. en nutrición para la salud pública, dio un paso más allá y enlistó al menos 10 problemas diferentes, que incluyen a los siguientes:

El estudio encontró una conexión entre el consumo de huevo y CVD, pero no con la enfermedad coronaria, que es una parte importante de CVD.

El metaanálisis incluyó seis estudios, uno fue dominante, y todos se enfocaron solo en las poblaciones de los Estados Unidos, lo que significa que los hallazgos no eran aplicables a las poblaciones que no pertenecían a los Estados Unidos, ya que los patrones alimenticios no son generalizables entre las poblaciones.

Esta relación no involucra causalidad, y según Harcombe, "el 17 % es muy pequeño para aplicar los criterios de Bradford Hill", también conocido como el criterio de causalidad de Hill.

Esto se refiere a un conjunto de nueve principios comúnmente mencionados al tratar de establecer evidencia de una relación causal entre una causa propuesta y efecto observado. Los nueve criterios incluyen tamaño del efecto (fuerza de asociación), reproducibilidad de los efectos, especificidad, temporalidad, gradiente biológico, plausibilidad, coherencia, evidencia experimental y evidencia análoga.

Harcombe explica el riesgo relativo del 17 %,  al indicar que, "esto equivaldría a una diferencia de riesgo absoluto de 17 versus 15 eventos (es decir, dos eventos) por cada 1000 personas-años, si se utiliza la tasa de eventos del estudio dominante" de los seis estudios incluidos en el análisis.

El estudio no evaluó solo el consumo de huevo. "Fue un estudio de 'ingredientes en platillos combinados'", indica Harcombe, "lo que, en el caso del huevo, representa una larga lista de comida chatarra, desde pasteles hasta helados".

Tampoco se ajustaron a factores de riesgo de CVD significativamente diferentes. En cambio, se asumió que las características diferentes podrían ser causadas por el huevo o colesterol.

Lo curioso es que, las personas que reportaron un consumo más bajo de colesterol en su alimentación también tuvieron un consumo de energía significativamente más bajo en general, apenas un tercio del consumo de energía que las personas con el consumo de colesterol más alto.

Harcombe sugiere que, "tal vez las personas no consumían mayor cantidad de huevo u obtenían más colesterol alimenticio, ¡solo fueron más honestos o, mejores para recordar su consumo de alimentos!

Los investigadores también recurrieron a una selección inusualmente aleatoria cuando llegó el momento de calcular el riesgo de daño de cada huevo y medio adicional. “El análisis de subgrupos reveló que esto solo se aplica a grupos de participantes específicos, pero aleatorios; por ejemplo, mujeres, pero no en hombres; personas delgadas, pero no con exceso de peso".

Y ahora, en el caso del más GRANDE (conflicto de interés), Harcombe señala que se trata de “quién es quién de los fabricantes de estatinas”, y agrega que, “al parecer el artículo tiene como su propósito principal resucitar el mito de la dieta relacionada con el corazón y colesterol, pero la parte del colesterol alimenticios fue rechazada... hace al menos 65 años".

Diversos estudios han confirmado que el huevo puede ser beneficioso para la salud cardíaca

También, valdría la pena señalar que diversos metaanálisis han refutado la afirmación de que consumir huevo puede incrementar el riesgo de CVD. Por ejemplo:

Una investigación publicada en 2009 descubrió que las proteínas de los huevos cocidos se convierten en enzimas gastrointestinales, que producen péptidos que actúan como inhibidores de ACE (medicamentos prescritos comúnmente para disminuir la presión arterial), un descubrimiento que apoya la postura que, de hecho, el huevo es parte de una alimentación para promover la salud cardíaca.

Un metaanálisis realizado en 2013 encontró que consumir hasta un huevo por día "no está relacionado con un mayor riesgo de CVD o derrame cerebral".

Un metaanálisis realizado en 2016, concluyó que, "en general, el resumen de vínculos indica que consumir hasta un huevo al día podría estar relacionado con un menor riesgo total de derrame cerebral". Con respecto a la enfermedad coronaria, no hubo una relación evidente entre el riesgo y consumo de huevo.

