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Descubra cómo reprogramar su cerebro para tratar afecciones crónicas e inexplicables

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola

Historia en Breve -

  • La hiperactividad o deterioro límbico parece ser esencial en la insuficiencia y los desafíos asociados con la sensibilidad química múltiple (SQM), hipersensibilidad electromagnética (EHS), síndrome de fatiga crónica (SFC), fibromialgia (FM) y otras afecciones
  • Su sistema límbico es la parte emocional y reactiva de su cerebro, responsable de filtrar la información sensorial y emocional, así como de clasificar esa información en dos categorías distintas: seguro o peligroso
  • Cuando las neuronas a lo largo de esa red neuronal se encuentran dañadas o no funcionan como deberían, su sistema límbico puede comenzar a categorizar la información que normalmente no se consideraría peligrosa como algo que puede ser mortal. En resumen, su cerebro se queda de forma permanente en el mecanismo de lucha o huida
  • La reconfiguración límbica le ayuda a entrenar a su sistema límbico para responder de manera funcional, reduciendo así los síntomas
  • Sin embargo, recuerde que incluso si sus síntomas se disipan gracias a la reconfiguración límbica, todavía necesita mitigar la lesión celular que han infligido los químicos tóxicos, el moho o la exposición a los EMF

Annie Hopper es una especialista en reconfiguración límbica (mejor conocida en inglés como Limbic retraining).

Si bien es posible que nunca haya escuchado este término, parece ser que la hiperactividad o deterioro límbico es un punto clave en la insuficiencia y los desafíos asociados con la sensibilidad química múltiple, hipersensibilidad electromagnética (EHS, pos sus siglas en inglés), síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y muchas otras enfermedades, y al entrenar a su sistema límbico para que responda de manera apropiada, los síntomas pueden disminuir o desaparecer.

Hopper estuvo sin hogar por un tiempo debido a su EHS, ya que esto la hacía incapaz de tolerar los ambientes modernos. Hace poco conocí a Hopper en el espacio de Peter Sullivan para hablar sobre la protección del cuerpo contra los campos electromagnéticos (EMF, por sus siglas en inglés) en una conferencia sobre autismo conocida como Generation Rescue, dirigida por Jenny McCarthy.

Sullivan se dedica a financiar proyectos a favor de la salud ambiental y se enfoca en las toxinas y en la transmisión inalámbrica.

Sullivan también ha obtenido beneficios del trabajo de Hopper. Intrigado por esta información, leí el libro de Hopper, titulado Wired for Healing: Remapping the Brain to Recover From Chronic and Mysterious Illnesses, el cual es un gran recurso.

Desarrollar hipersensibilidad electromagnética (EHS): una experiencia personal

Hopper describe los desafíos que la llevaron a escribir su libro:

Todo comenzó en 2004. Estaba trabajando como terapeuta en Kelowna, en la Columbia Británica. Trabajaba en una oficina repleta de moho... y mi oficina estaba ubicada justo al lado del cuarto de mantenimiento, donde el conserje almacenaba todos los productos químicos para la limpieza de la oficina, es decir todos esos productos industriales para el trabajo pesado.

Lo que tampoco sabía era que de hecho la oficina que estaba rentando solía ser parte del cuarto de mantenimiento. Acababan de poner una pared para hacer espacio para una pequeña oficina. Además no tenía la ventilación adecuada.

Trabajé en esa oficina durante cinco meses. Durante ese tiempo, empecé a enfermarme de manera progresiva. Antes de eso… estuve en un accidente automovilístico que me provocó una lesión cervical, que por cierto es la combinación perfecta para agravar el deterioro en el sistema límbico.

Es posible que ese haya sido mi quinto accidente automovilístico previo a la exposición al moho y a los químicos.

En fin, durante los cinco meses que estuve en este edificio, comencé a tener cada vez más síntomas, como ansiedad, dolor crónico en los músculos y articulaciones, y una creciente sensibilidad hacia los objetos cotidianos en mi entorno, como perfumes y colonias.

Así fue como empezó todo... en verdad sentía que cualquier tipo de exposición química me estaba envenenando.

Llegó un punto en el que tuve que mudarme del edificio porque identifiqué que era el edificio el que me estaba enfermando, pero para ese momento ya era demasiado tarde. El daño ya estaba hecho...

Fue entonces que pasé por un punto de inflexión. Estaba caminando por una librería y por un mostrador con velas perfumadas. Puede que para otras personas eso no fuera la gran cosa pero... en ese momento, algo le pasó a mi cerebro.

