La cetosis cíclica podría ayudar a combatir la fatiga crónica

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve

  • El síndrome de fatiga crónica podría ser causado por una disfunción mitocondrial. Las mitocondrias son responsables de la producción energética, por lo que como indica su nombre, las características distintivas de esta condición son los bajos niveles de energía y fatiga severa
  • Las células inmunológicas en la sangre de pacientes diagnosticados con fatiga crónica exhiben signos evidentes de la baja producción de energía. La fatiga debilitante que experimentan se debe a la incapacidad para producir la cantidad necesaria de energía celular
  • Una dieta cetogénica que puede ayudar a optimizar la función mitocondrial y es una estrategia alimenticia fundamental, ya que es muy baja en carbohidratos netos y alta en grasas saludables, con cantidades moderadas de proteínas
  • Los pacientes con fatiga crónica también podrían tener un microbioma intestinal con diversidad de bacterias, y la presencia de ciertas citocinas inflamatorias en la sangre está muy correlacionada con la gravedad de los síntomas
  • Las estrategias para disminuir la inflamación, sanar el microbioma intestinal, así como apoyar la función mitocondrial y síntesis de energía, pueden ser beneficiosas para los pacientes con fatiga crónica

El síndrome de fatiga crónica (SFC), que se cree podría afectar a hasta 2.5 millones de habitantes en los Estados Unidos, es un padecimiento debilitante en el que los pacientes experimentan una fatiga constante, sin importar cuánto descansen. Otras de sus características son el dolor y la inflamación crónica. También, se le denomina de otras maneras, por ejemplo:

  • Encefalopatía mialgica/encefalomielitis mialgica (EM)
  • Síndrome de fatiga post viral (SFPV)
  • Síndrome de disfunción inmune por fatiga crónica (SFCF)
  • Enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo (SEID)

Por lo general, es conocido como EM/SFC y de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) y cerca del 90 % de las personas con EM/SFC no han sido diagnosticadas.

En el pasado el EM/SFC se consideraba como una enfermedad de origen psicológico, pero en fechas recientes, los investigadores han descubierto elementos fisiológicos típicos entre grupos de personas que demuestran tales síntomas.

Por ejemplo, los pacientes con EM/SFC son propensos a presentar cambios similares en las bacterias intestinales; además, ciertos biomarcadores inflamatorios en la sangre parecen correlacionarse con los síntomas de EM/SFC.

Muy recientemente, los investigadores obtuvieron apoyo adicional para sustentar la hipótesis de que la EM/SFC puede ser causada por una disfunción mitocondrial, lo que parece algo lógico si consideramos que las mitocondrias son responsables de producir la energía.

Estas pequeñas fuentes energéticas, son una red interconectada que distribuye la energía con rapidez y efectividad a través de las células. Asimismo, las mitocondrias son responsables de la muerte celular programada y funcionan como moléculas de señalización cruciales que ayudan a regular la expresión génica.

Cuando las mitocondrias son disfuncionales, uno de sus efectos secundarios naturales son los bajos niveles de energía. Con base en lo anterior, parece muy evidente cuáles son las medidas que deben tomarse. Una dieta cetogénica, la cual es baja en carbohidratos netos y alta en grasas saludables, con niveles moderados de proteínas, es una estrategia alimenticia fundamental que puede ayudar a optimizar la función mitocondrial.

¿En qué consiste el síndrome de fatiga crónica?

Hasta hace poco tiempo, los profesionales de la salud evitaban diagnosticar la EM/SFC. Eso significa que las demás enfermedades con síntomas similares a la EM/SFC debían descartarse antes de que los médicos pudieran diagnosticar este padecimiento. Los síntomas de la EM/SFC pueden ser muy diferentes en cada persona.

