Los biberones liberan millones de partículas microplásticas

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

biberones de plastico

Historia en Breve

  • Los biberones de plástico liberan hasta 16 millones de partículas de plástico por cada litro de líquido y cuanto más caliente sea su temperatura, mayor es el número de partículas liberadas, ya que pueden alcanzar hasta los 55 millones por litro
  • Los investigadores utilizaron agua purificada y agua no potable, la cual contiene partículas microplásticas y todo el plástico que una persona puede consumir en su vida
  • A nivel mundial, los bebés de hasta 12 meses de edad podrían exponerse a 14 600 hasta 4.55 millones de partículas de microplástico al día, según la región, una cifra más elevada de la reconocida debido al uso generalizado de biberones de polipropileno
  • El plástico puede estar presente en las bolsas de té, la sal marina, las frutas y verduras, mientras que DARPA está investigando el potencial de convertir los desechos de plástico y papel en alimentos para los soldados
  • Se recomienda tratar de reducir la exposición al evitar productos plásticos como biberones, recipientes, envolturas, juguetes para niños, productos con PVC, así como las pastillas recubiertas con ftalatos

En 2018, se estimó que el mercado de biberones a nivel mundial tenía un valor de 2.600 millones de dólares. El segmento de plástico representó el 44.1 % de la participación general. Si actualmente utiliza biberon de plástico para alimentar a su bebe, es importante que elija una opción de vidrio, ya que la investigación reveló que los microplásticos pueden ser transmitidos al alimento.

Al parecer nos enfrentamos a una adicción al plástico. En casi todos los rincones del supermercado, los productos están cubiertos o fabricados con plástico. Además de ser difícil eliminarlo sin dañar el medio ambiente, parece que tenemos una adicción a todo lo desechable.

En 2013, se produjeron 299 millones de toneladas de plástico a nivel mundial, gran parte de las cuales terminaron en los océanos, lo que amenaza la vida silvestre y el medio ambiente. En 2017, Estados Unidos produjo 35.4 millones de toneladas de plástico y envió 26.8 millones de toneladas a los rellenos sanitarios, lo que representa el 13.2 % de todos los residuos municipales.

Se sabe que varios productos químicos que se encuentran en los plásticos actúan como disruptores endocrinos, mientras que los más populares incluyen los ftalatos y el bisfenol A (BPA).

Los disruptores endocrinos son similares en estructura a las hormonas sexuales e interfieren con el funcionamiento normal de dichas hormonas en el cuerpo. Esto es un problema para los niños que aún están creciendo.

De acuerdo con Pete Myers, Ph.D., profesor adjunto de química en la Universidad Carnegie Mellon y fundador, CEO y científico en jefe de Ciencias de la Salud Ambiental, existen pruebas de que los productos plásticos dañan la salud de las generaciones futuras ya que alteran la función endocrina.

Señala que nunca se ha evaluado ningún plástico para determinar su seguridad, y que las pruebas que se utilizan se basan en "principios del siglo XVI". A medida que los investigadores continúan midiendo la cantidad y el tipo de plástico que consumimos, un equipo analizó la cantidad de micropartículas que los biberones de plástico liberan en su contenido.

Los biberones de plástico liberan micropartículas durante su uso

John Boland, Ph.D., Trinity College Dublin, y sus colegas analizaron la exposición que sufren los bebes a causa de los microplásticos de los biberones.

Para recopilar la información, los científicos limpiaron y esterilizaron algunos biberones nuevos de polipropileno. Una vez que los biberones se secaron, los científicos añadieron agua purificada que había alcanzado los 70 grados Celsius (158 grados Fahrenheit). Esta es la temperatura que se utiliza para preparar la fórmula según la Organización Mundial de la Salud. Después se colocaron los biberones en un agitador durante un minuto.

El equipo filtró el agua y analizó el contenido, lo que demostró que los biberones filtraban una amplia gama de partículas por litro de agua, hasta alcanzar unas 16.2 millones de partículas de plástico. La cifra promedio de biberones analizados alcanzó los 4 millones de partículas por cada litro de agua. Se repitió este experimento con fórmula para bebés y los resultados fueron similares. Boland comentó lo siguiente sobre el estudio:

“Nos sorprendió la cantidad. De acuerdo con una investigación realizada para analizar la degradación de los plásticos en el medio ambiente, sospechábamos que las cantidades serían considerables, pero nadie esperara niveles tan elevados".

