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Cómo la vitamina D puede mantenerle joven

Análisis escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

la vitamina d puede mantenerle joven

Historia en Breve -

  • Investigadores encontraron una conexión entre la vitamina D y los niveles de leptina. La hormona leptina es secretada por las células grasas en proporción con los depósitos de grasa, lo que le indica al hipotálamo que debe regular el balance de energía
  • Investigaciones han encontrado que, a menudo las personas con la enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD) tienen deficiencia de vitamina D; sin embargo, la investigación sobre la suplementación no es consistente, quizás porque las dosis de los suplementos no son lo suficientemente altas como para producir un cambio
  • La vitamina D se metaboliza en el hígado y atraviesa una mayor hidroxilación en el riñón, que produce 1,25 dihidroxivitamina D3, lo cual regula ascendentemente el factor de transcripción que se utiliza para reducir la cantidad de especies reactivas del oxígeno y el envejecimiento celular
  • La deficiencia de vitamina D está relacionada con diversos padecimientos, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Si bien, es mejor optimizar los niveles de vitamina D con una exposición segura a los rayos del sol, si encuentra que es necesario tomar un suplemento después de realizarse una prueba de vitamina D en suero, también puede suplementar con magnesio y vitamina K2 (MK-7)

Su cuerpo necesita vitaminas y ciertos nutrientes para crecer y desarrollarse de forma normal, y la vitamina D es una de ellas. Aunque técnicamente no es una vitamina, en realidad es una hormona liposoluble que se transforma en vitamina D en el cuerpo, y es fundamental para diversos procesos corporales diferentes.

No se encuentra en los alimentos, pero se agrega en algunos alimentos procesados. También se encuentra disponible en forma de suplemento.

De manera óptima, su cuerpo producirá vitamina D cuando su piel esté expuesta a la luz solar; por lo tanto, también se conoce como la vitamina solar.

Como mencioné anteriormente, desempeña diversas funciones en el cuerpo, entre ellas ayudar a que el intestino absorba el calcio necesario para tener huesos fuertes, modular el crecimiento celular y optimizar las funciones neuromusculares e inmunológicas.

Hasta la fecha, el mejor indicador del estado de la vitamina D es su concentración en suero (sangre) de 25-hidroxi Vitamina D, también llamada 25-OH vitamina D. Los resultados de las pruebas de sangre sirven como biomarcadores de la exposición a la vitamina D.

La deficiencia crónica puede causar enfermedades óseas, como raquitismo y deformidades esqueléticas. Asimismo, las investigaciones han demostrado que las deficiencias están relacionadas con las enfermedades.

Más recientemente, los científicos han observado una conexión entre la vitamina D y leptina, una hormona que controla el hambre, así como los efectos antienvejecimiento que podría generar la vitamina D.

La conexión fisiológica entre la leptina, la vitamina D y el tejido adiposo

Los investigadores canadienses analizaron la conexión entre los altos niveles de leptina, deficiencia de vitamina D y su relación con el tejido adiposo. Contaron con la participación de 113 hombres, quienes llevaban un estilo de vida sedentario, padecían obesidad abdominal y no tomaban ningún suplemento de vitamina D o padecían dislipidemia.

Estas personas participaron en un programa de modificación de estilo de vida durante un año, en el cual fueron asesorados de forma individual por un nutriólogo y kinesiólogo cada dos semanas, durante los primeros cuatro meses. El objetivo era disminuir su consumo de calorías en 500 calorías al día y aumentar su actividad física diaria y ejercicio.

Después de los primeros cuatro meses, los participantes continuaron recibiendo asesoramiento una vez al mes. Al comienzo y al final del estudio de un año de duración, se realizó una tomografía computarizada para trazar sus depósitos adiposos. También, midieron los biomarcadores cardiometabólicos.

Los investigadores encontraron que después de hacer cambios en el estilo de vida, los participantes incrementaron sus niveles de vitamina D, lo cual se correlacionó inversamente con sus niveles de leptina. En otras palabras, a medida que incrementaron sus niveles de vitamina D, disminuyeron sus niveles de leptina.

