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¿La vacuna contra la gripe realmente está "funcionando bien" este año?

Escrito por Dr. Joseph Mercola Datos comprobados

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Historia en Breve -

  • Según estimaciones provisionales, la efectividad general y ajustada de la vacuna 2018-2019 contra toda infección a causa de virus de influenza fue del 47 %, la cual se relaciona con las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) que requiere de atención médica
  • Entre los adultos mayores de 50 años, la vacuna apenas alcanzó una efectividad del 24 % contra todos los tipos de influenza, y un ínfimo 8 % contra la infección por influenza A(H1N1)pdm09, que fue por mucho, el tipo de virus más común
  • De todos los que contrajeron IRA, solo el 14 % tuvo influenza. En la gran mayoría de los casos (86 %) la enfermedad respiratoria fue causada por algo diferente a un virus de influenza
  • Hay más de 200 virus que causan enfermedades similares a la influenza con síntomas idénticos, tales como: fiebre, dolor de cabeza, molestias, tos, y secreción nasal. La vacuna contra la gripe no previene estas enfermedades
  • Una investigación publicada el año pasado encontró que las personas que habían recibido una vacuna contra la influenza y habían contraído la enfermedad, propagaron una mayor cantidad de virus de influenza a través de su respiración en comparación con las personas que no recibieron la vacuna

La siguiente información de referencia contiene opiniones y perspectivas sobre un tema de salud relacionado con la ciencia, políticas, leyes o ética de las vacunas, que se está discutiendo en foros públicos, e incluso en revistas médicas, jurídicas y otras publicaciones profesionales; periódicos, diarios y otros medios impresos; medios de difusión y en línea; así como en legislaturas estatales y el Congreso de los Estados Unidos.

Se exhorta a los lectores a visitar el sitio web del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para conocer la perspectiva de las agencias federales responsables de hacer recomendaciones sobre las políticas nacionales de vacunación; el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), para obtener información sobre la regulación de la seguridad y eficacia de las vacunas; el sitio web de la Administración Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para conocer investigaciones relacionadas con el uso de las vacunas; y el sitio web del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud (NIAID, por sus siglas en inglés) para obtener información sobre el desarrollo de nuevas vacunas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO, por sus siglas en inglés) ha declarado que la "renuencia a la vacunación" es una de las 10 principales amenazas mundiales para la salud pública.

De acuerdo con estimaciones provisionales publicadas el 15 de febrero de 2019 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos —que utilizó información de 3254 adultos y niños inscritos en la Red Estadounidense de Efectividad de la Vacuna contra la Influenza, de entre el 23 de noviembre de 2018 y el 2 de febrero de 2019—la efectividad general y ajustada de la vacuna 2018-2019 contra toda infección a causa de virus de influenza fue del 47 %, la cual se relaciona con las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) y requiere de atención médica.

Si bien los medios de comunicación lo han interpretado como una "buena noticia” y los CDC consideran que los resultados son "alentadores", la realidad es que la vacuna no brindó protección alguna en más de la mitad de los casos, y para los adultos mayores de 50 años, resulta ser más o menos inútil.

La vacuna contra la gripe de este año es un enorme fracaso para las personas mayores de 50 años

La vacuna contra la gripe de la temporada 2018–2019 tuvo una efectividad promedio del 61 % entre los niños de 6 meses a 17 años. Sin embargo, entre los adultos mayores de 50 años, que es el grupo más vulnerable, la vacuna apenas alcanzó una efectividad del 24 % contra todos los tipos de influenza, y un ínfimo 8 % contra la infección por influenza A(H1N1) pdm09, que fue por mucho, el tipo de virus más común.

De acuerdo con los CDC, el virus A(H1N1) pdm09 fue responsable del 74 % de todas las infecciones de influenza A para las cuales se disponía de información patógena. Además, los CDC señalan que, "entre los 3 254 niños y adultos con IRAs... un total de 465 (14 %) dieron positivo al virus de la influenza mediante RT-PCR en tiempo real..."

Dicho de otro modo, de todas las personas que sufrieron una infección respiratoria aguda, solo el 14 % tuvo influenza. En la gran mayoría de los casos (86 %) la enfermedad respiratoria fue causada por algo diferente a un virus de influenza. Es importante recordar esto, ya que las personas tienden a llegar a la conclusión de que tienen influenza, cuando en realidad lo más probable es que no sea así, en cuyo caso la vacuna contra la gripe no podría ayudar en lo absoluto.

