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Un vientre más grande podría encoger al cerebro

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • El exceso de peso alrededor de su abdomen puede afectar la salud de su cerebro e incluso causar una preocupante disminución del volumen cerebral
  • La contracción cerebral, a su vez, aumenta el riesgo de pérdida de memoria y otros problemas cognitivos
  • Participantes de un estudio que tenían un índice de masa corporal (IMC) y un índice cintura-cadera (ICC) en rangos saludables tuvieron un volumen cerebral promedio de 798 centímetros cúbicos de materia gris. Este rango se redujo a 786 centímetros cúbicos entre aquellos que tenían tanto un IMC como un ICC alto
  • En 2010, investigadores también encontraron que la grasa abdominal estaba relacionada a un menor volumen cerebral entre adultos sanos de mediana edad

La grasa abdominal, también conocida como grasa visceral, a menudo se considera como un problema estético, pero si tiene peso adicional en su abdomen, entonces su salud física, incluyendo a la de su cerebro, podría estar en riesgo.

Es de conocimiento popular que el exceso de grasa en el abdomen desempeña un papel protagónico en el desarrollo de enfermedades crónicas tales como las enfermedades cardíacas y la diabetes tipo 2.

Incluso en personas que no son obesas, el exceso de grasa abdominal incrementa el riesgo de una muerte por problemas cardiovasculares. Sin embargo, esos no son los únicos problemas de salud.

Investigadores de la Universidad de Loughborough en Inglaterra han revelado que tener peso de más alrededor de su abdomen puede afectar la salud de su cerebro, e incluso podría causar una disminución en el volumen cerebral. A su vez, la contracción o encogimiento cerebral aumenta el riesgo de perder la memoria y tener otros problemas cognitivos.

El exceso de grasa en el vientre se ha vinculado al encogimiento del cerebro

El estudio involucró a más de 9600 participantes con una edad promedio de 55 años, quienes recibieron puntajes para el índice de masa corporal (IMC), que es una fórmula defectuosa que divide su peso entre su estatura al cuadrado, así como para la relación cintura-cadera (ICC).

Su relación cintura-cadera es un indicador más confiable de su futuro riesgo de padecer enfermedades que el IMC, porque una proporción más alta sugiere que tiene más grasa visceral, una medida que no está contemplada por el IMC.

A los participantes también se les realizaron imágenes por resonancia magnética estructural, lo que les permitió a los investigadores medir el volumen de materia gris y blanca en el cerebro. Después de considerar otros factores de riesgo, como los hábitos de formar y hacer ejercicio, los investigadores encontraron una ligera relación entre el IMC y un menor volumen de materia gris.

Sin embargo, se encontró una conexión mucho más significativa en las personas con un IMC e ICC altos. Los investigadores notaron que “La combinación de obesidad general y obesidad abdominal se asoció con una menor cantidad de materia gris en comparación con la de los adultos delgados”.

En concreto, los participantes con un IMC e ICC en rangos saludables tenían un volumen cerebral promedio de 798 centímetros cúbicos de materia gris. Esto se redujo a 786 centímetros cúbicos entre aquellos que tenían tanto un IMC como un ICC altos.

Para este estudio, se definió que las personas con un IMC superior a 30 eran obesas, mientras que la obesidad abdominal se determinó mediante un índice cintura-cadera superior a .90 para hombres y .85 para mujeres. El autor del estudio, Mark Hamer, Ph. D., dijo en un comunicado de prensa que:

“Si bien nuestro estudio encontró que la obesidad, sobre todo en la sección media del cuerpo, se asoció con una disminución en los volúmenes de materia gris en el cerebro, no está claro si las anomalías en la estructura cerebral conducen a la obesidad o si la obesidad conduce a estos cambios en el cerebro.

También encontramos vínculos entre la obesidad y la contracción en regiones específicas del cerebro. Esto requerirá más investigación, pero puede ser que algún día podamos determinar el estado de salud cerebral al medir con regularidad el IMC y la relación cintura-cadera”.

¿Por qué su cerebro podría encogerse a causa de la grasa abdominal?

Este no es el primer estudio que ha hecho una relación entre la grasa abdominal y la contracción del cerebro. En 2010, los investigadores también encontraron que la grasa visceral estaba relacionada con un menor volumen cerebral, entre los adultos sanos de mediana edad.

