Las vacunas antiCOVID no reducen las tasas de infección

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

A mayores tasas de vacunación, mayor es el número de casos

Historia en Breve

  • La investigación demuestra que en 68 países de todo el mundo y en 2947 condados de los Estados Unidos, el incremento en las tasas de casos de COVID-19 no se relacionan con los niveles vacunación
  • En los Estados Unidos, los datos de los condados muestran tendencias similares, con nuevos casos de COVID-19 por cada 100 000 personas, y las estadísticas son muy parecidas sin importar el estado de vacunación de las personas
  • De los cinco condados con las mayores tasas de vacunación, que van del 84.3 % al 99.9 % de su población con esquema de vacunación completo, cuatro forman parte de la lista de "alta transmisión" de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, mientras que el 26.3 % de los 57 condados con "baja transmisión" tenía tasas de vacunación inferiores al 20 %
  • Islandia y Portugal, que tienen más del 75 % de su población con esquema de vacunación completo, tienen más casos de COVID-19 por 1 millón de personas que Vietnam y Sudáfrica, donde solo el 10 % de su población tiene el esquema de vacunación completo
  • Los datos de los CDC demuestran que las tasas de hospitalización por enfermedad grave entre las personas con esquema de vacunación completo pasaron del 0.01 % en enero de 2021 al 9 % en mayo de 2021, mientras que las tasas de muerte pasaron del 0 % al 15.1 %. Si las vacunas funcionaran, estas tasas debieron permanecer cerca del 0 %

Al considerar la escala de la campaña de vacunación contra el COVID-19, podríamos decir que si las vacunas funcionaran tal como lo afirman los funcionarios de salud, ya tendríamos inmunidad colectiva inducida por la vacuna. Hasta el 28 de octubre de 2021, se habían administrado 6.94 mil millones de dosis de vacunas antiCOVID-19, lo que significa que el 49 % de la población mundial ya recibió al menos una dosis.1

Si a este porcentaje le sumamos el hecho que gran parte de la población ya tiene inmunidad natural, entonces a estas alturas, el COVID-19 no debería representar una amenaza. Aunque las pandemias no suelen durar más de 18 meses, aún afirman que el COVID-19 es un problema de salud pública. Toda esta situación hace evidente que las campañas de vacunación no están funcionando.

A finales de septiembre de 2021,2 la revista European Journal of Epidemiology publicó un estudio que lo confirma, al demostrar que el incremento en los casos de COVID-19 (es decir, casos positivos según las pruebas de PCR) no tienen ninguna relación con los niveles de vacunación de 68 países alrededor del mundo. Lo mismo ocurre en 2947 condados de los Estados Unidos.

Datos demuestran que las vacunas antiCOVID no afectan las tasas de infección

Aunque la narrativa oficial del COVID afirma que las personas sin vacunar son las culpables de que la pandemia no pueda terminar, los datos demuestran que los países con altas tasas de vacunación, como Israel, aún tienen una propagación significativa de la enfermedad. Como señaló S.V. Subramanian, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de Harvard y colaborador del European Journal of Epidemiology:3

"Las vacunas son la principal estrategia para combatir el COVID-19 en todo el mundo. Por ejemplo, en los Estados Unidos se argumenta que las áreas con bajas tasas de vacunación son la causa del incremento actual en los nuevos casos.

También hay una narrativa similar en países como Alemania y el Reino Unido. Mientras que Israel, que se hizo popular por sus altas y rápidas tasas de vacunación, también experimentó un repunte de casos de COVID-19".

Utilizando los datos disponibles al 3 de septiembre de 2021, del portal Our World in Data, los investigadores estudiaron la relación entre los nuevos casos de COVID-19 y el porcentaje de la población que había sido completamente vacunada.

Se incluyeron 68 países, los criterios de inclusión fueron los datos de la segunda dosis de la vacuna, los datos de casos de COVID-19 y datos de la población hasta el 3 de septiembre de 2021. Después, calcularon los casos de COVID-19 por 1 millón de personas para cada país y calcularon el porcentaje de población con esquema de vacunación completo.

Según los autores: "en los últimos siete días, no hubo una relación clara entre el porcentaje de la población con esquema de vacunación completo y los nuevos casos de COVID-19". En todo caso, las mayores tasas de vacunación se relacionaron con un ligero incremento en los casos. Los autores también señalaron lo siguiente:4

"La línea de tendencia sugiere una relación marginalmente positiva, lo que significa que los países con un mayor porcentaje de población con esquema de vacunación completo tienen mayores casos de COVID-19 por 1 millón de personas".