Los participantes caminaban un poco más cada día y su frecuencia cardíaca fue menor a un ritmo más bajo en caminadora que al hacer el máximo esfuerzo, después de un año. Además, los investigadores encontraron una conexión entre los niveles de vitamina D y volumen de los depósitos de tejido adiposo.

Los científicos consideraron que esto podría sustentar un posible vínculo fisiológico entre las dos mediciones, que era independiente de los depósitos de células grasas. Esto originó la recomendación de hacer modificaciones en el estilo de vida para disminuir los niveles de leptina en el manejo clínico de la deficiencia de vitamina D.

Interacción de la leptina y control de peso

La hormona leptina está directamente relacionada con la grasa corporal y obesidad, por lo que es importante para las personas que tienen problemas de control de peso.

Es una adipocina, o proteína de señalización celular (citoquina), liberada por las células grasas en proporción a los depósitos de grasa. Durante mucho tiempo, se consideró que el tejido adiposo era el tejido inerte del cuerpo para almacenar energía.

En 1994, el descubrimiento de la leptina marcó un cambio inmediato en la comprensión de la función de la grasa corporal. Existen dos formas de tejido graso; es decir, blanco y marrón. El tejido adiposo marrón se encuentra con mayor frecuencia en los recién nacidos, distribuido sobre la clavícula y alrededor del área del cuello. Su función principal es generar calor.

El tejido adiposo blanco se encuentra en todo el cuerpo y, en ocasiones, se denomina grasa subcutánea o visceral. Una de las funciones fisiológicas de la grasa blanca es regular el metabolismo a través de la secreción de la leptina. La leptina envía señales al hipotálamo, que ayuda a regular el balance de energía y activa o desactiva la respuesta hacia el hambre.

Por ejemplo, los niveles más bajos de leptina pueden incrementar la sensación de apetito. Pero, como la leptina se secreta en proporción a la cantidad de células grasas del cuerpo, a medida que pierde peso, su apetito aumentará cuando los niveles de la hormona son más bajos. Esto puede dificultar aún más el control de peso.

A medida que se crean más células de grasa, se produce más leptina, que normalmente disminuye el apetito. Su cuerpo lo hace para mantener un nivel homeostático de depósitos de grasa. Sin embargo, cuando padece obesidad, el cuerpo puede volverse resistente a la leptina, que es una falta de sensibilidad a la hormona.

Cuando esto ocurre, puede continuar comiendo porque no se siente satisfecho. El cuerpo produce más leptina, lo que aumenta los niveles y continúa promoviendo la resistencia. Algunas personas nacen con una deficiencia a la leptina; esto indica un hambre incontrolable, puede elevar el consumo de energía y causar tanto obesidad infantil grave como pubertad tardía.

¿Existe alguna conexión entre la vitamina D y NAFLD?

Los resultados de diversos estudios que evalúan la conexión entre la vitamina D y enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) no son consistentes, lo que sugiere que podría existir otro factor aún sin explorar que influya en los resultados de estos estudios, incluyendo la dosis suplementaria de vitamina D que debe utilizar.

Un estudio comunitario nuevo, realizado en Taiwán intentó estudiar la relación entre los niveles de vitamina D y NAFLD. Analizaron los síntomas concurrentes del síndrome metabólico, altos niveles de proteína C reactiva y adipocinas, incluyendo a la leptina.

Las personas que padecían hepatitis viral B o C, bebían alcohol con frecuencia, tomaban un suplemento de vitamina D, llevaban tratamientos con esteroides, estaban embarazadas o rechazaban realizarse una ecografía abdominal fueron excluidas del estudio. Al final, el grupo NAFLD incluyó a 564 personas con hígado graso, pero sin la enfermedad hepática viral o alcohólica.

El grupo de control incluía a 564 personas igualados por edad y género al grupo experimental, que tuvieron resultados normales en la ecografía y pruebas de función hepática. Los investigadores encontraron que las personas que eran deficientes o tenían niveles insuficientes de vitamina D estaban en mayor riesgo de síndrome metabólico.

Sin embargo, no encontraron que la insuficiencia o deficiencia de vitamina D, como se define en el protocolo del estudio, elevara el riesgo de tener NAFLD, en comparación con las personas que tenían niveles suficientes de vitamina D.