En cuanto a por qué la grasa abdominal-visceral puede tener un impacto negativo en su cerebro, los investigadores especularon sobre los siguientes mecanismos:

  • Inflamación — La obesidad está relacionada con la inflamación y ésta última puede aumentar su riesgo de padecer demencia. Además, los indicadores inflamatorios en niveles superiores también se han relacionado con un menor volumen cerebral, que incluye “una atrofia mayor de la que se espera a cierta edad”.
  • Diabetes y resistencia a la insulina — No solo la diabetes y la resistencia a la insulina están relacionadas con la obesidad, sino que la diabetes y los niveles altos de glucosa en ayunas están relacionados con un menor volumen cerebral total.
  • Hormonas — Uno de los peligros de la grasa visceral está relacionado con la liberación de proteínas y hormonas que pueden causar inflamación, que a su vez pueden dañar a las arterias y entrar en su hígado, lo que afecta la forma en que su cuerpo descompone los azúcares y las grasas.

De acuerdo con un estudio en Annals of Neurology, “Las hormonas derivadas del tejido adiposo, como la adiponectina, leptina, resistina o ghrelina, también podrían desempeñar un papel en la relación entre el tejido adiposo y la atrofia cerebral”.

En general, se sugiere que la atrofia cerebral por sí misma podría ser la razón principal detrás de la relación entre el aumento de la grasa visceral, el deterioro cognitivo y la demencia.

La obesidad y el envejecimiento cerebral

También se sabe que el exceso de peso en todo su cuerpo influye en la salud de su cerebro. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurobiology of Aging encontró que había cambios estructurales en los cerebros de las personas con sobrepeso y obesidad, cambios que suelen observarse en personas mucho mayores.

En este caso, fue el volumen de la materia blanca el que disminuyó en relación con la obesidad, el cual correspondía a un aumento estimado de 10 años en la edad del cerebro.

En resumen, la obesidad puede aumentar su riesgo de neurodegeneración y, lo más seguro es que esto se deba al aumento en la producción de agentes inflamatorios. También ha habido otras investigaciones que han relacionado la obesidad con el deterioro cognitivo. Por ejemplo:

En 2008, las investigaciones revelaron que la obesidad abdominal (grasa abdominal) está relacionada con un mayor riesgo de padecer demencia.

Una investigación publicada en 2011 encontró una fuerte correlación entre el IMC y los altos niveles de beta-amiloide, proteína que tiende a acumularse en los cerebros de los pacientes con Alzheimer, causando de esta manera la acumulación de una placa.

Se cree que la beta-amiloide destruye las células nerviosas, lo que contribuye a problemas cognitivos y de comportamiento, que son típicos de la enfermedad.

Un estudio de 14 años de duración, publicado en julio de 2016 encontró que entre las personas que desarrollaron la enfermedad de Alzheimer, aquellas con sobrepeso u obesidad a la edad de 50 años desarrollaron síntomas casi siete meses antes que aquellos con un peso saludable.

Además, la aparición de los síntomas aumentó en 6.7 meses por cada aumento en el IMC de las personas de mediana edad. Aquellas con un IMC alto también tenían más probabilidades de tener mayores cantidades de proteínas amiloides en su cerebro.

La grasa abdominal tiene una relación con ciertos trastornos mentales

Su salud mental también puede sufrir debido al exceso de grasa abdominal, ya que se ha relacionado con afecciones como la ansiedad y la depresión.

Las mujeres posmenopáusicas con obesidad abdominal eran mucho más propensas a tener depresión en comparación con aquellas que no tenían grasa abdominal (37.6 % versus 27.5 % respectivamente), lo que llevó a los investigadores a concluir que “la acumulación de grasa visceral fue un factor independiente y positivo que se relaciona de manera significativa con la presencia de síntomas depresivos”.

Entre las mujeres, el índice cintura-altura también se relacionado con la ansiedad. Se evaluaron datos de 5 580 mujeres latinoamericanas de entre 40 y 59 años. En general, aquellas cuyos índices de cintura-altura se encontraban en los tercios medio y superior tenían un riesgo mucho mayor de sufrir ansiedad que aquellas con menos obesidad abdominal.

Aquellas con mayor obesidad abdominal también fueron las más propensas a exhibir signos externos de ansiedad. En términos generales, una mujer es considerada obesa si la medida de su cintura es más de la mitad de su altura.

Perder grasa abdominal es la clave tanto para la salud de su cerebro como para su salud en general. También se ha encontrado que las muertes cardiovasculares son 2.75 veces más altas en las personas con peso normal y vientres grandes en comparación con las que tienen un IMC y un índice normal de cintura-cadera normales.

También es importante reconocer que controlar su grasa abdominal puede ser incluso más importante que el IMC.