Como señaló el Dr. Martenson, estos datos contradicen la narrativa oficial, que afirma que las vacunas son muy efectivas para prevenir la infección sintomática. Wikipedia incluso afirma que "una vacuna antiCOVID-19 es una vacuna destinada a proporcionar inmunidad adquirida contra el COVID-19",5 lo cual es algo completamente falso.

Incluso sus fabricantes admiten que estas vacunas no pueden prevenir la infección, solo reducen sus síntomas. Este es otro ejemplo de lo poco confiable que es Wikipedia, que está tan sesgada que podría considerarse una fuente de desinformación.

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A mayores tasas de vacunación, mayor es el número de casos

Si necesita más evidencia para comenzar a cuestionar la campaña mundial de vacunación masiva, aquí la tiene: Islandia y Portugal, dos países que tienen más del 75% de su población con esquema de vacunación completo, tienen más casos de COVID-19 por 1 millón de habitantes que Vietnam y Sudáfrica, donde solo alrededor del 10 % de su población tiene su esquema de vacunación completo.6

En Israel sucedió algo muy similar. A pesar de que más del 60 % de su población tiene su esquema de vacunación completo, tuvo el mayor número de casos de COVID-19 por 1 millón de habitantes en los siete días previos al 3 de septiembre de 2021.7

Lo mismo sucedió con los datos de varios condados de los Estados Unidos que mostraron tendencias similares, con nuevos casos de COVID-19 por cada 100 000 habitantes, y las estadísticas son muy parecidas sin importar el estado de vacunación de las personas. "Estoy seguro de que este no es el resultado esperado", dijo Martenson.

También señala que hace poco, el presidente Biden emitió una declaración en la que decía que los trabajadores de la salud deben tener su esquema de vacunación completo porque de esa forma "no podrán transmitir el COVID-19 a los pacientes". "Pero eso no tiene sentido, es decir que a mayores tasas de vacunación menores tasas de transmisión, sin embargo, los datos demuestran que está sucediendo todo lo contrario", dijo Martenson.

Además, los autores del estudio señalan que no hay evidencia de que los casos disminuyan a medida que incrementan las tasas de vacunación. "Tampoco hay indicios de que los casos de COVID-19 disminuyan a medida que incrementa el porcentaje de población con esquema de vacunación completo", escribieron.8

Por ejemplo, de los cinco condados con las mayores tasas de vacunación, que van del 84.3 % al 99.9 % con esquema de vacunación completo, cuatro forman parte de la lista de "alta transmisión" de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Mientras que el 26.3 % de los 57 condados con "baja transmisión" tenía tasas de vacunación inferiores al 20 %.

El estudio incluso consideró el lapso de un mes entre las personas con esquema de vacunación completo, ya que se dice que se necesitan dos semanas tras recibir la última dosis para desarrollar "toda la inmunidad". Aun así, "no se observó una relación clara entre los casos de COVID-19 y los niveles de vacunación completa".9

Necesitamos cambiar de estrategia

El estudio resumió varias razones por las que debería reconsiderarse "el hecho de que la vacuna sea la única estrategia para combatir el COVID-19". Para empezar, la efectividad no dura mucho tiempo.

Un informe del Ministerio de Salud de Israel demostró que cuando apareció la variante Delta, la vacuna de Pfizer-BioNTech pasó de una efectividad del 95 % en diciembre de 2020 al 64 % a principios de julio de 2021, y al 39 % a finales de julio.10,11

Los investigadores señalaron que también se reportó “una disminución sustancial en la inmunidad de las vacunas de ARNm seis meses después de la inmunización”. A pesar de las afirmaciones sobre los beneficios de las vacunas, las hospitalizaciones y muertes por COVID-19 también incrementaron de manera significativa.

Los datos de los CDC demuestran que las tasas de hospitalización por enfermedad grave entre las personas con esquema de vacunación completo pasaron del 0.01 % en enero de 2021 al 9 % en mayo de 2021, mientras que las tasas de muerte pasaron del 0 % al 15.1 %.12,13 Si las vacunas ofrecen todos los beneficios que afirman ¿a qué se debe este incremento en las tasas? Si las vacunas funcionaran, estas tasas debieron permanecer cerca del 0 %.

