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Pacientes con depresión y ansiedad reciben más de la mitad del total de recetas de opioides

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

opioides sala de urgencias

Historia en Breve -

  • En 2014, 1.2 millones de habitantes de los Estados Unidos terminaron en la sala de urgencias por un efecto secundario relacionado con los opioides. En 2015, 33 000 personas murieron a causa de una sobredosis de medicamentos relacionados con los opioides
  • En los Estados Unidos, los adultos que padecen depresión y ansiedad reciben el 51 % del total de las recetas de opioides; el 19 % de los 38.6 millones de habitantes diagnosticados con un trastorno mental emplean opioides, en comparación con el 5 % de la población general
  • A las mujeres se les prescriben opioides durante el embarazo y después del parto, lo cual vuelve a las madres y bebés dependientes de estas sustancias; el 23 % de 1.1 millones de mujeres embarazadas inscritas en el programa de seguros de salud del Gobierno de Estados Unidos, Medicaid, surtieron alguna receta de opioide durante el 2007

Según el Dr. Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, los opioides matan a los pacientes, mucho más que cualquier otro medicamento utilizado para tratar enfermedades no fatales.

El dolor de espalda fue identificado como una de las razones más comunes para recibir una receta de analgésico narcótico. Lo inquietante es que, más de la mitad del total de las prescripciones de opioides en los Estados Unidos se administran a pacientes con ansiedad y otros trastornos mentales.

El motivo no está claro, aunque es posible que los pacientes con depresión y ansiedad también experimenten un mayor grado de dolor físico. Cualquiera que sea la razón, cuando se considera el potencial adictivo de estos medicamentos y el frágil estado mental de las personas que ya tienen problemas de salud mental, esta tendencia podría causar un daño extraordinario.

Así mismo, los datos revelan que a las mujeres se les prescriben cada vez más opioides durante el embarazo y después del parto, lo cual podría generar adición en los bebés nonatos y destruir familias al volver a las madres y bebés dependientes de estos medicamentos.

Según una encuesta reciente, en los Estados Unidos más de 1 de cada 5 personas aseguradas por Blue Cross y Blue Shield recibió la prescripción de algún opioide en 2015. A ese ritmo, prácticamente cualquier persona podría recibir una receta para un narcótico en algún momento, siempre y cuando vea a un médico.

De igual manera, hay una gran posibilidad de desarrollar dependencia a los medicamentos. Las demandas de seguros relacionadas con la dependencia de opioides aumentaron en casi un 500 % entre 2010 y 2016, según informan Blue Cross y Blue Shield.

Más de la mitad de los opioides se prescribe a personas con problemas mentales

Según los hallazgos recientes, es mucho más probable que los médicos receten opioides a pacientes que padecen depresión o ansiedad, que a quienes no tienen ningún problema mental. Los pacientes con depresión y ansiedad también reciben dosis más altas.

Lo sorprendente es que, de los 38.6 millones de habitantes en los Estados Unidos diagnosticados con un trastorno mental, casi el 19 % de los habitantes toma opioides.

En comparación, solo el 5 % de la población general, que son personas sin trastornos mentales, toman analgésicos narcóticos. Según informó el diario Valley News:

"En los Estados Unidos, los adultos con depresión y ansiedad reciben el 51 % de las... prescripciones de opioides que se distribuyen cada año... Entre las personas con los dos tipos más comunes de enfermedades mentales del país, la tasa más alta de uso de opioides ocurre en diferentes tipos y todos los niveles de dolor, incluyendo al producido por el cáncer y artritis...

"Aparte del dolor y enfermedades, tener un trastorno mental está sumamente relacionado con recibir una receta de opioides, lo cual es muy preocupante", indicó el anestesiólogo, Dr. Brian Sites.

El estudio no determinó lo que podría causar el incremento de la tasa de prescripciones de opioides en las personas con trastornos mentales, pero podría indicar un problema en las prácticas de prescripción de los proveedores, indicó Sites.

'Sabemos que la relación entre el dolor y problemas mentales es muy complicada porque el dolor es un fenómeno subjetivo [sic], (para el cual) no existe una medida biológica'.

