Sabemos que los plásticos son peligrosos, pero ¿qué podemos hacer para proteger al planeta y a nosotros mismos?

contaminación por plástico

Historia en Breve -

  • Los productos de plástico se desarrollan a partir de una serie de químicos, algunos conocidos por ser disruptores endocrinos responsables de interferir con la función normal de las hormonas naturales
  • Los datos indican que podría haber microplásticos en casi todos los animales que consumen estas partículas, incluidos los alimentos de origen animal que se comen de manera regular
  • Las investigaciones demuestran que los ftalatos y BPAs afectan de manera significativa la salud de los animales y humanos, que incluye al desarrollo de espermatozoides disfuncionales, aumento de la inflamación y síntomas relacionados con los sistemas corporales controlados por los estrógenos y hormonas tiroideas
  • A pesar de la abrumadora evidencia, la FDA no está dispuesta a regular la industria del plástico, quizás como consecuencia de los millones gastados en presión política por parte de esta industria o como resultado de la desinformación publicada en revistas científicas

Por el Dr. Mercola

Los productos de plástico están hechos de varios químicos diferentes, algunos de ellos son conocidos por actuar como disruptores endocrinos. Estos productos químicos son similares a las hormonas sexuales naturales en su estructura e interfieren con el funcionamiento normal de las mismas.

Se pueden encontrar en la comida rápida, alimentos procesados y envasados e incluso en aquellos comercializados como orgánicos.1

Los ftalatos, una clase de químicos, se utilizan ampliamente para hacer que el plástico sea más flexible, como el de las cortinas de baño, envases de alimentos y guantes de vinilo. También se pueden encontrar en productos de limpieza para el hogar, cosméticos y productos para el cuidado personal.

Aunque están destinados a hacer que el plástico sea más duradero, no están fuertemente adheridos al producto. Esto significa que con el calor y el uso, tales químicos se desprenden.

En los Estados Unidos, las personas pasan el 87 % de su tiempo en inmuebles cerrados y el 6 % en vehículos cerrados,2 lo que suma un total del 93 % de sus vidas en espacios interiores, respirando aire encerrado donde los niveles de muchos contaminantes a menudo son de dos a cinco veces mayores en comparación con las típicas concentraciones que hay al aire libre.3

En su entorno, los productos químicos se adhieren a las partículas de polvo y esto aumenta su riesgo de exposición, sobre todo en los niños debido a su hábito de llevarse las manos a la boca.4 La exposición también ocurre al comer y beber productos que han estado en contacto con recipientes que contienen ftalatos.

Los científicos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)5 de los Estados Unidos, evaluaron 13 metabolitos de diferentes ftalatos en la orina, y encontraron niveles cuantificables que indican una exposición extendida entre la población en general.

Las mujeres tienen niveles más altos de metabolitos urinarios que los hombres, ya que usan más jabones, geles corporales, champús y otros productos para el cuidado personal.

Hay microplásticos en gran parte de sus alimentos y agua embotellada

Después de que los investigadores descubrieron que más del 90 % del agua embotellada de las principales marcas del mundo está contaminada con microplásticos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició un análisis del agua embotellada.6

Los investigadores analizaron cerca de 250 botellas de 19 sitios en nueve países y encontraron un promedio de 325 partículas de plástico por cada litro de agua vendida.7,8 Los científicos escribieron que habían encontrado casi el doble de partículas en el agua embotellada en comparación con su estudio anterior sobre el agua de grifo.9

La ironía es que la mayoría compra agua embotellada para evitar la contaminación que se encuentra en el agua del grifo. Sin embargo, la mayoría de los recipientes de alimentos están hechos con plásticos de policarbonato, que incluyen químicos bioactivos como los ftalatos y el bisfenol-a (BPA).

Los productos químicos pueden filtrarse en los alimentos y bebidas, sobre todo cuando se calientan. Este riesgo podría aumentar cuando las bebidas embotelladas se transportan y almacenan en áreas no refrigeradas.

Los microplásticos también se encuentran en el tejido y las células de algunos de los alimentos que consume, lo que demuestra la capacidad de ciertas partículas de microplásticos para incorporarse al tejido corporal.