Los datos también revelaron que la cantidad de microplásticos dependía de la temperatura y la mecánica del agua. Cuanto más elevada es la temperatura del agua, se libera una mayor cantidad de microplásticos.

Cuando la temperatura era más elevada, los biberones liberaban hasta 55 millones de partículas de microplástico. El experimento también demostró que agitar las botellas aumentaba la cantidad de microplásticos. Boland continuó explicando:

"Cuando observamos estos resultados en el laboratorio, reconocimos el impacto potencial que podrían tener. Lo último que queremos es alarmar a las personas, en especial cuando no contamos con suficiente información sobre las posibles consecuencias de los microplásticos en la salud de los niños”.

Publicidad
Sabe a azúcar, aumenta la longevidad y mejora el estado de ánimoSabe a azúcar, aumenta la longevidad y mejora el estado de ánimo

Los bebés pueden consumir hasta 4.5 millones de partículas al día

Los investigadores predijeron que, a nivel mundial, los bebés de hasta 12 meses de edad podrían exponerse a 14 600 hasta 4.55 millones de partículas de microplástico al día, según la región, lo que es más elevado de lo que se sabía antes debido al uso generalizado de biberones de polipropileno.

Si esto representa o no un riesgo para la salud de los bebés es un "tema urgente", añadieron, e hicieron varias recomendaciones para las personas que continúan usando biberones de plástico para que reduzcan la cantidad de microplásticos que consumen los bebés.

Las sugerencias incluyen no exponer el biberón al calor o agitarlo y mejor preparar la fórmula en un recipiente de vidrio para transferirla al biberón una vez que se haya enfriado. La lactancia materna es una mejor alternativa que elimina la necesidad de utilizar biberones; Por otro lado, también es posible encontrar biberones de vidrio.

Para el estudio, los investigadores utilizaron agua purificada y agua no potable. Esto significa que incluso pueden haber subestimado la cantidad de partículas de plástico a las que se exponen los bebés. El estudio de la Universidad de Newcastle analizó la literatura "existente pero limitada" sobre la cantidad promedio de plástico que consumen los humanos.

Los cálculos se basaron en 33 estudios sobre el consumo de plástico a través de alimentos y bebidas. Los investigadores estimaron que una persona promedio consume 1769 partículas de plástico cada semana. Las partículas de plástico se encuentran en muchas fuentes de agua. En Estados Unidos el 94.4 % de las muestras de agua del grifo contenían fibras de plástico, al igual que el 82.4 % de las muestras de la India y el 72.2 % de las de Europa.

DARPA podría preparar alimentos con plástico

Si el consumo de plástico no es suficiente, la abundancia de plástico ha atraído la atención de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés) sobre cómo convertir el plástico en alimentos. DARPA otorgó a la Universidad Estatal de Iowa y sus socios una donación de $ 2.7 millones de dólares para fabricar alimentos a partir de desechos de plástico y papel.

Su intención es utilizar los "productos" resultantes para mejorar la logística militar en el campo. La idea es ayudar a alimentar a los soldados en el campo y mejorar la logística para misiones prolongadas. Al final del proyecto, estiman que la subvención puede alcanzar los $ 7.8 millones de dólares.

Los socios en este esfuerzo incluyen el Instituto Americano de Ingenieros Químicos, RAPID Institute, la Universidad de Delaware y Sandia National Laboratories. El objetivo es convertir los residuos de papel en azúcares y el plástico en ácidos y alcoholes grasos. Estos derivados, después se procesarían en una sola célula de biomasa en el campo.

Otros ejemplos de proteínas unicelulares incluyen Vegemite y levadura nutricional. Aunque DARPA ha iniciado el proyecto para que lo utilicen los militares, es posible que no pase mucho tiempo antes de que se ofrezcan estos alimentos para otras personas.

Cómo se explica en el comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Iowa, el proceso podría "recorrer un largo camino para solucionar los problemas inminentes que buscan eliminar el plástico y mejorar la cadena alimentaria global".