Un análisis realizado en 2017 "revisó la evidencia de consumo de huevo en los principales factores de riesgo de CVD en personas con o en riesgo de diabetes tipo 2 (prediabetes, resistencia a la insulina o síndrome metabólico)", al encontrar que, "el consumo de 6 a 12 huevos por semana, en el contexto de una alimentación que es consistente con las directrices que promueven la salud cardiovascular, no tiene un efecto adverso sobre los principales factores de riesgo de CVD en personas con diabetes tipo 2 o riesgo de desarrollar diabetes".

Un metaanálisis realizado en 2018 que examinó los estudios observacionales e intervencionistas publicados en los últimos 10 años que abordaron el consumo de colesterol, riesgo de CVD y diabetes tipo 2, concluyó que "los patrones alimenticios, actividad física y genética pueden influir en la predisposición de CVD y T2D [diabetes tipo 2] más que un solo alimento, como el huevo.

En conclusión, las personas pueden consumirse hasta siete huevos por semana de manera segura, pero en el caso de los pacientes con CVD o T2D desarrollada, solo pueden consumir huevo si se enfocan especialmente en llevar un estilo de vida saludable".

Los huevos son una parte importante de una alimentación saludable

En vez de centrarse en estudios erróneos que pueden hacerle preocuparse innecesariamente por el consumo excesivo de colesterol, existen numerosas razones para continuar consumiéndolos.

Están cargados de valiosas vitaminas y minerales, incluyendo selenio, vitaminas B2 (riboflavina), B5 (ácido pantoténico), B7 (biotina) y B12, proteínas de alta calidad, yodo, vitamina D, zinc, grasas omega-3, entre otros.

Así mismo, los huevos son una fuente importante de luteína y zeaxantina, dos antioxidantes conocidos por beneficiar la salud ocular, así como prevenir las cataratas y degeneración macular.

Yemas de huevo: la fuente más alta de colina alimenticia

Es importante destacar que el huevo es una de las mejores fuentes de colina que existen. La colina fue reconocida oficialmente como un nutriente esencial por el Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés) en 1998. Las yemas de huevo son la fuente más concentrada de colina en la dieta de los Estados Unidos, ya que proporcionan 680 miligramos por cada 100 gramos.

La colina puede ayudar a que las membranas celulares funcionen de forma correcta, ya que puede estar vinculada con las conexiones nerviosas y evitar la acumulación de homocisteína en la sangre, lo cual es bueno porque los niveles elevados están relacionados con enfermedades cardíacas. De igual manera, la colina puede ayudar a disminuir la inflamación crónica.

Este nutriente vital también es apreciado porque permite que el cuerpo produzca acetilcolina, una sustancia química cerebral que desempeña un rol en el almacenamiento de recuerdos. En el caso de las mujeres embarazadas, la colina puede ayudar a prevenir defectos de nacimiento, como la espina bífida, mientras que desempeña un rol en el desarrollo cerebral de los bebés.

Según un estudio publicado en la revista Nutrients, solo el 8 % de los adultos en los Estados Unidos consume suficiente colina, incluyendo solo el 8.5 % de las mujeres embarazadas.

Sin embargo, entre los consumidores de huevo, más del 57 % cumple con los niveles adecuados de consumo de colina. Con base en los resultados, los autores del estudio concluyeron que "es extremadamente difícil lograr el consumo adecuado de colina sin consumir huevo ni tomar un suplemento alimenticio".

Algunos de los síntomas relacionados con los bajos niveles de colina incluyen letargo, problemas de memoria y confusión cerebral persistente. Debido a que el cuerpo solo puede sintetizar pequeñas cantidades de este nutriente, debe obtenerlo de su alimentación con regularidad.

La colina y enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD)

Los dos destinos principales de la colina es para ser fosforilada y utilizada para crear fosfolípidos, o ser oxidada y empleada como donadora para grupos metilo. La fosfatidilcolina es un metabolito de colina especialmente importante en el hígado; esta es necesaria para empacar y exportar triglicéridos en lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL, por sus siglas en inglés).

Apenas recientemente se ha empezado a apreciar la necesidad de la colina para ayudar a eliminar los triglicéridos del hígado.

Por lo tanto, si es resistente a la insulina debido a una alimentación deficiente y altos niveles de triglicéridos, sería vital asegurarse de consumir más colina o podría elevar radicalmente el riesgo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD). Esto está muy relacionado con su función en la fosfatidilcolina y sacar las grasas del hígado.

