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El extraño síndrome que provoca embriaguez sin consumir alcohol

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

sindrome de autoembriaguez

Historia en Breve -

  • El síndrome de autocervecería (ABS) es una afección médica en la que el cuerpo fermenta los carbohidratos en alcohol en el intestino
  • Los antibióticos, los cuales alteran el microbioma al permitir la proliferación de hongos, podrían ser un factor causante de este síndrome
  • Debido a que el ABS puede ocurrir con más frecuencia de lo esperado, los investigadores sugieren que es necesario investigar a cualquier persona que muestre niveles elevados de alcohol en la sangre o una prueba positiva de alcoholímetro, sin haber consumido alcohol
  • Se aislaron cepas de K. pneumoniae de un hombre con ABS, las cuales generan cantidades elevadas de alcohol; asimismo, se encontró que eran más elevadas en aquellos con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés)
  • Los cambios en el estado de ánimo, así como el delirio y la confusión mental pueden ocurrir en el ABS de manera temprana, incluso antes de que se desarrollen síntomas de embriaguez

El síndrome de autocervecería (ABS, por sus siglas en inglés), es una afección médica en la que el cuerpo fermenta los carbohidratos en alcohol en el intestino. También conocido como síndrome de fermentación intestinal, esta afección causa embriaguez sin el consumo de alcohol.

El intestino se convierte en una cervecería, lo que crea muchos de los síntomas relacionados con el consumo excesivo de alcohol o la resaca. Muchas de las personas afectadas fueron arrestadas por conducir en estado de ebriedad por que mostraban niveles de alcohol mucho más elevados que el límite legal, a pesar de que no habían consumido ni una sola gota de alcohol.

Tal fue el caso de un hombre de 46 años que es objeto de estudio en el BMJ Open Gastroenterology, que sugiere que el ABS puede ser más común de lo esperado.

El ABS es difícil de diagnosticar, y a menudo es descartado por el personal médico

El hombre de este estudio contaba con muy buena salud hasta que recibió antibióticos por una lesión traumática en el pulgar. Una semana después, comenzó a experimentar cambios en su personalidad, incluyendo episodios de depresión, confusión mental y agresión. Su médico evaluó este comportamiento y lo envió a un psiquiatra, quien le recetó medicamentos.

Al final, fue arrestado porque se pensó que conducía en estado de ebriedad, ya que sus niveles de alcohol fueron de 200 mg/dL. A este nivel, una persona parecería alcoholizada y podría experimentar discapacidad visual grave. Asimismo, con un nivel de alcohol en la sangre de 200 mg/dL pueden desarrollarse los siguientes síntomas: vomito, incontinencia e intoxicación por alcohol.

Tanto el personal médico como la policía se negaron a creer que este hombre no había consumido alcohol, el cual es un tema muy común en los casos de ABS. Después de consultar a diferentes médicos, lograron identificar la levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae) y otro tipo de levadura (Saccharomyces boulardii) en sus heces; asimismo, se realizó un diagnóstico al monitorear sus niveles de alcohol después de una comida alta en carbohidratos.

Se administraron medicamentos antimicóticos y una alimentación libre de carbohidratos, lo cual funcionó para aliviar los síntomas durante algunas semanas. Las recaídas intermitentes comenzaron nuevamente, incluyendo una que requirió de una intervención hospitalaria debido a una caída que le causó un sangrado intracraneal.

Incluso entonces, señaló el estudio, "el personal médico se negó a creer que este hombre no consumía alcohol a pesar de negarlo de manera consistente".

No fue hasta que encontró un grupo de apoyo que logró contactar a los investigadores del estudio de BMJ, quienes le recetaron una terapia antimicótica diferente y, una vez completada, inicio con un probiótico que ayudó a restaurar su microbioma intestinal. Según el BMJ:

"Comenzó con un probiótico (Lactobacillus acidophilus de una sola cepa con 3 mil millones de unidades colonizadoras por cada cápsula) para inhibir los hongos y ayudar a normalizar su microbioma intestinal. Asimismo, comenzó a consumir carbohidratos de manera gradual, mientras que la prueba para medir la cantidad de carbohidratos fue negativa.