Perdí la cordura en cuanto a mi respuesta de lucha o huida, la cual no podía detenerse. En ese momento, sentí que estaba teniendo una hemorragia cerebral o algo así. La luz me causaba dolor. Los sonidos me causaban dolor. Los olores me causaban dolor. Todo me lastimaba...

Cuando me desperté a la mañana siguiente... ya no podía usar la misma ropa, porque mi cerebro ahora estaba detectando hasta la cantidad más mínima de residuos químicos del detergente como algo que representaba un peligro mortal.

Eso le abrió las puertas a una extraña realidad similar a una historia de ciencia ficción en la que tenía que tener mucho cuidado en la forma en la que vivía mi día a día. Si al caminar por la calle pasaba cerca de un lugar en el que estaban lavando la ropa y tenían abierto el escape de la secadora, podía llegar a convulsionarme.

Era algo muy grave que me debilitaba casi por completo. Tuve que dejar mi trabajo. Tuve que dejar de socializar. Estaba confinada a mi hogar y me sentía deprimida. Justo cuando pensaba que las cosas no podían empeorar, lo hicieron. Ya que casi de un día para el otro, desarrollé EHS.

Para ese entonces, ya había desarrollado graves sensibilidades químicas. También tenía fibromialgia. Estaba sufriendo de ansiedad, insomnio y muchas otras cosas, y para colmo desarrollé esta sensibilidad a los EMF. Lo que eso significaba era que mi cuerpo podía percibir cualquier campo electromagnético”.

La sensibilidad química y la EHS suelen ir de la mano

Se sabe bien que muchas de las personas que luchan contra la sensibilidad química tienen un mayor riesgo de tener EHS, y ese sin duda fue el caso de Hopper. Además de una sensación de ardor en la piel, que es un síntoma muy común de la EHS, también perdió su capacidad de hablar, lo cual, de acuerdo con ella, es un síntoma grave asociado tanto con la sensibilidad química y la EHS.

Cuando hablaba, decía cosas que no tenían sentido. No tenían coherencia con lo que estaba pensando. También había un enorme problema en el aspecto cognitivo. Sentía mucho aturdimiento cerebral y no podía concentrarme, era incapaz de articular, pensar, darle coherencia a mis pensamientos, o siquiera unir una frase”.

Para sobrevivir, tuvo que alejarse de todos estos detonantes químicos y EMF. En ese momento estaba viviendo con su esposo, James, en un condominio en Kelowna, en la Columbia Británica y era imposible alejarse de la radiación inalámbrica. Al final, tuvo que recurrir a una vida en el campo.

Incluso antes de este momento, sabía que mi cerebro estaba siendo afectado. Me parecía evidente que mi cerebro ya no procesaba la información sensorial con precisión.

De alguna manera, los centros de lucha o huida en mi cerebro se activaron tanto que distorsionaron parte de la información que llegaba a mi cerebro. Esta reacción hiperactiva, que estaba en un estado de reacción y vigilancia extrema, afectaba también a mi sistema inmunológico y endocrino, así como al funcionamiento de mis neuronas, a todo eso...

Me parecía lógico que fuera algún tipo de lesión o trauma cerebral, algo estaba mal. Comencé a investigar qué área del cerebro era responsable del sentido del olfato porque, para mí, ese era el lugar por el cual debía comenzar”.

La función de su sistema límbico en la hipersensibilidad electromagnética (EHS)

Como resultado, Hopper comenzó a investigar el sistema límbico, que es la parte emocional y reactiva de su cerebro, responsable de filtrar la información sensorial y emocional, y de clasificar esa información en dos categorías distintas: segura o peligrosa.

Como se podrá imaginar, si alguna de esas neuronas a lo largo de esa red neuronal está dañada o de alguna manera no funciona como debería, entonces su sistema límbico puede comenzar a categorizar la información que normalmente no se consideraría peligrosa como algo que puede ser mortal

Por supuesto, esta es una respuesta desde el inconsciente. En resumen, su cerebro se queda de forma permanente en el mecanismo de lucha-huida. Cabe señalar que además investigó la neuroplasticidad, que es la capacidad que su cerebro tiene para adaptarse.

Así fue que descubrió que había una gran cantidad de investigaciones que demostraban que el denominador común para muchas enfermedades diferentes, tales como el SFC, fibromialgia, sensibilidad química, depresión y ansiedad, era la excitación excesiva del sistema límbico.

