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Evidencia científica de que el azafrán puede ayudar a combatir el TDHA

Escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • Puede que el azafrán no solo sea un tratamiento seguro y eficaz para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), sino que podría estar a la par del medicamento conocido como Ritalin respecto a su eficacia
  • A un grupo de niños diganosticados con TDAH se le administró, de manera aleatoria, de 20 a 30 miligramos al día (mg/d) de metilfenidato (Ritalin) o de 20 a 30 mg/d de azafrán en cápsulas
  • Los tratamientos funcionaron con la misma eficacia, ya que ambos grupos mostraron estadísticamente los mismos cambios en las puntuaciones de la Escala de Evaluación de TDAH para Maestros y Padres, lo que sugiere que tanto el metilfenidato como el azafrán tuvieron el mismo efecto en los síntomas de TDAH
  • Desde el punto de vista terapéutico, se ha demostrado que el azafrán mejora la memoria al mismo tiempo que posee efectos antidepresivos, ansiolíticos y neuroprotectores que pueden ser valiosos en el tratamiento del TDAH

Puede que el azafrán sea un tratamiento seguro y eficaz para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Este conocido trastorno neuropsiquiátrico afecta a hasta el 7 % de los niños en edad escolar y provoca una combinación de síntomas que incluyen la dificultad para concentrarse e hiperactividad en sus cambios de humor, así como una duración breve en su capacidad de atención.

En casi el 60 % de los casos, los síntomas persisten en la edad adulta, donde este trastorno se vincula con problemas sociales, baja autoestima y mala calidad de vida. Además, se sabe que afecta el rendimiento académico.

La estrategia inicial para tratar el TDAH suele ser la medicación, con sustancias que estimulan al sistema nervioso central, como es el caso del metilfenidato (Ritalin).

Sin embargo, estos medicamentos pueden causar efectos secundarios como dificultad para dormir, pérdida de apetito y náuseas. En algunos casos, los efectos secundarios, como la pérdida de sueño, pueden ser tan graves que anulan cualquier beneficio del medicamento.

Peor aún, alrededor del 30 % de los niños no exhiben cambios con el Ritalin, y otros abandonan el medicamento debido a sus efectos secundarios. A menudo, el tratamiento con medicamentos no ofrece mejoras significativas.

En un estudio que analizó los efectos del tratamiento con medicamentos frente al tratamiento conductual en cuanto al rendimiento de los niños con TDAH en sus tareas, la primera opción no manifestó mejoras significativas en la finalización o precisión de las tareas en comparación con el placebo.

"Hasta ahora, el resultado con estos medicamentos aprobados para el TDAH suele ser insatisfactorio y dejan un espacio vacío que puede ser llenado por los tratamientos alternativos, en particular los que corresponden a las hierbas medicinales", escribieron los investigadores en el Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology.

También señalaron que la medicina herbal todavía se usa para el cuidado de la salud en más del 80 % de la población mundial, por lo que el azafrán es una opción razonable para el tratamiento del TDAH.

El azafrán es tan bueno como el Ritalin para tratar el TDAH

En un estudio a doble ciego con una duración de seis semanas, se seleccionó de manera aleatoria a 54 niños entre las edades de 6 y 17 años para que cada uno recibiera de 20 a 30 miligramos al día (mg/d) de metilfenidato o de 20 a 30 mg/d de cápsulas de azafrán.

Los tratamientos funcionaron con la misma eficacia, ya que ambos grupos mostraron estadísticamente los mismos cambios en las puntuaciones de la Escala de Evaluación de TDAH para Maestros y Padres, lo que sugiere que tanto el metilfenidato como el azafrán tuvieron el mismo efecto en los síntomas.

"La terapia a corto plazo a base de cápsulas de azafrán demostró la misma eficacia en comparación con el metilfenidato", señalaron los investigadores, y añadieron que la frecuencia de los efectos adversos también fue similar entre los dos grupos.

El azafrán, conocido por ser la especia más cara del mundo a partir de su peso, se ha reconocido durante muchos años por sus efectos antiespasmódicos, antisépticos, antidepresivos, anticancerígenos y anticonvulsivos.

Además, los investigadores señalaron que los compuestos activos del azafrán son conocidos por "mejorar la capacidad de absorción de la dopamina y norepinefrina y son antagonistas de los receptores del ácido N-metil D-aspártico (NMDA) y agonistas de GABA-α".

También añadieron que, desde el punto de vista terapéutico, se ha demostrado que el azafrán mejora la memoria mientras que a su vez posee efectos antidepresivos, ansiolíticos y neuroprotectores que pueden ser valiosos en el tratamiento del TDAH.

"Debido a que el azafrán es un "presunto" antidepresivo y que los antidepresivos son adecuados para el tratamiento del TDAH, planteamos la hipótesis de que consumir azafrán sería beneficioso para estos pacientes", escribieron los investigadores.

"Además, debido a su capacidad de influenciar tanto a los sistemas monoaminérgicos como a los glutamatérgicos, el azafrán también se clasifica como un posible candidato para el tratamiento del TDAH al considerar el funcionamiento incorrecto de esos circuitos, provocado por este trastorno".