El síntoma más común es sentir mucho cansancio, que se agrava a medida que se agotan los niveles de energía física o mental, y esta sensación no mejora al descansar. Podría tomar hasta 48 horas después de una actividad para sentirse completamente agotado. Otros síntomas de esta enfermedad podrían ser similares a otros padecimientos, por ejemplo:

Dolor muscular

Problemas de memoria

Dolores de cabeza

Dolor de garganta

Dolor en muchas articulaciones

Dificultad para dormir

Ganglios linfáticos sensibles

Contracciones musculares visibles (fasciculaciones)

Dificultad para enfocarse

Capacidad de atención por períodos cortos

Problemas para recordar palabras

Sudoración excesiva

Palpitaciones

Desmayos

Pesadez

Glándulas más grandes

Síntomas seudogripales recurrentes

Intolerancia al alcohol

Síntomas similares al intestino irritable

Cambios de humor

Control de la temperatura corporal

Intolerancia a los alimentos

Problemas gastrointestinales

Hipersensibilidad a la luz y ruido

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La EM/SFC puede ser un efecto secundario del agotamiento celular

Como ya mencioné, ahora los investigadores han identificado lo que parece ser una causa, el agotamiento celular. Este estudio fue publicado en PLOS One a finales de octubre. Las células inmunológicas de la sangre en pacientes diagnosticados con EM/SFC "exhiben signos evidentes de baja producción de energía", señala Science Alert.

Ya que las mitocondrias son responsables de la producción de energía, esto indica una posible disfunción mitocondrial. Como se sugiere en un artículo:

"Los investigadores analizaron específicamente los procesos metabólicos de la fosforilación oxidativa y glucólisis, dos medidas celulares en que se separa el combustible químico para proporcionar energía durante la respiración. Se realizó el muestreo de glóbulos blancos de 52 pacientes con SFC y se pusieron a prueba 35 controles, bajo condiciones óptimas y estresantes, lo que comprobó su capacidad para lidiar con bajos niveles de oxígeno.

Al parecer, exhibían diversas diferencias cruciales en sus procesos metabólicos. Pero, ninguno fue tan dramático en comparación con los niveles máximos de respiración. Los investigadores descubrieron que, al obligar a las células a incrementar su producción de energía, las personas con SFC solo podían obtener un 50 % adicional de sus células, a diferencia de los controles, que casi duplicaron su producción de energía".

En resumen, los pacientes con EM/SFC no tienen la capacidad para compensar cuando presentan mayor nivel de estrés a nivel celular, y la fatiga debilitante que experimentan se debe a la incapacidad de producir la energía celular necesaria para mantener todas sus funciones corporales. Sus mitocondrias no tienen la capacidad para producir suficiente cantidad de ATP para sobrellevar los menores niveles de energía, por medio de las membranas celulares. Los autores indicaron que:

"Esta menor capacidad de reserva energética observada en pacientes con SFC sugiere que sus células podrían funcionar casi a su capacidad regular en condiciones normales sin estrés, en comparación con los controles saludables.

Una baja respiración máxima sugiere que las células mononucleares de sangre periférica[PBMC] en pacientes con SFC no son capaces de mantener los mismos niveles de respiración que los controles saludables".

La EM/SFC también está relacionada con una menor diversidad del microbioma intestinal

Otro estudio publicado en la revista Microbiome evaluó la sangre y heces de 48 personas diagnosticadas con EM/SFC, y comparó los resultados contra 39 personas saludables. Los hallazgos indicaron diferencias tanto en las heces como en las muestras sanguíneas.

Descubrieron una evidente carencia de diversidad en el microbioma intestinal en las personas afectadas, por medio de la secuenciación del ADN, un proceso para determinar el orden preciso de los nucleótidos en una molécula de ADN.

Aunque estos cambios no pudieron identificarse como la causa o consecuencia de la EM/SFC, los investigadores fueron estimulados por la presencia de estos marcadores en el 83 % de la muestra, así como la posibilidad de opciones de tratamiento para disminuir los síntomas. El Washington Journal citó al profesor de biología molecular y genética en la Universidad de Cornell, Maureen Hanson, quién expresó:

"Nuestro trabajo demuestra una anormalidad en el microbioma bacteriano en el intestino de los pacientes con síndrome de fatiga crónica, lo que podría promover síntomas gastrointestinales e inflamatorios en las personas que padecen tal enfermedad.

Además, haber detectado tal anormalidad biológica puede proporcionarnos evidencia adicional contra la ridícula perspectiva de que la enfermedad es causada por factores psicológicos".

Los pacientes con EM/SFC pueden beneficiarse al abordar el síndrome del intestino permeable

Los investigadores proponen que los marcadores inflamatorios en la sangre podrían ser el resultado de un "intestino permeable por problemas intestinales que permiten que las bacterias accedan al torrente sanguíneo". De hecho, otra investigación reciente ha confirmado la presencia de más de una docena de citocinas inflamatorias en la sangre, que están muy correlacionadas con la gravedad de los síntomas en pacientes con la EM/SFC.

