En una colaboración entre investigadores de la Universidad de Queensland y el Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, los científicos descubrieron que la quercetina tiene efectos proneurogénicos en el hipocampo del cerebro.
El hipocampo se encuentra dentro del lóbulo temporal y forma parte del sistema límbico. Esta es la parte del cerebro en donde se generan las respuestas emocionales y de comportamiento. Estas respuestas son fundamentales para la sobrevivir e influyen en procesos como la reproducción, el cuidado de un bebé, la alimentación y la respuesta de lucha o huida. Otras partes del sistema límbico incluyen el tálamo, el hipotálamo, los ganglios basales y la amígdala.
El hipocampo es una parte del cerebro muy estudiada que recibe su nombre por su forma parecida a un caballito de mar. Esta área del cerebro se encarga de funciones como recordar, codificar y aprender. Otra de sus funciones principales es formar un mapa cognitivo, que se relaciona con la capacidad para adquirir nuevos conocimientos, almacenarlos y recordarlos.
El comportamiento depende de la capacidad para adquirir nuevos conocimientos y representar la información con precisión. El daño a esta área puede producir conductas inadecuadas. "La evidencia respalda el papel que juega el hipocampo al momento de tomar decisiones, ya que se relaciona con los déficits de memoria que pueden provocar demencia tipo Alzheimer".
De acuerdo con la Asociación del Alzheimer, en los Estados Unidos cada vez son más las personas que padecen de Alzheimer y el número va en aumento. En 2020, se diagnosticaron alrededor 5.8 millones de personas con Alzheimer, de las cuales casi dos tercios eran mujeres. Los expertos calculan que mientras incremente la población de gente mayor de 65 años de edad, mayor será el número de casos de Alzheimer.
Para 2050, se prevé que 13.8 millones tendrán Alzheimer. Estos nuevos datos proporcionan más información para ayudarlo a reforzar la memoria y el aprendizaje, que suelen ser las funciones más afectadas por el Alzheimer. También le diré qué otras estrategias puede implementar para proteger su salud cerebral.
La quercetina estimula la actividad proneurogénica
El diseño de investigación del estudio que se presentó en Stem Cell Reports se basó en estudios previos que comprobaron los beneficios de los fitoquímicos que se encuentran en los alimentos vegetales. Como escribieron los investigadores, un proceso fascinante es la plasticidad del cerebro, necesaria para producir modificaciones estructurales y funcionales al momento de exponerse a estímulos internos y externos.
Los investigadores también dijeron que decidieron utilizar manzanas porque su consumo es muy común en todo el mundo, por lo que representa una exposición generalizada. El estudio comenzó con un examen in vitro de la quercetina, un flavonoide que se encuentra en la cáscara de manzana.
La segunda mitad del estudio fue in vivo con un modelo animal. Después de su análisis de datos, encontraron que la cáscara y la pulpa de la manzana contenían compuestos que ayudaron a estimular la neurogénesis.
La quercetina de la cáscara y otro compuesto activo en la pulpa de la manzana, el ácido 3,5-dihidroxibenzoico (DHBA), aumentaron la proliferación de células precursoras y la neurogénesis.
Los investigadores midieron el efecto sobre las células madre neurales, que es un tipo de células que pueden producir células neurales dentro del cerebro. Y descubrieron que el efecto era similar al que se reportó en estudios previos para otros compuestos como el resveratrol y el epigalocatequina-3-galato (EGCG), que se encuentra en el té verde.
Durante la parte del estudio en el laboratorio, los investigadores encontraron que las células madre que se generaron de un cerebro de ratón estaban protegidas y exhibían más neurogénesis cuando se agregaban quercetina y DHBA a los cultivos celulares. En el estudio con animales descubrieron que cuando los ratones recibieron dosis de quercetina o DHBA sus estructuras cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria tenían más neuronas.
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El ejercicio también refuerza la salud cerebral
El ejercicio es otro estímulo que promueve la neurogénesis. En un estudio de la Universidad de Columbia Británica se descubrió que el entrenamiento aeróbico podría aumentar el volumen del hipocampo en mujeres mayores con deterioro cognitivo leve.
Los científicos estudiaron a 86 mujeres de entre 70 a 80 años de edad, a quienes les asignaron un programa de entrenamiento dos veces por semana durante seis meses. Las mujeres realizaron actividad aeróbica, entrenamiento de resistencia o entrenamiento de equilibrio y tonificación. Las participantes que se inscribieron en el entrenamiento aeróbico mostraron una mejora significativa en el volumen del hipocampo.
Como se reportó en la revista Science, la neurogénesis sin ejercicio podría ser insuficiente para proteger la memoria y el aprendizaje. En un modelo animal se demostró que se requerían niveles elevados del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés), para que los animales lograran superar el control de pruebas que se realizó en ratones.