Los investigadores también señalaron que la inmunidad que se obtiene de la vacuna de Pfizer-BioNTech no es tan fuerte como la inmunidad que adquiere tras recuperarse del virus COVID-19.14 Por ejemplo, un estudio observacional retrospectivo que se publicó el 25 de agosto de 2021 demostró que la inmunidad natural es superior a la inmunidad que se obtiene de las vacunas antiCOVID-19. Según los autores de ese estudio:15

"… a diferencia de la inmunidad que se obtiene tras recibir dos dosis de la vacuna BNT162b2, la inmunidad natural proporciona una protección más duradera y más resistente contra la infección, la enfermedad sintomática y la hospitalización por la variante Delta del SARS-CoV-2".

El hecho es que aún hay un repunte de casos entre las personas que ya recibieron la vacuna antiCOVID-19, pero es muy raro volver a infectarse por COVID-19 después de recuperarse de la enfermedad.

Esto se demostró en un estudio irlandés,16 que analizó datos de 615 777 personas que se habían recuperado del COVID-19, a quienes se les dio un seguimiento de más de 10 meses. La tasa absoluta de reinfección varió entre 0 % y 1.1 %, mientras que la tasa media de reinfección fue del 0.27 %.17,18,19 Como señalaron los autores, "la reinfección fue un evento poco común y ningún estudio reportó que con el tiempo incrementara el riesgo de reinfección".

Otro estudio reveló resultados igual de alentadores. Monitoreó a 43 044 personas con anticuerpos positivos contra el SARS-CoV-2 durante hasta 35 semanas, y solo el 0.7 % se reinfectó. Cuando se aplicó la secuenciación del genoma para estimar el riesgo de reinfección a nivel de población, el riesgo fue del 0.1 %.20

Después de siete meses, no hubo indicios de una menor inmunidad. Según los autores de ese estudio: "es raro que haya reinfección. La infección natural parece provocar una protección resistente contra la reinfección con una eficacia > 90 % durante al menos siete meses".21

Muchos riesgos y pocos beneficios

El objetivo del consentimiento informado es brindarles a las personas todos los datos disponibles relacionados con el procedimiento médico con el fin de que puedan tomar una decisión informada antes de dar su consentimiento. En el caso de la vacuna antiCOVID-19, debido a su autorización de emergencia, al principio se disponía de muy pocos datos.

Pero cuando los efectos secundarios graves se volvieron cada vez más evidentes, se trató de silenciar a todo aquel que tratara de hacerlos públicos. Muchos médicos y científicos fueron víctimas de censura e incluso perdieron su trabajo por expresar sus preocupaciones.

En agosto de 2021, un estudio grande que se realizó en Israel22 reveló que la vacuna de ARNm de Pfizer se relaciona con un riesgo tres veces mayor de miocarditis,23 lo que contribuyó a la tasa de 1 a 5 eventos por cada 100 000 personas.24 También se demostró que la vacuna antiCOVID-19 incrementa el riesgo de otros problemas de salud, que incluyen linfadenopatía (inflamación de los ganglios linfáticos), apendicitis e infección por herpes zóster.25

El Dr. Peter McCullough, internista, cardiólogo y epidemiólogo, se encuentra entre los muchos expertos que han advertido que las vacunas antiCOVID-19 no solo son inefectivas, sino que ponen las vidas en riesgo.26 Según McCullough, para el 22 de enero de 2021, el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) ya había recibido 186 reportes de muertes relacionadas con la vacuna antiCOVID-19, que es un número suficiente para activar las alarmas y cancelar el programa de vacunación.

"En cualquier campaña de vacunación de este alcance, una cifra superior a 150 muertes es una señal de alarma", dijo. “Estados Unidos alcanzó las 186 muertes después de que 27 millones de personas recibieron la vacuna". McCullough cree que, si se hubieran establecido las juntas de seguridad adecuadas, el programa de vacunación contra el COVID-19 se habría cancelado desde febrero de 2021 por motivos de seguridad y riesgo de muerte.27

Pero al ocultar la información, los medios de comunicación y las grandes compañías de tecnología han hecho que sea imposible dar un consentimiento informado. Ya que no se puede tomar una decisión informada cuando no se comparte toda la información. Para empeorar las cosas, existe evidencia de que las agencias de las que dependemos para garantizar la seguridad de los medicamentos y salvaguardar la salud pública, manipulan las estadísticas y ocultan información con el fin de impulsar la aceptación de la vacuna.