Esto confirma lo que sospechaban algunos investigadores; es decir, que los síntomas variables similares a la gripe y dolor corporal relacionado con la EM/SFC están relacionados con una respuesta inflamatoria.

Es importante percatarse de que existe un vínculo característico entre el intestino permeable y la alimentación. Quizás, el factor más importante sea el herbicida glifosato, ya que su uso es generalizado. Tan solo en los Estados Unidos, se utilizaron más de 3500 millones de libras de glifosato entre 1974 y 2014.

A nivel mundial, se aplican 4400 millones de libras (2000 millones de kilogramos) de glifosato al año. El glifosato puede deteriorar las uniones estrechas y contribuir al intestino permeable.

Por fortuna, podría disminuir radicalmente su exposición al consumir alimentos orgánicos y evitar los alimentos procesados, que por lo general están contaminados. También, podría analizar sus niveles de glifosato con una simple prueba de orina, para determinar su nivel de exposición.

Incluso las variedades orgánicas sin transgénicos de granos y lectinas, son más problemáticas. La investigación demuestra que el gluten puede estimular una molécula de proteína intestinal, llamada zonulina, que promueve aberturas de las uniones entre las células del revestimiento intestinal.

Básicamente, podrían impulsar una mayor permeabilidad intestinal, lo que puede permitir que las partículas alimenticias accedan al torrente sanguíneo, causen inflamación, reacciones inmunológicas y eleven el riesgo de diversos trastornos autoinmunológicos.

Asimismo, ciertas lectinas vegetales pueden contribuir al desarrollo del intestino permeable al unirse a las zonas receptoras en las células de la mucosa intestinal, lo que podría interferir con la absorción de nutrientes a través de la pared intestinal. Como tales, actúan como "antinutrientes" y pueden generar un efecto perjudicial en el microbioma intestinal al cambiar el equilibrio la población bacteriana.

Los factores causantes incluyen a la aglutinina del germen de trigo (WGA), presente en el trigo y otras semillas de la familia de las gramíneas. De hecho, según el Dr. Steven Gundry, autor del libro La paradoja vegetal, el gluten es un problema ínfimo, en comparación con la WGA.

La evidencia sugiere que las lectinas están muy relacionadas con los trastornos autoinmunológicos generales, por lo que cualquier persona que padezca una disfunción del sistema inmunológico debería considerar una alimentación con bajos niveles de lectinas. En cuanto a la EM/SFC, el intestino permeable no es un factor precursor automático.

Sin embargo, el proceso de curar y sellar el intestino, así como disminuir la respuesta inflamatoria del cuerpo podría ayudar a reducir de forma significativa los síntomas de fatiga crónica al apoyar al sistema inmunológico.

La dieta cetogénica puede solucionar la fatiga crónica con mayor rapidez

Hace dos años, la Dra. Courtney Craig, quiropráctica y nutricionista, escribió sobre su experiencia personal al implementar la dieta cetogénica. Fue diagnosticada con SFC durante su adolescencia, y ha podido controlar su enfermedad por medio de diversas estrategias integrativas, que incluyen al ayuno intermitente y la cetosis nutricional.

Al describir una terrible recaída particular, expone que el haber hecho la transición a una dieta cetogénica le ayudó a recuperarse más rápidamente. Por una parte, indica que:

"Necesitaba reestablecer mi estado inmunológico y mitocondrial... Así que, cambié mi dieta paleo habitual y, sorprendentemente, me recuperé muy rápido... Comencé a consumir alrededor del 80 % de mis calorías de grasas saludables... Esto es algo que hago de forma periódica cuando empiezo a sentir fatiga... Lo que también es corroborado por médicos como... el Dr. Thomas Seyfried...

Hice un cambio en mi metabolismo. Ayudé a mi metabolismo a no depender de la glucosa y, en cambio, impulsé a mi hígado a descomponer esas grasas alimenticias en cetonas, que es una fuente de energía mucho más ‘limpia’...

La desventaja de quemar carbohidratos como combustible es que puede generar estrés celular y radicales libres. Las cetonas ayudan a producir una energía celular "más limpia" y son menos dañinas para las membranas celulares... La dieta cetogénica puede iniciarse junto con un ayuno de 12 a 72 horas.