El BDNF es una molécula clave que se produce en el cerebro a partir del ejercicio, lo que podría ayudar a explicar los beneficios neuroprotectores y cognitivos que experimentan las personas con el ejercicio. No hay mucha información disponible sobre la interacción entre el ejercicio, el BDNF y la neurogénesis en el cerebro humano, debido a que es muy difícil tener acceso al tejido cerebral humano.
Aunque se han utilizado modelos animales para conocer más sobre los beneficios, las mediciones indirectas de la neurogénesis se realizan en participantes humanos. El autor principal del artículo que se publicó en Science, Rudolph Tanzi, Ph.D., comentó los resultados de la neurogénesis que se indujo a través del ejercicio:
"En nuestro estudio demostramos que el ejercicio es una de las mejores formas de activar la neurogénesis y luego, al descifrar los eventos moleculares y genéticos involucrados, determinamos cómo imitar los efectos beneficiosos del ejercicio a través de la terapia génica y agentes farmacológicos.
El utilizar terapia génica y medicamentos no ayudó a obtener ese mismo resultado, aunque la AHN [neurogénesis hipocampal adulta] inducida por el ejercicio mejoró la cognición en ratones con Alzheimer al activar la neurogénesis.
Eso se debió a que las neuronas recién nacidas, inducidas por medicamentos y terapia génica, no pudieron sobrevivir en las regiones del cerebro ya devastadas por la patología del Alzheimer, en particular la neuroinflamación. Entonces, nos preguntamos en qué se diferencia la neurogénesis inducida por el ejercicio.
Comprendimos que no es suficiente activar la producción de células nerviosas nuevas, sino que al mismo tiempo se debe "limpiar" el entorno en el que se producen con el fin de garantizar que las células nuevas sobrevivan y prosperen. Y el ejercicio puede hacer todo eso".
Otras estrategias para reforzar su salud cerebral
Existen otras estrategias que puede implementar para mejorar su salud cerebral. La astaxantina es una de ellas. Este poderoso antioxidante es un carotenoide natural que le da su color rosado o rojizo al salmón, la trucha, la langosta y otros mariscos.
También se le conoce como el "rey de los antioxidantes" y se deriva de las microalgas haematococcus que lo producen como mecanismo protector contra la luz ultravioleta. En el cuerpo ayuda a proteger contra las especies reactivas de oxígeno y la oxidación, que son una de las características del envejecimiento, las enfermedades cardíacas, Alzheimer y Parkinson.
En una revisión de la literatura, los científicos identificaron varias formas en las que la astaxantina podría ayudar a retrasar el envejecimiento cerebral. También encontraron que aumenta los niveles de BDNF y reduce el daño oxidativo del ADN, los lípidos y las proteínas. Otro nutriente que se encuentra en los pescados grasos y que ayuda a proteger la salud de su cerebro son los ácidos grasos omega-3. Las grasas omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga que incluyen el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico).
Son cruciales para las membranas celulares y tienen propiedades antiinflamatorias. El DHA es fundamental para la salud del cerebro, ya que es un componente estructural esencial que se encuentra en niveles elevados en las neuronas.
Como lo dije en mi libro: "Contra el Cáncer", coescrito con James DiNicolantonio, Ph.D., cuando los niveles de omega-3 no son óptimos, las células nerviosas se vuelven rígidas y son propensas a la inflamación. Esto disminuye la neurotransmisión adecuada de célula a célula, lo que afecta su función.
Los niveles bajos de DHA se han relacionado con la pérdida de memoria y la enfermedad de Alzheimer y algunos estudios sugieren que las enfermedades degenerativas del cerebro podrían revertirse con niveles adecuados de DHA. Sin embargo, para cumplir con estos requisitos nutricionales es importante elegir salmón salvaje de Alaska, aceite de kril u otras fuentes de pescado que sean seguras, como las sardinas. En el artículo: "No se deje engañar, este tipo de salmón es como comida chatarra" hablo a detalle sobre este tema.
La cetosis nutricional también tiene muchos beneficios, los cuales incluyen proporcionarle a su cerebro el combustible adecuado para funcionar de manera óptima. En el artículo: “Las cetonas son el cuarto combustible" encontrará más información sobre la importancia de la cetosis cíclica, así como sus beneficios metabólicos y contra el envejecimiento.
Estrategias para retrasar el envejecimiento cerebral
Le diré qué estrategias puede implementar para mejorar la función cerebral, así como las que debe evitar porque tienen un impacto negativo en la salud de su cerebro. Para proteger su salud cerebral, debe evitar los alimentos procesados y el azúcar.
