La costosa y desenfrenada propaganda de la industria de las vacunas contra la influenza

vacuna contra la influenza

Historia en Breve -

  • Entre 2005 y 2015, la vacuna contra la influenza tuvo menos del 50 % de efectividad durante más de la mitad de ese periodo
  • La eficacia general ajustada de la vacuna 2017/2018 contra la influenza tipo A y B fue de solo 36 %
  • Los virus y bacterias que no son de influenza son responsables de aproximadamente el 80 % de todas las infecciones respiratorias durante cualquier temporada de gripe, y la vacuna contra la gripe no protege ni previene ninguno de estos casos
  • Un análisis científico de cuatro ensayos controlados aleatorios que se emplearon para justificar la vacunación obligatoria del personal de salud con el fin de proteger a los pacientes, encontró que los estudios exageran los beneficios de 6 a 15 veces. Según los datos reales, se debe vacunar a entre 6000 y 32 000 empleados de hospitales para poder evitar la muerte de un solo paciente
  • La evidencia también demuestra que puede obtener la vacuna, mostrar pocos o ningún síntoma y aun así alojar y transmitir la influenza a otras personas. Las vacunas contra la gripe también se asocian con efectos secundarios debilitantes que podrían marcarlo de por vida, como el síndrome de Guillain-Barré y la lesión crónica del hombro

Por el Dr. Mercola

La temporada de gripe una vez más ha llegado, es la época del año en la que el mensaje constante es "¿ya recibió la vacuna contra la gripe?".

Al considerar todos los estudios que demuestran que las vacunas contra la gripe ofrecen mínima protección contra la enfermedad —incluso cuando son compatibles con las cepas virales en circulación—, el hecho de que la vacunación siga siendo promocionada como la primera línea de defensa contra la influenza sugiere que esta campaña anual está más interesada en obtener ganancias en lugar de mejorar y proteger la salud pública.

Información dudosa en las campañas anuales de vacunación contra la gripe

Las estadísticas revelan que, en la mayoría de los años, las vacunas contra la gripe —en el mejor de los casos— son entre un 50 % y 60 % efectivas para la prevención de la influenza tipo A o B confirmada por laboratorio, la cual requiere atención médica.1 Entre 2005 y 2015, la vacuna contra la influenza tuvo una eficacia de menos del 50 %, más de la mitad de las veces.2

La vacuna contra la gripe 2017/2018 fue un ejemplo perfecto de esta tendencia. La efectividad general de la vacuna ajustada contra la infección por virus de influenza A y B fue de solo 36 %.3

De acuerdo con un metaanálisis realizado en 2014,4 71 personas deben ser vacunadas para evitar un solo caso de influenza, una proporción que sugiere la ineficacia de esta vacuna rutinaria anual.

Para colmo de males, la evidencia5 (que se confirmó tres años después6) sugiere que vacunarse contra la gripe podría duplicar el riesgo de contraer influenza pandémica o un brote de gripe más serio.

Una investigación7 publicada en 2011 también advirtió que la vacuna contra la gripe estacional parece debilitar el sistema inmunológico infantil y aumenta sus posibilidades de enfermarse a causa de los virus de la gripe que no fueron incluidos en la vacuna.

Al comparar muestras de sangre de niños saludables que no habían sido vacunados y niños que habían recibido la vacuna anual contra la gripe, el primer grupo sin vacuna había acumulado naturalmente más anticuerpos contra una variedad más amplia de cepas de la influenza en comparación con el segundo grupo que obtuvo la vacuna.8

La evidencia también demuestra que puede vacunarse, mostrar pocos o ningún síntoma y aun así alojar y transmitir la influenza a otras personas.9,10 Las vacunas contra la gripe también se asocian con efectos secundarios debilitantes e incapacitantes que podrían marcarlo de por vida, como el síndrome de Guillain-Barré y la lesión crónica de hombro consecuencia de la vacunación.

La temporada 2018-2019 reintroduce la fallida vacuna contra la gripe en aerosol nasal

Por su naturaleza, las vacunas contra la gripe son un asunto complicado ya que los virus de la gripe están en constante evolución. Las autoridades de salud pública deben adivinar —al menos seis meses antes de que comience la temporada de gripe— qué cepas de virus de influenza tipo A y B podrían ser predominantes, con el fin de que las compañías farmacéuticas puedan fabricar la vacunas.

Cuando las cepas que se eligen no coinciden con las cepas que realmente están provocando la mayor parte de las enfermedades en una determinada temporada de gripe, la tasa de fracaso de la vacuna aumenta significativamente.