Si tiene niveles normales de triglicéridos, no es tan importante incrementar los niveles de colina para NAFLD, pero aún desempeña un rol fundamental en los otros beneficios que describí en la sección anterior.

Además, la colina es una parte importante de la membrana mitocondrial, y la disfunción mitocondrial es un mecanismo fundamental en la patogénesis de NAFLD. La deficiencia de colina podría desempeñar un rol muy significativo en NAFLD porque altera la bioenergética mitocondrial y oxidación de ácidos grasos.

No todos los tipos de huevo son iguales

Cuando hablamos del huevo, la calidad es un tema esencial.

La mayor parte del huevo que encuentra en su supermercado local proviene de operaciones concentradas de alimentación animal (CAFO, por sus siglas en inglés), que son conocidas por ser fuentes de infecciones causadas por salmonela. Los huevos pueden contaminarse durante su formación si la bacteria salmonela se encuentra dentro de los ovarios de una gallina.

Como señaló el informe, "Food Safety and Cage Egg Production" de Humane Society, publicado en 2011, "los 16 estudios científicos publicados en los últimos cinco años que comparan la contaminación por salmonela en operaciones en jaulas y sin jaulas encontraron que las gallinas confinadas en jaulas tenían tasas más altas de salmonela, la principal causa de muerte relacionada con intoxicación alimentaria en los Estados Unidos”.

Hoy en día, también tenemos que lidiar con cepas de salmonela resistentes a los antibióticos, lo que ha hecho que la posible contaminación sea aún más preocupante.

Si bien, no hay forma de garantizar un 100 % de seguridad en todo momento, los beneficios de las aves criadas al aire libre empiezan a reconocerse cada vez más y definitivamente uno de los beneficios es la disminución en el riesgo de enfermedades. Por desgracia, hay muchos vacíos, lo que permite que los pollos y huevos de gallinas de CAFO sean disfrazados como criados "al aire libre" y "orgánicos".

Valdría la pena señalar que el concepto "criados sin jaula" no significa que los pollos fueron criados en condiciones ideales. No son criados en jaulas, pero es posible que aun así no tengan acceso al exterior, y la etiqueta orgánica solo simboliza que a las gallinas se les suministraron alimentos orgánicos. No significa que fueron criadas de forma humana o sostenible.

Por lo tanto, aún hay diferencias significativas incluso entre los huevos de animales criados “sin jaula” y “al aire libre” (o “pastoreados”). Con tantos vacíos y falta de transparencia, puede ser muy confuso elegir la mejor opción.

El Instituto Cornucopia aborda estos problemas en su informe de huevos y tabla de puntuación de marcas de huevo (ambos disponibles solo en inglés), que clasifica a 136 productores de huevos, de acuerdo con 28 criterios orgánicos.

Mark A. Kastel, Codirector del Instituto Cornucopia y analista sénior de políticas agrícolas señala que, "la tabla de puntuación del huevo orgánico les permite a los consumidores interesados seleccionar marcas auténticas que ofrezcan el huevo de mejor calidad, independientemente de las declaraciones exageradas que aparecen en las etiquetas".

Las mejores certificaciones que debe buscar al comprar leche, carne, frutas y verduras

Como comentario adicional, estas indicaciones erróneas de productos orgánicos y fraude total también se han extendido en la producción de carne y productos lácteos; por lo que, los líderes orgánicos y dedicados han tenido problemas por proponer reglas más nuevas y estrictas para regular los productos verdaderamente orgánicos.

En la actualidad, dos de las mejores certificaciones absolutas son la certificación American Grassfed Association (AGA) y Demeter; ésta última es una certificación biodinámica que abarca mucho más que solo la materia orgánica.

La certificación AGA incluye a las carnes y productos lácteos de animales criados con una alimentación basada en un 100 % de forraje. Los animales nunca se confinan en granjas de engorda; no reciben antibióticos ni hormonas; además nacen y se crían en granjas familiares de los Estados Unidos.

En la actualidad, estas dos certificaciones proporcionan la mejor garantía absoluta de que los alimentos que compra fueron producidos de manera sostenible, sin químicos tóxicos ni trato inhumano.

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