Sentirse solo aumenta en un 40 % el riesgo de demencia

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Historia en Breve -

  • Sentirse solo es un fuerte predictor de demencia y un factor de riesgo modificable que puede mejorar para reducir su riesgo de demencia
  • Durante el período del estudio —10 años— la soledad se relacionó con un aumento del 40 % en el riesgo de demencia y el vínculo fue independiente de otros factores de riesgo, como el género, nivel de estudios, raza, origen étnico e incluso aislamiento social
  • Algunas investigaciones previas revelaron que las personas que se sentían solas tenían el doble de riesgo de desarrollar Alzheimer en comparación con aquellas que no se sentían de tal manera
  • La soledad puede afectar el riesgo de demencia al aumentar la inflamación en el cuerpo junto con la presión arterial, factores que pueden afectar el riesgo de dicha enfermedad mental; sentirse solo también puede alentarlo a emprender conductas poco saludables relacionadas con la demencia, como beber en exceso o no hacer ejercicio

Por el Dr. Mercola

En una encuesta realizada a 20 000 adultos de los Estados Unidos, el 46 % dijo que en ocasiones o siempre se sentían solos.1 Si bien a primera vista esto puede parecer un problema de salud mental, es un problema que está estrechamente relacionado con la salud física.

Las investigaciones han ido demostrando con mayor frecuencia que la soledad tiene un costo significativo en su salud, que equivale a fumar 15 cigarrillos al día2 y aumenta su riesgo de muerte prematura.3

Su salud cerebral también puede verse afectada como resultado de sentirse solo y un estudio reciente —que utilizó la muestra más grande hasta la fecha— demuestra que la soledad se relaciona con un mayor riesgo de demencia.4

Aunque este vínculo ya se había revelado anteriormente, este último estudio resulta único ya que incluyó una muestra diversa de más de 12 000 personas que fueron monitoreadas por un largo período de 10 años.

Los resultados demostraron que sentirse solo es un fuerte predictor de demencia y un factor de riesgo modificable que puede mejorar para reducir su riesgo de desarrollar dicha enfermedad.

La soledad se relaciona con un aumento del 40 % en el riesgo de demencia

Para el estudio, algunos investigadores de la Universidad Estatal de Florida (FSU, por sus siglas en inglés) en la ciudad de Tallahassee utilizaron datos de una muestra de personas a partir de los 50 años.

En este estudio se realizaron entrevistas telefónicas con el fin de medir su soledad y aislamiento social; de igual forma, durante el estudio de 10 años los participantes se sometieron cada 2 años a evaluaciones para determinar su habilidad cognitiva.

Durante el período del estudio, la soledad se relacionó con un aumento del 40 % en el riesgo de demencia y el vínculo fue independiente de otros factores de riesgo, como el género, nivel de estudios, raza, origen étnico e incluso aislamiento social.

El aislamiento social es una distinción importante, ya que es una medida objetiva que refleja el número de contactos que una persona tiene en el ámbito social.

Una persona puede tener una gran cantidad de contactos sociales y aun así sentirse sola, o bien, puede tener una pequeña cantidad de contactos sociales y sentirse en plenitud, por lo que el aislamiento social no siempre es la mejor medida para determinar cómo se siente una persona en el interior.

Y aquí es donde entra el factor de la soledad, ya que este hace referencia a la experiencia subjetiva del aislamiento social.

Solo las personas que se sentían solas tenían un mayor riesgo de demencia. Asimismo, estas tenían más probabilidades de sufrir otros factores de riesgo de demencia, como depresión, hipertensión arterial, diabetes y antecedentes tanto de tabaquismo como de menos actividad física.

Sin embargo, el vínculo entre la soledad y la demencia permaneció igual incluso cuando estos factores se tomaron en cuenta.5

Angelina Sutin, autora del estudio y profesora adjunta en el departamento de ciencias del comportamiento y medicina social de la universidad FSU, explicó cuál es la diferencia entre la soledad y el aislamiento social, y cómo no siempre resulta evidente quién está solo y quién no:6

"Es una sensación de no encajar o no pertenecer al grupo de personas que lo rodean... Puede existir alguien que viva solo y que no tenga mucho contacto con las personas, pero que tenga lo suficiente y eso satisface su necesidad interna de socializar. Entonces, aunque objetivamente piense que esa persona está socialmente aislada, no se siente sola.

Por otro lado, puede estar rodeado de muchas personas, participar e interactuar socialmente y aun así no tener un sentido de pertenencia. Desde un contexto externo parece que tiene una gran interacción social, pero el sentimiento subjetivo es que no pertenece a ese grupo".

Investigaciones previas han vinculado a la soledad con un riesgo doble de Alzheimer

En 2007, una investigación publicada en la revista Archives of General Psychiatry también reveló que las personas que se sentían solas tenían el doble de riesgo de desarrollar Alzheimer en comparación con aquellas que no se sentían de tal manera.7 El autor del estudio, Robert S. Wilson, Ph. D., explicó en un boletín informativo:8

"Los seres humanos son criaturas muy sociales. Necesitamos interacciones saludables con otros para mantener nuestra salud ... Los resultados de nuestro estudio sugieren que las personas que están constantemente solas pueden ser más vulnerables a los efectos nocivos de la neuropatología relacionada con la edad...