Una persona con ansiedad o depresión podría tener más probabilidades presentar un padecimiento conocido como 'catastrofización del dolor', en el que las personas viven o se sienten desesperadas por el dolor'', señaló Sites.

¿Por qué a tantos pacientes con depresión se les recetan opioides?

Como mencioné anteriormente, el estudio no fue diseñado para descubrir las razones por las que se les prescribieron opioides en diferentes tasas a las diferentes categorías de pacientes. La catastrofización del dolor puede explicarse como parte de esta tendencia. Otras posibles razones son:

  • Los médicos podrían ser más propensos a prescribir analgésicos en pacientes con depresión o ansiedad por cuestión de empatía
  • Las estructuras de pago vinculadas con las puntuaciones de satisfacción del paciente podrían influir en la decisión de los médicos para recetar analgésicos a los pacientes con depresión, ya que los pacientes tienden a estar más satisfechos cuando reciben algo tangible (alguna pastilla, al contrario de la orientación general sobre el estilo de vida) de su médico.
  • Los opioides podrían tener un efecto antidepresivo a corto plazo, lo que hace que los pacientes con depresión tengan más probabilidades de continuar empleando el medicamento una vez que el dolor físico haya sanado.

Como señaló Sites, para detener la ola de prescripciones de opioides, los médicos requieren de "un acceso más rápido a alternativas diferentes a los opioides, como la terapia cognitiva conductual, acupuntura, acupresión, terapia de masaje, fisioterapia y productos farmacéuticos no opioides que sean efectivos".

También señaló que, dado que los pacientes con problemas mentales reciben la mayor parte de las prescripciones de opioides, se les prescriben dosis más altas que a la población general y tienen mayor riesgo de dependencia y adicción, esta es la población de pacientes en la que debemos enfocarnos para diseñar políticas que supriman la prescripción descontrolada de opioides.

Mujeres embarazadas: otro grupo vulnerable

Con respecto al tema de los opioides, otro descubrimiento sorprendente es que a las mujeres se les recetan cada vez más opioides durante el embarazo y después del parto, lo que vuelve a las madres y bebés dependientes de estos medicamentos. De los 1.1 millones de mujeres embarazadas inscritas en Medicaid en 2007, casi el 23 % surtió alguna receta de opioide. Eso representa un 18.5 % más alto que en el 2000.

La mayoría de estos opioides se recetan para el dolor de espalda o abdominal, que son las molestias más comunes durante el embarazo. Como señaló Rishi J. Desai, investigadora del Brigham and Women's Hospital, "en definitiva, es sorprendente que 1 de cada 5 mujeres utilizan opioides durante el embarazo".

De forma curiosa, las tasas de prescripción pueden variar significativamente entre las regiones. En Utah, casi el 42 % de las mujeres embarazadas que se inscribieron a Medicaid recibieron opioides, mientras que, en Oregón y Nueva York, solo los recibieron 9.5 % de las mujeres. Esto sugiere que las áreas con altas tasas de prescripción podrían omitir un posible mal uso y abuso.

Según las investigaciones recientes, los opioides tomados durante el primer trimestre de gestación podrían duplicar el riesgo de defectos en el tubo neural perjudiciales para el cerebro, columna vertebral o médula espinal de los bebés.

Cuando una mujer emplea opioides durante la segunda mitad del embarazo, también eleva el riesgo de dependencia del medicamento en el bebé nonato, lo que puede generar al síndrome de abstinencia neonatal.

Por favor, tenga el cuidado de evitar ser parte de esta tendencia devastadora. Los estudios demuestran que la adicción podría afectar a alrededor del 26 % de las personas que toman opioides para abordar el dolor crónico no relacionado con el cáncer. Peor aún, 1 de cada 550 pacientes que reciben tratamiento con opioides mueren por causas relacionadas 2.5 años después de recibir su primera prescripción.

Las mujeres embarazadas consumen una cantidad alarmante de estos medicamentos

Además, los opioides son prescritos frecuentemente después del parto por cesárea, y en los Estados Unidos, se realizan 1.4 millones de cesáreas al año. Los investigadores también tienen problemas para determinar la manera más adecuada de dispensar medicamentos para el dolor.