Sin embargo, es importante recordar que la mayoría de las enfermedades respiratorias similares a la influenza que experimentan las personas durante la temporada de gripe, no son influenza tipo A o B.11

Cuando presenta dolor de garganta, secreción nasal, dolor de cabeza, fatiga, un poco de fiebre, dolor de cuerpo y tos, en la mayoría de los casos se trata de otro tipo de infección respiratoria viral o bacteriana que no está relacionada con los virus de la influenza.12

De hecho, los datos13,14,15,16 demuestran que los responsables de aproximadamente el 80 % de todas las infecciones respiratorias durante cualquier temporada de gripe son otros tipos de virus. Y la vacuna contra la influenza no previene ni protege contra ninguna de estas otras infecciones respiratorias que causan síntomas similares a los de la influenza (ILI, por sus siglas en inglés).

Durante la temporada de gripe, la posibilidad de contraer influenza tipo A o B, causada por una de las tres o cuatro cepas de virus de influenza incluidas en la vacuna, es mucho menor en comparación con enfermarse de otro tipo de infección viral o bacteriana.

Ahora bien, hay varios tipos distintos de vacunas contra la influenza para elegir en un año determinado. Este año, los CDC han traído de vuelta el aerosol nasal de virus vivos (FluMist), que el Comité Asesor de Prácticas de Inmunización de los CDC recomendó evitar durante las temporadas 2016-2017 y 2017-2018 debido a su extrema ineficacia.17

Para la temporada 2018-2019, se aprobó el uso del aerosol FluMist en personas que no se encuentren embarazadas de entre 2 y 49 años de edad.

Las excepciones18 incluyen a niños que estén tomando aspirinas o medicamentos con salicilato, niños de 2 a 4 años que padezcan asma, función inmunológica suprimida y que hayan tomado un medicamento antiviral durante las últimas 48 horas, entre algunos otros casos.

Según expertos canadienses, la alta dosis de la vacuna contra la gripe para personas mayores "no justifica su precio frente a sus beneficios"

También están las vacunas inactivas inyectables contra la influenza, incluida una versión de dosis elevada para personas mayores de 65 años, que contiene cuatro veces la cantidad de antígeno que la dosis regular de la vacuna estándar.

En Canadá, los expertos en enfermedades infecciosas se han manifestado en contra de esta vacuna, al afirmar que no es lo suficientemente eficaz como para justificar su elevado precio, que es aproximadamente cinco veces más alto que el de la vacuna regular contra la gripe.19

Según la funcionaria de salud provincial de Columbia Británica, Bonnie Henry, la investigación sugiere que se tendría que administrar la vacuna Fluzone High-Dose a 200 adultos mayores para prevenir un solo caso de influenza, y a 4 000 para poder prevenir una hospitalización relacionada con la gripe.20

Debido a su bajo rendimiento, B.C., Quebec, Alberta, Nueva Brunswick y Terranova no cubrirán el costo de la vacuna Fluzone High-Dose para las personas mayores, quienes de no ser por esto recibirían la vacuna contra la gripe de forma regular y gratuita. El periódico canadiense The Globe and Mail reportan:21

"La discrepancia entre las políticas son parte de un debate continuo sobre la vacuna contra la gripe dirigida a un virus especifico, las cuales, según los expertos, tienen importantes implicaciones para los futuros programas de vacunación contra la influenza; además del costo que conlleva administrarlas...

Danuta Skowronski, líder de epidemiología y patógenos respiratorios emergentes de la influenza del Centro para el Control de Enfermedades de BC, dijo que los beneficios no justifican el precio.

También señaló que la nueva vacuna contra la gripe solo se ha estudiado durante unas cuantas temporadas y que hay preguntas sin respuesta que las autoridades sanitarias que hacen las normas deben considerar antes de quedar atrapados en un costoso acuerdo de varios años.

Por ejemplo, las nuevas investigaciones sugieren que las personas que se vuelven a vacunar contra la gripe cada año en realidad podrían experimentar menor inmunidad los años posteriores. Eso podría tener implicaciones en las personas mayores que reciben una alta dosis de la vacuna contra la gripe, indicó".