Consumir alimentos ricos en azúcar de forma regular también se relaciona con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, que a su vez se relaciona con un riesgo 60 % mayor de padecer cualquier tipo de demencia. En un estudio se descubrió que las personas con un diagnostico reciente de diabetes tipo 2, también tenían un riesgo 16 % mayor de demencia, lo que indica que incluso después de tener diabetes por un período corto de tiempo, el riesgo de demencia sigue siendo alto.
Además, aunque no tenga diabetes tipo 2, tener niveles elevados de glucosa también aumenta el riesgo de demencia. En un estudio los investigadores encontraron que incluso sin un diagnóstico de diabetes tipo 2, los niveles elevados de hemoglobina A1c y glucosa se relacionan con puntuaciones significativamente menores en las pruebas de memoria. Además, los participantes con un mayor nivel de azúcar en sangre tenían un menor volumen hipocampal.
El alcohol es otra fuente de carbohidratos y glucosa. Se sabe que el consumo excesivo de alcohol causa disfunción neuronal y daño cerebral. Sin embargo, incluso el consumo moderado de alcohol puede reducir el volumen cerebral y provocar cambios neuronales.
En un estudio a gran escala que evaluó la relación entre envejecimiento cerebral y el alcohol, investigadores de la Universidad del Sur de California examinaron 17 308 escaneos cerebrales de participantes cognitivamente normales.
Y descubrieron que, por cada gramo de alcohol consumido al día, el cerebro de los participantes envejecía 0.02 años, lo que equivale a 7.3 días. Solo por dar un ejemplo, 12 onzas de cerveza tienen 14 gramos de alcohol.
La privación crónica del sueño es otro componente del estilo de vida que puede dañar la salud cerebral. Cuando no duerme bien, el cerebro no funciona de forma correcta.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Marche en Italia demostraron que los astrocitos, un tipo de célula glial en el cerebro cuya función es eliminar las conexiones nerviosas innecesarias, comienza a descomponer las sinapsis nerviosas saludables en respuesta a la privación crónica del sueño.
Los investigadores observaron la actividad de los astrocitos en cuatro grupos de ratones y encontraron que los ratones con privación crónica de sueño tenían más del doble de actividad que los ratones que dormían bien y en lugar de solo eliminar las células dañadas, los astrocitos comenzaron a destruir la sinopsis saludable, una actividad que podría causar enfermedades neurodegenerativas.
La quercetina y el ejercicio también producen efectos beneficiosos en la salud inmunológica
El ejercicio y la quercetina trabajan de forma sinérgica para fortalecer su sistema inmunológico. Este 2020, con la aparición del SARS-CoV-2, fortalecer su sistema inmunológico a través de su estilo de vida se ha vuelto aún más importante. En una revisión de la literatura, los investigadores señalan que a partir de 1990 hubo un aumento notable en el número de estudios descriptivos sobre el ejercicio y el sistema inmunológico.
La preponderancia de la evidencia demuestra que el ejercicio tiene un importante efecto positivo y complejo sobre el sistema inmunológico. De hecho, los datos de investigación respaldan la estrecha relación que existe entre la actividad física y un sistema inmunológico fuerte.
Además, hay una clara relación inversa entre su riesgo de enfermedad y el ejercicio moderado. Aunque los atletas pueden experimentar un mayor riesgo después de un entrenamiento intenso, el ejercicio moderado habitual retrasa la aparición de la disfunción inmunológica relacionada con la edad y reduce el riesgo de enfermedad.
En 2020, los científicos también comenzaron a recomendar el ejercicio regular, incluso de forma aislada, sin asistir a gimnasios o clubes deportivos, ya que puede ayudar a reforzar el sistema inmunológico. Se recomienda hacer ejercicio regular de intensidad adecuada como herramienta auxiliar para reforzar el sistema inmunológico, incluso en personas de edad avanzada.
La quercetina también ha sobresalido en la literatura médica porque actúa como ionóforo de zinc, es decir, ayuda a transportar el zinc a las células donde puede frenar la replicación viral y trabajar de forma sinérgica con la vitamina C. Sin embargo, por sí sola, la quercetina actúa como un antihistamínico y antiinflamatorio natural que también puede reducir el riesgo de enfermedades virales.
Los investigadores también descubrieron que la quercetina puede inhibir la expresión de la caseína quinasa II (CK2), que regula negativamente la capacidad de la célula para generar interferón tipo 1 cuando es atacada por un virus. Al inhibir la expresión de CK2, la quercetina puede ayudar a retardar la replicación de los virus de ARN.
Además de la cáscara de manzana, la quercetina también se puede encontrar en alimentos como ciruelas, uvas rojas, té verde, flor de saúco y cebollas. Si consideramos sus grandes beneficios, la quercetina también podría ser un suplemento efectivo no solo para reforzar su salud cerebral, sino también para su salud metabólica a largo plazo o simplemente para darle un impulso a su salud en general.