Estrategias para derrotar a la grasa abdominal

Contrario a la opinión popular, centrarse en los ejercicios abdominales no es la respuesta para reducir la grasa abdominal. Aunque efectivamente estos ejercicios lo ayudarán a construir un torso más fuerte, los cambios nutricionales también serán necesarios para quemar la grasa del abdomen. Dicho esto, el ejercicio también es importante, sobre todo un entrenamiento de intervalos de alta intensidad para quemar grasa.

Uno de los mejores beneficios del ejercicio es que puede ayudarlo a quemar grasa al mismo tiempo que le ofrece beneficios a su cerebro.

El ejercicio físico ayuda a construir un cerebro que no solo se resiste al encogimiento, sino que también aumenta las capacidades cognitivas al promover la neurogénesis, es decir, la capacidad de su cerebro para adaptarse y desarrollar nuevas células cerebrales. Otros factores relacionados con la salud del cerebro y la grasa abdominal incluyen:

Sueño — con el paso del tiempo, los problemas para dormir, como el insomnio, pueden tener un impacto distinto en el cerebro, haciendo que éste se contraiga con mayor rapidez en comparación con aquellos que duermen bien.

Mientras tanto, dormir durante menos de cinco horas cada noche está relacionado con un incremento en el índice de grasa abdominal en un periodo de cinco años. Si no está durmiendo bien, aquí hay algunos consejos para tener una buena noche de sueño.

Estrés — Tener niveles elevados de cortisol (hormona del estrés) puede afectar sus habilidades cognitivas y su memoria con el paso del tiempo. Las investigaciones anteriores también han relacionado al estrés crónico con el deterioro de la memoria activa y un mayor riesgo de aparición temprana del Alzheimer.

El estrés crónico también puede aumentar su riesgo de ganar grasa abdominal con el tiempo, lo que significa que abordar sus niveles de estrés es imperativo tanto para su cerebro como para su vientre.

Una dieta cetogénica quema grasa y mejora la salud del cerebro

Quizás lo más importante de todo es prestar atención a su alimentación. Si bien es importante reducir el consumo de alimentos procesados y eliminar los azúcares agregados, yo recomiendo ir más allá y adoptar una dieta cetogénica en caso de tener grasa abdominal o si está interesado en proteger su salud cerebral.

Cuando su cuerpo quema grasa como si fuera su principal combustible, se crean cetonas, que no solo se queman con gran eficiencia y que además son un combustible superior para su cerebro, sino que también generan menos especies reactivas del oxígeno y un menor daño por parte de los radicales libres.

Un tipo de cetona conocida como beta-hidroxibutirato también desempeña un papel epigenético importante, ya que tiene efectos significativos en la expresión del ADN, lo que incrementa las rutas de desintoxicación y la producción de antioxidantes del cuerpo. El beta-hidroxibutirato también estimula receptores específicos en las proteínas G.

Cuando estos receptores son identificados por este beta-hidroxibutirato durante la cetosis leve, ayudan a reducir la activación de rutas que conducen a la inflamación, la cual es un factor en la mayoría de las enfermedades crónicas, incluyendo al Alzheimer, y está relacionada con la grasa abdominal.

Sin embargo, para obtener los mejores resultados, combine la cetosis nutricional con el ayuno intermitente. La dieta cetogénica proporciona muchos de los mismos beneficios para la salud asociados con el ayuno y con el ayuno intermitente, pero cuando se hacen al mismo tiempo, la mayoría de las personas experimenta mejoras significativas en su salud.

Trato este tema con mayor detalle en mi libro Fat for Fuel, pero aquí hay un resumen de cómo implementar estas dos estrategias como parte de un programa de salud cohesivo. La guía para implementar la dieta cetogénica para principiantes también es una excelente opción si es nuevo en este modo de alimentación.

Si no sabe determinar si tiene una cantidad excesiva de peso adicional en su abdomen, su primer paso debe ser determinar su índice cintura-cadera. Para ello, obtenga una cinta métrica y registre la circunferencia de su cintura y cadera. Luego divida la circunferencia de su cintura entre la circunferencia de su cadera.

Si se encuentra en una zona de riesgo, implementar las estrategias anteriores no solo puede ayudarlo a perder grasa, sino también a mejorar su salud de manera significativa.

La proporción entre su cintura-cadera Hombres Mujeres

Ideal

0.8

0.7

Bajo riesgo

<0.95

<0.8

Riesgo moderado

0.96-0.99

0.81 - 0.84

Alto riesgo

>1.0

>0.85

El video está disponible solo en inglés

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