Como lo señala Cochrane Collaboration:

“Más de 200 virus causan enfermedades similares a la influenza (ILI por sus siglas en inglés), que provocan los mismos síntomas (fiebre, dolor de cabeza, malestares, tos, secreción nasal) que la influenza.

Sin pruebas de laboratorio, los médicos no pueden distinguir entre las ILI y la influenza debido a que ambas duran varios días y rara vez causan enfermedades graves o muerte”.

La efectividad de la vacuna contra la influenza de la temporada 2017/2018 en los Estados Unidos fue de solo 36 % contra la infección por virus de influenza A y B, y entre 2005 y 2015, la vacuna contra la gripe tuvo una efectividad de menos del 50 % en más de la mitad de los casos.

Es difícil encontrar otro ejemplo dónde un producto pueda fallar más de la mitad del tiempo y aun así sea promocionado como necesario.

La obesidad es una de las causas principales de los brotes de gripe y la vulnerabilidad

En noticias relacionadas, la investigación sugiere que la prevalencia de la obesidad puede ser un factor importante que contribuye a los brotes de influenza y vulnerabilidad en general, ya que hace que propague y transmita el virus por un período de tiempo más prolongado, lo que aumenta la posibilidad de contagiar la gripe a otras personas.

Según este estudio, que fue publicado en la edición de septiembre de 2018 del Journal of Infectious Diseases:

"La obesidad aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones graves y muerte a causa de una infección por un virus de la influenza, en especial en personas de edad avanzada...

Se demostró que los adultos con obesidad que presentaban síntomas propagaron 42 % más virus de influenza A que los adultos sin obesidad... no se observó una relación entre el periodo de propagación del virus de influenza B.

La obesidad aumentó 104 % el periodo de diseminación del virus de influenza A incluso entre los adultos que presentaban pocos o ningún síntoma”.

Aubree Gordon, Ph. D., autor sénior de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, dijo lo siguiente: "Esta es la primera evidencia real de que la obesidad podría afectar más que la gravedad de la enfermedad. También podría tener un impacto directo en la transmisión del virus".

Se están llevando a cabo investigaciones adicionales para analizar si el virus que se transmite durante períodos más largos sigue siendo igual de infeccioso. Por supuesto, la solución sería normalizar su peso y fortalecer su función inmunológica. Puede encontrar más información sobre estas estrategias en los artículos con hipervínculos.

Cada vez más investigaciones cuestionan la validez de la vacunación anual contra la gripe como medida de salud pública

En general, hay muy poca evidencia que sugiera que las vacunas anuales contra la gripe sean una buena manera de combatir la influenza y salvar vidas. Por el contrario, entre la bibliografía médica cada vez más estudios cuestionan la validez de esta medida de salud pública. Por ejemplo, los estudios han demostrado que:

Al parecer cada vacunación (anual y consecutiva contra la gripe, podría disminuir la supuesta protección de la vacuna — Un estudio chino realizado en 2012 descubrió que la probabilidad de contraer una infección respiratoria después de recibir la vacuna contra la gripe estacional había aumentado más de cuatro veces.

De igual manera, una investigación publicada en 2014 concluyó que la resistencia a enfermedades relacionadas con la influenza en la población mayor de 9 años de edad de los Estados Unidos era mejor entre quienes NO habían recibido una vacuna contra la gripe en los últimos cinco años.

Una investigación más reciente sugiere que la razón por la cual la vacuna contra la gripe ha manifestado un menor efecto protector con cada dosis, está relacionada con el "pecado antigénico original".

En esta cuestión, encontraron que la vacuna contra la gripe no había logrado estimular una respuesta inmunológica fuerte en la mayoría de los participantes,15 lo cual fue explicado de la siguiente manera:

"Al parecer, lo que está en juego es un fenómeno conocido como 'pecado antigénico original'. Las vacunas contra la gripe están diseñadas para lograr que el sistema inmunológico produzca anticuerpos que reconozcan las cepas específicas del virus que una persona pueda padecer en un año determinado.

Estos anticuerpos atacan ciertas zonas únicas en el virus y se adhieren a ellas para desactivarlo. Una vez que el sistema inmunológico ya cuenta con anticuerpos para atacar una parte determinada del virus, reactiva preferentemente las mismas células inmunológicas la siguiente vez que se encuentra con el virus.

