El cuerpo utiliza un complejo sistema termorregulador para mantener una temperatura corporal homeostática, lo que puede proteger su salud cardiaca, órganos y sistemas circulatorio e inmunológico. Durante más de 100 años, la temperatura corporal interna normal se estableció en 98.6 °F (Fahrenheit) o 37 °C (Celcius).
Sin embargo, la hora del día, medio ambiente, estado de hidratación y nivel de ejercicio son algunas variables que pueden influir en esta temperatura "normal". La temperatura del cuerpo es regulada por el hipotálamo, una pequeña porción cerebral que está localizada en el centro, entre la glándula pituitaria y el tálamo.
Este órgano desempeña la importante función de mantener el cuerpo en el proceso de homeostasis (en equilibrio) que puede influir en la regulación de la temperatura, sed, ciclos de sueño, presión arterial y frecuencia cardíaca al secretar hormonas que rigen el funcionamiento del sistema nervioso.
Esta mayor temperatura corporal podría ser causada por factores ambientales, infección, reacción a un medicamento o incluso alguna alergia. Generalmente, cuando la temperatura corporal alta, también denominada como fiebre, no es causada por una infección viral o bacteriana, no causa los mismos malestares en el cuerpo y dolores de cabeza que se experimentan debido a una infección.
Por el contrario, la hipotermia, o temperatura corporal baja, constituye una urgencia médica que se presenta cuando el cuerpo pierde calor más rápido que su capacidad para producirla. Conforme disminuye la temperatura de su cuerpo, sus órganos, sistema respiratorio y nervioso empiezan a presentar un mal funcionamiento. Que, si no es atendido, podría ocasionar la muerte.
Para regular la temperatura, su hipotálamo transmite información hacia la piel, fluidos corporales, concentraciones de sal, vasos sanguíneos y glándulas sudoríparas por medio de un proceso llamado termorregulación.
El límite máximo de la temperatura normal es más bajo de lo que creíamos
Ahora, la temperatura corporal es una parte fundamental en el diagnóstico de las enfermedades; sin embargo, el origen de los 98.6 °F que usualmente son aceptados como la temperatura normal, está relacionado con un solo estudio. A Carl Reinhold August Wunderlich se le atribuye la aplicación clínica del termómetro, así como el cálculo de la temperatura normal.
La mayoría de los profesionales médicos clasifican una temperatura superior a 100.4 °F como fiebre. Sin embargo, aunque podría haber pensado que tenía fiebre, es posible que el termómetro no haya sobrepasado los 100 °F. El análisis de la temperatura promedio diaria en los participantes de la investigación demuestra que lo que siente podría ser fiebre.
Los investigadores evaluaron el axioma de la temperatura actual y diseñaron un estudio con 148 hombres y mujeres saludables, entre las edades de 18 a 40 años. En este, midieron la temperatura oral entre una y cuatro veces al día, durante tres días consecutivos.
Los investigadores encontraron que los resultados no concordaban con la temperatura normal histórica, ya que descubrieron que la temperatura promedio general era 98.2 °F (36.8 °C), en vez de 98.6 °F (37 °C) y que el límite máximo era 99.9 °F (37.7 °C), en vez de 100.4 °F (38 °C).
La temperatura máxima y promedio de los participantes puede variar en diferentes horas del día. Los datos corroboraron que la temperatura promedio era menor a las 6 a.m. y mayor entre las 4 y 6 p.m. Por lo que, recomendaron dejar de basarse en la temperatura de 98.6 °F (37 °C), y también revisar el límite máximo en las personas menores de 40 años.
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Los factores de variabilidad de temperatura durante el día que podrían indicar fiebre
La investigación publicada en 2018 hizo descubrimientos similares. Los investigadores escribieron que, a pesar de los datos previos que indicaban promedios y variaciones de temperatura más bajos basados en el ritmo circadiano y demografía, el nivel más utilizado como indicador de fiebre, una temperatura superior a 100.4 °F (38 °C), continúa influyendo en las decisiones médicas, incluyendo a los procedimientos invasivos, hospitalización y antibióticos.
El Dr. Jonathan Hausmann, reumatólogo del Boston Children's Hospital, reunió datos de temperatura por medio de una aplicación para iPhone que desarrolló el equipo, llamada Feverprints. Los participantes descargaron la aplicación, dieron su consentimiento y ahí registraron su temperatura de forma manual, junto con sus síntomas y cualquier uso de antipiréticos.
Los investigadores utilizaron datos para calcular la temperatura normal de las personas que no presentaron síntomas ni utilizaron medicamentos. La fiebre se determinó con base en las personas del percentil 99 de temperatura normal y el análisis se limitó a la temperatura oral para restringir las variaciones.
En el estudio participaron 329 personas, desde marzo de 2016 hasta junio de 2017, y encontró que la temperatura normal promedio era de 97.7 °F (36.5 °C). La fiebre se definió como una temperatura de 99.5 °F (37.5 °C) o superior, que es una directriz un poco más baja, en comparación con el estudio anterior. Hausmann enfatiza que una temperatura normal es un concepto flexible e indica:
"No es normal encontrar una temperatura de 99 a las 6 a.m., mientras que es muy normal encontrar esa misma temperatura a las 4 p.m.".
Las hormonas femeninas podrían influir en la temperatura y el sueño
En ambos estudios, los datos demostraron que las mujeres podrían tener temperaturas normales un poco más altas que los hombres. Esta temperatura interna más alta podría significar que el aire frío "se siente" aún más frío, lo que podría explicar por qué muchas mujeres sienten más frio mientras que los hombres empiezan a sentir calor.
