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El cerebro femenino parece ser 3 años más joven que el masculino

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

cerebro mujer hombre

Historia en Breve -

  • Parece que los cerebros de las mujeres son en promedio tres años más jóvenes que los cerebros de los hombres con la misma edad cronológica, al menos en términos metabólicos. Este hallazgo ayuda a explicar por qué las mujeres tienden a mantener su agudeza mental por más tiempo que los hombres
  • La glucosa actúa como uno de los muchos combustibles para el cerebro, pero la forma en que su cerebro utiliza el azúcar cambia con la edad. Todo indica que los cerebros de las mujeres transforman más glucosa en energía durante la edad adulta en comparación con los cerebros de los hombres
  • La alimentación y otras estrategias de estilo de vida, incluyendo el manejo del estrés, pueden tener un impacto significativo en la rapidez con la que su cerebro envejece
  • Las cetonas, grasas hidrosolubles producidas por su hígado al momento de transformar las grasas en energía, son el combustible favorito de su cerebro, que en parte es la razón por la cual una dieta cetogénica resulta tan favorable para la función cerebral
  • También se ha demostrado que el ejercicio desempeña un papel importante en la edad biológica de su cerebro. Cuando actúan en conjunto, la alimentación y el ejercicio son una excelente combinación para hacer que la edad biológica de su cerebro llegue a rejuvenecer hasta 9 años en tan solo 6 meses

En estudios recientes de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis se reveló que los cerebros de las mujeres parecen ser alrededor de tres años más jóvenes que los cerebros de los hombres con la misma edad cronológica, al menos en términos metabólicos.

Este hallazgo ayuda a explicar por qué las mujeres tienden a mantener su agudeza mental por más tiempo que los hombres. Puede revisar el estudio completo en línea de manera gratuita, pero el Science Daily lo resume de la siguiente manera:

Los cerebros de las mujeres y los hombres se desgastan de formas distintas con el paso del tiempo. Mientras que todos los cerebros tienden a encogerse con la edad, los hombres sufren esta disminución más rápido que las mujeres.

El metabolismo del cerebro disminuye a medida que las personas envejecen, lo cual es algo que también podría diferir entre hombres y mujeres...

El cerebro funciona con azúcar, pero la forma en que el cerebro utiliza el azúcar cambia a medida que las personas crecen y envejecen. Los bebés y los niños usan parte de su combustible cerebral en un proceso llamado glucólisis aeróbica que apoya al desarrollo y maduración del cerebro.

El resto del azúcar se quema para impulsar las tareas diarias que involucran esfuerzos mentales y físicos.

En los adolescentes y adultos jóvenes, una parte considerable del azúcar usado por el cerebro también se dedica a la glucólisis aeróbica, pero este porcentaje disminuye de manera constante con la edad y se estabiliza en cantidades reducidas para cuando las personas tienen 60 años”.

Diferencias entre sexos en el metabolismo del cerebro humano

Si bien se han encontrado diferencias entre los cerebros de ambos sexos, aún no está del todo claro de qué manera difiere el metabolismo cerebral entre hombres y mujeres, ni por qué.

El equipo fue dirigido por el Dr. Manu Goyal, profesor auxiliar en el Instituto Mallinckrodt de Radiología de la Universidad de Washington, y su objetivo fue identificar cómo es que el cerebro aprovecha el azúcar al estudiar a 205 personas (121 mujeres y 84 hombres) con un rango de edad entre los 20 y 82 años.

Por medio del uso de tomografías TEP, los investigadores midieron el flujo de oxígeno y sangre, así como los niveles de glucosa en el cerebro, e identificaron la cantidad de glucosa que se estaba consumiendo en las distintas regiones del cerebro de cada persona como parte de la glucólisis aeróbica.

Luego se utilizó un algoritmo para identificar la relación entre la edad cronológica y el metabolismo cerebral.

Con base en este algoritmo, se encontró que, en términos metabólicos, los cerebros de las mujeres eran en promedio 3.8 años más jóvenes, en comparación con su edad cronológica real, y esto se observó incluso en las mujeres de 20 años.

Por otro lado, se encontró que los cerebros de los hombres eran en promedio 2.4 años mayores en comparación con su edad cronológica. Lo que se puede deducir de estos hallazgos es que los cerebros de las mujeres de alguna manera convierten más glucosa en energía durante la edad adulta en comparación con los cerebros de los hombres.

Con respecto a esto, Goyal dijo lo siguiente para Science Daily:

“La diferencia en el promedio de edad cerebral calculada entre hombres y mujeres es significativa y replicable, pero es solo una fracción de la diferencia que hay entre dos personas.