En este estudio, los niveles normales fueron 30 nanogramos por mililitro (ng/mL), los niveles insuficientes fueron de 20 a 30 ng/mL y los que tenían niveles menores a 20 ng/mL se consideraron deficientes.

Una revisión sistemática de estudios controlados aleatorios sobre la relación entre la deficiencia de vitamina D y NAFLD encontró que la suplementación con vitamina D podría mejorar los síntomas. Otro estudio epidemiológico indicó una relación y reforzamiento del razonamiento de que la suplementación podría ayudar a controlar la NAFLD.

Otra investigación encontró que la típica coexistencia entre la deficiencia de vitamina D y NAFLD podría sugerir un tratamiento plausible, pero el número limitado de estudios prospectivos en seres humanos y la falta de consenso en los estudios han generado que los investigadores concluyeran que era prematuro recomendar la suplementación con vitamina D para un tratamiento específico.

La evidencia inconsistente podría estar relacionada con las dosis de suplementación utilizadas para medir el cambio en las personas con NAFLD o esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés).

NASH es una forma de NAFLD, que incluye a la hepatitis. En un estudio que suministró suplementos diarios de vitamina D con 2000 UIs durante seis meses, no demostró correcciones en los bajos niveles de vitamina D.

El rol de la vitamina D como factor antienvejecimiento

La vitamina D se metaboliza en el hígado para formar 25-hidroxi (OH) vitamina D. Luego, se transporta a los riñones donde la hidroxilación adicional crea la 1,25 dihidroxivitamina D. Los autores de un estudio observaron la hipótesis de que la 1,25 dihidroxivitamina D3 podría tener un efecto antienvejecimiento.

Probaron la teoría de que la vitamina puede regular ascendentemente el factor nuclear (derivado de eritroide 2), como 2 (Nrf2), lo que podría disminuir las especies reactivas del oxígeno y el daño en el ADN.

En el cuerpo, las especies reactivas del oxígeno son equilibradas por un sistema antioxidante regulado por vías para garantizar la respuesta. El Nrf2 ha demostrado ser un regulador de resistencia a los oxidantes.

Tiene el efecto de reducir las especies reactivas del oxígeno y disminuir el daño en el ADN. En combinación con el aumento en la proliferación celular y disminución del envejecimiento celular, los investigadores pudieron demostrar que los ratones que eran deficientes en 1,25 (OH) 2 D3 sobrevivieron un promedio de tan solo 3 meses.

Sin embargo, cuando la alimentación que recibieron los ratones era suplementada con calcio y fosfato, prolongaron su esperanza de vida a más de 8 meses. Esos mismos tipos de ratones recibieron suplemento con 1,25 (OH) 2 D3 exógeno, lo cual prolongó el promedio de vida de los ratones experimentales a más de 16 meses.

Los investigadores sugieren que los datos demuestran que 1,25 (OH) 2 D3 desempeña un rol en la prolongación de la vida a través de la regulación ascendente de Nrf2 y la subsiguiente inhibición del estrés oxidativo, así como el daño en el ADN.

Ahora, se estudia el rol que puede desempeñar el Nrf2 en diversos padecimientos diferentes, como sus efectos sobre el riesgo cardiovascular en la enfermedad metabólica, cáncer y enfermedades crónicas. Algunos también han evaluado el rol que puede tener el factor de transcripción Nrf2 en la protección contra la diabetes tipo 2.

La deficiencia de vitamina D está relacionada con enfermedades

Según la investigación publicada en junio de 2018, se estima que el 40 % de las personas en los Estados Unidos es deficiente en vitamina D. Eso significa que tienen un nivel de vitamina D inferior a 50 ng/mL en la sangre. La "suficiencia" significa tener un nivel de 50 ng/mL o superior.

En los Estados Unidos, el 77 % de los adultos y adolescentes resulta deficiente en vitamina D si se utiliza un nivel de suficiencia de 30 ng/mL como referencia.

Sin embargo, el nivel de suficiencia recomendado por los Institutos Nacionales de la Salud no es lo suficientemente alto como para prevenir algunas enfermedades crónicas, y actualmente se recomienda una dosis mayor o igual a 20 ng/mL de vitamina D en suero.