Un factor que puede influir en la temperatura de la zona core de una mujer son las hormonas reproductivas, incluyendo al estrógeno y progesterona. Estas hormonas pueden influir en la termorregulación y el sueño. En un estudio, los investigadores investigaron la temperatura corporal y el sueño en mujeres jóvenes que tomaban anticonceptivos por vía oral durante las fases activa y placebo de la toma de esteroides.
Luego, se comparó con un grupo similar constituido por mujeres durante sus ciclos ovulatorios. En las mujeres que tomaron anticonceptivos por vía oral, la temperatura corporal fue más alta en las 24 horas de la fase activa, al igual que las mujeres que no tomaban esteroides por vía oral.
Sin embargo, durante la fase de placebo, las mujeres que tomaban anticonceptivos por vía oral continuaron teniendo temperaturas corporales más elevadas, lo que indica que hubo una acción prolongada de los esteroides sintéticos. Los datos también demostraron que el sueño fue una causa independiente de la temperatura corporal en las personas que tomaban anticonceptivos orales como una medida del sueño de movimiento ocular no rápido de etapa 2.
Los hombres presentan mayor tasa metabólica en reposo, en comparación con las mujeres
Como en la mayoría de los procesos, el cuerpo humano es un organismo complejo que depende de diversos sistemas para mantener el equilibrio de los demás. Si bien, la temperatura corporal de la zona core de una mujer es más alta, que podría ser debido a las hormonas reproductivas, la tasa metabólica en reposo de un hombre es más rápida, lo que puede promover el calor.
En estudio, los investigadores analizaron las diferencias de género en un amplio rango de edad con respecto a la tasa metabólica en reposo. La investigación contó con la participación de 328 hombres y 194 mujeres saludables, entre las edades de 17 a 81 años.
Midieron diversos factores, como la tasa metabólica en reposo, composición corporal, consumo máximo de oxígeno, consumo de energía de los participantes. Las mediciones en bruto demostraron que la tasa metabólica en reposo masculina era 23 % más alta que en las mujeres. El análisis demostró que la variación de 84 % en las personas estaba relacionada con la masa de grasa, consumo máximo de oxígeno y género.
Incluso, después de controlar estas diferencias, las mujeres continuaron teniendo una tasa metabólica en reposo más baja que los hombres. Los investigadores concluyeron que estos resultados sustentaban que la tasa más baja no dependía de las diferencias en la composición corporal o condición física aeróbica.
La producción de calor debido a una mayor tasa metabólica en reposo no fue suficiente para superar esta temperatura de la zona core más alta en las mujeres, lo que sugiere que, como se esperaba, hay múltiples factores involucrados en la producción de calor y regulación de la temperatura.
Entonces ¿debe estimular un resfriado y desincentivar la fiebre?
Conforme llega la temporada de resfriados y gripe, es importante saber qué temperatura podría o no estar dentro del rango normal. Los resfriados y la gripe se diagnostican con mayor frecuencia durante los meses de otoño e invierno, aunque podría contraerlos en cualquier momento del año.
En 2018, los CDC descubrieron que, en promedio, el 8 % de los habitantes en los Estados Unidos se enfermaba de gripe. Un estudio reciente realizado en animales demostró que llevar una alimentación alta en grasas y baja en carbohidratos podría disminuir la respuesta inflamatoria y mejorar la capacidad del animal para resistir el virus de la gripe.
Los ratones que llevaron una alimentación estándar estaban infectados, en comparación con el 50 % que llevó una dieta cetogénica. Los ratones que llevaron una dieta cetogénica y se infectaron no perdieron tanto peso, una indicación de la gravedad de la infección causada por la gripe en los animales.
Los investigadores que evaluaron a los animales que llevaban una dieta cetogénica descubrieron que exhibían una respuesta inmunológica que promovía la generación de células gamma-delta T en los pulmones. Estas células recubren los pulmones, lo que incrementa la producción de mucosidad y protege al animal de una infección viral al captar el virus y evitar que se propague.
Para llevar una dieta cetogénica, debe tratar de consumir del 50 % al 85 % de sus calorías diarias de grasas saludables, así como limitar sus carbohidratos netos de 20 a 50 gramos al día. Sus carbohidratos netos se miden al restar los gramos de fibra de los carbohidratos totales.
Debe establecer el objetivo de eliminar los carbohidratos que provienen de granos, así como todas las formas de azúcar, incluyendo a las frutas con alto contenido de fructosa.
Incluya fuentes saludables de grasa, como aguacate, aceite de coco, grasas omega-3 de origen animal de pescado graso, mantequilla, semillas, aceitunas y aceite de oliva. Las nueces de macadamia y pecanas tienen un alto contenido de grasas saludables, pero bajos niveles de proteínas, por lo que son ideales como complemento en sus alimentos, o como snack.
Trate de incluir las yemas de huevo orgánicas de gallinas camperas, productos orgánicos de animales alimentados con pasto, aceite MCT y cacao sin procesar para aumentar su consumo de grasas saludables.
Evite todas las grasas trans y aceites vegetales, ya que causan más daño celular que consumir cantidades excesivas de carbohidratos. Para obtener más beneficios, implemente la dieta cetogénica cíclica junto con el ayuno intermitente, con el fin de apoyar a su sistema inmunológico y salud general.