Esta diferencia es más fuerte que muchas otras diferencias que han sido reportadas entre ambos sexos, pero no es una diferencia tan grande como otras que tienen que ver con el sexo de las personas, como la estatura.

No es que los cerebros de los hombres envejezcan más rápido, tan solo comienzan la edad adulta con un cerebro biológico 3 años mayor que el de las mujeres, lo cual es un factor que se mantiene durante toda la vida.

Sin embargo, no sabemos qué es lo que esto implica. Creo que esto podría significar que la razón por la que las mujeres no experimentan tanto deterioro cognitivo al alcanzar una edad avanzada es porque sus cerebros son mucho más jóvenes en términos de eficacia. Por ahora estamos trabajando en un estudio para confirmar esta hipótesis”.

Una alimentación alta en grasa le ayuda a mantener un cerebro joven

Si bien estos hallazgos son interesantes, es difícil especular sobre la razón subyacente. La principal diferencia metabólica entre las mujeres premenopáusicas y los hombres sería su nivel de hierro. Debido a que las mujeres con actividad menstrual pierden sangre todos los meses, sus niveles de hierro se mantienen más bajos en comparación con los niveles de los hombres.

Por lo general, el exceso de hierro suele conducir a un estrés oxidativo, el cual podría contribuir a algunas de estas diferencias. Aunque también se analizaron otros factores en las mujeres más allá de su último ciclo menstrual, los bajos niveles de hierro en su juventud podrían haber contribuido a algunas de las diferencias observadas.

Sin embargo, no hay razón para que los hombres se preocupen por este aspecto ya que, como lo he comentado anteriormente, es posible optimizar los niveles de hierro.

Además, la investigación demuestra con claridad que la alimentación y otras estrategias relacionadas con el estilo de vida, incluyendo el manejo del estrés, pueden tener un impacto significativo en la rapidez con la que su cerebro envejece.

Es importante señalar que, aunque se sabe que su cerebro utiliza la glucosa como combustible, no es el único combustible para su cerebro.

Las cetonas, grasas hidrosolubles producidas por su hígado al momento de transformar las grasas en energía, son el combustible favorito de su cerebro, que en parte es la razón por la cual una dieta cetogénica resulta tan favorable para el funcionamiento del cerebro.

De hecho, se ha demostrado que la dieta cetogénica tiene un efecto protector contra el Alzheimer ya que mantiene a su cerebro joven y saludable.

En un estudio, los investigadores concluyeron que la dieta cetogénica actuaba como una verdadera “fuente de la juventud”, ya que gracias a ésta las funciones neurovasculares y metabólicas mejoraron de manera significativa en los roedores del laboratorio, en comparación con aquellos que llevaban una alimentación libre.

También encontraron que el funcionamiento e integridad de las estructuras neurovasculares desempeñan un papel importante para poder determinar de su capacidad cognitiva.

También se ha demostrado que una alimentación alta en grasa reduce en un 44 % el riesgo de demencia, mientras que una alimentación alta en carbohidratos aumenta su riesgo en un 89 %.

De hecho, la glucosa contribuye de manera directa a la atrofia del hipocampo, es decir que incluso si no padece diabetes o resistencia a la insulina, el exceso de azúcar en su alimentación puede tener consecuencias negativas su memoria.

Las cetonas ofrecen grandes beneficios para las personas con diabetes, Alzheimer y otras enfermedades neurológicas

Parece que las cetonas son la fuente de energía preferida por el cerebro, sobre todo en personas afectadas por la diabetes, Alzheimer y Parkinson, ya que lo que ocurre en estas enfermedades es que ciertas neuronas se han vuelto resistentes a la insulina o han perdido su capacidad de utilizar la glucosa de manera eficiente. Como resultado, las neuronas van muriendo poco a poco.

La producción de las cetonas no solo puede rescatar a estas neuronas, sino que les puede ayudar a sobrevivir y prosperar. En múltiples estudios, se ha demostrado que las cetonas son tanto neuroterapéuticas como neuroprotectoras. También parecen disminuir los marcadores de inflamación sistémica.

La cetona que circula con mayor frecuencia es el ácido beta-hidroxibutirato, que a su vez es un importante agente epigenético, ya que tiene efectos significativos en la expresión del ADN, aumenta las vías de desintoxicación y la producción de antioxidantes en el cuerpo.

El beta-hidroxibutirato también estimula ciertos receptores de las células en específico conocidos como proteínas g.