Ahora que se publicaron datos que demuestran que no hay diferencias en las tasas de casos de COVID-19 entre las personas que recibieron la vacuna y las que no, parece cada vez más probable que estas vacunas representen más riesgos que beneficios, sobre todo entre las personas más jóvenes, ya que su riesgo de sufrir una enfermedad grave por COVID-19 es demasiado bajo.

Los niños están en grave peligro

Debido al riesgo de miocarditis, el Comité Conjunto de Vacunación e Inmunización (JCVI) de Gran Bretaña no recomienda aplicar vacunas antiCOVID-19 a niños sanos de entre 12 a 15 años.28

Mientras tanto, la FDA no solo aprobó su aplicación en adolescentes, sino que también aprobó la vacuna de Pfizer para niños de 5 a 11 años,29 a pesar de las fuertes objeciones de médicos y científicos. Según lo que informó el portal The Defender:30

"Los expertos expresaron su preocupación por la falta de datos de seguridad y de efectividad por parte de Pfizer para el uso de su vacuna antiCOVID en niños pequeños, al igual que señalaron que el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) cada vez recibe más reportes, lo que es otra señal de alerta. También cuestionaron la necesidad de vacunar a los niños, quienes tienen un riesgo "casi nulo" de morir por COVID.

Según la Dra. Meryl Nass, miembro del Panel Asesor Científico de Defensa de la Salud Infantil, Pfizer lo hizo de nuevo y en el ensayo de su estudio de seguridad en niños, no incluyó a todos los participantes.

‘Tres mil niños recibieron la vacuna antiCOVID de Pfizer, pero el análisis de seguridad solo incluyó de forma selectiva a 750 niños’, dijo Nass. Los estudios para el grupo de edad de 5 a 11 años son los mismos que para el grupo de 12 a 15 años.

En otras palabras, igual de cortos e insatisfactorios, con datos de seguridad y de efectividad inadecuados, sin explicar por qué este tipo de análisis de extrapolación es suficiente. Todos los eventos adversos graves se consideraron no relacionados con la vacuna".

La Dra. Jessica Rose, inmunóloga viral y bióloga, dijo al panel que panel la EUA de agentes biológicos requiere que haya una emergencia y que no haya un tratamiento alternativo. ‘Aquí no hay una emergencia y el COVID-19 puede tratarse con facilidad’, dijo Rose.

En un estudio revisado por pares,31 en coautoría con Rose, las tasas de miocarditis fueron mayores en personas de 13 a 23 años tras ocho semanas del lanzamiento de la vacuna antiCOVID en este grupo de edad. Según Rose, entre niños de 12 a 15 años, los casos que se reportaron de miocarditis fueron 19 veces mayores que las tasas de referencia.

Rose dijo que el VAERS ha recibido decenas de miles de reportes de niños de 0 a 18 años y explicó: ‘En este grupo de edad, han muerto 60 niños, 23 de ellos tenían menos de 2 años. Es muy preocupante que en este grupo de edad hubo 5510 reportes de administración del producto a pacientes de edad inapropiada. Dos niños se inyectaron de manera inapropiada, se cree que, por un profesional médico capacitado, y murieron poco después.’”

El 20 de octubre de 2021 se publicó un artículo en el cual32 el Dr. Paul Elias Alexander, ex profesor asistente de medicina basada en evidencia y métodos de investigación, calificó el plan para vacunar a los niños pequeños como "bastante imprudente" y "peligroso debido a la falta de datos de seguridad y una metodología de investigación deficiente".

También descubrimos que la FDA ignora y oculta los datos sobre niños que sufrieron lesiones graves en los ensayos de las vacunas,33 lo que pone en duda la credibilidad de los pocos datos que se tienen. Mientras tanto, los datos sugieren que ningún niño sano ha muerto por COVID-19. Alexander revisa esos datos en su artículo.

La vacunación masiva provoca la aparición de las variantes

Cuando podría pensar que las cosas no pueden ponerse peor, surge evidencia de que las vacunas provocan que el virus mute, lo que produce variantes más infecciosas y resistentes. Además de la menor efectividad, esto ayuda a explicar el porqué de los repuntes en las tasas de infección grave entre las personas con esquema de vacunación completo.

Por ejemplo, el 23 de agosto de 2021 se publicó un estudio34 en el servidor de preimpresión bioRxiv, que advertía que la variante Delta "podría volverse completamente resistente a los anticuerpos que producen las vacunas".