En un estudio,10 los investigadores probaron que los microplásticos se adherían a las células y causaban efectos significativos en el tejido del músculo azul en condiciones de laboratorio.

Otro11 investigó la distribución del tejido, su acumulación y los riesgos específicos de los tejidos a causa de los microplásticos en ratones, y descubrió que se acumulaban demasiado en el hígado, riñones e intestino, con un patrón de colocación que depende del tamaño de las partículas.

Y otro estudio12 encontró que el 73 % de los peces mesopelágicos capturados en el Atlántico Noroccidental tenían micropásticos en el estómago—siendo unos de los niveles más altos identificados a nivel mundial.

Los hallazgos son preocupantes ya que estos peces habitan en un área remota del mundo y deberían estar aislados de la influencia humana. Además, a menudo son presas de los peces consumidos por los humanos, lo que conduce a la bioacumulación en la cadena alimenticia.

La Academia Americana de Pediatría advierte a los padres de evitar el plástico

La Academia Americana de Pediatría (AAP) se ha preocupado lo suficiente por la exposición química y emitió una carta advirtiendo a los padres que los químicos que se encuentran en los colorantes, conservadores y empaques de los alimentos pueden ser peligrosos para sus hijos y que dichos productos químicos no están siendo regulados apropiadamente por el gobierno.13

En una revisión de casi 4 000 aditivos encontrados en productos alimenticios, se determinó que el 64 % no contaba con investigaciones que demostraran su inocuidad como alimentos o bebidas. Esto es especialmente inquietante ya que el proceso de crecimiento en los niños pequeños los hace más vulnerables a los efectos nocivos.

Además, se solicitaron reformas estrictas para el proceso de regulación de los aditivos alimentarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).

En su declaración normativa, advierten a los padres evitar estas sustancias químicas, ya que cada vez más estudios sugieren que alteran las hormonas, así como el crecimiento y desarrollo. El Dr. Leonardo Trasande, miembro del Consejo de la Salud Ambiental de la APP y autor principal de la declaración normativa, dijo:14

"Hay deficiencias críticas en el actual proceso regulatorio de los aditivos alimentarios, que resulta ineficaz para asegurar que todos los productos químicos añadidos a los alimentos sean lo suficientemente seguros como para ser parte de la alimentación familiar.

Como pediatras, estamos especialmente preocupados por los vacíos en la información sobre los efectos de muchas de estas sustancias químicas en la salud de los bebés y los niños".

Los efectos perturbadores de los BPA y químicos similares

La exposición omnipresente hace que sea difícil medir el impacto de un químico en específico. Sin embargo, hay pruebas científicas contundentes que demuestran la capacidad de disrupción endocrina de los plásticos al ejercer una variedad de efectos perturbadores en la salud de las personas y animales. Los niños corren un riesgo significativo, especialmente en la etapa prenatal.

Tom Nelter del Fondo para la Defensa del Medioambiente comentó:15

"Cualquier órgano o sistema en desarrollo en el feto o niño durante una exposición podría verse alterado de maneras sutiles pero significativas, incluso en dosis bajas".

El impacto de los productos químicos y plásticos se ha estudiado tanto en humanos como en animales. Dependiendo del polímero específico, los efectos pueden variar.

Los investigadores han determinado que muchos son dañinos, sin embargo, a medida que aumenta la evidencia, la industria produce su propia campaña intensiva y generalizada para atacar a los científicos y periodistas que informan los peligros de estos químicos.

Por medio de estudios en animales, los investigadores pueden aislar sustancias químicas específicas para analizar su efecto en el organismo. Esto es algo que no se puede hacer en estudios humanos.

Sin embargo, aunque se puedan identificar los efectos de los químicos de manera individual, es probable que sus efectos se magnifiquen cuando las personas están expuestas a una mezcla de químicos a causa del consumo de múltiples polímeros que se encuentran en los envases, botellas o el polvo que respiran.

Los animales acuáticos han sido modelos importantes para las enfermedades humanas16 y han demostrado que los productos químicos pueden tener un efecto claro en los sistemas de hormonas tiroideas y estrógenos.