Luego, debe mantener esta alimentación al consumir entre el 75 % y 90 % de las calorías en forma de grasas, y el resto debe provenir de cantidades moderadas de proteínas y muy poca cantidad de carbohidratos. Para tratar la EM/SFC debe considerar la dieta cetogénica...

Un grupo de investigación realizado en animales y con la participación de humanos, destacó algunos mecanismos por los que las cetonas pueden promover la salud celular".

De hecho, cuando el cuerpo puede quemar grasas como combustible, el hígado produce grasas hidrosolubles (cetonas) que:

  1. Pueden quemarse con mayor eficiencia que los carbohidratos, lo que crea menos especies reactivas del oxígeno y radicales libres secundarios que son responsables del daño en las membranas celulares, mitocondriales, proteínas y ADN
  2. Disminuyen la inflamación, ya que son inhibidores de la histona desacetilasa
  3. Simulan la esperanza de vida al ampliar las propiedades de restricción calórica, que incluye un mejor metabolismo de la glucosa y menor inflamación
  4. Tienen una estructura similar a los aminoácidos de cadena ramificada, lo que puede ayudar a desarrollar la masa muscular y promover la longevidad

¿Por qué es importante hacer la cetosis de manera cíclica?

La cetosis nutricional es el estado metabólico relacionado con una mayor producción de cetonas hepáticas; es decir, es un reflejo biológico de poder quemar grasas, y se define como un nivel de cetonas en la sangre entre 0.5 y 3.0 milimoles por litro.

Como directriz general, consumir entre 20 y 50 gramos (o menos) de carbohidratos netos (carbohidratos totales sin fibra) al día, y al mismo tiempo, mantener bajos a moderados niveles proteicos, son cantidades lo suficientemente bajas para impulsar la transición al proceso de cetosis nutricional.

Sin embargo, una vez que logre una flexibilidad metabólica y pueda generar cetonas por medio de la cetosis nutricional, es fundamental que consuma cantidades más altas de carbohidratos de vez en cuando.

A pesar de los múltiples beneficios que puede proporcionar la cetosis continua, también tiene algunas desventajas que puede evitar fácilmente al implementar un régimen de "festín e inanición" por períodos. En mi libro Contra el cáncer expongo los detalles de este mecanismo.

En resumen, realizar un proceso de cetosis de forma ininterrumpida y a largo plazo podría aumentar los niveles de azúcar en la sangre al disminuir al mínimo los niveles de insulina.

De forma contradictoria, esta situación podría ocurrir porque la función principal de la insulina no es transportar el azúcar a la célula, sino suprimir la producción de glucosa en el hígado (gluconeogénesis hepática). Hacer el proceso de cetosis nutricional por períodos podría evitar de forma efectiva que aumenten los niveles de azúcar en la sangre cuando hay bajos niveles de glucosa.

Por lo tanto, una vez que pueda quemar grasas como combustible, es importante que consuma mayor cantidad de carbohidratos netos y proteínas, uno o dos días por semana, y aún más cuando hace entrenamiento de fuerza, para ayudar a prevenir la sarcopenia.

Después de un día de "festín", podrá reiniciar el ciclo de cetosis nutricional (la etapa de "ayuno") durante el resto de la semana. Al interrumpir periódicamente el alto consumo de carbohidratos; digamos, de 100 o 150 gramos de carbohidratos, en vez de 20 a 50 gramos por día, sus niveles de cetonas podrían incrementarse de forma dramática y sus niveles de azúcar en la sangre podrían disminuir.

Los pacientes con fatiga crónica necesitan reforzar su apoyo mitocondrial

Lo lógico sería pensar que una enfermedad que desencadena una respuesta inflamatoria y disfunción intestinal, y que produce mucho cansancio, respondería de forma favorable a las estrategias de tratamiento que disminuyen la inflamación, sanan el microbioma intestinal y apoyan la función mitocondrial y síntesis energética.

Con respecto a esta alimentación, la dieta cetogénica cíclica podría ser una estrategia crucial. De igual manera, las siguientes recomendaciones alimenticias pueden ayudar a sanar y sellar el intestino, disminuir la inflamación y promover una producción de energía sana.

