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¿La carne roja es beneficiosa? Por qué dudan los expertos

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

carne roja es beneficiosa

Historia en Breve -

  • La mayoría de las directrices alimentarias se basa en investigaciones que involucran los hábitos alimenticios informados por los participantes; si bien, estos demuestran alguna conexión, rara vez puede establecerse la causalidad
  • El ácido esteárico de la carne de res, de animales alimentados con pasto está relacionado con la salud mitocondrial, así como con menor incidencia de enfermedades cardíacas y riesgo de cáncer
  • Aunque la mayoría de las personas solo consume la carne de los músculos, comer otras partes del animal, incluyendo las vísceras y tejido conectivo, puede mejorar la nutrición, ya que estas partes son más ricas en nutrientes y tienen un alto contenido de aminoácidos, CoQ10, minerales y vitaminas liposolubles
  • Los agricultores han demostrado que las prácticas de cultivo regenerativo y pastoreo rotativo pueden disminuir las emisiones de forma significativa, en comparación con las operaciones convencionales para la crianza de animales, y estas prácticas podrían mejorar el estado de los suelos

En gran medida, su salud depende de la nutrición y función mitocondrial. Las mitocondrias son las pequeñas fuentes energéticas de las células, que cuando no funcionan bien, podrían indicar una salud subóptima. Las mitocondrias pueden influir en la longevidad, y los problemas mitocondriales se han relacionado con enfermedades neurodegenerativas.

Disminuir la exposición a los pesticidas y GMOs, especialmente en la carne y lácteos, puede ayudar a tener una vida más saludable. El cuerpo de una vaca está diseñado para consumir y procesar pasto, pero la mayoría de la carne de res y lácteos en los Estados Unidos proviene de vacas que son alimentadas con granos hasta el final de su vida.

Por desgracia, esta es la forma poco ética, insalubre y devastadora para el medio ambiente de las operaciones concentradas de alimentación animal (CAFOs, por sus siglas en inglés) que dominan la agricultura industrial.

Hay un sin número de intervenciones basadas en la alimentación para mantener su salud mitocondrial, y el ácido esteárico presente en la carne de res, de animales alimentados con pasto, puede ser una de las mejores opciones. Sin embargo, una recomendación reciente que ha indicado a los consumidores evitar las carnes rojas.

En 2014, los consumidores comieron la menor cantidad de carne roja registrada desde 1960.

Esto puede haberse debido a diversos factores, incluyendo las recomendaciones de la Academia de Nutrición y Dietética que afirman que llevar una alimentación a base de plantas puede reducir el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales, y un informe de la Organización Mundial de la Salud concluye que la carne roja podría ser cancerígena para los humanos.

Pero ¿qué pasa con la información contradictoria sobre la carne de res?

En un nuevo análisis sobre los datos de investigaciones anteriores, los científicos analizaron como podría influir un mayor consumo de carne roja en las enfermedades cardiometabólicas y cáncer en adultos.

Examinaron los ensayos que comparaban los tipos de alimentación que incluían poca cantidad de carne roja con las que evaluaban los tipos de alimentación con grandes cantidades de carne roja. Los datos fueron revisados de forma independiente por dos equipos y los investigadores concluyeron que:

"La evidencia de baja a muy baja certeza sugiere que los tipos de alimentación con restricción de carne roja podrían tener poco o ningún efecto sobre los principales resultados cardiometabólicos, mortalidad e incidencia del cáncer".

Vox denominó el resultado como "discordante". La mayoría de los medios de comunicación se preguntan cómo los científicos pueden dudar sobre la seguridad de la carne roja en un plan nutricional. Como Nina Teicholz, Directora ejecutiva de Nutrition Coalition, escribió para Los Angeles Times, la mayoría de las recomendaciones se realizaron con el objetivo de limitar las grasas saturadas. E indicó:

“Un artículo reciente en la revista BMJ Evidence-Based Medicine unifica 17 revisiones independientes que demuestran que estas grasas, ya sea de carne, queso o aceite de coco, no tienen ningún efecto sobre la mortalidad. No hay evidencia sólida que respalde que la carne roja cause enfermedad por algún otro mecanismo diferente a las grasas saturadas”.

Como señala Teichholz, la mayoría de las directrices alimentarias se basan en estudios epidemiológicos que les solicitan a las personas informar su evolución durante un largo período de tiempo. Luego, los investigadores observan e informan sobre los posibles resultados de salud. Si bien, estos tipos de estudios podrían demostrar una relación entre dos factores, rara vez establecen la causalidad.

La oposición estaba lista antes de que se publicara el estudio

Debo señalar que algunos días después de la publicación del estudio, The Washington Post reveló que los autores del estudio habían tenido conflictos de intereses sin revelar, ya que el grupo de investigación con el que trabajaban recibía dinero "de un programa universitario parcialmente respaldado por la industria de la carne de res."