Después de 6 semanas, cambiaron este probiótico por un probiótico de cepas múltiples, el cual contiene 12 organismos bacterianos diferentes libres de hongos. Ha continuado con este tratamiento desde entonces. Aproximadamente año y medio más tarde, no ha experimentado ningún síntoma y ha retomado su vida, incluyendo una alimentación normal, mientras controla sus niveles de alcohol por medio de un alcoholímetro".

Los antibióticos pudieron haber causado el ABS

En este caso, los investigadores consideraron que el causante fue la terapia con antibióticos, la cual alteró el microbioma y permitió el crecimiento de hongos. Además de afirmar que el ABS es una afección infradiagnosticada, los investigadores señalaron lo siguiente: "Creemos que los síntomas fueron causados por los antibióticos, lo que resultó en un cambio en el microbioma gastrointestinal que permite el crecimiento excesivo de hongos".

Esta puede ser la primera vez que se han relacionado los antibióticos con esta enfermedad, aunque otra investigación, que comparó a las personas con ABS con personas saludables, encontró que aquellos con ABS utilizaron antibióticos durante más tiempo. Según una revisión, el uso de antibióticos, junto con una alimentación repleta de alimentos procesados, podría ser el causante de lo siguiente:

"Los daños en el microbioma intestinal son la condición subyacente que permite la colonización excesiva de los microbios fermentados. Tales trastornos intestinales son causados por una alimentación alta en carbohidratos y alimentos refinados, así como el uso excesivo de antibióticos y no antibióticos en los alimentos y medicamentos".

El uso de probióticos para tratar el ABS requiere de mayor investigación, y es posible que los trasplantes fecales puedan ofrecer un tratamiento exitoso. En el estudio presentado, los investigadores comenzaron con un probiótico de una sola cepa para inhibir el crecimiento de hongos, el cual cambiaron a un probiótico de cepas múltiples después de un periodo de seis semanas, para una mayor diversidad en el microbioma.

Debido a que el ABS puede ocurrir con más frecuencia de lo esperado, los investigadores sugieren que es necesario investigar a cualquier persona que muestre niveles elevados de alcohol en la sangre o una prueba positiva de alcoholímetro, sin haber consumido alcohol.

Los cambios en el estado de ánimo, así como el delirio y la confusión mental pueden ocurrir en el ABS de manera temprana, incluso antes de que se desarrollen síntomas de intoxicación alcohólica.

En el 2015 en Nueva York, una mujer fue acusada de conducir en estado de ebriedad después de que el alcoholímetro detectara un nivel de alcohol cuatro veces mayor que el límite legal y el caso fue desestimado después de que el tribunal se enterara que padecía ABS.

¿El ABS es el responsable de los casos de NAFLD?

En China, se descubrió que un hombre de 27 años con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) tenía niveles extremadamente altos de alcohol en la sangre, con cerca de 400 mg/L tras consumir una alimentación muy elevada en carbohidratos (pero sin alcohol). En este caso, el hongo no fue el causante de la enfermedad sino las bacterias conocidas como Klebsiella pneumoniae.

Los investigadores descubrieron esto al comparar muestras de las heces de este hombre con aquellas de las personas con NAFLD y un grupo de control saludable. El hombre tenía niveles más elevados de K. pneumoniae que los otros grupos; mientras que en la cumbre de sus síntomas, casi el 19 % de las bacterias presentes en sus heces eran K. pneumoniae, que es 900 veces mayor de lo normal.

Además, se aislaron las cepas de K. pneumoniae que podrían generar concentraciones elevadas de alcohol y se encontró que eran más elevadas en aquellos con NAFLD que en los controles sanos. En las personas con NAFLD, el 60 % mostraba cepas de K. pneumoniae con una alta producción de alcohol, en comparación con el 6 % del grupo control.

Los ratones que fueron alimentados con bacterias productoras de grandes cantidades de alcohol desarrollaron síntomas de daño hepático.

Según los investigadores, "estos resultados sugieren que en algunos casos de NAFLD las alteraciones en el microbioma intestinal desarrollan la condición debido a la producción excesiva de alcohol endógeno".

El ABS es más común en personas con NAFLD

Las personas con ABS tienen más probabilidades de sufrir otras afecciones de salud, como diabetes, obstrucción intestinal crónica o disfunción hepática, como NAFLD y esteatohepatitis no alcohólica (NASH).