Además, podrá obtener más información sobre cómo mantener su salud intestinal en mi artículo “Nutrir sus bacterias intestinales es crítico para su salud y bienestar mental”.

Evite el gluten y productos de trigo. Las gliadinas son un componente del gluten y un tipo de proteína presente en el trigo y otros cereales, que puede promover la permeabilidad intestinal. Debe tomar en consideración que el gluten no solo podría estar presente en el trigo, sino también en otros tipos de granos.

Evite las lectinas. Para obtener más información, incluyendo cuáles son los alimentos que debe evitar por su alto contenido de lectinas, consulte mi artículo "Cómo reducir las lectinas en la alimentación".

Disminuya el consumo de carbohidratos netos. El azúcar que proviene de carbohidratos, como los granos, podría alterar el equilibrio de las bacterianas intestinales. El azúcar es la fuente alimenticia de las bacterias perjudiciales para las paredes intestinales, mientras que, la fibra es la fuente alimenticia de las bacterias que pueden beneficiar a las membranas intestinales.

Los carbohidratos netos son los gramos totales de los carbohidratos, sin considerar los gramos de fibra, que consume al día. La diferencia radica en los carbohidratos netos. Así que, debe tratar de disminuir sus carbohidratos netos a 50 gramos por cada 1 000 calorías de su alimentación diaria.

Aumente su consumo de fibra. La fibra de alimentos enteros es la fuente nutricional de las bacterias intestinales que ayudan a mantener y producir las células de las membranas en las paredes intestinales.

Esto puede ayudar a sellar los "espacios" entre las células, así como reducir cualquier fuga de productos residuales y bacterias hacia el torrente sanguíneo. Debe tratar de consumir vegetales enteros, frutos secos y semillas (con la excepción de los que tienen alto contenido de lectinas).

Consuma alimentos fermentados. Los alimentos fermentados son una excelente fuente de probióticos naturales para alimentar a las bacterias beneficiosas del intestino. Algunos de los alimentos que quizás no haya considerado incluyen a las aceitunas, encurtidos, kimchee, queso de vacas alimentadas con pasto, yogur casero y chucrut.

Supleméntese con nutrientes importantes para promover la síntesis de energía celular, como ubiquinol, la forma reducida del CoQ10 y D-ribosa, un componente básico del trifosfato de adenosina o ATP.

De igual manera, le recomiendo consumir alimentos con altos niveles de los precursores de glutatión, azufre y selenio, para promover la producción de este antioxidante. El glutatión es uno de los antioxidantes más importantes del cuerpo y un agente importante para realizar la desintoxicación natural.

Implemente el ayuno intermitente, puede hacer esto al asegurarse de que su última comida sea por lo menos tres horas antes de dormir. La razón por la que debe evitar comer a altas horas de la noche tiene que ver con la producción de energía del cuerpo.

Estrategias de apoyo adicional que pueden ayudarle a disminuir los síntomas de fatiga crónica

No existe un remedio establecido para curar la EM/SFC, pero existen estrategias que pueden ayudarle a aliviar los síntomas, aparte de las recomendaciones alimenticias que ya comenté. En mi libro Contra el Cáncer describo mi programa completo de terapia mitocondrial y metabólica.

La termogénesis fría, fotobiología, desintoxicación, ejercicio y evasión de los campos electromagnéticos son estrategias que pueden ayudarle a mejorar su salud y función mitocondrial.

En cuanto al tema del ejercicio, debe hacerlo en función de su capacidad, con el objetivo de aumentar la cantidad que puede realizar. La investigación demuestra que combinar la actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza puede mejorar los síntomas de dolor y fatiga. El ejercicio ligero, como el yoga, también puede ser un excelente complemento para su programa, además puede beneficiar a su cuerpo y mente.

También, talvez deba analizar cómo lo percibe mentalmente. Aparte de la terapia de conversación, le recomendaría utilizar las Técnicas de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés) para ayudar a normalizar sus circuitos bioenergéticos.

De igual manera, los eventos emocionales y traumáticos podrían causar "bloqueos energéticos" durante muchos años, que luego pueden interferir con su salud general, incluyendo a su función inmunológica. Ahora, existen muchas técnicas diferentes que pueden aplicarse, pero el EFT es mi favorito y, además, es fácil de aprender y aplicar en el cuerpo.

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