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El gran problema del plástico en los océanos ocasionado por la ropa

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • Después de múltiples estudios y ensayos ambientales, un grupo de científicos se dispuso a determinar el alcance de la contaminación por plástico en los océanos del mundo, y descubrió que gran parte de los resultados de las microfibras de plástico provenían de lavar la ropa
  • Las microfibras ingresan en el océano a través de los sistemas de alcantarillado, lo que representa un problema para la vida marina; las formas irregulares de las microfibras hacen que sea más difícil de excretarlas, lo que puede contribuir a la obstrucción intestinal e intoxicación química
  • Una vez en las vías fluviales, las propiedades lipófilas del plástico captan otras sustancias químicas a base de petróleo, como retardantes de llama, bisfenoles y ftalatos, lo cual ocasiona que estos contaminantes se concentren hasta 100 000 veces, y luego transporten tales contaminantes a la siguiente criatura de la cadena alimenticia, que posiblemente termine como alimento en su mesa
  • Considere la oportunidad de ayudar a cambiar este sistema al seleccionar telas orgánicas, evitar comprar "moda rápida" y solo adquirir la ropa que realmente necesita. El efecto de ir de compras como “terapia” puede ayudarle a sentirse relajado por un breve período de tiempo, pero la contaminación generada durará toda la vida

La cadena alimenticia es un conjunto ordenado de organismos, cada uno dependiente del anterior como fuente de alimento. En otras palabras, los herbívoros comen plantas para sobrevivir y los carnívoros comen herbívoros y otros carnívoros.

En el agua, los peces pequeños comen plancton, y luego son consumidos por peces un poco más grandes, que finalmente son consumidos por peces mucho más grandes, los cuales posiblemente podrían terminar como alimento en su mesa.

Este proceso ha alimentado al planeta desde el principio de los tiempos y no va a cambiar. Sin embargo, al final lo que llega hasta su mesa es muy diferente de lo que era hace 70 años. A medida que la población humana de la Tierra se ha desarrollado y esparcido, también lo han hecho las innovaciones introducidas en el mercado por fabricantes y grandes empresas agroquímicas.

Por desgracia, una gran parte de esas innovaciones se desarrollaron sin considerar cómo podrían impactar en el medio ambiente y, en última instancia, la vida humana. Los cambios y modificaciones en la fabricación y agroindustria se producen a una velocidad mucho mayor de la que pueden admitir las pruebas de seguridad.

Una consecuencia de la transformación de los materiales fue el desarrollo de los plásticos, se cree que son casi indestructibles. Sin embargo, no mucho después de la invención del primer polímero sintético a principios del siglo XX, descubrimos cuán falsa era esa creencia.

Expedición para registrar el volumen del plástico y su impacto en la cadena alimenticia

Luego de múltiples estudios de investigación, ensayos ambientales y el trabajo de los activistas alrededor del mundo que descubrieron que nuestros cuerpos se contaminaban lentamente con plásticos; un grupo de científicos se propuso determinar con exactitud la magnitud del problema del plástico en los océanos del mundo.

Este viaje de investigación, denominado "eXXpedition" en referencia a un equipo de científicos, escritores y activistas, compuesto por 14 personas, tiene el propósito de determinar cómo los plásticos en el océano afectan en la vida marina y resto del planeta.

El equipo cuenta con una embarcación de 22 metros de longitud, llamada Sea Dragon, que partió desde Hawái y atravesó parte del remolino del Pacífico Norte conocido como el Gran Parche de Basura del Océano Pacífico. Las muestras que la tripulación recolecte les ayudarán a los científicos a comprender cómo los plásticos podrían captar otros contaminantes y transferirlos a lo largo de la cadena alimenticia.

La fundadora de "eXXpedition", la navegante y activista oceánica, Emily Penn, habla de lo abrumador que fue navegar en el Gran Parche de Basura del Océano Pacífico, que ahora constituye dos veces el tamaño del estado de Texas:

"Cuando navegamos por el borde al sur del remolino, veíamos alguna pieza de plástico en el costado del bote cada 10 segundos—un encendedor de cigarrillos, botella o cualquier tipo de contenedor.

Pero, luego, cuando se despierta a la mañana siguiente, y continúa pasando lo mismo, se despierta siete días después con la misma situación de nuevo, y se encuentra a 800 millas del ser humano más cercano; esa implacabilidad es muy abrumadora".

Durante la travesía, el equipo recolectó muestras de plástico del aire, agua y lecho marino para analizarlas en diversos laboratorios alrededor del mundo.

Las muestras recolectadas en la costa de Hawái fueron fotografiadas por el explorador de National Geographic, David Liittschwager, quien comentó sobre lo que se recolectó y fotografió, "en lo personal, me pareció un poco perturbador la cantidad presente en muestras relativamente pequeñas".