El investigador principal, Robert Brown, explicó que el proceso bajo investigación aceleraría la biodegradación de los plásticos “al elevar la temperatura unos cientos de grados Fahrenheit. El producto frio se utiliza para convertir levaduras o bacterias en proteínas unicelulares adecuadas como alimento".

El consumo promedio de plástico es un tema preocupante

Aunque el agua potable es la mayor fuente de microplásticos en los alimentos y bebidas, no es la única fuente. El agua embotellada puede contener incluso más plástico que el agua del grifo, mientras que las investigaciones sugieren que quienes solo beben agua embotellada "podrían estar consumiendo hasta 90 000 microplásticos más al año, en comparación con 4 000 microplásticos para las personas que solo consumen agua del grifo".

Después de evaluar 259 botellas de 11 marcas diferentes, los investigadores encontraron un promedio de 325 piezas de microplástico por litro. Las marcas evaluadas incluyeron Aquafina, Evian, Dasani, San Pellegrino y Nestle Pure Life. Con base en los hallazgos del estudio de WWF International, Reuters creó un ejemplo que demuestra cuánto plástico consumiría una persona con el paso del tiempo.

De acuerdo con estas estimaciones, una persona puede consumir 44 libras de plástico durante 79 años. Como referencia, la llanta de un automóvil pesa casi 20 libras. Por lo tanto, consumir plástico toda la vida sería como consumir 2.2 llantas.

Se desconocen los riesgos a largo plazo de consumir partículas de plástico. Sin embargo, existen muchos motivos para preocuparse. Por ejemplo, los microplásticos que se utilizan para las fibras textiles representan el 16 % de la producción mundial de plástico. Estos plásticos contienen contaminantes como los hidrocarburos policíclicos (HAP), que pueden ser genotóxicos y provocar daños en el ADN hasta desarrollar cáncer.

Los plásticos también contienen colorantes, plastificantes y otros aditivos relacionados con efectos tóxicos, que incluyen carcinogenicidad, toxicidad reproductiva y mutagenicidad. Es difícil relacionar los problemas de salud con los microplásticos, dado que los humanos están expuestos a una gran carga tóxica.

Sin embargo, también se sabe que muchos de los productos químicos utilizados para fabricar plásticos interrumpen el desarrollo embrionario, afectan la regulación de las hormonas y la expresión génica, y causan daño a los órganos. La investigación también los relaciona con la obesidad, las enfermedades cardíacas y el cáncer. Para mayor información sobre los riesgos relacionados con el consumo de plástico, lea el artículo: "¿Cómo detenemos nuestra peligrosa adicción al plástico?"

El té libera una gran cantidad de plástico

Si busca reducir su exposición a los plásticos en sus alimentos y bebidas, puede resultarle sorprendente dónde puede encontrarlos. El es fundamental en muchas culturas del mundo, y durante siglos se ha reconocido por tener un impacto dramático y positivo en la salud.

Una taza relajante de té caliente puede ser justo lo que el cuerpo necesita para aumentar los niveles de fitoquímicos y otros nutrientes. Pero, ¿sabía que también podría estar consumiendo 11.600 millones de partículas de microplásticos y 3.100 millones de nanoplásticos con cada taza de té? Investigadores de la Universidad McGill analizaron la contaminación plástica que se libera por las bolsas de té y encontraron que, al remover las hojas, el té no contenía micropartículas.

Sin embargo, las bolsas vacías arrojaron miles de millones de partículas en el agua caliente, que los investigadores encontraron en niveles mucho mayores que los reportados en otros alimentos y bebidas. Beber té puede brindar una gran cantidad de beneficios, por lo que sería recomendable continuar con el hábito, mientras utiliza hojas sueltas en lugar de las bolsitas.

Sin embargo, otro producto que contiene más microplásticos es la sal marina. Un estudio analizó muestras de sal de todo el mundo para analizar la propagación geográfica de los microplásticos y la relación con el lugar donde se encuentra la contaminación en el medio ambiente.