Las investigaciones recientes sugieren que la mayoría de las mujeres recibe muchas más pastillas de las que realmente necesita para controlar su dolor postquirúrgico, después de una cesárea.

Esta cantidad excesiva de pastillas podría ser mal utilizada, ya sea por la madre u otra persona en el hogar. En general, las mujeres embarazadas utilizan más medicamentos durante el embarazo que los que necesitaban antes.

En las últimas tres décadas, el uso de medicamentos recetados durante el primer trimestre aumentó más del 60 %, y el uso de cuatro o más medicamentos durante el embarazo ha sido más del triple de la cantidad.

Cada vez que toma más de un medicamento a la vez, sus posibilidades de experimentar efectos adversos se incrementan exponencialmente, y los descubrimientos recientes sugieren que los farmacéuticos se equivocan en la mitad del total de las combinaciones de medicamentos peligrosos.

La sorprendente cantidad del 63 % de las farmacias de CVS dispensaron combinaciones de medicamentos tóxicos sin advertirles a los pacientes, mientras que Walgreens, que se clasificó como el más seguro, tuvo una tasa de falla del 30 %. Simplemente no puede depender de que otros protejan su salud. El único medicamento 100 % seguro es el que no toma.

La epidemia de opioides tiene mayores consecuencias en mujeres que en hombres

Todo parece indicar que, la epidemia de opioides tiene enormes consecuencias en las mujeres en general. En la última década (de 2005 a 2014), las visitas a las salas de urgencias relacionadas con opioides casi se han duplicado, pero si bien las tasas de hospitalización en los usuarios masculinos aumentaron en un 55 %, las hospitalizaciones entre las usuarias de opioides aumentaron en un 75 %.

En total, 1.2 millones de habitantes en los Estados Unidos terminaron en una sala de urgencias con un efecto secundario relacionado con los opioides durante el 2014.

Como señaló Anne Elixhauser, científica investigadora principal de la Agencia para la Investigación y Calidad de la Atención Médica (AHRQ, por sus siglas en inglés), "estas muertes son terribles y alarmantes, pero el costo [total] de los opioides es extraordinario.

De hecho, cada vez que salen nuevos datos, la situación parece más atenuada que antes". Según las últimas estadísticas, la adicción a los opioides aumentó un 493 % entre 2010 y 2016, ahora afecta a 8.3 de cada 1 000 usuarios de opioides.

En el mismo período de tiempo, el tratamiento asistido por medicamentos (estándar actual de atención para la dependencia de opioides, que combina la terapia conductual con medicamentos como la buprenorfina o metadona) solo aumentó un 65 %, lo que sugiere que la gran mayoría de las personas con adicción a los opioides lo padecen en silencio.

De acuerdo con el Director General de Salud Pública de los Estados Unidos, solo 1 de cada 10 personas que padecen alguna forma de abuso de sustancias reciben tratamiento; el 40 % nunca busca tratamiento.

No hace falta decir que, la ironía de la situación es que, si bien las empresas farmacéuticas son responsables de crear esta epidemia de adicción, se promueven otros medicamentos como solución, lo que permite que las empresas farmacéuticas se beneficien económicamente de ambos, mientras que los contribuyentes desconocen las consecuencias.

Uno de los últimos tratamientos en desarrollo para la adicción a sustancias es una vacuna contra la heroína. Se dice que la vacuna, que hasta el momento solo se ha probado en primates, bloquea los niveles elevados normalmente causado por la heroína hasta ocho meses después de la inoculación.

Los opioides son potentes supresores inmunológicos

Los opioides abordan el dolor al adherirse a los receptores de opioides en el cerebro, lo cual bloquea las señales de dolor. Asimismo, tienen el efecto de crear una sensación de placer o euforia y adicción.

Con el tiempo, pueden generar una mayor percepción del dolor, al iniciar un ciclo en el que se necesiten dosis cada vez mayores, lo que podría incrementar la posibilidad de una sobredosis fatal. Pero, la sobredosis no es el único riesgo al tomar un opioide.