La información publicada demuestra los efectos negativos del BPA y/o los ftalatos, sobre los precursores del óvulo femenino,17 síntomas de asma y alergias,18 la respuesta inflamatoria, y el desarrollo del esperma disfuncional o daño testicular en ratones y conejillos de indias.19

El Dr. Frederick Vom Saal, endocrinólogo de la Universidad de Misuri, explica gran parte de las primeras investigaciones con animales que comprendieron dosis muy elevadas, lo cual muchos escépticos reclaman.

En respuesta, Vom Saal y sus colegas publicaron un estudio que demuestra que los ftalatos comúnmente encontrados en los empaques de alimentos tuvieron efectos reproductivos adversos en dosis casi 25 000 veces más bajas que las que se habían probado o imaginado previamente.20

Los efectos en los humanos son alarmantes

La investigación de Vom Saal sugiere que los plásticos son dañinos para los sistemas reproductivos de los animales y provocan la producción anormal de espermatozoides, óvulos y desarrollo fetal anómalo. Los efectos en los humanos son igual de dañinos.

Si bien los estudios en humanos son principalmente epidemiológicos y solo pueden definir asociaciones y no relaciones causales, es fácil entender cómo el consumo de químicos disruptores del sistema endocrino podrían tener un efecto significativo.

Las revisiones bibliográficas demuestran un vínculo entre la exposición al BPA, ftalatos y otros aditivos, y una reducción de la fertilidad, función sexual masculina, calidad del esperma y función inmunológica debilitada. Además, los investigadores descubrieron que la exposición a los aditivos plásticos aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, obesidad, abortos involuntarios y bajo peso en recién nacidos.

Como consecuencia de los estudios que demuestran los devastadores efectos de los productos químicos plásticos en la salud de los niños, en 1999 los fabricantes dejaron de agregar ftalatos a los chupones, sonajeros suaves y juguetes infantiles para la dentición, a petición de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de los Estados Unidos.21

Aunque se les reconoce como "razonablemente considerados como carcinógenos humanos",22 estos productos químicos continúan añadiéndose a miles de artículos. Además, otro efecto asociado con la exposición a los ftalatos es la influencia que tienen en el desarrollo del género a medida que el bebé crece en el útero de su madre, al causar que los hombres se vuelvan más femeninos.

Los productos químicos han alterado los sistemas endocrinos de la vida silvestre, causando cáncer testicular, deformaciones genitales, bajo conteo de espermatozoides e infertilidad en varias especies, que incluyen a los osos polares, ciervos, ballenas y nutrias. Una investigación de la Universidad de Pittsburgh encontró que ocurre lo mismo en los humanos.23

Al gobierno estadounidense no le interesa regular el plástico

A pesar del creciente cuerpo de evidencia científica que demuestra el riesgo de la exposición para la salud humana, la FDA no parece interesarse en regular esta industria. Se hizo un esfuerzo inicial en 1997, cuando la FDA estableció el programa de Envasado y Sustancias en Contacto con los Alimentos.24

Se suponía que ese sistema debía determinar los productos químicos que eran seguros de usar en contacto con alimentos.

La excepción de la regla es cuando una sustancia se considera "Generalmente reconocida como segura" (GRAS).25 Esta es una categoría creada para los artículos con un largo historial de uso de los cuales se determina que no hay evidencia de efectos secundarios perjudiciales.

Sin embargo, la lista de sustancias GRAS incluye elementos como el azúcar y una lista excepcionalmente larga de polímeros, muchos de ellos sin pruebas independientes sobre su inocuidad.26 El Consejo de la Salud Ambiental de la de AAP señaló lo fácil que es obtener una designación GRAS ya que hay poca supervisión y un gran conflicto de intereses.

Esto ocurre debido a que la FDA no realiza ninguna prueba, pero deja la decisión al fabricante de si los polímeros o cualquier otra sustancia que toque los alimentos es segura para el consumo. Muchos, incluida la AAP. han criticado el sistema como parte de un problema mayor al no reconocer los datos científicos sobre el impacto de la exposición.