Solo tres marcas de Taiwán, China y Francia no contenían partículas de microplásticos en la sal marina. Los datos demostraron que se encontró una mayor cantidad de plásticos en la sal recolectada frente a las costas de los países asiáticos.

La investigación también encontró pequeñas partículas de plástico en frutas y verduras. Los datos demostraron que las manzanas contenían un promedio de 195.500 partículas de plástico en cada gramo. Las peras quedaron en segundo lugar con 189.500 partículas por gramo. Estudios anteriores demostraron que las plantas absorben nanoplásticos a través de las raíces, mientras que las frutas y verduras pueden acumular dichos microplásticos. El activista de Greenpeace, Sion Chan, explicó lo siguiente:

“Es casi seguro que consumamos microplásticos cuando comemos una manzana. Para detener la contaminación plástica, las corporaciones deben reducir el uso y desperdicio de plástico en sus cadenas de suministro. ¡Los supermercados han abusado de todos los plásticos! Cuanto más rápido reduzcamos nuestra huella de plástico, menos microplásticos consumiremos".

Cómo reducir su uso

Cuando consideramos que las investigaciones confirman que los estrógenos ambientales afectan a muchas generaciones, es importante tomar medidas proactivas para limitar nuestra exposición. Esto es muy importante para las personas más jóvenes que acumulan una mayor contaminación plástica con los años y pueden ser más vulnerables a sus efectos durante el desarrollo.

Aunque es casi imposible alejarse de todas las fuentes, es cierto que es posible minimizar la exposición al recordar algunos principios esenciales. Inicie este proceso de manera paulatina hasta que forme parte de su vida para que sea más sencillo mantenerlo.

Evite los envases y envolturas de plástico para alimentos y productos de cuidado personal. Guarde sus alimentos y bebidas en contenedores de vidrio.

Evite darles a sus hijos juguetes de plástico. Deles juguetes hechos de sustancias naturales, como de madera o materiales orgánicos.

Consulte las etiquetas de sus productos cosméticos con el fin de evitar los ftalatos.

Evite los productos etiquetados con “fragancias” ya que esta expresión podría incluir ftalatos que por lo general son utilizados para estabilizar el aroma y alargar la vida útil del producto.

Cuando busque loncheras, mochilas o contenedores, busque los que no contengan PVC.

No meta los contenedores de plástico al microondas.

Sacuda las ventanas, paredes, piso y muebles ya que podrían contener ftalatos debido a que las sustancias químicas se pegan al polvo del piso y los niños podrían ingerirlas.

Pregunte al farmacólogo si las pastillas que le recetaron están cubiertas para controlar su disolución, ya que la envoltura de las pastillas podría contener ftalatos.

Consuma alimentos crudos y frescos. Los alimentos que vienen en paquetes de plástico pueden contener ftalatos.

Utilice de vidrio en lugar de plástico. De ser posible, elija la lactancia materna durante el primer año de vida para evitar el plástico del chupón y los biberones.

Saque las frutas y verduras de la bolsa de plástico, justo después de haberlas comprados y lávelas antes de guardarlas.

Los recibos de las compras son impresos con calor y a menudo contienen BPA. Trate de no tocar estos recibos y pídale que cambie a recibos libres de BPA.

Utilice productos naturales para la limpieza de su hogar, o haga los suyos.

Reemplace los productos de higiene femenina con alternativas más seguras.

Evite los suavizantes de ropa, toallitas para secadora; haga sus propios productos para reducir la electricidad estática.

Analice el agua del grifo de su casa para verificar que no contenga contaminantes y si es necesario filtre el agua.

Enséñeles a sus hijos a no tomar agua de la manguera del jardín, ya que están fabricadas con plastificantes como ftalatos.

Utilice bolsas reutilizables cuando visite el supermercado.

Lleve su propio recipiente para las sobras de los restaurantes Evita los utensilios y popotes desechables.

Lleve consigo su propia taza para tomar café y botellas de agua de vidrio que pueda rellenar, en lugar de comprar agua embotellada.

Elija los cepillos de dientes de bambú y lávese los dientes con aceite de coco y bicarbonato de sodio para evitar el envase de plástico de la pasta de dientes.

Haga clic aquí y sea el primero en comentar sobre este artículo
Publique su comentario