Los autores del estudio respondieron que su investigación se completó antes de tener acceso a tales fondos.

Sin embargo, incluso antes de que se publicara el estudio, un grupo ya había animado a los partidarios y habían presentado una petición federal. Afirmaron que se hicieron declaraciones falsas, calificaron la revisión como publicidad y solicitaron a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) que prohibiera de forma permanente que la revista “difunda o produzca la difusión de la publicidad relacionada”.

Además, le solicitaron a la FTC que le requiriera a la revista emitir una declaración de retractación y corrección. Un segundo comunicado de prensa del mismo día cuestionó si el nuevo estudio podría ser un "ciberanzuelo", una referencia a noticias falsas, mientras omitía la evidencia de que la carne sin procesar no contribuía a la muerte prematura.

En 2012 elogiaron un estudio de la Facultad de Salud Pública de Harvard en el que los investigadores descubrieron un riesgo 13 % mayor de morir de forma prematura en las personas que consumían carne roja sin procesar de forma cotidiana. Al compararlo con los datos sobre el consumo de carnes procesadas, como hotdogs, salchichas y tocino, podría elevar en un 20 % el riesgo.

Sin embargo, la Facultad de Medicina de Harvard publicó un artículo en el que señalaron que los resultados del estudio eran "un poco menos alarmantes", ya que informaron el riesgo relativo en vez del riesgo absoluto. El riesgo absoluto de muerte en las mujeres que consumen una porción de carne sin procesar por semana, en comparación con el consumo de dos porciones de carne sin procesar al día aumentó de 0.7 % a 0.85 % el riesgo de muerte.

En los hombres aumentó de 1.23 % a 1.3 % al consumir mayor cantidad de carne sin procesar. En el mismo artículo de Harvard Health Publishing, debatieron un estudio japonés en el que los investigadores no encontraron ninguna conexión entre comer una cantidad moderada de carne y muerte prematura. En su artículo para Los Angeles Times, Teicholz concluyó que:

“Según los datos del gobierno, a pesar de que el consumo de carne roja en los Estados Unidos ha disminuido en un 28 % desde 1970, ahora alrededor del 60 % de los habitantes padece al menos una enfermedad crónica en la cual la alimentación ha desempeñado un factor de riesgo importante. La revisión de Annals es exactamente lo que necesitamos; es decir, datos sobre las causas y efectos alimenticios basados en estudios científicos bien sustentados”.

La carne y los lácteos de bajo costo pueden resultar caros

A cambio de comprar carne y productos lácteos de bajo costo, podría pagar un precio alto. En primer lugar, la contaminación causada por las CAFOs, daña tanto el medio ambiente como la salud humana. En segundo lugar, la carne producida por las CAFOs tiene menor contenido de ácido esteárico.

En un estudio publicado en 2018, los investigadores identificaron "el ácido esteárico como un metabolito alimenticio que nuestros cuerpos detectan para controlar las mitocondrias".

Además, señalaron que puede ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. En una investigación que se realizó con moscas, los científicos descubrieron que los insectos exhibían mitocondrias saludables cuando se les proporcionaba ácido esteárico a través de sus alimentos, pero que presentaban mitocondrias fragmentadas cuando tenían bajos niveles de ácidos grasos.

La carne de res de animales alimentados con pasto, aceite de coco y manteca de cacao son algunas de las fuentes más saludables de ácido esteárico. Un análisis de la Universidad de Illinois comparó la carne de res de animales alimentados con pasto, con la variedad de animales alimentados con granos, y encontró que el ácido esteárico saturado era 36 % más alto en la carne de res de animales alimentados con pasto, que en el otro tipo de carne. Los investigadores comentaron:

"Por lo tanto, en cortes de carne de res con cantidades similares de grasas, habría un mayor contenido de ácidos grasos saturados en la carne de res de animales alimentados con pasto. En muchos tipos de alimentación tradicional en las que se buscaban los cortes más grasos y la grasa misma, es probable que el consumo de estas grasas saturadas sea considerablemente mayor".

Consumir todas las partes del animal puede equilibrar su nutrición

Los primeros cazadores optaron por comer todo lo que cazaban; es decir, todas las partes de un animal. Esto incluía a las vísceras y tejido conectivo. Hay una gran posibilidad de que su apego a esta práctica les proporcionara energía y salud óptima. En la actualidad, a menudo las personas solo tratan de consumir la carne muscular, en vez de las vísceras y otras partes del cuerpo que podrían parecer desagradables.

Un buen filete de carne a la parrilla podría parecer más apetitoso que los corazones, hígados y riñones. Sin embargo, como ya he comentado, muchos de estos órganos ricos en nutrientes tienen altas cantidades de minerales, vitaminas liposolubles y proteínas.