Si la soledad está causando cambios cerebrales, es muy posible que ... los cambios conductuales puedan disminuir los efectos de estas emociones negativas y puedan reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer".

De hecho, otro estudio que investigó el vínculo entre la soledad y la demencia reveló que sentirse solo, pero no necesariamente estar solo, se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar demencia en el futuro.

La asociación fue tan intrínseca que los investigadores concluyeron que los sentimientos de soledad pueden ser una etapa prodrómica de la demencia y señalaron que, "entender mejor el trasfondo de sentirse solo puede ayudarnos a identificar personas vulnerables y desarrollar intervenciones para mejorar los resultados en personas mayores que corren el riesgo de sufrir demencia".9

La soledad puede afectar el riesgo de demencia de diversas maneras, incluso al aumentar la inflamación en el cuerpo junto con la presión arterial, factores que pueden afectar el riesgo de dicha enfermedad mental.

Sentirse solo también puede alentarlo a emprender comportamientos poco saludables relacionados con la demencia, como beber en exceso o no hacer ejercicio. Además, si se siente solo, es posible que no participe en actividades sociales ni desafíe su mente, lo que puede afectar aún más su función cognitiva.10

Tener redes de amistades consolidadas es importante para la salud y la memoria

Aunque en el estudio presentado el aislamiento social no se haya relacionado con la demencia de la misa forma que se hizo con la soledad, las redes sociales consolidadas siguen siendo un factor importante para su salud en general. Además, los diferentes tipos de redes, como los que involucran a amigos, niños u otros familiares, pueden tener diferentes efectos en su salud.

En un estudio, se reveló que tener una gran red de buenas amistades puede conllevar muchos más beneficios significativos para su memoria en el futuro, esto en comparación con las redes sociales con niños, familiares o confidentes.11

Los investigadores sugirieron que los amigos pueden fomentar conductas saludables, como realizar actividad física, asimismo, los consejos de salud de los amigos pueden ser mejor recibidos que aquellos hechos por la familia.

Aunado a esto, las amistades consolidadas pueden ser beneficiosas para otros factores que influyen en su salud cerebral, lo que incluye a la depresión, autoeficacia, autoestima, afrontamiento y moral, así como un sentido de control personal.

“Es posible que estos efectos se deban al refuerzo de los roles sociales, o porque las interacciones con amigos pueden volverse más discrecionales con la edad. Las redes de amistad que se mantienen en la vejez pueden ofrecer grandes niveles de apoyo socioemocional y, por lo tanto, confieren beneficios a los individuos”, explicaron los investigadores.12

En cuanto a por qué las redes sociales benefician específicamente a la memoria, los investigadores señalaron que:13

"Las redes sociales son la base para el compromiso social, que es un estímulo cognitivo y puede mejorar la plasticidad neuronal en el envejecimiento, por lo tanto, mantienen la reserva cognitiva. De este modo, contar con mejores redes sociales podría provocar una estimulación psicológica continua y retrasar el daño o deterioro cognitivo.

Otro posible mecanismo es que las redes sociales más consolidadas puedan servir para mitigar el estrés al modificar sus efectos en la activación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal del sistema nervioso central.

Esto afecta el funcionamiento neuronal y, por tanto, las personas con mejores redes sociales están protegidas de algunos de estos procesos neuroendocrinos. Otra posibilidad es que las redes sociales faciliten el acceso a la atención médica, lo que impide de manera indirecta la patología cerebral y otros procesos de enfermedades que afectan la cognición".

La Dra. Kristen Fuller, escritora de salud mental clínica en Center for Discovery (Centro para el descubrimiento), agregó otras razones por las cuales las amistades saludables son sumamente beneficiosas:14

Los amigos lo pueden alentar y acompañar en los momentos buenos y malos

Los amigos pueden ayudarlo a salir de su zona de confort al ayudarlo a desarrollar habilidades sociales y crecer como persona

Los amigos pueden hacerlo enfrentar la realidad al ser sinceros

Los amigos pueden ayudarlo a aprender cómo comunicarse y comprometerse, lo que le ayudará a entablar relaciones románticas saludables

Ser amigos con otras parejas puede brindar apoyo durante las transiciones de la vida como comprometerse, contraer matrimonio y tener hijos

La soledad y el aislamiento social pueden ser peores que el tabaquismo y la obesidad

La soledad afecta su salud de diversas maneras. De hecho, 2 metaanálisis presentados en 2017 durante la Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología concluyeron que la soledad y el aislamiento social suponen mayores amenazas para la salud pública que la obesidad, lo que aumenta el riesgo de muerte prematura hasta en un 50 %.15

El primer análisis, que analizó 148 estudios con más de 300 000 adultos, encontró que el aislamiento social aumentó el riesgo de muerte prematura en un 50 %.