Un hecho poco conocido y frecuentemente ignorado sobre los opioides es que también son supresores inmunológicos muy potentes. Como tal, podrían destruir la salud en más de un sentido, lo que podría agravar su situación aún más que cuando comenzó a utilizarlos.

De hecho, diversos estudios demuestran que utilizar opioides es uno de los principales riesgos para VIH y SIDA.

En los pacientes con cáncer, los opioides son propensos a tener un rápido deterioro en la salud, ya que el medicamento puede debilitar al sistema inmunológico.

Entonces, debe recordar que los opioides son medicamentos altamente inmunosupresores que pueden elevar el riesgo de contraer una gran cantidad de enfermedades, ya que el sistema inmunológico es su primera línea de defensa contra todas las enfermedades.

Cómo abordar el dolor sin medicamentos

Aunque los analgésicos opioides pueden aliviar el dolor de forma temporal, los riesgos de adicción pueden causar un rápido descontrol. Muchas familias afectadas por la adicción a los opioides terminan padeciéndolo durante años, antes de perder finalmente a un ser querido. Si bien, todos los casos son trágicos, en especial es inquietante cuando la víctima es una madre reciente.

Es de suma importancia evitar los opioides durante el embarazo y después del parto. Si finalmente requiere la realización de una cesárea, evalúe de forma cuidadosa si los necesita y asegúrese de eliminar las pastillas sobrantes a través de devolverlas a su farmacia. Es importante entender que hay muchas alternativas naturales para tratar el dolor.

En particular, es fundamental evitar los opioides cuando se trata de un dolor crónico a largo plazo, ya que el cuerpo podría crear tolerancia al medicamento. Con el tiempo, es posible que necesite dosis mayores a intervalos más frecuentes para lograr el mismo alivio del dolor.

Lo cual representa una receta para el desastre y podría tener consecuencias fatales. A continuación, encontrará información sobre remedios no farmacológicos, cambios en la dieta e intervenciones de trabajo corporal que pueden ayudarlo a controlar su dolor.

Cannabis medicinal — La marihuana medicinal tiene una larga historia como analgésico natural. Actualmente en los Estados Unidos, el uso medicinal de la marihuana es legal en 33 estados más el Distrito de Columbia. Si vive en los Estados Unidos, puede aprender más sobre las leyes de su estado en medicalmarijuana.procon.org.

Kratom — El kratom (Mitragyna speciosa) es un remedio vegetal que se ha convertido en un popular sustituto de los opioides. En agosto de 2016, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) emitió un aviso donde indicaba que tenían la intención de prohibir el kratom, al enlistarlo en la Lista 1 de sustancias controladas.

Sin embargo, después de la masiva indignación de los usuarios de kratom, quienes indicaron que los opioides eran su única alternativa, la agencia revirtió su decisión.

Kratom es más seguro que un opioide para alguien con dolor grave y crónico. Sin embargo, es importante reconocer que es una sustancia psicoactiva y debe usarse con cuidado. Hay muy poca investigación que demuestre cómo usarlo con seguridad y eficacia, y podría tener un efecto muy diferente de una persona a otra. El otro problema a tratar es que hay varias cepas diferentes disponibles con diferentes efectos.

Además, aunque podría ser útil para que las personas dejen de utilizar opioides, el kratom es adictivo por sí solo. Por lo tanto, aunque parece ser una alternativa mucho más segura que los opioides, sigue siendo una sustancia poderosa y potencialmente adictiva. Así que, por favor, realice su propia investigación antes de probarlo.

Naltrexona de baja dosis (LDN) — La naltrexona es un antagonista de los opioides, originalmente fue desarrollada a principios de los años 60 para tratar la adicción a los opioides. Cuando es tomada en dosis muy bajas (LDN, disponible solo con receta médica), desencadena la producción de endorfinas, lo que podría mejorar la función inmunológica y aliviar el dolor.

Curcumina — La curcumina es un compuesto terapéutico esencial, identificado en la especia cúrcuma, que ha demostrado tener una potente actividad antiinflamatoria en más de 50 estudios clínicos.