Esta es una medida eficiente del sistema inmunológico, pero el problema es que el virus cambia ligeramente cada año. La parte del virus que los anticuerpos reconocen aún podría estar presente, pero quizá ya no sea la más importante para neutralizar el virus.

Los anticuerpos producidos a partir de los primeros encuentros con la gripe, ya sea por vacunas o infecciones, tienden a tener prioridad sobre los generados por inoculaciones posteriores.

Entonces, aun cuando la vacuna sea una buena combinación para un año determinado, si alguien tiene antecedentes de gripe, la respuesta inmunológica a una nueva vacuna podría exhibir un efecto menos protector".

71 personas se tienen que vacunar para evitar un solo caso de influenza y la vacunación en si no tiene un efecto positivo en las hospitalizaciones y perdidas de días laborales — En un meta análisis de la investigación disponible sobre las vacunas inactivas contra la influenza de Cochrane Collaboration (que muchos consideran como el estándar para las revisiones científicas), reviso evidencia relacionada con la influenza y las enfermedades tipo influenza que las personas experimentan durante la temporada de gripe y concluyo que:

"La vacuna inyectable contra la influenza probablemente tiene un mínimo efecto protector contra la influenza ya que tendríamos que vacunar a 71 personas para evitar un caso de influenza. Es muy probable que la vacunación no represente un efecto positivo en las hospitalizaciones o en el número de días perdidos".

La vacuna contra la gripe podría elevar el riesgo de contraer otras infecciones de influenza más graves — Los investigadores canadienses descubrieron que las personas que habían recibido la vacuna contra la gripe estacional en 2008 presentaban dos veces el riesgo de enfermarse con la pandemia H1N1 de "gripe porcina" en 2009, en comparación con las que no habían recibido la vacuna contra la gripe el año anterior.

Estos hallazgos fueron replicados en un estudio realizado con hurones en 2014.

De forma similar, un estudio realizado en 2009 en los Estados Unidos comparó los resultados de salud de niños de entre 6 meses y 18 años de edad, quienes reciben o no la vacuna anual contra la gripe, y descubrió que los niños que recibieron la vacuna tenían un riesgo tres veces mayor de hospitalización relacionada con la influenza, y los niños con asma presentaban el mayor riesgo.

El concepto de inmunidad heteróloga puede explicar estos descubrimientos. La inmunidad heteróloga se refiere al concepto de que el sistema inmunológico es direccional, y que una vez que se ha encontrado con un agente patógeno, su cuerpo está mejor equipado para combatir patógenos que son similares.

Sin embargo, en el caso de las vacunas contra la gripe, esta direccionalidad parece funcionar en contra.

Al aprender a defenderse de ciertas cepas de gripe presentes en las vacunas, el sistema inmunológico es menos capaz de defenderse contra las diferentes cepas de gripe y otros patógenos causantes de enfermedades. Como señaló un artículo realizado en 2014 sobre la inmunidad heteróloga:

"La inmunidad hacia los virus encontrados previamente podría alterar la respuesta a los patógenos que no están relacionados... La inmunidad heteróloga... podría ser beneficiosa al incrementar las respuestas protectoras.

Sin embargo, la reactividad heteróloga también podría resultar en una inmunopatología grave.

Algunas de las características clave que definen la modulación inmunológica heteróloga incluyen a la alteración en los compartimentos de células T CD4 y CD8, así como los cambios en la dinámica viral y progresión de la enfermedad".

En otras palabras, si bien la vacuna contra la influenza puede proporcionar cierto nivel de protección contra las tres o cuatro cepas virales incluidas en la vacuna, en función de si la vacuna utilizada es trivalente o cuadrivalente, podría disminuir simultáneamente su capacidad para evitar la infección por otras cepas de influenza y otros tipos de infecciones virales o bacterianas.

En un artículo realizado en 2013 también se aborda la inmunidad heteróloga, que señala que "las vacunas modulan la resistencia general" y "tienen efectos poco específicos sobre la capacidad del sistema inmunológico para manejar otros agentes patógenos". También establece que:

“... [N]uestra percepción actual del sistema inmunológico es... simplista. En gran parte, se formó en los años 50 con la formulación de la hipótesis de selección clonal.