Lo que necesita saber sobre las vacunas contra la gripe cultivadas en células de insectos y riñón canino

Un elemento relativamente nuevo en la inoculación es la vacuna tetravalente contra la gripe, llamada Flucelvax, que estuvo disponible durante la temporada 2017-2018. Esta vacuna se aprobó para personas mayores de 4 años y es única porque está hecha a partir de células de riñón canino (MDCK, por sus siglas en inglés).22

Tradicionalmente, las cepas de virus de influenza que son candidatos a estar en la vacuna, es decir, los virus seleccionados para ser contenidos en las vacunas, se han producido usando huevos de gallina fertilizados. En cambio, los virus de la vacuna Flucelvax contra la gripe se desarrollan en células cultivadas de origen animal.23

(Otra tecnología relativamente nueva emplea células de insectos —de gusano soldado africano— para producir una vacuna tetravalente recombinante contra la influenza, llamada Flublok, para personas mayores de 18 años).24,25

A medida que la efectividad de las vacunas convencionales contra la gripe sigue dejando mucho que desear, la nueva vacuna Flucelvax fue promovida como una nueva y mejorada versión que protegería a más personas una vez que llegara la temporada de gripe.

En realidad, un estudio26 realizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos reveló que su beneficio era bastante modesto.

Aunque por lo general las vacunas contra la gripe tenían solo un 24 % de efectividad en la prevención de hospitalizaciones relacionadas con la gripe en personas de 65 años o más; la vacuna Flucelvax tenía una tasa de eficacia de solo un 26.5 % en esa población, lo que difícilmente es una mejora significativa.

Desde hace tiempo se sabe que la creciente cantidad de vacunas contra la gripe hechas a partir de huevos pueden provocar mutaciones problemáticas que las hacen menos efectivas para atacar los virus de la gripe circundantes. Tal fue el caso durante la temporada de gripe de 2016 a 2017, cuando los virus H3N2 fueron prevalentes.

Los investigadores señalaron lo siguiente en un artículo de la revista científica PNAS,27 "las cepas de vacunas humanas cultivadas en huevos suelen poseer mutaciones adaptativas que aumentan la adhesión viral a las células de pollo".

E identificaron una mutación en la cepa de la vacuna contra la gripe la cual producía anticuerpos que eran incapaces de neutralizar los virus H3N2 que circulaban ese año.

Pero la esperanza de que las vacunas que se producen a partir células puedan resolver este problema parece pecar de optimista.

El Dr. John Treanor, experto en vacunas contra la gripe del Centro Médico de la Universidad de Rochester, declaró lo siguiente para el sitio web "STAT News" en 2017:28 "No había pruebas convincentes de que [la vacuna contra la gripe de cultivo celular] fuera mejor, entonces ¿por qué alguien gastaría más dinero en comprarla?...

Esto ocurrió antes de que los datos de la FDA aparecieran para la temporada de 2017 a 2018, los cuales ofrecían pruebas de que su efectividad era prácticamente idéntica a la versión convencional que hecha de huevo.

Criterios científicos de baja calidad y poca transparencia sobre las vacunas

En su artículo del año 2013,29 "Influenza: Marketing Vaccine by Marketing Disease", Peter Doshi, Ph.D., editor adjunto de la revista médica BMJ, señala la falta de criterios científicos de calidad para respaldar la convocatoria anual de vacunación contra la gripe, así como falta de transparencia del gobierno.

Indicó que, en su comercialización de las vacunas contra la influenza, los CDC no cumplen su promesa de "basar todas las decisiones de salud pública en datos científicos de la más alta calidad, obtenidos de manera abierta y objetiva". Doshi escribe, en parte:30

"La promoción de las vacunas contra la influenza es una de las políticas de salud pública más notorias e incisivas en la actualidad...

Un análisis más detenido de las políticas de vacunación contra la influenza demuestra que, aunque los proponentes emplean la retórica científica, los estudios subyacentes a esta norma suelen ser de baja calidad y no respaldan las afirmaciones de las autoridades.

La vacuna podría ser menos beneficiosa y segura de lo que se ha afirmado, y la amenaza de contagiarse de influenza parece exagerada... Se han promulgado políticas de vacunación obligatoria... lo que exige a algunas personas a aceptar la vacuna bajo la amenaza de perder sus empleos.

La principal afirmación de los CDC que promueve la presión de vacunarse contra la gripe cada año es que la gripe conlleva el riesgo de graves complicaciones que pueden causar la muerte...

El único ensayo aleatorizado sobre la vacuna contra la influenza en personas mayores no halló una disminución en la cantidad de muertes. Esto significa que las vacunas contra la influenza están aprobadas para su uso en personas mayores a pesar de cualquier ensayo clínico que demuestre una reducción en las consecuencias graves.