Cuando el beta-hidroxibutirato identifica a estos receptores durante la cetosis leve, éstos ayudan a reducir la activación de vías que conducen a la inflamación, la cual es un factor en la mayoría de las enfermedades crónicas, incluyendo la demencia y el Alzheimer.

Alimentación y ejercicio: la solución para rejuvenecer su cerebro

También se ha demostrado que el ejercicio desempeña un papel importante en la edad biológica de su cerebro y, cuando actúan en conjunto, la alimentación y el ejercicio son una excelente combinación. Una investigación reciente publicada en la revista Neurology en diciembre de 2018 ha demostrado esta relación.

De acuerdo con James Blumenthal, psicólogo clínico de la Universidad de Duke y líder de la investigación, este es el primer estudio que ha examinado los efectos que la alimentación y el ejercicio tienen sobre el deterioro cognitivo, tanto por sí mismos como en conjunto, en aquellos que son vulnerables a desarrollar demencia conforme se acercan a una edad más avanzada.

En total, se reclutaron 160 adultos con una edad promedio de 65 años. Todos tenían antecedentes de presión arterial alta u otros riesgos cardiovasculares, además de no haberse ejercitado a lo largo de sus vidas y tener problemas cognitivos en su funcionamiento ejecutivo. Sin embargo, ninguno de ellos había sido diagnosticado con demencia. 

Al comienzo del estudio, las habilidades cognitivas en los participantes eran en promedio similares a las de las personas con 93 años, es decir una diferencia de 28 años con respecto a la edad cronológica de los participantes. Se dividió a los voluntarios en 4 grupos:

1. El primero participó en programa de ejercicio aeróbico un estructurado durante los primeros tres meses del estudio y, posterior a esto, se les indicó que realizaran ciertas rutinas en casa para completar el ejercicio de los últimos tres meses

2. Al segundo grupo se le pidió que llevara a cabo una dieta DASH (la cual reduce los alimentos procesados e incrementa el consumo de alimentos completos) pero sin realizar ejercicio

3. Al tercer grupo se le pidió que a la par hicieran ejercicio y modificaran su alimentación

4. El cuarto grupo sirvió como control y recibió una sesión educativa de 30 minutos por teléfono sobre cómo mejorar la salud de su cerebro, pero se les pidió que no cambiaran su rutina de ejercicios ni sus hábitos alimenticios

Los resultados al final del estudio de seis meses de duración fueron los siguientes:

El primer grupo, que hizo ejercicio sin cambiar su alimentación, tuvo mayores mejoras en el funcionamiento ejecutivo que el grupo que no hizo ejercicio

El grupo que siguió la dieta DASH sin hacer ejercicio no experimentó una mejora significativa en las habilidades de pensamiento

El grupo que cambió su alimentación e hizo ejercicio rejuveneció 9 años en la edad biológica de su cerebro, lo que en promedio redujo su edad mental a 84 años

Mientras que la función ejecutiva del grupo de control declinó

La fuerza muscular es una señal de salud cerebral

Es importante destacar que las investigaciones han demostrado que la fuerza muscular, sobre todo en los músculos de las piernas, tiene una enorme influencia en la señalización neuronal, por lo que desempeña un papel en el deterioro cerebral.

Esta conexión es la razón por la cual el funcionamiento neuronal en los pacientes tiende a disminuir cuando su movilidad física es limitada. 

En su libro “Sitting Kills, Moving Heals”, Joan Vernikos, Ph. D., exdirector de la división de ciencias de la vida de la NASA, describe cómo es que los ejercicios de carga de peso contra la gravedad son un componente crucial que permite que el cuerpo humano y el cerebro funcionen de manera óptima.

Otro factor clave es la influencia del ejercicio en el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés), que se encuentra tanto en el cerebro como en los músculos.

El ejercicio estimula la producción de una proteína llamada FNDC5, que a su vez desencadena el BDNF. En su cerebro, el BDNF mantiene a las células cerebrales existentes, al activarlas para convertirse en neuronas nuevas y promover el crecimiento del cerebro.

En mi artículo anterior: “Ejercitar las piernas favorece la salud óptima del cerebro y sistema nervioso”, puede encontrar una lista de estudios que demuestran los vínculos entre sus músculos y el cerebro

La fuerza de agarre es otro indicador importante de su salud cerebral. En un análisis que recopiló información de más de 475 000 participantes del Reino Unido reveló que cuanto más fuerte era la fuerza de agarre en la mano de una persona, su desempeño en cada prueba de función cerebral era mucho mejor, incluyendo la velocidad de reacción, resolución lógica de problemas y múltiples pruebas para analizar la memoria.