Este compuesto es difícil de absorber, por lo que se logran los mejores resultados al hacer preparaciones diseñadas para mejorar la absorción. Es muy segura y puede tomarse entre dos y tres veces al día, en caso de que lo necesite.

Astaxantina — La astaxantina es uno de los antioxidantes liposolubles más eficaces que existen. Tiene propiedades antiinflamatorias muy potentes. Por lo general, se requieren dosis más altas para obtener un alivio al dolor y podría necesitar 8 miligramos (mg) o más por día para obtener sus beneficios.

Boswellia — También conocida como Boswellin o "incienso indio", esta hierba contiene propiedades antiinflamatorias poderosas que han sido apreciadas durante miles de años. Este opción es una de mis favoritas, ya que ha funcionado bien en muchos de mis antiguos pacientes con artritis reumatoide.

Bromelina — Esta enzima para digerir proteínas, está presente en la piña y es un antiinflamatorio natural. Se puede tomar en forma de suplemento; pero, también podría ser beneficioso consumir la piña fresca. Debe recordar que la mayor parte de la bromelina se encuentra en el corazón de la piña, por lo que debe considerar comer un poco de la pulpa del corazón.

Crema de cayena — También llamada crema de capsaicina, esta especia proviene de los chiles picantes secos. Alivia el dolor al agotar el suministro de la sustancia P en el cuerpo, un componente químico de las células nerviosas que transmiten señales de dolor al cerebro.

Miristato de cetilo (CMO) — Este aceite, que se encuentra en el pescado y mantequilla de vaca, actúa como un antiinflamatorio y lubricante para las articulaciones. He utilizado una preparación tópica de CMO para aliviar los quistes ganglionares y el síndrome del túnel carpiano.

Aceite de onagra, grosella negra y borraja — Estos contienen el ácido graso gamma-linolénico, que es beneficioso para tratar el dolor artrítico.

Jengibre — Esta hierba tiene una poderosa acción antiinflamatoria alivia el dolor, y tiene propiedades para asentar el estómago. El jengibre fresco funciona bien al sumergirlo en agua hirviendo y tomarlo como té, o al rallarlo en jugo de vegetales.

Cambios alimenticios para combatir la inflamación y controlar el dolor

Los médicos a menudo no logran abordar el dolor crónico de manera efectiva y recurren al único tratamiento que conocen: Los medicamentos recetados. Si bien, estos medicamentos pueden brindar cierto alivio temporal, no contribuyen en absoluto a resolver las causas subyacentes del dolor.

Si sufre de dolor crónico, realizar los siguientes cambios en su alimentación podría brindarle algo de alivio.

Consuma más grasas omega-3 de origen animal — Al igual que los efectos de los medicamentos antiinflamatorios, las grasas omega-3 del pescado y aceites de pescado sirven para modular directa o indirectamente una serie de actividades celulares asociadas con la inflamación.

Mientras que los medicamentos tienen una poderosa capacidad para inhibir las señales de dolor de su cuerpo, los omega-3 causan un cambio suave en la señalización celular para provocar una menor reactividad al dolor.

Sus mejores opciones para obtener grasas omega-3 son comer mariscos saludables como las anchoas o sardinas, que son bajas en toxinas ambientales, o tomar un suplemento de alta calidad como el aceite de kril.

Se ha encontrado en muchos estudios clínicos y con animales que los aceites omega-3, DHA y EPA, que se encuentran en el aceite de kril, tienen propiedades antiinflamatorias, que son beneficiosas para el alivio del dolor.

Reduzca radicalmente su consumo de alimentos procesados — Los alimentos procesados no solo contienen aditivos químicos y cantidades excesivas de azúcar, sino que también están cargados con grasas omega-6 perjudiciales.

Al consumir estos alimentos, en especial si están fritos, afecta la proporción de ácidos grasos omega-3 a omega-6 de su cuerpo, lo que desencadena la inflamación. La inflamación es un factor clave en la mayoría de los casos de dolor.