Incluso cuando la vacuna coincide bastante con el tipo de influenza prevalente... los ensayos aleatorizados y controlados en adultos sanos encontraron que vacunar a una cantidad entre 33 y 100 personas resultó en un solo caso menos de influenza...

Para la mayoría de las personas, y posiblemente la mayoría de los médicos, las autoridades solo necesitan afirman que las vacunas salvan vidas, y con ello se asume que debe haber una investigación sólida que lo respalde".

Los requerimientos de vacunación contra la gripe para el personal sanitario se basan en cuatro ensayos inválidos

Un ejemplo perfecto de lo que señala Doshi fue el que se publicó en enero de 2017. Este análisis científico31,32 de cuatro ensayos controlados aleatorios, que afirman que vacunar contra la influenza al personal sanitario les brinda una protección significativa a los pacientes, en realidad fue sobrevalorado, y por mucho. De acuerdo con los autores:

"Al atribuirle beneficios al paciente a causa del aumento de la cobertura de la vacuna contra la influenza entre el personal sanitarios, se encontró que cada ensayo controlado, aleatorio y grupal viola el principio básico matemático de la dilución al reportar mayores reducciones porcentuales con menos resultados específicos para la influenza en pacientes... o reducciones en la mortalidad de los pacientes, que superan incluso a los valores más optimistas previstos, en una proporción de al menos 6 a 15 veces.

Si se extrapola a todos los centros sanitarios a largo plazo y al personal de los hospitales en Estados Unidos, la cantidad necesaria de vacunas —de 8— que se afirma previamente en los ensayos controlados y aleatorios, significaría de manera poco probable que entre >200 000 y >675 000 muertes respectivamente, podrían prevenirse cada año al administrar la vacuna contra la influenza al personal sanitario, lo cual supera inconcebiblemente las estimaciones de mortalidad anual de la población total de los Estados Unidos a causa de influenza estacional, o durante la pandemia de 1918, respectivamente.

Un cálculo más apegado a la realidad y basado en datos objetivos de los pacientes muestra que al menos entre 6 000 y 32 000 empleados de hospitales tendrían que vacunarse para poder evitar la muerte de un solo paciente".

Los investigadores concluyeron que estos cuatro ensayos —que son la base de las políticas de vacunación forzada al personal sanitario— "atribuyen reducciones inverosímilmente elevadas al riesgo de la salud de los pacientes luego de vacunar al personal de salud, lo cual plantea serias dudas sobre su validez".

Además, agregaron que "la noción de que el personal sin vacunar representa grandes riesgos de influenza para los pacientes, es exagerado".

Los científicos independientes no pueden obtener datos de los ensayos de las vacunas

Europa también sufre de la misma falta de transparencia en las investigaciones sobre las vacunas y políticas públicas, como lo demuestra el hecho de que los científicos de Cochrane no hayan obtenido los datos de los ensayos sobre vacunas que son necesarios para evaluar la calidad de 11 ensayos clínicos sobre la vacuna contra el VPH que se realizaron por orden de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés).

La información detallada sobre el diseño, ejecución y resultado de un ensayo solo se puede encontrar en su informe de estudio clínico (CSR, por sus siglas en inglés), el cual debe ser presentado por las compañías farmacéuticas al solicitar una nueva licencia para cierto medicamento. Transparimed.org reporta:33

"En teoría, desde el 2014, los científicos independientes pueden acceder a estos documentos al presentar una solicitud ante este organismo regulador europeo. En la práctica, el equipo Cochrane reporta:

'Después de tres años, obtuvimos solo 18 Informes de Estudios Clínicos (el 62 % de los 29 informes de la EMA)... Por desgracia, a estos reportes todavía les faltaban secciones importantes, como protocolos y descripciones de daños graves...

Solo tres informes incluían formularios de informes de casos completos... Un informe de estudio de 4 263 páginas se publicó en 17 archivos en siete lotes durante 12 meses".

Además, los científicos de Cochrane descubrieron que la EMA en sí no siempre recibe toda la evidencia científica, ya que algunos de los CSR presentados estaban incompletos. Los esfuerzos del equipo por obtener los CSR directamente de las compañías farmacéuticas tampoco tuvieron éxito. Según Cochrane:

"Aunque GlaxoSmithKline publicó versiones de sus Informes de Estudios Clínicos en su registro de prueba, estos reportes a menudo carecen de descripciones sobre eventos adversos graves, así como de formularios de informes de casos, y los datos sobre eventos adversos graves en los informes que descargamos se redujeron en gran medida".