Esparció el contenido en bandejas para fotografiar el contenido más detalladamente, lo cual reveló imágenes tan densas que a veces era difícil discernir entre lo que era plástico y vida.

Si bien, se siente conmovido por estas imágenes de plásticos que han ensuciado la naturaleza durante las últimas dos décadas, Liittschwager describe su misión simplemente como documentar lo que es real y sucede en el presente, e indica, "me gustaría que las personas observaran lo que ocurre realmente".

Desde hace tiempo, Liittschwager ya había demostrado estar interesado en la naturaleza. Hace casi 10 años se dispuso descubrir cuántas criaturas pasarían por un área cuadrada de 12 pulgadas en diferentes entornos terrestres y acuáticos, así como en diferentes zonas térmicas.

En total, junto con un equipo de biólogos, registró más de 1000 organismos individuales en esa área pequeña, lo que demostró la diversidad de cada entorno.

Esta diversidad se encuentra en peligro ya que registra la muerte temprana de polluelos de albatros después de ingerir plástico, plancton y peces pequeños entrelazados con microplásticos. Incluso, un equipo encontró plásticos etiquetados de Japón en una costa remota de Canadá.

Las fibras de plástico que están suspendidas en el aire de entornos marinos se desprenden de la ropa

En una muestra recolectada durante el viaje, el equipo contó más de 500 partículas de microplásticos. Esto extrapola a medio millón de piezas en 1 kilómetro cuadrado (un poco más de media milla) de mar abierto.

Sin embargo, este no es la cantidad total, ya que el equipo no consideró las nanopartículas que aparecieron en el laboratorio bajo el microscopio. La embarcación Sea Dragon también estaba cargada de muestras de aire oceánico que se analizarán en King's College London.

El equipo encontró microfibras en el aire, que podrían representar un riesgo para el sistema respiratorio humano y son el resultado de lavar la ropa, lo que permite que las microfibras ingresen al océano a través del sistema de alcantarillado.

Sarah Dudas, bióloga de Fisheries and Oceans Canada, afirma que "de todas las partículas de plástico que encontramos, la mayoría provienen de los tejidos "pequeños filamentos de tela de ropa hecha de nylon y poliéster.

Gran parte de esta contaminación es impulsada por la "moda rápida" o ropa económica, que algunos consideran como la quinta industria más contaminante del mundo. Aunque la venta de ropa se encuentra en su punto máximo histórico, y el uso ha disminuido de forma dramática.

Eso básicamente significa que, aunque las ventas se han duplicado de 50 000 millones a 100 000 millones de unidades, el número promedio de veces que se utiliza una prenda ha disminuido significativamente.

Por desgracia, el costo y fabricación de la ropa ha hecho que se perciba como un artículo desechable —de un solo uso— lo que ha originado un problema de desperdicio en rápido crecimiento. El problema principal es el uso de microfibras que se desprenden de la lavadora.

En un estudio encargado por el fabricante de ropa Patagonia, los datos revelaron que una chamarra sintética podía liberar hasta 2.7 gramos de microfibra por cada lavada. En promedio, una prenda desprende 1.7 gramos, mientras que las chamarras viejas desprenden el doble.

Las plantas de tratamiento de aguas residuales son capaces de filtrar solo una parte de estos residuos y el resto se escabulle inevitablemente, por lo que termina en las vías fluviales, y con el tiempo en el océano.

Las formas irregulares de la contaminación por microfibras ocasionan que la vida marina tenga dificultad para excretarlas, en comparación con otros tipos de microplásticos, lo que podría contribuir al bloqueo físico del tracto intestinal e intoxicación química, ya que cuanto más tiempo permanecen las partículas en el interior, más químicos se acumularán en el cuerpo.

Esto también podría tener ramificaciones para los seres humanos que consumen tales peces. Los investigadores han encontrado que casi el 25 % de los peces y el 33 % de los crustáceos comprados en los mercados de pescado en California e Indonesia contenían microfibras en sus entrañas.

Ley de microfibras para contaminantes súper concentrados

Una vez en las vías fluviales, las partículas de microfibras captan y retienen otros contaminantes ambientales, ya que el plástico es lipófilo, eso significa que puede captar sustancias químicas a base de petróleo, como retardantes de llama, bisfenoles y ftalatos.

Según Rolf Halden, Director del Centro de Ingeniería de Salud Ambiental del Instituto Biodesign de la Universidad Estatal de Arizona, los plásticos pueden concentrar hasta 100 000 veces la cantidad de estos contaminantes.

En teoría, los plásticos podrían transportar estos contaminantes a la siguiente criatura de la cadena alimenticia, la cual posiblemente se convierta en el alimento de su mesa.

Puede encontrar plásticos en casi todas partes en su hogar, incluyendo recipientes, artículos para bebés, así como productos electrónicos y para el cuidado personal. A medida que son desechados, literalmente ahogan nuestros océanos y contaminan nuestro suministro de alimentos.