Con frecuencia, es la fuente más densa de nutrientes, ricos en aminoácidos y CoQ10. Se siente más lleno por más tiempo, y al comer vísceras consume una buena fuente de colina, que es un nutriente esencial para el cerebro. Esta práctica también puede ayudar a desarrollar y mantener la masa muscular con mayor facilidad. Otro beneficio es que, por lo regular los órganos son menos costosos ya que no son tan solicitados como otras carnes.

Las prácticas agrícolas regenerativas pueden mejorar los estándares

Los animales son una parte fundamental de las prácticas de agricultura regenerativa para ayudar a desarrollar un suelo saludable para los cultivos. Como ya señalé, comer carne de res, de animales criados en pastizales, también es más saludable para el consumidor. En esta entrevista ilustrativa con Will Harris, dueño de White Oak Pastures, en Bluffton, Georgia, hablamos sobre sus esfuerzos innovadores que incluyen a animales alimentados con pasto.

Es un impulsor de lo que denomina como "agricultura más moderada y gentil". Señala que, en la naturaleza, una vaca tiene una esperanza de vida de casi 24 años. Las vacas criadas en corrales de engorda suelen ser sacrificadas a los 17 meses, momento en el que pesan 275 libras más que la típica vaca adulta. Harris indica que eso no es natural, ya que una criatura con obesidad mórbida no podría sobrevivir en la naturaleza. Y agrega:

"Si vivieran más de 17 meses en ese ambiente de engorda donde aumentan entre 4 y 5 libras por día, no vivirían mucho tiempo. Nunca he hecho ese experimento, pero estoy seguro de que no vivirían hasta los 4 años. Ahí radica la diferencia.

Cuando consume uno de estos animales (alimentados con pasto y pastoreados), come un animal sano en la plenitud de su vida. Pero, cuando come un animal que proviene de lotes de engorda, come una criatura obesa que muere por todas las enfermedades producidas por un estilo de vida sedentario y la obesidad que mata a las personas.

En una granja industrial, una vaca no lleva una buena vida. Y en el caso de los cerdos, es peor. Y no creo que haya un animal de granja industrial que tenga una vida tan mala como un pollo".

Agricultura regenerativa: la clave para salvar el suelo y la salud

Un segundo argumento ampliamente publicitado contra el consumo de carne de res es que la carne de res, de animales criados de forma convencional, es un importante factor que contribuye a la huella de carbono de la Tierra y todo tipo de contaminación. Es importante tomar en consideración que las granjas como la de Harris no contribuyen a la contaminación local, y quizás sean gran parte de la respuesta.

Las CAFOs son las que producen grandes cantidades de desechos animales mientras alimentan con granos y antibióticos a los animales que se supone que deberían comer hierba. Estas operaciones destruyen el entorno local y dañan el suministro de alimentos. Un rancho en Nuevo México utiliza 33 pastizales pequeños en un rancho de 18 000 acres para rotar las áreas de pastoreo; esta práctica se llama pastoreo adaptativo en multi-parcelas.

Este plan sencillo le ha permitido al ganadero aumentar la cantidad de ganado y biodiversidad de los pastos nativos en los pastizales. La ganadera, Nancy Ranney, dice, "no solo es una alternativa viable, sino que es una práctica de gestión necesaria, si quiere mantener sus pastizales y suelos saludables".

Este proceso puede disminuir la erosión del ecosistema de pastizales donde la alimentación y aplastamiento ininterrumpidos pueden dejar una pradera llena de malezas y suelo árido. Cuando el pastoreo rotativo opera en un rango natural, fomenta un ecosistema saludable y almacena grandes cantidades de carbono en el suelo, como lo demostró la granja de Harris.

En un análisis de White Oak Pastures, se evaluaron las muestras de suelo de forma independiente para cuantificar la retención de carbono. Además, se realizó una evaluación del ciclo de vida de las operaciones de granja. Descubrieron que la producción de carne de res de White Oak Pastures tenía una pérdida total neta de emisiones de 3.5 kg de dióxido de carbono por kg de carne fresca.

En comparación, la carne de res CAFO producida de forma convencional tenía 33 kg de emisiones positivas por cada libra de carne fresca.

Otro estudio en la región sur de las Grandes Llanuras encontró resultados similares. En un estudio en curso, los científicos han descubierto que, aunque las vacas producen gases de efecto invernadero a través de su digestión, el pastoreo controlado puede producir un sistema de carbono neutral.

A medida que ha incrementado la aceptación de los resultados positivos del pastoreo rotativo, una encuesta de ganaderos en California y Wyoming encontró que dos tercios aplicaban el programa.

Se desconoce la capacidad de este tipo de programa para hacer un impacto significativo en el clima, pero una revisión de Nature informó que la retención de carbono a través del pastoreo controlado tiene la mayor probabilidad de reducir las emisiones de carbono en la agricultura animal.

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