De pronto, mientras leía el libro del Dr. Norman Doidge, The Brain That Chances Itself, tuvo una revelación repentina.

“El libro hablaba sobre el Dr. Jeffrey Schwartz, que es considerado como el gurú del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Schwartz reconocía que en el TOC, hay una parte del cerebro que no funciona como debería. Eso es lo que mantiene a las personas en esta sensación de agobio o preocupación obsesiva.

Pensé: 'No tengo TOC, pero en definitiva siento que mi mente o mi cerebro está bloqueado’”.

Schwartz escaneaba el cerebro de sus pacientes para ver cómo operaba cuando tenían un ataque de TOC. Luego les dio una serie de ejercicios de neuroplasticidad que podían ser inducidos por los mismos pacientes en casa, y volvió a examinar sus cerebros después de un período de tiempo. Lo que descubrió fue que sus cerebros en realidad estaban siendo reconfigurados.

Cuanto más practicaban estos ejercicios, más cambiaba su cerebro, hasta el punto en que de verdad revertían los cambios que estaban ocurriendo durante el TOC. Como resultado, su cerebro regresó a su funcionamiento normal.

“Me pareció que ese era el camino adecuado por el cual investigar. Me convertí en mi propio conejillo de indias, comencé a explorar cómo podría modificar mi sistema límbico, consciente de que era la parte emocional y reactiva de mi cerebro, y que podría estar categorizando información o distorsionándola...

Puede que esto sea similar al trastorno de estrés postraumático, o al menos eso creo. O similar a un trauma cerebral...

Sinceramente, yo estaba tan sorprendida como cualquier otra persona. Cuando comencé a notar cambios en los síntomas, lo primero que pensé fue “¡Aleluya!”... Al influir en esta parte de mi cerebro y reconfigurarlo, pude amortiguar y reducir los síntomas y, de manera milagrosa, mi percepción sensorial se normalizó.

Cuando su percepción sensorial vuelve a la normalidad, su cuerpo deja de reaccionar con cualquier cosa. Eso me permitió volver a mi mundo y ser parte de él, así como ser una participante activa en mi vida”.

¿Qué causa el deterioro del sistema límbico?

Entonces, ¿qué es lo que causa este deterioro del sistema límbico en primer lugar? Tal como lo señaló Hopper, podría tratarse de una enorme variedad de factores, incluyendo el estrés viral, bacteriano, emocional o psicológico. O podría deberse a una lesión química, exposición excesiva al moho o a los EMF.

Hopper dice que “por lo general, es una combinación de todo eso lo que lleva a agravar el problema. Este tipo de estrés es acumulativo”.

En última instancia, su experiencia e investigación la llevaron a desarrollar un curso llamado Dynamic Neural Retraining System (DNRS), que ahora se ofrece como un programa de entrenamiento interactivo de cinco días en las regiones de América del Norte y Europa. El programa también está disponible en línea y como una serie en DVD que dura 14 horas en total.

No se trata de un proceso rápido. Puede llevar muchos meses de esmero, pero los resultados finales valen la pena. Hopper recomienda practicar el programa a diario durante al menos seis meses.

Se necesita de un tiempo para modificar esas redes neuronales. Aunque las personas pueden comenzar a sentir cambios en unos cuantos días, semanas o meses, así que lo ideal es que repita esos ejercicios con frecuencia para que estos cambios se vuelvan permanentes en el cerebro”.

El acrónimo ‘IMAGINE’

A Hopper se le ocurrió el acrónimo en inglés ‘IMAGINE’ (imagina), para resumir la estrategia del programa:

La ‘I’ se refiere a la intención — Aquí, la intención es fortalecer los circuitos neuronales alternativos y dejar de enfocarse en los síntomas para cambiar la respuesta de lucha o huida y normalizar la función del sistema límbico.

La ‘M’ se refiere a la motivación — No se trata de una solución de un día para el otro, por lo que necesita encontrar la motivación necesaria para hacer los ejercicios a diario.

La ‘A’ se refiere a la asociación y la conciencia — Debe volverse consiente de cómo el deterioro en su sistema límbico afecta sus pensamientos, emociones y comportamientos.

Cuando identifique esos pensamientos, emociones y comportamientos, debe encaminar de inmediato a su cerebro hacia una ruta alternativa para que no continúe por las vías neuronales asociadas con el deterioro.