El análisis también tomó en cuenta la edad, sexo, peso corporal y educación, y confirmó que aquellos con mayor fuerza muscular tenían un mejor funcionamiento cerebral. Además, los datos fueron bastante sólidos tanto en personas menores de 55 años como en mayores de 55 años.

Nutrientes para una mejor salud cerebral

Además de una dieta cetogénica, hay ciertos nutrientes que son vitales para la salud del cerebro así como otros que pueden ser útiles.

Entre los más importantes se encuentran la vitamina D y el omega-3 de origen marino, el cual contiene dos ácidos grasos de cadena larga que son vitales para la salud del cerebro: El ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA). Otros nutrientes conocidos que influyen en la salud del cerebro y la cognición incluyen los siguientes:

La colina — Otras investigaciones recientes demuestran la importancia de la colina para la salud cerebral y prevención de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

La colina es un precursor de la acetilcolina, un neurotransmisor necesario para promover una función adecuada de su sistema nervioso y cerebral, y ayuda en la protección contra el Alzheimer al reducir sus niveles de homocisteína e inhibir la activación microglial.

La fosfatidilserina — Se trata de otro suplemento que puede ayudar a mejorar la función cognitiva y ofrecer protección contra el Alzheimer. La fosfatidilserina es un derivado de los aminoácidos, por lo general se encuentra en el tejido neural y desempeña un rol importante en la función celular del cerebro.

En un estudio, el ofrecer suplementos con 400 mg de fosfatidilserina incrementó en un 20 % la velocidad de los cálculos mentales realizados en la memoria a corto plazo en un grupo de adultos saludables. En otro, hubo una mejora en la función cognitiva de los pacientes geriátricos que recibieron una dosis de 300 mg diarios durante seis meses.

La acetil-L-carnitina — Este suplemento tiene muchos efectos favorables para el metabolismo cerebral, protege contra los ataques neurotóxicos, y ha demostrado tener beneficios para ciertas formas de depresión.

La vitamina B12 — Las investigaciones demuestran que las personas con altas concentraciones de marcadores de deficiencia de vitamina B12 tienen una mayor probabilidad de obtener puntuaciones más bajas en las pruebas cognitivas, así como un volumen cerebral reducido, lo que sugiere que esta deficiencia podría contribuir el encogimiento cerebral.

Otras investigaciones han descubierto que al suplementar con vitaminas B, incluyendo a la vitamina B12, se puede apoyar desacelerar la atrofia cerebral en los adultos mayores con deterioro cognitivo leve.

El aceite MCT — Tal como se mencionaba al inicio, las cetonas son producidas por su cuerpo al momento de convertir las grasas en energía (a diferencia de la glucosa), y los triglicéridos de cadena media (MCT) son una fuente principal de cuerpos cetónicos.

Si bien, el aceite de coco es una opción saludable, el aceite MCT es una fuente con mayor concentración de cetonas, por lo que podría ser más apropiada para usos clínicos. Tal como lo señala el Mental Health Daily:

En los ensayos en humanos a pequeña escala, la suplementación con MCT mejoró cognición de las personas con deterioro cognitivo y formas leves de Alzheimer, después de una sola dosis”.

Puede aprender más sobre los MCT y las diferencias entre ellos en mi artículo anterior, “Los muchos beneficios para la salud del aceite MCT”.

La ashwagandha — Uno de sus beneficios tradicionales es favorecer la memoria, sobre todo si se obtiene de la raíz. En un estudio de 2017 publicado en el Journal of Dietary Supplements se obtuvieron resultados positivos al utilizar el extracto de raíz de ashwagandha para mejorar la memoria y las funciones cognitivas en 50 personas con deterioro cognitivo leve.

La bacopa — La bacopa (Bacopa monnieri) es una hierba popular en la medicina ayurvédica que ha sido utilizada en la India durante más de tres siglos.

Esta hierba se conoce comúnmente como una hierba nootrópica, lo que significa que puede ayudar a reparar las neuronas dañadas y mejorar la función cerebral. Se dice que los nootrópicos tienen la capacidad de “desbloquear” el cerebro en lo que respecta a la creatividad y el impulso cognitivo.

Curcumina — En un estudio doble ciego controlado con placebos que incluyó a 40 adultos entre las edades de 50 y 90 años con ligeros problemas de memoria pero sin demencia, aquellos que recibieron suplementos de curcumina vieron mejoras significativas en su memoria y concentración, mientras que el grupo de control no experimentó ninguna mejora.

+ Fuentes y Referencias