Se ha demostrado que optimizar los niveles de vitamina D puede tener un efecto poderoso en la salud, ya que podría ayudar a proteger contra una amplia variedad de enfermedades, incluyendo el ojo seco, enfermedad cardiovascular, Alzheimer y obesidad.

Encontrará más información sobre la influencia de la vitamina D en algunos padecimientos en mi artículo anterior, "Las 5 señales principales de la deficiencia de vitamina D".

¿Qué factores podrían influir en sus niveles de vitamina D?

Existen diversos factores que pueden influir en los niveles de vitamina D de cada persona. Y al conocerlos y comprenderlos, podrá determinar la mejor manera de alcanzar sus niveles óptimos. Según la publicación de Harvard Health, estos son los seis factores principales:

Geografía — Cuanto más lejos se encuentre del ecuador, menos luz UVB obtendrá durante los meses de invierno.

Contaminación del aire — Las partículas de carbono que flotan en el aire podrían disminuir la producción de vitamina D, ya que absorben los rayos UVB.

Protectores solares — El abundante uso de protectores solares podría prevenir las quemaduras solares, pero también disminuir la producción de vitamina D.

Color de la piel — Las personas con piel oscura necesitan mayor exposición a los rayos UVB que las personas con piel clara.

Peso — La grasa corporal puede absorber la vitamina D, ya que es una vitamina liposoluble. La obesidad está correlacionada con los bajos niveles de vitamina D, que también pueden influir en la biodisponibilidad.

Edad — Las personas mayores puede producir menos vitamina D que las personas más jóvenes.

Optimice sus niveles de vitamina D

Aunque es mejor optimizar los niveles de vitamina D con una exposición segura a los rayos del sol, es posible que necesite suplementos adicionales si le afectan uno o más de los factores que mencioné anteriormente.

Las investigaciones que contaron con la participación de un grupo comunitario de 3 667 personas con una edad promedio de 51.3 años, produjo datos que sugieren que requeriría 9 600 UIs de vitamina D al día para una posibilidad del 97.5 % de alcanzar los 40 ng/mL.

Sin embargo, los requisitos individuales podrían variar ampliamente en función de diversos factores, y debe tomar la dosis que sea necesaria para obtener el rango óptimo. La única forma de calcular cuánto necesita es al analizar sus niveles, idealmente dos veces al año.

Debe realizarse una prueba una vez a principios de la primavera, después de los meses de invierno para asegurarse de tomar suficiente cantidad durante todo el invierno, y nuevamente a principios del otoño cuando sus niveles están en su punto máximo.

Su objetivo es tener un nivel entre los 60 y 80 ng/mL, con 40 ng/mL como el límite más bajo de suficiencia. De hecho, una nueva investigación en 2018 demostró que los niveles óptimos para prevenir el cáncer se encontraban entre 60 y 80 ng/mL.

Además de determinar su dosis ideal de vitamina D3, también debe asegurarse de obtener suficiente vitamina K2 (para evitar los problemas relacionados con la calcificación excesiva de las arterias), calcio y magnesio.

Las investigaciones han demostrado que tomar altas dosis de vitamina D con un nivel insuficiente de magnesio podría disminuir la capacidad del cuerpo para utilizar la vitamina D. El magnesio es necesario para activar la vitamina D, por lo que, cuando sus niveles son bajos, la vitamina D puede almacenarse en su forma inactiva.

Esto puede ayudar a explicar por qué tantas personas podrían necesitar dosis muy altas de vitamina D para optimizar sus niveles. De acuerdo con esta revisión, es posible que en los Estados Unidos hasta el 50 % de las personas que toman suplementos de vitamina D no obtenga un beneficio significativo debido a que es deficiente en magnesio.

Es vital que tome vitamina D con suficiente cantidad de vitamina K2 (MK7), ya que ambos son necesarios para disminuir la progresión de la calcificación arterial. La vitamina K2 en la forma MK-7 ha demostrado ser bioactiva. Regula la aterosclerosis, cáncer, enfermedades inflamatorias y osteoporosis.

La vitamina K2 podría disminuir el riesgo de daño en el sistema cardiovascular al activar una proteína que evita que el calcio se deposite en las paredes de los vasos sanguíneos.

+ Fuentes y Referencias