También debe observar donde ha creado vínculos o asociaciones. ¿Qué tipo de asociaciones ha creado con los estímulos que pudieran estar activando los centros de amenaza en su cerebro de manera continua, y cómo puede cambiar estas asociaciones?

La ‘G’ se refiere a la ganancia — Es importante reconocer los beneficios que obtendrá a lo largo de este proceso de reconfiguración.

De acuerdo con Hopper, “esto es interesante porque todos tenemos un sesgo de negatividad innata, lo que significa que vamos a notar lo que está mal antes de que nos demos cuenta de lo que está pasando. Si su sistema límbico se encuentra alterado, ese sesgo de negatividad se puede aumentar debido al propio deterioro”.

La ‘I’ se refiere al incremento en su entrenamiento — Esto es una forma de configuración neuronal que le ayuda a fortalecer los circuitos neuronales alternativos al exponerse a pequeñas cantidades de estímulos para volver a entrenar a su cerebro con el fin de que responda de manera diferente.

La ‘N’ es por las prácticas neurológicas y emocionales —Hay una parte del programa en donde usamos nuestra habilidad para imaginar y visualizar. Lo bueno de la imaginación es que el cerebro no sabe la diferencia entre lo que es real y lo que se está imaginando. No hay un límite en la forma en la que podemos usar nuestra imaginación para reconfigurar nuestro cerebro”.

Por medio de la visualización guiada puede modificar su sinapsis neuronal. Cuando se mantiene en una reacción de lucha o huida, libera una gran cantidad de cortisol, adrenalina y norepinefrina.

A través de esta técnica de visualización guiada, puede detener la producción de esas hormonas del estrés y aumentar la producción de hormonas relajantes, como la dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas.

La ‘E’ se refiere a su entorno — Por último, debe evaluar su entorno cotidiano y crear un el ambiente más impecable y hermoso de curación con el fin de ayudarse en el proceso.

La importancia de abordar el daño celular

En esencia, el principio central del DNRS es que las neuronas que se alteran entre sí pueden conectarse entre sí. El propósito de muchos de estos ejercicios es reconfigurarlas hacia la curación, porque se han acostumbrado a funcionar de manera dañina.

Si bien los testimonios confirman la efectividad del programa de Hopper, también es importante entender que esto no aborda el daño celular provocado por los EMF. En mi opinión, su sistema límbico le está avisando y alertando para que pueda tomar medidas para detener el daño celular que está ocurriendo.

Así que creo que es de vital importancia abordar tanto el deterioro límbico como el daño celular que ha ocurrido en su cuerpo. Hopper está de acuerdo en que ambos aspectos son relevantes, pero que la reconfiguración del sistema límbico es la pieza que a muchas personas les estaba faltando:

“Por ejemplo, analicemos una lesión química. ¿Está afectando los tejidos? ¿Está afectando a las células? Por supuesto.

Puede que la desintoxicación sea algo bueno para la mayoría de las personas, pero aquella persona que tiene una lesión en su sistema límbico, permanecerá enferma incluso después de que se haya desintoxicado... o podría ser que los tratamientos de desintoxicación aumenten los síntomas en lugar de disminuirlos, porque el cerebro está atrapado en ese estado de trauma.

Las células del cuerpo también afectan al cerebro. Podríamos hacer todos estos tratamientos para ayudar a nivel celular, haciendo una limpieza en las células, sin embargo, eso será suficiente para muchas personas. Pero si siguen enfermos, también es importante vigilar ese componente del cerebro”.

Así que recuerde, el hecho de que sus síntomas se disipen, lo cual puede ser el resultado del método DNRS, no significa necesariamente que haya mitigado el daño celular infligido por la exposición a los EMF. Lo ideal es que tome ambos enfoques. La combinación de ambos es crucial para una recuperación completa.

Casos increíbles de recuperación

El libro de Hopper contiene varias historias de casos extraordinarios de recuperación por medio de su programa. Un caso en particular, el cual no viene en el libro, es el de Riley quien permaneció en cama durante tres años debido a un caso severo y crónico de la enfermedad de Lyme.

“No podía hablar ni podía comer. Estaba parcialmente paralizado. Era sensible a la luz, al sonido, al movimiento y a los químicos. También había estado expuesto al moho. Su madre lo mantenía con vida alimentándolo con pequeñas tazas de sopa de crema.

Había visitado a varios médicos talentosos y había avanzado mucho. Lograron que caminara y hablara de nuevo, pero aún tenía muchos problemas diferentes, como sensibilidades a los alimentos, sensibilidades químicas, algunos TOC y trastornos motrices.