Esta línea de pensamiento ha enfatizado en el sistema inmunológico adaptativo y el reconocimiento específico de antígenos, así como en la memoria específica, que han sido cruciales en el desarrollo de la vacuna, tal vez a expensas de examinar las características del sistema inmunológico con reactividad cruzada, al igual que la capacidad de memoria del sistema inmunológico innato.

Aunque se han realizado decenas de miles de estudios que evalúan los efectos de las vacunas que inducen anticuerpos para enfermedades específicas, las personas no han examinado si las vacunas generan o no efectos no específicos porque la percepción actual excluye tales efectos".

La vacuna contra la gripe no funciona adecuadamente en los usuarios de estatinas — Las estatinas — que toma 1 de cada 4 habitantes mayores de 45 años de edad en los Estados Unidos— podrían deteriorar la capacidad del sistema inmunológico para responder a la vacuna contra la influenza.

Después de la vacunación, las concentraciones de anticuerpos fueron entre 38 y 67 % más bajos en los usuarios de estatinas que eran mayores de 65 años de edad, en comparación con los usuarios de la misma edad que no utilizaban estatinas. Las concentraciones de anticuerpos también disminuyeron en las personas más jóvenes que tomaban estatinas.

La vacuna contra la gripe no previene la mayoría de los tipos de influenza — Las revisiones de estudios científicos independientes también han concluido que las vacunas contra la gripe solo manifiestan un "efecto modesto de disminución de los síntomas de la influenza y días de trabajo perdidos", y no tienen ningún efecto sobre las complicaciones de la enfermedad.

Además, la vacuna contra la gripe no previene las enfermedades similares a la influenza relacionadas con otros tipos de virus responsables de aproximadamente el 80 % del total de las infecciones respiratorias o gastrointestinales durante cualquier temporada de gripe.

La vacuna contra la gripe no disminuye la incidencia de mortalidad en los adultos mayores — La investigación publicada en 2006, que analizó la tasa de mortalidad relacionada con la influenza en la población de edad avanzada en Italia relacionada con una mayor cobertura de vacunación entre 1970 y 2001, encontró que después de los años 80 de edad, no se observó una disminución correspondiente a la excesiva incidencia de mortalidad, a pesar de que aumentó el uso de vacunas.

De acuerdo con los autores, "estos descubrimientos sugieren que o bien la vacuna no protegió a los adultos mayores contra la mortalidad, lo que justifica la necesidad de mejores ensayos controlados con estrategias de vacunación alternativas".

Otro estudio realizado en 2006 demostró que, aunque las personas mayores vacunadas contra la influenza tenían un riesgo 44 % menor de morir durante la temporada de gripe, en comparación con las personas mayores que no estaban vacunadas, las que fueron vacunadas también fueron menos propensas a morir antes de que comenzara la temporada de gripe.

Este descubrimiento se ha atribuido a un "efecto de usuario saludable"; es decir, la idea de que cuando las personas mayores se vacunan contra la influenza, ya son más saludables y, por lo tanto, menos propensas a morir, mientras que las personas que no reciben la vacuna padecerían un deterioro en su salud en los últimos meses.

La “nueva y mejorada” vacuna contra la gripe tampoco protege a las personas de la tercera edad — La vacuna Flucelvax que se lanzó al mercado en la temporada de gripe 2017-2018 es cultivad en células de riñones de perros en lugar de huevos de gallina.

Promovida como la nueva y mejorada vacuna contra la gripe capaz de proteger a más personas, la investigación de la FDA no encontró una diferencia significativa entra esta y la vacuna convencional en términos de proteger a las personas de la tercera edad.

Si bien las vacunas contra la gripe tienen una eficacia del 24 % en la prevención de hospitalizaciones por gripe en las personas de 65 años en adelante, la vacuna Flucelvax tiene una tasa de eficacia del 26.5 en la población.

La vacuna contra la gripe no disminuye la gravedad de la influenza — Si bien, a los funcionarios de salud les gustaría decir que vacunarse contra la gripe disminuirá los síntomas en caso de contraer la influenza, según un estudio realizado en 2017 por investigadores franceses, que pretendían evaluar la veracidad de tales afirmaciones, se descubrió que eso no era cierto.

En cuanto a los datos de pacientes de edad avanzada vacunados y no vacunados, que fueron diagnosticados con influenza, todo lo que encontraron fue una disminución en las quejas iniciales de cefaleas entre los que habían sido vacunados. De acuerdo con los autores:

"En comparación con los pacientes con influenza no vacunados, los que fueron vacunados tenían una temperatura máxima ligeramente menor y presentaron menos mialgias, escalofríos y cefaleas.