Una razón de la facilidad para obtener una clasificación GRAS se debe a que la fabricación de nuevos químicos y plásticos avanza mucho más rápido que las investigaciones basadas en la evidencia. Esto indica que las evaluaciones son responsabilidad de los reguladores y no de los fabricantes.

Otra razón por la que es posible que los reguladores hayan descartado las inquietudes de los investigadores sobre la exposición química es la gran cantidad de presión ejercida por la industria de los químicos.

Infames campañas de desinformación diseñadas para disfrazar la verdad

Con estrategias copiadas de la industria tabacalera, las compañías químicas han producido suficiente desinformación que es publicada en revistas cómplices de la industria, así como presión política intensiva con el fin de dificultar la información de los padres de familia.

Según el Centro de Políticas Responsables,27 en 2016, Dow Chemical gastó cerca de 14 millones de dólares en actividades de presión al Congreso, y el Consejo Americano de Química28 ─una organización que organiza la presión de los fabricantes de plásticos─ ha gastado entre cinco y 13 millones de dólares cada año en ejercer presión en el Congreso desde el año 2009.

Por desgracia, esto significa que muchos productos químicos siguen sin estar reglamentados, mientras que las campañas de desinformación bien documentadas, que actúan desde hace mucho tiempo, se utilizan para crear investigaciones para que la industria química refute los estudios que demuestran que sus productos químicos dañan la salud humana.29

El abogado y antiguo empleado de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), Erik Olson, dice: "Para ser franco, es un sistema de honor".

Si bien Olson cree que la EPA hace un pésimo trabajo en proteger a las personas, cree que la FDA es peor, y señala que "están completamente coludidos con la industria".30 No está sola en su facultad como FDA. La socióloga ambiental y profesora de la Universidad de Rutgers, Norah MacKendrick, Ph.D., refleja esas mismas impresiones en su reciente libro.

Antes de llegar a su conclusión de que la FDA no protege a los niños, Trasande pasó dos años evaluando la seguridad de los aditivos alimentarios. Cree que la declaración de la AAP es un consenso conservador de los 67 000 miembros de la organización y afirma: "Este no es un grupo de pediatras ecologistas".31

Varios reportes de investigación del Centro para la Integridad Pública señalan que los investigadores financiados por las compañías favorecen a dos revistas: Critical Reviews in Toxicology y Regulatory Toxicology and Pharmacology.

Los expertos en salud pública descartan estas publicaciones como revistas de vanidad poco confiables que fueron diseñadas para fabricar y difundir dudas científicas. David Michaels, Ph.D., profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad George Washington, señala:32

"Aparentan revisiones por pares y credibilidad científica para la 'defensa del producto'; estudios mercenarios que no están diseñados para contribuir a la actividad científica, sino en impedir la protección de la salud pública y el medioambiente, así como para vencer la contienda.

Las corporaciones que se oponen a las regulaciones ambientales o de salud pública ingresan a los rigurosos estudios y cuestionables análisis publicados en estas revistas mercenarias en procedimientos regulatorios o demandas para crear incertidumbre científica".

Un recipiente menos contaminante para su café no salvará el futuro de la salud humana

El rápido desarrollo de nuevos plásticos y productos químicos se ve impulsado por la mentalidad de que todo es desechable, la cual se desarrolló después del comienzo de la producción masiva de plásticos. La avidez por los productos de un solo uso que se eliminan con facilidad es una gran plaga ambiental que está causando gran preocupación.

Aunque varias compañías han comenzado a prometer reducir el uso de popotes y vasos de plástico, es necesario un cambio en la forma en que piensa la sociedad en general con el fin de ver un impacto significativo en el medioambiente y la salud humana.

Mientras que sería bueno creer que la FDA y la EPA están velando por las generaciones futuras, la realidad es que cada uno de nosotros debemos asumir la responsabilidad de nuestras elecciones personales todos los días. Como ya se ha demostrado en el pasado, usted tiene el poder de decidir con su dinero.

Tomar decisiones saludables para su familia obliga a los fabricantes a producir los productos que se demandan en el mercado. Si desea obtener ayuda para tomar decisiones con el fin de reducir su exposición a los plásticos, consulte mi artículo anterior: "La exposición a los ftalatos amenaza la supervivencia humana".

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