El segundo, que evaluó 70 estudios donde participaron más de 3.4 millones de personas, encontró que el aislamiento social, la soledad y vivir solo se correlacionaban con un 29 %, 26 % y 32 % de riesgo de mortalidad respectivamente.16

Esto resulta similar al riesgo de muerte prematura relacionada con la obesidad y otros factores de riesgo de mortalidad, como el tabaquismo. De hecho, la soledad se ha relacionado con diversos problemas de salud mental y física, que incluyen un mayor riesgo de:17

Síndrome metabólico

Hipertensión arterial

Cardiopatía coronaria

Psicosis

Suicidio

Depresión

Obesidad

Un estilo de vida poco saludable

¿Se siente solo? Asegúrese de estar durmiendo bien

La falta de sueño se ha identificado como una crisis de salud pública muy parecida a la soledad, y resulta que ambas pueden estar relacionadas. Una investigación sugiere que la soledad puede ir de la mano con la falta de sueño, ya que cuanto más falta de sueño tenga, será menos sociable, y los demás percibirán que quiere estar solo.18

Es un círculo vicioso, ya que las personas que luchan contra la soledad también suelen tener problemas para dormir. Por ejemplo, un estudio realizado en 2011 descubrió que, por cada aumento de 1 punto en la escala de soledad establecido por la UCLA, un individuo tiene una probabilidad 8 % mayor de experimentar algún tipo de trastorno del sueño.19

Los investigadores han sugerido que, en realidad, la falta de sueño causa la soledad al instigar "un ciclo de separación y retraimiento social que se propaga y auto refuerza".20 La soledad tiene muchas causas, sin embargo, algunas de las razones comunes que van más allá de la falta de sueño son:

  • Largas jornadas laborales
  • Un uso de las redes sociales que supera la interacción interpersonal
  • Viajes frecuentes por trabajo
  • Vivir lejos de la familia
  • Demorar o abstenerse al matrimonio

Con esto en mente, si se siente solo, procure mantener sus hábitos de higiene para dormir con el fin de descansar mejor durante la noche. Además, tenga en cuenta los otros factores subyacentes que pueden estar contribuyendo a su estado emocional.

Las estrategias que se muestran a continuación pueden ayudarlo a hacer conexiones significativas con otros en su comunidad y así ayudar a abordar los sentimientos de soledad y aislamiento social:

Únase a un club que llame su atención

Realice un voluntariado para una causa en la que crea

Inscríbase en una clase para aprender algo nuevo o practicar algún pasatiempo

Cree rituales de conexión, como llamar a algún amigo todos los lunes

Inscríbase al gimnasio o a una clase donde practique su aptitud física para que pueda hacer ejercicio con otros

Frecuente tiendas y mercados locales, donde pueda establecer relaciones con los dueños y otros clientes habituales

Hable con extraños durante su trayecto diario al supermercado y mientras pasea a su perro

Considere la posibilidad de adoptar una mascota, como un perro, que le brinde compañía y sea una fuente de amor incondicional

Muévase para estar más cerca de sus amigos y familiares

Asista a eventos religiosos o grupos de apoyo

He aquí un truco sencillo para reducir en un 90 % el riesgo de demencia

Abordar la soledad es una estrategia importante para reducir su riesgo de demencia, pero no es la única. Además de mejorar esta faceta de su salud emocional y física, también debe prestar atención a su estado cardiovascular.

De hecho, los investigadores de la Universidad de Gotemburgo en Suecia revelaron que las mujeres con el mejor estado cardiovascular tenían un menor riesgo de demencia en 88 % comparado con aquellas con un estado moderado.21

Incluso vale la pena mantener una aptitud física promedio, ya que las mujeres con el índice más bajo tienen un riesgo 41 % mayor de sufrir demencia en comparación con aquellas con una aptitud física promedio.

En este caso, la aptitud física no es lo mismo que el ejercicio, y el estudio no midió la frecuencia con la que las mujeres hacían ejercicio. En su lugar, se centró en el ejercicio cardiovascular medido por una prueba de cicloergómetro con un aumento gradual. El estado cardiovascular puede ser una medida que refleje qué tan bien está circulando la sangre al corazón y al cerebro.

El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés) es un componente importante para que pueda alcanzar altos niveles de aptitud física, y solo requiere una fracción del tiempo que se dedica a otras rutinas de gimnasio cuya intensidad es baja o moderada.

La restauración de la función mitocondrial es otra piedra angular de la prevención y el tratamiento exitoso de la demencia. Además del ejercicio, una de las formas más poderosas para optimizar su función mitocondrial es la cetosis cíclica.

La ventaja de usar el ejercicio como una herramienta para reducir el riesgo de demencia es que también puede mejorar su sueño y su estado de ánimo, lo que a su vez puede hacer que sea más fácil obtener motivación para establecer nuevas conexiones y entablar relaciones interpersonales, esto remediará la soledad y reducirá aún más su riesgo de demencia.

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