En los análisis estratificados, el efecto observado se limitó a los pacientes infectados con virus A (H3) o tipo B. Después de ajustar por grupo de edad, (sub) tipo de virus y estación, se mantuvo una diferencia estadísticamente significativa solo en el caso de las cefaleas, que fue menos frecuente entre las personas vacunadas".

La vacuna contra la gripe está relacionada con una grave discapacidad — La discapacidad permanente, como la parálisis del síndrome de Guillain-Barre (GBS, por sus siglas en inglés) es un riesgo que debe considerar cada vez que se vacune contra la gripe. Ya en 2003, los CDC reconocieron que la vacuna contra la gripe causaba un exceso de 1.7 casos de GBS por cada millón de personas vacunadas.

Los datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos demuestran que el GBS es la lesión más significativa, por la cual las personas reciben compensación por lesiones de vacunas, y la vacuna contra la gripe es la más común citada por adultos que buscan indemnizaciones federales por lesiones de vacunas.

El daño en los hombros es otro riesgo causado por una técnica de inyección incorrecta. La lesión del hombro relacionada con la administración de vacunas (SIRVA, por sus siglas en inglés) incluye dolor crónico, rango de movimiento limitado, daño en los nervios, hombro paralizado y desgarres en el manguito rotatorio, y por lo general, es el resultado de poner una inyección en un área muy elevada del brazo.

Este riesgo es particularmente alto si la vacuna es administrada fuera de un entorno clínico, ya que es menos probable que puede desvestirse apropiadamente en un supermercado o farmacia.

Simplemente, muchas personas se bajan la parte superior de la camisa, para solo exponer la parte superior de su músculo deltoides, lo que aumenta el riesgo de recibir una inyección en el espacio articular y no en el músculo.

El GBS y SIRVA fueron agregados en la Tabla de Lesiones por Vacunas en 2017. Al agregarlos en la tabla, los casos de GBS y SIRVA presentados ante la corte de vacunas del gobierno permitirán que los pacientes lesionados reciban una compensación más rápidamente.

En esta charla, la inmunóloga, Tetyana Obukhanych, Ph.D., autora de Vaccine Illusion: How Vaccination Compromises Our Natural Immunity and What We Can Do to Regain Our Health (La ilusión de las vacunas: Cómo la vacunación compromete nuestra capacidad inmunológica natural, y que podemos hacer para recuperar nuestra salud), explica cómo las vacunas dañan la función inmunológica, lo que podría causar una serie de efectos adversos para la salud.

El video está disponible solo en inglés

Por qué las mujeres embarazadas deben evitar la vacuna contra la influenza

Durante los últimos años, las mujeres embarazadas han recibido un número de vacunas cada vez mayor, incluida una vacuna anual contra la gripe, sin importar en qué trimestre se encuentren. Esta es una política de salud pública reprobable en su peor expresión, ya que hay una alarmante falta de estudios que confirmen la seguridad de la madre y su hijo.

Para empezar, las compañías farmacéuticas no evaluaron la seguridad y efectividad de administrar la vacuna contra la influenza en mujeres embarazadas antes de que ésta se autorizara en los Estados Unidos, y aún hace falta información sobre las respuestas inflamatorias y otras reacciones biológicas a la vacunación durante el embarazo, las cuales podrían afectar la gestación y parto.

Con respecto a la evidencia científica, todavía se desconoce si la vacuna contra la influenza puede causar daño fetal o afectar la capacidad reproductiva de la madre, por lo que los instructivos proporcionados por el fabricante indican que la vacuna contra la influenza solo debe administrarse a una mujer embarazada en caso de ser "claramente necesario".

Básicamente se espera que las mujeres embarazadas sigan las recomendaciones sin cuestionar la seguridad, ya que dichas recomendaciones de vacunación no están fundamentadas en pruebas científicas sólidas.

De hecho, las estadísticas sobre salud sugieren que algo muy grave sucede en los Estados Unidos al ver que tenemos una de las tasas más altas de mortalidad materna e infantil en el mundo.

Desde el año pasado, las tasas de mortalidad materna en todo el mundo se habían reducido a la mitad; excepto en los Estados Unidos, donde el número de mujeres que mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo ha aumentado significativamente.