Los diferentes tipos de lavadoras liberarán diferentes cantidades de microfibras y sustancias químicas de una prenda de vestir. Los datos han demostrado que las máquinas de carga superior podrían liberar un 530 % más que las máquinas de carga frontal.

Hasta el 40 % de las microfibras son liberadas por las plantas de tratamiento de aguas residuales, terminan en los lagos y ríos circundantes, y con el tiempo en el océano.

Para abordar este problema, los científicos les han solicitado a las empresas fabricantes de los dispositivos que consideren la posibilidad de agregar filtros para capturar microfibras. Mientras tanto, diversas empresas ofrecen productos para lavar la ropa destinados a frenar la liberación de microfibras en el hogar.

En un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Barcelona, los datos cuantificaron la presencia de microfibras en los suelos marinos desde el Mar Caribe hasta el Mar Negro.

Los resultados revelaron que los principales tipos de microfibras eran la celulosa natural (algodón y lino) y celulosa reconstituida (rayón), mientras que el poliéster fue la fibra sintética más comúnmente encontrada.

Anna Sánchez Vidal, investigadora principal de un grupo de investigación establecido en la Universidad de Barcelona, en colaboración con la Universidad de Plymouth del Reino Unido, destaca los resultados del estudio, al decir:

"Los resultados recientes demuestran la existencia del consumo de microplásticos por medio de diferentes organismos, de diversos ecosistemas, pero se desconoce el impacto específico en ellos.

Podría depender de una amplia variedad de factores, como las características de las microfibras (tamaño, abundancia), o sustancias químicas que estos absorben, así como la ecología y fisiología (tamaño, alimentación, lo que excretan o acumulan, etc.) de los organismos marinos".

La ropa contamina el suministro de alimentos

Las modificaciones e innovaciones en la fabricación de la ropa son aprobadas para su presentación en el mercado sin primero analizar cuál sería su impacto en el medio ambiente, incluyendo a la salud humana. Es urgente y razonable detener estos "avances", ya que las nuevas variaciones que podrían incrementar el riesgo de problemas para la salud solo se han agravado.

Las microfibras comienzan por ser arrojadas en ríos y lagos. Sherri Mason, Ph. D., es una experta en química en la Universidad Estatal de Nueva York, en Fredonia. La primera vez que cortó un pez de la zona de los Grandes Lagos, informó que se alarmó por la cantidad de fibras sintéticas que parecían estar "entretejidas en el tracto gastrointestinal del animal".

El tamaño de las microfibras facilita que los peces puedan consumirlas, y el plástico tiene el potencial de bioacumularse, lo cual podría concentrar las toxinas en la cadena alimenticia. Aunque las empresas como Patagonia y Polartec utilizan botellas recicladas para conservar y disminuir el desperdicio, destruir las botellas de plástico en millones de trozos de plástico fibroso podría ser peor que no tomar ninguna acción.

Mason ha descubierto que las microfibras de plástico se encuentran en agua dulce y salada, además son el tipo más común de residuos en cuerpos de agua más pequeños. También, le preocupa la capacidad de las microfibras para absorber contaminantes orgánicos persistentes y concentrarlos en un tejido animal.

Una de las preocupaciones de Halden es la forma en que estas diminutas partículas de contaminación por plástico podrían penetrar en el tejido humano e integrarse en los órganos, y en teoría, generar una carga tóxica durante muchos años.

La moda sostenible puede ser una opción factible

De acuerdo con la reportera investigadora de la BBC, Stacey Dooley, en el documental de la BBC "Fashion's Dirty Secrets", la moda es superada por el petróleo, en la lista de las cinco industrias más contaminantes del mundo.

Tiene la oportunidad de ayudar a cambiar este sistema al seleccionar telas orgánicas, evitar comprar "moda rápida" y solo adquirir la ropa que realmente necesita y usará durante mucho tiempo.

Aunque a veces el efecto de comprar ropa nueva, denominado como "terapia de compras", puede ayudarle a sentirse relajado y, quizás, más atractivo o popular, realmente durará poco tiempo, mientras que la contaminación generada perdurará toda la vida.

Los resultados del estudio de la Universidad de Barcelona encontraron que las microfibras de algodón constituían la mayor concentración localizada en el lecho marino. Por si este no fuera ya suficiente, también está el efecto que ocasiona el algodón inorgánico en el medio ambiente, ya que está relacionado con el impacto devastador en los suministros de agua dulce.

El uso de pesticidas, tintes y sustancias químicas, así como la inmensa cantidad de agua necesaria para producir y procesar el algodón agrava aún más la magnitud del problema. Para obtener más información sobre la "moda rápida", impacto en su salud y estrategias que puede implementar para hacer la diferencia, consulte mi artículo "Las 7 mejores maneras de apoyar la moda sustentable".