No hace falta decir que, sin acceso a los CSR, es imposible que los científicos independientes, como el grupo Cochrane, evalúen con un grado significativo de precisión o fiabilidad, los beneficios y perjuicios de los medicamentos o vacunas que someten a revisión.

"Desde nuestra perspectiva, los investigadores independientes deberían poder obtener CSR completos y redactados dentro de un marco de tiempo razonable sin demasiadas limitaciones", indica Cochrane.

"[Los] reguladores deben publicar Informes de Estudios Clínicos Completos y coherentes... Resulta esencial hacer cambios urgentes para poder obtener una evaluación abierta y transparente de los daños y beneficios de las intervenciones".

Un profesor hace un extraño reclamo por los "derechos de vacunación" de los niños

En el mismo orden de ideas, Arthur L. Caplan, Ph. D.,34 profesor de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés) y presidente fundador de la División de Ética Médica de la Escuela de Medicina de la NYU, desconcertó a muchos al afirmar que el derecho de los niños a ser vacunados excede el derecho legal de los padres a ejercer el consentimiento informado de la vacunación a nombre de los niños menores de edad.

En términos simples, Caplan cree que los menores de edad deben ser vacunados de acuerdo con las recomendaciones gubernamentales e independientemente de si los padres han tomado la decisión informada de rechazar una o más vacunas para sus hijos.

Según lo informado por la revista en línea "The Vaccine Reaction",35 Caplan "afirma que vacunar a los niños representa una obligación moral más importante que respetar los derechos del consentimiento informado de los padres".

"Quiero hacer énfasis en una postura moral que no creo que haya recibido la atención necesaria, que es que todos los niños tienen derecho a ser vacunados", dijo Caplan.

'Seguimos discutiendo el derecho de los padres a aceptar o rechazar, obligaciones o requisitos, o a hacer lo que decidan hacer. Pero alguien tiene que levantar la voz y decir: 'Bueno, ¿qué hay de los niños? ¿Acaso no tienen ningún derecho?'

Caplan cree que, si los padres se niegan a vacunar a sus hijos, el gobierno está facultado para inhabilitar el derecho legal de los padres de tomar decisiones de atención médica para sus hijos. Caplan sostiene que el gobierno tiene el deber de vacunar a los niños sin el consentimiento de sus padres y por la fuerza, si es necesario".

En otras palabras, lo que Caplan está diciendo es que se debe evitar que los padres tomen decisiones sobre la atención médica de sus hijos menores, sobre todo las que respectan a su vacunación, cuando tales decisiones no se ajustan a la política del gobierno.

¿Qué clase de libertad es esa? Proviniendo de un autodenominado especialista en bioética, esto resulta aterrador e inconcebible. Está a nada de sugerir que todos los niños sean tratados como propiedad del gobierno.

De manera inquietante, los esfuerzos para promover este tipo de políticas y leyes de salud pública ya se encuentran en curso, y todos los padres deben unirse a la lucha por conservar su derecho a tomar decisiones médicas a nombre de sus hijos menores de edad.

Si las autoridades gubernamentales son capaces de vacunar a los niños contra la voluntad de los padres, no se sabe dónde vamos a parar. Según el reporte de "The Vaccine Reaction":

"Se ha introducido una legislación en estados como California que buscaría otorgarle al gobierno el derecho de tomar decisiones sobre la salud de los niños, incluso en contra de los deseos de sus padres, si el Estado considera que esas medidas benefician los mejores intereses de los niños.

Dicha legislación también les permitiría a las autoridades gubernamentales tomar la custodia legal de los niños en el caso de que los padres se nieguen a cumplir con los mandatos que los obligan o presionan a vacunar a sus hijos.

La idea central del proceso de pensamiento de Caplan es que, al menos respecto a la vacunación infantil, los padres deben ser despojados de sus derechos de consentimiento informado. Al parecer, Caplan considera que las decisiones informadas sobre la atención médica que los padres toman para sus hijos simplemente no son relevantes si entran en conflicto con las normas del gobierno.

Pero como indica Barbara Loe Fisher, del Centro Nacional de Información sobre Vacunas, es precisamente este 'derecho legal que data desde hace mucho tiempo, de tomar decisiones informadas y voluntarias sobre los productos farmacéuticos y procedimientos médicos que conllevan riesgos para sus hijos, todo lo que hay entre los padres y la explotación de los niños por parte de quienes ocupan puestos de poder en la sociedad con un interés personal o profesional para obligar a todos los niños a utilizar productos farmacéuticos que no sean seguros ni eficaces para todos".

+ Fuentes y Referencias