Las tasas de mortalidad infantil también son mucho más altas en los Estados Unidos que en cualquiera de los otros 27 países desarrollados que fueron auditados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Esto podría estar relacionado al hecho de que los bebés y las mujeres embarazadas en los Estados Unidos reciben la mayor cantidad de vacunas. Aunque no hay investigaciones que lo demuestren con claridad, tampoco hay evidencia que refute la hipótesis de que el exceso de vacunación podría ser parte del problema.

Aunque es limitada, al menos hay cierta evidencia de que recibir la vacuna contra la influenza durante el embarazo podría poner en peligro la gestación. Las sospechas iniciales surgieron en 2009, cuando comenzaron a surgir informes sobre abortos espontáneos posteriores a la vacuna contra la gripe porcina H1N1.

Decenas de mujeres afirmaron haber perdido a sus bebés apenas unas horas o días después de recibir la vacuna, que no había sido probada en mujeres embarazadas o, si lo fue, las evidencias nunca fueron publicadas. No es de extrañar que estos casos se dejaran pasar como casualidad. A fin de cuentas, suceden abortos involuntarios y por cualquier cantidad de razones distintas.

Luego, un estudio financiado por los CDC que fue publicado en septiembre de 2017, encontró que las mujeres que habían recibido una vacuna que contenía pH1N1 contra la gripe, por dos años seguidos, tenían más probabilidades de sufrir un aborto dentro de los 28 días posteriores.

Aunque la mayoría de los abortos ocurrieron en el primer trimestre, varios también se produjeron durante el segundo trimestre. El promedio de edad fetal en el momento del aborto fue de siete semanas.

En total, se comparó a 485 mujeres embarazadas de entre 18 y 44 años de edad que tuvieron un aborto espontáneo durante las temporadas de gripe 2010/2011 y 2011/2012, con 485 embarazadas que llegaron al término de su embarazo.

De las 485 mujeres que sufrieron un aborto, 17 habían sido vacunadas dos veces seguidas—una vez durante los 28 días previos a la vacunación y otra en el año anterior. Para cotejar, de las 485 mujeres que tuvieron embarazos normales, solo cuatro habían sido vacunadas durante dos años seguidos.

Al opinar sobre el estudio, que fue financiado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Amanda Cohn, asesora de los CDC sobre las vacunas declaró:

"Creo que es muy importante que las mujeres entiendan que este es un posible vínculo, y es un posible vínculo que necesita ser estudiado y revisado durante más temporadas de [gripe].

Tenemos que entender si se trata de la vacuna contra la gripe o si este es un grupo de mujeres [que recibieron vacunas contra la gripe] que también era más propenso a tener abortos espontáneos".

A pesar de estos hallazgos, los CDC no han realizado ningún cambio en sus recomendaciones para las mujeres embarazadas.

La vitamina D supera considerablemente a la vacuna contra la gripe

¿La vacuna contra la gripe realmente es la forma más efectiva de protegerse contra la influenza, a pesar de que tiene una efectividad general inferior al 50 %? Los estudios han demostrado en varias ocasiones el excelente historial de la vitamina D para prevenir infecciones respiratorias.

Por ejemplo, una revisión científica realizada en 2017 sobre 25 ensayos controlados aleatorios encontró que suplementar con vitamina D redujo las tasas de infecciones respiratorias agudas entre todos los participantes.

En general, el número necesario a tratar (NNT) con vitamina D era de 33, lo que significa que por cada 33 personas que tomen un suplemento de vitamina D, una persona evitaría la infección respiratoria aguda. (Y, recuerde, el NNT de la vacuna contra la influenza para prevenir un solo caso de influenza es de 71)

En el caso de las personas que al inicio manifestaban una grave deficiencia de vitamina D, el NNT fue 4. Las personas con niveles sanguíneos de vitamina D inferiores a 10 ng/ml, que es un estado de deficiencia grave, redujeron a la mitad su riesgo de infección, mientras que las personas con niveles más altos de vitamina D redujeron su riesgo alrededor de 10 %.

De acuerdo con este equipo de investigación internacional, la suplementación con vitamina D podría prevenir más de 3.25 millones de casos de resfriado y gripe cada año tan solo en el Reino Unido. Desde mi punto de vista, optimizar sus niveles de vitamina D es una de las mejores estrategias disponibles para prevenir enfermedades respiratorias de todo tipo.

+ Fuentes y Referencias
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