Otros beneficios del azafrán

El azafrán (Crocus sativus), una especia que se ve como si fuera un hilo naranja, es quizás mejor conocido por agregar un sabor único y picante a cualquier platillo, desde el risotto hasta platillos a base de carne y vegetales, así como para los postres.

Sin embargo, ha sido reconocido por sus propiedades medicinales desde la antigüedad, las cuales se deben a al menos cuatro ingredientes activos, que incluyen la crocina, crocetina, picrocrocina y safranal.

En concreto, se sabe que la crocetina penetra la barrera hematoencefálica y llega al sistema nervioso central, lo que sugiere que puede ser eficaz para los trastornos neurodegenerativos. Además, tal como se mencionaba anteriormente, el azafrán tiene propiedades antidepresivas, que son similares a las de los medicamentos antidepresivos, pero con menos efectos secundarios.

El azafrán también apoya a la función cognitiva, ya que una investigación de 2010 en la que se estudió a pacientes con Alzheimer cuya gravedad iba de leve a moderada encontró que aquellos que tomaron 15 mg de azafrán dos veces al día durante 16 semanas demostraron "una mejoría significativa en su función cognitiva" en comparación con aquellos que tomaron placebos.

El azafrán también ha demostrado tener beneficios para prevenir la hipertensión, reducir los síntomas del síndrome premenstrual y tratar el síndrome metabólico. De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of the Science of Food and Agriculture:

"El azafrán es un aditivo alimenticio que se utiliza mucho por su color y sabor, y se ha utilizado de manera extensiva en la medicina tradicional y moderna para tratar varias enfermedades, incluyendo las enfermedades cardiovasculares...

Se ha demostrado que el azafrán cumple una función importante en el manejo del síndrome metabólico debido a sus maravillosas características que incluyen las propiedades, antidiabéticas, hipotensivas, hipolipidémicas y para contrarrestar la obesidad".

Factores ambientales que influyen en el TDAH

El azafrán es solo uno de los tratamientos naturales que resultan prometedores para el tratamiento del TDAH, pero existen muchos más.

Es importante entender que el TDAH parece provocar cambios en el cerebro, ya que los niños con dicho trastorno suelen tener cerebros de menor tamaño, así como un volumen reducido en cinco regiones específicas del cerebro: el núcleo, putamen, núcleo accumbens, amígdala e hipocampo.

Las diferencias en el volumen fueron leves y parece que son menos graves al llegar a la edad adulta, lo cual sugiere que tal vez el TDAH se caracterice por un retraso en el desarrollo en ciertas regiones del cerebro. La mayor diferencia de tamaño se produjo en la amígdala, que está vinculada con las emociones pero que no se había relacionado con el TDAH.

Ahora bien, hay muchos factores involucrados, incluyendo la nutrición y exposición a las toxinas en el medio ambiente. Es posible que los factores ambientales y de estilo de vida influyan tanto en el diagnóstico de esta enfermedad (al igual que en los síntomas detonantes del TDAH) como en su avance o curación. Por ejemplo:

Los niños con niveles superiores de bisfenol-A (BPA), una sustancia química que daña al sistema endócrino, tienen más probabilidades de ser diagnosticados con TDAH.

Los niños expuestos a niveles más altos de pesticidas organofosforados pueden tener el doble o triple de riesgo de ser diagnosticados con TDAH.

Se ha relacionado la exposición dentro del útero al humo de tabaco con el TDAH.

Una alimentación poco saludable durante el embarazo puede aumentar los síntomas del TDAH durante la juventud del niño.

Consumir bebidas azucaradas, tales como las sodas, también está relacionado con el TDAH.

La sensibilidad al gluten puede ser común en niños con TDAH, y se ha demostrado que una alimentación libre de gluten mejora en gran medida el comportamiento en los niños.

Los colorantes alimenticios y otros aditivos artificiales, como los conservadores, se vinculan con un aumento en la hiperactividad de los niños.

El aceite de vetiver y otros tratamientos naturales para el TDAH

Además del azafrán ¿qué otras opciones hay para reducir los síntomas del TDAH? Se ha demostrado que la manzanilla, otra planta medicinal, mejora tanto la hiperactividad como la falta de atención en los jóvenes con TDAH.

Además, se ha demostrado en repetidas ocasiones que los aceites esenciales, en especial el aceite de vetiver (una hierba nativa de India) también cumplen con dichas funciones.

En un estudio, cuando los niños inhalaron el aceite de vetiver tres veces al día durante 30 días tuvieron mejoras en sus patrones de ondas cerebrales, comportamiento y resultados escolares. El 80 % de los niños también tuvo mejorías al usar de manera similar el aceite esencial de madera de cedro.

Las mejoras en la actividad cerebral se revelaron a través de una encefalografía (EEG por sus siglas en inglés), que mide los impulsos eléctricos a través del cerebro. Esto permitió que los investigadores determinaran si los cerebros de los niños estaban funcionando principalmente en un estado beta (es decir, de alerta) o en un estado teta (es decir, con falta de concentración).