Elimine o reduzca radicalmente su consumo de granos y azúcares — Evitar los granos y los azúcares, especialmente la fructosa, reducirá sus niveles de insulina y leptina. Los niveles elevados de insulina y leptina son uno de los estimuladores más profundos de la producción de prostaglandinas inflamatorias, que contribuyen al dolor.

Si bien, se recomienda que las personas sanas mantengan su consumo diario por debajo de los 25 gramos de fructosa de todas las fuentes, debería limitar su consumo a 15 gramos al día hasta que se reduzca su dolor. Consumir azúcar aumenta sus niveles de ácido úrico, lo que conduce a una inflamación crónica de bajo nivel.

Optimice tu producción de vitamina D — Equilibre sus niveles de vitamina D al exponer grandes cantidades de piel a los rayos del sol de forma regular. Si no puede obtener suficiente exposición al sol, es muy recomendable tomar un suplemento oral de vitamina D3, junto con vitamina K2 y magnesio.

La investigación realizada por GrassrootsHealth sugiere que los adultos necesitan alrededor de 8 000 UIs por día para alcanzar un nivel en suero de 40 ng/ml, pero es posible que se necesite una cantidad aún mayor. Realícese una prueba sanguínea para asegurarse de estar dentro del rango terapéutico.

Métodos de intervención corporal que ayudan a aliviar el dolor

Los siguientes métodos de trabajo corporal también se han demostrado efectivos para aliviar y controlar el dolor.

Acupuntura — Según The New York Times, se estima que en los Estados Unidos 3 millones de adultos se someten a la acupuntura cada año, en su mayoría con el fin de tratar el dolor crónico.

Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine concluyó que la acupuntura tiene un efecto definitivo que es más notable que el tratamiento estándar para reducir el dolor de espalda y cuello, dolor de cabeza crónico, incluyendo dolor de espalda y cuello, dolor de cabeza crónico, osteoartritis y dolor de hombro.

Ajustes quiroprácticos — Aunque antes se utilizaba con mayor frecuencia para tratar el dolor de espalda, el tratamiento quiropráctico aborda muchos otros problemas, como el asma, síndrome del túnel carpiano, fibromialgia, dolores de cabeza, migrañas, dolor musculoesquelético, dolor de cuello y latigazo cervical.

Según un estudio publicado en Annals of Internal Medicine, los pacientes con dolor de cuello que siguieron un tratamiento quiropráctico o ejercicio tenían más del doble de probabilidades de no sentir dolor en 12 semanas, en comparación con los que tomaron medicamentos.

Terapia de masaje — La terapia de masaje libera endorfinas, que ayudan a inducir la relajación, aliviar el dolor y reducir los niveles de químicos del estrés, como el cortisol y noradrenalina.

Una revisión sistemática y un metaanálisis publicados en la revista Pain Medicine incluyeron 60 estudios de alta calidad y siete estudios de baja calidad que analizaron el uso del masaje para varios tipos de dolor, incluidos el dolor de médula espinal, huesos y músculos, fibromialgia y dolor de cabeza.

El estudio reveló que la terapia de masaje alivia el dolor en mayor medida que no recibir ningún tratamiento. Cuando se comparó con otros tratamientos para el dolor como la acupuntura y terapia física, la terapia de masaje siguió demostrando beneficios y tuvo pocos efectos secundarios.

Además de aliviar el dolor, la terapia de masaje también mejoró la ansiedad y calidad de vida en relación con la salud.

Técnica de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés) — La EFT sigue siendo una de las formas más fáciles y efectivas de lidiar con el dolor agudo y crónico. La técnica es simple y se puede practicar en minutos, y puede ayudar a superar todo tipo de dolor y molestia corporal.

Un estudio publicado en Energy Psychology examinó los niveles de dolor en un grupo de 50 personas que asistieron a un taller de EFT de tres días y encontró que el dolor disminuyó en un 43 % durante el taller.

Seis semanas después, informaron que sus niveles de dolor eran 42 % más bajos en comparación con su sensación antes del taller. Como resultado de practicar la EFT, los participantes sintieron que tenían un mejor sentido de control y capacidad para lidiar con su dolor crónico.

En el video a continuación, la experta en EFT Julie Schiffman, le muestra cómo practicar la EFT.

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