Según los autores, cuando se introdujeron cuatro mutaciones comunes en el dominio de unión al receptor de la variante Delta, los anticuerpos de la vacuna de Pfizer no pudieron neutralizar el virus. También descubrieron que se volvía más inefectiva. En pocas palabras, esto podría convertirse en el peor de los casos, lo que provocaría que las personas que se pusieron la vacuna de Pfizer experimenten una enfermedad más grave tras exponerse al virus.

Ya surgió una variante Delta con tres de las cuatro mutaciones,35 lo que sugiere que es solo cuestión de tiempo antes de que se desarrolle una cuarta mutación y, cuando eso suceda, el virus será completamente resistente a la vacuna de Pfizer.

De hecho, muchos advierten sobre el escape inmunológico debido a la presión que se ejerce sobre el virus COVID-19 durante la vacunación masiva.36 Otro estudio37 que se basó en un modelo matemático, encontró que el peor de los casos puede desarrollarse cuando un gran porcentaje de una población está vacunada pero la transmisión viral sigue siendo alta.

Este representa el escenario principal para el desarrollo de cepas mutantes resistentes38 y es la situación exacta en la que se encuentra Estados Unidos y muchos otros países del mundo en este momento. Llegó el momento de reconocer que las vacunas antiCOVID no son la respuesta, sino la inmunidad natural. Como señalaron los investigadores del European of Journal of Epidemiology:39

"Estigmatizar a las poblaciones puede causar más daños que beneficios. Es importante mencionar que otras estrategias no farmacológicas (como la importancia de la higiene básica de salud pública con respecto a mantener una sana distancia o lavarse las manos y promover pruebas más económicas y accesibles) deben renovarse con el fin de lograr a aprender a vivir con el COVID-19 de la misma manera en la que llevamos 100 años viviendo con las variantes del virus de la influenza de 1918".

Haga su propio análisis de riesgo-beneficio

De hecho, ya sabemos que el COVID-19 no es muy diferente al resfriado común con respecto a su letalidad, así que no hay nada que temer.40,41,42,43,44 Entonces, si no está en un asilo de ancianos y no tiene varias comorbilidades, en promedio tiene un 99.74 % de posibilidades de sobrevivir al COVID-19.45 Ese es un porcentaje muy bueno, a menos que espere que las personas se vuelvan inmortales.

Si presenta síntomas, recuerde que existen varios protocolos de tratamiento temprano y efectivos que puede implementar, como el protocolo I-MASK + de Frontline COVID-19 Critical Care Alliance,46 el protocolo Zelenko47 y el peróxido nebulizado, del que se habla a detalle en el artículo de caso del Dr. David Brownstein48 y en el libro electrónico gratuito del Dr. Thomas Levy: "Rapid Virus Recovery". Pero sin importar el protocolo de tratamiento que decida utilizar, asegúrese de comenzar el tratamiento lo antes posible, lo ideal es implementarlo desde que aparezca el primer síntoma.

Por otro lado, la tasa de mortalidad por las vacunas antiCOVID-19 que reporta el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS), excede la tasa de muerte de más de 70 vacunas combinadas durante los últimos 30 años, mientras que si sufre daños por una vacuna del COVID y vive en los Estados Unidos, su único recurso es solicitar una compensación bajo la Ley de Compensación por Lesiones Ocasionas por Contramedidas (CICP).49

La compensación del CICP es muy limitada y difícil de conseguir. En sus 15 años de historia, solo ha indemnizado 29 reclamaciones, lo que representa menos de 1 de cada 10,50,51,52 ya que solo califica si su lesión requiere de hospitalización y si causa una discapacidad grave o la muerte, e incluso si cumple con los criterios de elegibilidad, necesita un seguro médico privado para que puedan pagarle.

No hay reembolso por dolor ni sufrimiento, solo salarios perdidos y facturas médicas sin pagar. Esto significa que una persona jubilada no puede participar, incluso si muere o termina en una silla de ruedas. La compensación salarial es de duración limitada, con un tope de $ 50 000 al año, y la decisión del CICP no puede apelarse.

Para que se dé una idea de los riesgos reales, échele un vistazo a los casos que se publican en nomoresilence.world, un sitio web que tiene como objetivo dar voz a las personas que han sufrido lesiones a causa de las vacunas antiCOVID.

+ Fuentes y Referencias