Fue entonces cuando Riley entró al programa. Le tomó cerca de un año recuperarse de aquellos síntomas restantes... que estaban relacionados con el deterioro del sistema límbico. Tuvo una recuperación completa. Viajó por Europa y se fue de mochilazo por un año. Es una historia bastante sorprendente”.

Hopper también relata otras dos historias de éxito, incluyendo la de una mujer con problemas de equilibrio quien tuvo una recuperación increíble en el programa. La otra historia es de una joven que tenía POTS grave (síndrome de taquicardia ortostática postural) quien pasó de estar atada a una silla de ruedas a practicar patinaje sobre ruedas.

Hoy en día, Hopper está trabajando en dos proyectos de investigación. Uno de ellos es un estudio observacional en la Universidad McMaster situada en Ontario, Canadá, el cual cuenta con 100 participantes con una amplia variedad de diagnósticos médicos.

Este estudio tiene como objetivo evaluar cómo es que el método DNRS influye en la calidad de vida y medir los cambios en la intensidad de los síntomas en el transcurso de un año.

La segunda iniciativa de investigación se realizará a través de la Universidad de Calgary. En este estudio revisarán los encefalogramas de personas con fatiga crónica, fibromialgia o sensibilidades químicas para tener un punto de referencia y luego observarán cuales son los cambios en el cerebro de alguien que está implementando este programa por un período de al menos seis meses.

Según Hopper, la tasa de éxito estimada para la mejora en la calidad de vida es de alrededor del 90 %. Con suerte, estos estudios validarán esta estimación.

Información adicional

Si bien el programa parece ser muy efectivo, tiene que motivarse para hacerlo. Los resultados se pueden ver afectados si se encuentra bajo mucho estrés. Un ejemplo de eso podría ser la falta de vivienda. “Pero, de todos modos, haga su mejor esfuerzo. Es posible que no obtenga los resultados con la rapidez con la que le gustaría, pero eso no significa que no verá los resultados deseados”, dice Hopper.

Ahora bien, Hopper no recomienda el programa para ciertas afecciones mentales, tales como la esquizofrenia, o si está pasando por una situación de estrés extremo, como estar en un proceso judicial o de luto por la pérdida de un ser querido que acaba de fallecer.

“Tal vez no sea el mejor momento para comenzar el curso. No significa que sea imposible, pero podría ralentizar el avance. Creo que si alguien acaba de fallecer, al estar lidiando con el dolor o la pérdida, hay un avance y un proceso natural para el duelo.

No creo que sea un buen momento para comenzar el programa, porque queremos que las personas se centren en elevar su estado emocional tanto como puedan, no solo cuando hacen los ejercicios, sino también a lo largo del día. Si se encuentra en un proceso de duelo, esto le costará un poco de trabajo”.

Dejando de lado los casos de trastornos mentales graves o de estrés extremo, si ha estado sufriendo durante mucho tiempo debido una enfermedad crónica e inexplicable, ya sea SFC, fibromialgia, sensibilidad química, EHS, enfermedad de Lyme, sensibilidades a los alimentos o cualquier otro tipo de afecciones difíciles de identificar, considere darle una oportunidad a este programa.

“No pierda la esperanza. Hay una solución. Hay una manera de salir del sufrimiento. Cuando estaba enferma, me prometí a mí misma que si encontraba una solución la compartiría con el resto del mundo. Estoy haciendo todo lo posible para hacerlo. Nuestro equipo se está expandiendo cada vez más.

El DVD ha sido traducido a siete idiomas. Tenemos personas de todo el mundo y más de 65 países nos informan que están recuperando su salud a través de la reconfiguración del sistema límbico. Solo quiero decirle: 'Inténtelo. Incorpore el programa. Creo que la gente se sorprenderá gratamente con los resultados”.

Para aprender más sobre el sustento científico del programa DNRS, adquiera el libro de Hopper Wired for Healing: Remapping the Brain to Recover From Chronic and Mysterious Illnesses. Si decide que quiere realizar el curso, puede adquirir el DVD de 14 horas en el sitio web de Hopper, ReentrainingTheBrain.com (también puede optar por hacer el programa en línea).

También puede registrarse en ese sitio para el seminario de entrenamiento interactivo de cinco días. Dado que las personas que asisten al programa tienen una gran variedad de sensibilidades, se procura garantizar un entorno seguro y saludable para la mayoría de los participantes.

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