Se notaron mejoras entre las proporciones beta-teta después del uso del aceite esencial de vetiver, mientras que los padres de familia también notaron mejoras en los síntomas. Un estudio reciente publicado en Journal of Intercultural Ethnopgarmacology también demostró que el aceite esencial de vetiver es particularmente prometedor para el TDAH.

El estudio realizado en animales reveló cambios en la actividad cerebral que sugieren un mayor estado de alerta, mientras que la investigación en humanos reveló tiempos de reacción más rápidos y una estimulación de la actividad del nervio simpático después de su inhalación.

La inhalación por medio de un difusor o aplicación tópica de los aceites sobre la piel son dos formas efectivas de utilizar los aceites esenciales para tratar el TDAH.

Se debe abordar el ejercicio y la alimentación para el tratamiento del TDAH

Si su hijo tiene problemas de TDAH o síntomas similares, le recomiendo consultar a un médico holístico que esté capacitado para realizar tratamientos para el TDAH con métodos naturales. Es por ello que abordar el ejercicio y la alimentación será esencial.

El ejercicio mejora el rendimiento cognitivo y función cerebral, sobre todo durante las tareas que requieren un mayor control ejecutivo. El control ejecutivo se refiere a la capacidad de mantener el enfoque, memoria activa y flexibilidad cognitiva (o cambiar los procesos mentales entre las tareas), y suele funcionar de manera incorrecta en los niños con TDAH.

El ejercicio parece favorecer las funciones cognitivas, conductuales y socioemocionales en niños y adultos con TDAH. En cuanto a la alimentación, recomiendo abordar los siguientes factores:

Exceso de azúcar — La comidas con alto contenido de azúcar y carbohidratos a base de almidón provocan la liberación excesiva de insulina, que puede provocar una disminución en el nivel de azúcar en la sangre o hipoglucemia. La hipoglucemia, a su vez, hace que el cerebro secrete glutamato en niveles que pueden causar ataques de agitación, depresión, ira, ansiedad y pánico.

Además, el azúcar promueve la inflamación crónica en el cuerpo, y muchos estudios han demostrado que hay una relación entre una alimentación rica en azúcar y el deterioro en la salud mental.

Sensibilidad al gluten — La evidencia que sugiere que la sensibilidad al gluten puede ser la causa de una gran variedad de enfermedades neurológicas y psiquiátricas, como el TDAH, es bastante convincente. Un estudio incluso sugirió que la enfermedad celíaca se debe agregar a la lista de los síntomas del TDAH.

Mala intestinal deficiente — Según lo explicado por la Dra. Natasha Campbell-McBride, médico con un postgrado en neurología, la toxicidad en el intestino puede fluir a través de su cuerpo hasta llegar a su cerebro, donde puede provocar síntomas de autismo, TDAH, dislexia, dispraxia, depresión, esquizofrenia y otros trastornos mentales.

Para abordar los problemas de salud mentales es imprescindible reducir la inflamación intestinal, por lo que optimizar la flora intestinal de su hijo es un paso crítico. Esto incluye evitar los alimentos procesados y refinados, así como consumir alimentos fermentados de forma tradicional, tales como los vegetales fermentados.

Si no puede lograr que su hijo consuma alimentos fermentados de forma regular, entonces un suplemento a base de probióticos de alta calidad podría ser de gran ayuda para corregir una flora intestinal anormal que podría ser un factor en la disfunción cerebral.

Deficiencia de grasas omega-3 de origen animal — Los niños bajos niveles de grasas omega-3 son mucho más propensos a ser hiperactivos, tener problemas de aprendizaje y exhibir problemas de comportamiento. Un estudio clínico publicado en 2007 también examinó los efectos del aceite de kril en adultos diagnosticados con TDAH.

En ese estudio, los pacientes mejoraron en un promedio de más del 60 % su capacidad de concentración después de haber tomado una dosis diaria de 500 mg de aceite de kril durante seis meses. También reportaron una mejora del 50 % en sus habilidades de planificación y cerca de 49 % mejores habilidades sociales.

Los aditivos alimenticios e ingredientes de transgénicos — Se cree que hay una gran cantidad de aditivos alimenticios que empeoran el TDAH y muchos han sido prohibidos en Europa. Los posibles responsables a evitar incluyen los colorantes alimenticios color azul no. 1 y 2, verde no.3, naranja B, Rojo no. 3 y 40, amarillo no. 5 y 6, así como el conservante conocido como benzoato de sodio.

Las investigaciones también demuestran que el glifosato, que es el ingrediente activo del herbicida ‘Roundup’ de Monsanto, limita la capacidad de su cuerpo para desintoxicar los compuestos exógenos.

Como resultado, los efectos dañinos de esas sustancias químicas y toxinas ambientales se magnifican y podrían causar una gran variedad de enfermedades, incluyendo trastornos cerebrales que afecten al comportamiento.

Volviendo al azafrán, se necesitan más investigaciones para confirmar sus efectos en el TDAH, pero hasta ahora los resultados parecen prometedores. Si tiene un hijo con TDAH que no ha respondido ante otros tratamientos y cambios en su estilo de vida, hable con su médico holístico para saber si este remedio herbal podría ser útil en su caso.