NAFLD es la enfermedad hepática crónica más común en los países desarrollados, caracterizada por una acumulación excesiva de grasa en el hígado que no está relacionada con el consumo excesivo de alcohol. La NAFLD puede progresar a NASH, una forma más grave de la enfermedad que causa inflamación hepática y daño en las células hepáticas además de la acumulación de grasa.

Las personas que padecen NASH pueden desarrollar fibrosis, o tejidos cicatrizados en el hígado, así como cirrosis hepática, que a su vez está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de hígado (y en las últimas décadas se han incrementado las tasas de cáncer de hígado).

A menudo, NAFLD no presenta síntomas, aunque puede causar fatiga, ictericia, hinchazón en las piernas y abdomen, confusión mental, entre otros problemas de salud. NAFLD puede revertirse en las primeras etapas, con una cuidadosa atención en la alimentación y ejercicio, y el consumo de colina también puede desempeñar un rol fundamental.

Las estrategias nutricionales son importantes

El hígado graso (NAFLD) ocurre con la ausencia de un consumo significativo de alcohol, y es impulsado por el exceso de azúcar. En los casos de NAFLD, es necesario eliminar la fructosa procesada y otros azúcares añadidos de la alimentación, lo cual también se recomienda para las personas con ABS.

La fructosa puede afectar el hígado en una forma muy similar al alcohol. A diferencia de la glucosa, que puede ser utilizada por casi todas las células del cuerpo, la fructosa solo puede ser metabolizada por el hígado, ya que este es el único órgano que cuenta con el transportador para realizar este proceso.

Puesto que toda la fructosa se transporta al hígado, si consume grandes cantidades, terminará dañando y afectando su hígado de la misma manera que el alcohol y otras toxinas. La manera en que el hígado metaboliza la fructosa también es muy similar a la del alcohol, ya que ambos sirven como sustratos para convertir a los carbohidratos en grasas, lo que promueve la resistencia a la insulina, dislipidemia (niveles anormales de grasa en la sangre) y enfermedad del hígado graso.

La fructosa también experimenta la reacción de Maillard con las proteínas, lo que conduce a la formación de radicales libres de superóxido que pueden provocar una inflamación hepática similar al acetaldehído, un metabolito intermediario del etanol.

Una forma poderosa de apoyar la salud hepática y probablemente beneficiar al ABS, especialmente al combinarlo con probióticos, es al reducir el consumo de carbohidratos a 50 gramos por cada 1 000 calorías y aumentar el consumo de grasas saludables. Como se señaló en una revisión:

"Un cambio en la alimentación con un alto contenido de proteínas y baja en carbohidratos (hasta disminuir los síntomas) es el mejor tratamiento para tratar el síndrome de autocervecería. El azúcar se fermenta en alcohol, por lo que una alimentación libre de azúcares simples y complejos disminuirá el alcohol fermentado del tracto gastrointestinal.

Los probióticos de cadena múltiple ayudan a equilibrar las bacterias en el tracto gastrointestinal, los cuales se han utilizado en el tratamiento del síndrome de autocervecería, y no se han estudiado como tratamiento. Para evitar el riesgo de sufrir una recaída es necesario evitar el consumo de carbohidratos".

Aunque aún se desconocen las razones por las que las algunas personas desarrollan ABS, se trata de una afección relacionada con trastornos metabólicos como la diabetes y la obesidad, mientras que las personas afectadas "a menudo consumen alimentos repletos en azúcar y carbohidratos". Como se mencionó anteriormente, el uso de antibióticos también puede ser un factor de riesgo, por lo que es importante utilizarlos de manera prudente.

En otro estudio, un hombre de 45 años con obesidad y diabetes desarrolló síntomas de ABS, incluyendo vómitos, dificultad para hablar, alucinaciones y pérdida del conocimiento después de un tratamiento con dos ciclos de antibióticos para tratar un tabique nasal desviado y un procedimiento dental. Fue tratado con un agente antifúngico, pero también "obtuvo excelentes resultados" tras consumir una alimentación libre de carbohidratos.

Es muy importante obtener un diagnóstico adecuado para tratar el ABS, ya que a menudo se confunde con el consumo de alcohol, lo que genera problemas sociales y legales que pueden afectar la vida cotidiana. Además, incluso después de que los síntomas hayan desaparecido, la exposición al etanol a largo plazo puede crear adicción y antojos de alcohol, por lo que es crucial obtener ayuda inmediata.